Universidad de Sonora

OPINIÓN
   MUJER SONORA
Discriminan a estudiante por llevar a su hija a la biblioteca
Imagen Silvia Núñez Esquer
Por: Silvia Núñez Esquer*
Cimacnoticias | Hermosillo, Son.- 13/04/2017

Elisa Márquez Baca es una estudiante del séptimo semestre de la Licenciatura en Sociología, en la Universidad de Sonora y madre soltera de una niña de tres años. Distribuye su tiempo entre el trabajo como ayudante de cocina, el estudio y el cuidado de su pequeña.
 
El 13 de febrero pasado acudió a la biblioteca central de la institución para solicitar un libro en préstamo para llevarlo a su casa. Ese día, como ocurre con frecuencia, no tuvo con quién dejar a su niña y se la llevó a la Universidad como ha hecho en otras ocasiones, incluso al tomar clases en el aula.
 
Nunca había tenido una llamada de atención por hacerse acompañar de su hija, por el contrario, la pequeña siempre es bienvenida y no falta quien le ofrezca cuidarla y jugar con ella.
 
Pero ese día, cuando fue a pagar una deuda de la biblioteca para poder solicitar en préstamo un libro, un vigilante no las dejó pasar, aunque en ninguna parte del reglamento de bibliotecas dice que está prohibida la entrada con niños. 
 
Ante la necesidad imperiosa del libro, insistió y una bibliotecaria le preguntó quién no las había dejado entrar y le aseguró que sí podría pagar en la caja. Para conciliar, ella propuso que la dejaran pagar y que alguien le trajera el libro a la puerta. No quisieron, el bibliotecario que consulta el sistema informático le dijo que no se podía mover de su lugar y le recomendó que ella entrara a buscarlo. 
 
Sin embargo, cuando iba a buscarlo, apareció la supervisora Adriana Madonia a impedirle el paso, porque “traía a la niña”. La supervisora ofreció entonces traerlo ella misma. 
 
Elisa le dijo que ya había propuesto eso y no habían querido, a lo que la funcionaria contestó que se pusieran de acuerdo, porque si no existe una regla específica, las personas que trabajan ahí deben tener un criterio homogéneo. 
 
Elisa presentó una queja unos días después en la Comisión de Derechos Universitarios, pero el titular, Rodrigo Abril, la atendió sin conocimiento de causa y se dirigió a ella con otro nombre: no había leído su queja, pero le preguntó que si tenía trabajo, que si tenía pareja, y le sugirió que al contar con un empleo, haga uso del seguro social para contar con guardería para la niña.
 
La cuestionó si en la biblioteca había contestado con agresividad y cómo había pedido las cosas. Luego la invitó a una plática sobre Diálogos de paz, la invitó a las actividades del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y para concluir, le sugirió que su pareja le ayude a cuidar a su hija.
 
Ella le explicó que al impedirle la entrada a la biblioteca con la niña habían cometido discriminación. Nada le contestó sobre esto, pero le dijo que no existía antecedente de un caso similar. 
 
Inconforme con la falta de respuesta y para visibilizar el caso y que no vuelva a ocurrir algo similar, Elisa fue al Consejo estudiantil de género, creado por las estudiantes para atender otros casos de violencia y acoso que se han presentado en la escuela de Sociología.
 
La directora de la División de Ciencias Sociales, Amelia Iruretagoyena, turnó el caso a Recursos Humanos y envió un escrito a la secretaria general Administrativa, Magdalena González Agramón, donde le pide que se hagan recomendaciones al personal de la biblioteca y que no vuelva a suceder, sobre todo para evitar que estudiantes madres solteras pasen por lo que Elisa. Sin embargo, el personal de la Comisión de Derechos Universitarios no tiene claro a qué se refiere la perspectiva de género.
 
Elisa Baca ha batallado para inscribir a su hija a una guardería del IMSS y para hacer trámites bancarios, porque le quitaron sus identificaciones oficiales durante un asalto que sufrió junto con sus compañeros. 
 
Y afirma que la biblioteca en la que le negaron la entrada con su hija es la única en la que ha visto un anuncio que dice: “Por razones de seguridad, espacio y orden, se prohíbe la entrada a jóvenes menores de 13 años”.
 
*Periodista integrante de la Red Nacional de Periodistas y directora del blog Mujer Sonora http://mujersonora.blogspot.mx/
Twitter: @mujersonora
 
 
17/SNE/GG








OPINIÓN
DERECHOS HUMANOS
   MUJER SONORA
Universidad de Sonora, de nuevo sin rectora
Imagen retomada de fisicahistoriayasuntosuniversitarios.blogspot.mx
Por: Silvia Núñez Esquer*
Cimacnoticias | Hermosillo, Son.- 14/03/2017

Muchas son las académicas que cuentan con un alto nivel de reconocimiento nacional e internacional y pertenecen a la planta docente, de investigación y administrativa de la Universidad de Sonora.
 
