Migración
    Prevalecen los motivos económicos, revela
Presentan el documental Las mujeres en los caminos de la migración
Por: Lourdes Godínez Leal
cimac | México, DF.- 16/12/2003 En la búsqueda de una vida mejor, de oportunidades de trabajo, mejores salarios o para reunirse con su pareja, las mujeres salen de sus comunidades a las grandes ciudades aunque para ello tengan que dejar hijos y vender todo lo que tienen para viajar.

Mujeres de bajos recursos, de provincia, jóvenes, maduras y adultas, casadas, madres solteras o abandonadas, llegan a las grandes ciudades a emplearse en el comercio informal o en el servicio doméstico.

Estas son las imágenes del documental Las mujeres en los caminos de la migración, realizado por Sin Fronteras, Institución de Asistencia Privada (IAP) auspiciada por el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), presentado la tarde de ayer en la Casa de la Cultura de la delegación Venustiano Carranza.

El documental muestra las voces de las mujeres que han salido de sus comunidades a la "gran ciudad", pero también da testimonio de las que por motivos diferentes a los económicos han tenido que dejar una vida y un país: las refugiadas.

Discriminadas por su etnia y por su estado civil, las mujeres migrantes no tienen acceso a la seguridad social, a un buen empleo ni a mejores salarios, razón por la cual salen de sus comunidades.

"El ser madre soltera ha complicado mi vida, porque a las madres solteras no nos dan tan rápido trabajo, todo lo tenemos que buscar y es con dificultad".

"Aunque mis hijos fueran maestros o de una fábrica me gustaría que ellos progresaran porque nosotras no podemos llegar a más, por lo mismo que somos madres solteras no nos dan trabajo fácilmente", refiere Guadalupe, migrante interna que vende frituras en un puesto ambulante en el centro histórico.

Pero también están las madres de las y los que se van, para ellas sus hijos se van de migrantes por "las ansias del dinero" porque en el campo llegan las heladas y no hay para cultivar, los jóvenes se tienen que ir y sólo se quedan los viejos.

Aunque a veces las madres los alcanzan, ellas tienen que conseguir sus papeles para irse con ellos y son ellas mismas quienes se quedan a cargo de los nietos.

El sueño de una vida mejor se desvaneció al llegar a la gran ciudad para una joven guatemalteca de 26 años que fue infectada con el VIH/sida y quedó embarazada; ahora su hijo también vive con el virus.

Adele, refugiada del Congo en México, ha tenido que enfrentarse a costumbres diferentes, a una cultura diferente; ella vive con su pequeña hija, pero dice haberse acostumbrado a nuestro país, es más, dice que le gusta vivir aquí.

Todas ellas coinciden en que las mujeres tienen que dejar sus comunidades ante la falta de empleo, porque se quedan solas cuando sus maridos, las que tienen, también emigran y ellas tienen que suplir las actividades de ellos y se quedan al frente de la familia.

Para ellas la migración no sólo se da de nuestro país hacia Estados Unidos sino también de Centroamérica hacia México, por lo que piden que los gobiernos deben ocuparse en crear más empleos para que no haya necesidad de salir de sus lugares de origen.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), durante los últimos 30 años el volumen de la población nacida en otro país que reside en México aumentó de 191 mil en 1970 a 493 mil en 2000.

El origen de estos inmigrantes es de países que comparten la frontera norte y sur de México.

03/LGL/GMT








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