El día de ayer fue electo por la junta universitaria quien será el nuevo Rector a partir de junio de 2017, recayendo la asignación en Enrique Velázquez Contreras.
 
En el proceso en el que participaron 16 aspirantes, dos mujeres destacaron por su proyecto y propuesta en caso de llegar a la Rectoría de la institución
 
Amelia Iruretagoyena Quiroz emana de las Ciencias Sociales, mientras que Etty Estevez Nenninger, de la Ciencias  orientadas a la educación.
 
La doctora Amelia Iruretagoyena fue coordinadora ejecutiva del departamento de Trabajo Social en los años ochenta.
 
En el proceso de elección para rector o rectora, Iruretagoyena participó, entre otros, en un evento organizado por mujeres universitarias y externas, para demostrarle su apoyo.
 
El recinto estuvo repleto, con personas paradas y otras que no cupieron, todas querían decirle que estaban con ella y que su elección sería la mejor.
 
La hasta ayer aspirante a rectora de la Universidad de Sonora, se enterneció hasta las lágrimas al comprobar que lo que ha sembrado entre las mujeres y la comunidad universitaria en general, ha dado frutos.
 
Se desempeña actualmente como Directora de la División de Ciencias Sociales, y ha sido promotora incansable de la mediación para resolución de conflictos.
 
Fue ella quien gestionó un convenio con la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, para que las egresadas de Trabajo Social de la Universidad de Sonora, quienes contaban con nivel técnico, pudiesen elevarlo a Licenciatura.
 
Formó parte de la primera generación de licenciadas en Trabajo Social, y la primera en obtener el grado.
 
Fue la primera directora de Servicios Estudiantiles en donde implementó algunos programas de beneficio para el alumnado, como son las becas para quienes presten el servicio social.

Amelia es reconocida en el país por ser parte de las organizadoras de congresos nacionales e internacionales de mediación, además de ser tallerista y conferencista en esa área.
 
En su trayectoria también obra el haber sido responsable de una investigación sobre el perfil de personas infractoras en Sonora, trabajo que fue fundamental en la creación del Consejo tutelar para menores en Sonora, mismo que sustituyó a la Escuela de orientación para menores.
 
Al mismo tiempo participó en el grupo interdisciplinario que trabajó la propuesta de ley que dio origen a ese Consejo, del que llegó a ser presidenta.
 
Iruretagoyena Quiroz ha promovido los derechos de las mujeres desde su ámbito de influencia, promoviendo y apoyando la equidad de género, lo cual es constatado por estudiantes que han acudido a ella solicitando apoyo en algún caso de violencia contra ellas.
 
HAYDÉE ESTEVEZ
 
Por su parte, Etty Haydée Estevez Nenninger es profesora, investigadora, asesora y gestora especialista en educación superior, políticas educativas, planeación y evaluación de modelos institucionales curriculares.
 
Tiene experiencia en planeación y evaluación de proyectos institucionales, asesoría y consultoría de alto nivel.
 
Es licenciada en Pedagogía, maestra en Educación, con especialización en desarrollo cognitivo y cuenta con doctorado en Ciencias, con especialidad en investigaciones educativas.
 
Es coordinadora del Doctorado en Innovación Educativa de la Universidad de Sonora. En el ámbito nacional es coordinadora del proyecto de investigación nacional La profesión académica en México: “Impacto de la dinámica social basada en el conocimiento e innovación”.
 
Fue responsable de la comisión para elaborar el proyecto curricular del doctorado que dirige, y es profesora investigadora de tiempo completo titular c en la Universidad de Sonora.
 
Con un atrevido título, Etty Estévez escribió el libro “El doctorado no quita lo tarado”, retomado de la frase coloquial que se intercambia entre las y los académicos que han obtenido ese nivel.

En el trabajo aborda los perfiles de académicos de la Universidad de Sonora, entre otros.
 
También fue coordinadora del proyecto del Centro Regional de Formación Docente e Innovación Educativa.
 
Esas importantes trayectorias han sido desechadas por la Junta universitaria de la Universidad de Sonora, y de nuevo pone la Rectoría en manos de un académico.
 
En 74 años de vida la institución no ha contado nunca con una mujer al frente. Solo dos vicerrectoras se han desempeñado como tal.
 
En la Unidad Regional Centro, campus Hermosillo, la doctora Guadalupe De León Peñúñuri, y en la Unidad Regional Sur, en Navojoa, la doctora Luz Haydée Cruz Morales.
 
Siendo la institución de educación superior más grande y de mayor antigüedad en el estado de Sonora, una vez más, nos quedamos sin rectora.
 
*Periodista integrante de la Red Nacional de Periodistas y directora del blog Mujer Sonora http://mujersonora.blogspot.mx/
Twitter: @mujersonora
 
17/SNE/GG 








ESTADOS
VIOLENCIA
   Estudiantes denuncian violencia cometida por docentes
Acoso sexual en Universidad de Sonora sin mecanismos de atención
Fotos: Nosotras Colectiva
Por: Silvia Núñez Esquer, corresponsal
Cimacnoticias | Hermosillo, Son.- 12/10/2016

Estudiantes de Sociología de la Universidad de Sonora, denunciaron la falta de un protocolo de atención para atender el acoso y hostigamiento sexual al interior del recinto universitario, luego de denunciar dos casos de acoso y hostigamiento sexual por parte de un docente.
 
Integrantes de la colectiva Nosotras expresaron su preocupación, inconformidad e indignación, ante los hechos que han vivido algunas de sus compañeras, quienes, señalaron, fueron expuestas por algunos académicos y carecen del respaldo de la institución educativa.
 
En cartelones que distribuyeron por distintos puntos de la Universidad, las jóvenes expusieron la falta de un protocolo que atienda esta problemática y les garantice una vida libre de violencia en los espacios académicos, por lo que hicieron un llamado a todas las universitarias que han sido víctimas de estos delitos para que denuncien y logren impulsar cambios institucionales.
 
“Exigimos una universidad libre de violencia, sanción a los culpables y un alto al encubrimiento e impunidad institucional que deja al descubierto la simulación en cuanto a la supuesta promoción de un plan para la igualdad y prevención contra la discriminación de género”, concluyeron.
 
SIN MECANISMOS DE ATENCIÓN
 
En entrevista con Cimacnoticias, el profesor de tiempo completo del departamento de Sociología y Administración de la Universidad de Sonora, Felipe Mora Arellano, dijo que las instituciones de educación superior no están preparadas para enfrentar este tipo de denuncias y pese a que se tiene conocimiento de múltiples prácticas de acoso sexual, ni se denuncia ni hay mecanismos de atención.
 
El académico agregó que en estos casos hay temor, y no existe ni seguridad ni confianza de que no habrá consecuencias, así como miedo a que se piense que las jóvenes exageran y se vean sujetas al escarnio.

“El fenómeno ha tendido a crecer en la medida de la feminización de la matrícula en educación superior” agrega el académico.
 
Actualmente la Universidad de Sonora que hoy cumple 74 años, cuenta con la Comisión de Asuntos Universitarios, pero ésta no tiene mecanismos para atender el acoso sexual, por lo que hace falta crear una instancia en la estructura universitaria que atienda este tipo de casos, opinó Mora Arellano.
 
Para la doctora en Ciencias Sociales, Leyla Acedo Ung,  ex empleada del Instituto Nacional Electoral y quien denunció acoso sexual y laboral cometido por su jefe, dijo que es indispensable que existan protocolos y mecanismos para atender estos casos, pues las víctimas están desprotegidas y no tienen a dónde acudir.
 
Acedo Ung agregó que también es importante la capacitación sobre este tema a altos funcionarios y docentes, pues “de nada sirve tener instancias si quienes toman las decisiones no están capacitados. El acoso es una realidad por lo que se debe tener las vías o los canales para que las estudiantes se sientan en confianza de denunciar y para ceñirse a derecho”, señaló.
 
VACÍO NORMATIVO
 
La investigadora de El Colegio de Sonora, Mercedes Zúñiga Elizalde, dijo en entrevista que es fundamental que existan protocolos y mecanismos que investiguen y resuelvan estos casos y que haya normativas que contemplen sanciones como despido a los agresores.
 

Comentó que en El Colegio de Sonora hay una Comisión de Honor y Justicia, que recibe quejas y está facultada para resolver. Las sanciones, explicó van desde la amonestación hasta la recisión de contrato.
 
“La última palabra la tienen los órganos de decisión de la institución, pero es importante que tenga facultades para investigar, pues si bien es para varios temas, el acoso sexual está dentro de éstos”, dijo.
 
Para la estudiosa de la violencia de género en Sonora, una sanción ejemplar para el acoso sexual en las instituciones de educación superior debería ir más allá de la amonestación, medida meramente administrativa, pues el acoso sexual es algo muy grave.
 
16/SNE/LGL








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