DESDE LA LUNA DE VALENCIA
FEMINISMO
    Desde la Luna de Valencia
Feminismo
Cimacfoto: César Martínez López
Por: Teresa Mollá Castells*
Cimacnoticias | Ontiyent, Esp.- 17/07/2017 Ayer en Huéscar (Granada) un malnacido asesinó a su esposa a hachazos y luego se suicidó. El malnacido podría haber invertido los actos y haberse suicidado primero pero decidió no hacerlo. De ese modo, y a fecha de hoy son ya 60 las mujeres asesinadas por las diversas formas en las que el terrorismo machista se reviste para acabar con nuestras vidas solo por el hecho de ser mujeres.
 
Esta misma semana y en las fiestas de los sanfermines la Policía Municipal de Pamplona requisó objetos como chapas y camisetas que incitaban a la violencia sexual. La abogada Sara Vicente, en representación de la comisión para la investigación de malos tratos a mujeres, fue quien puso la denuncia que se focaliza en el "alto contenido vejatorio y humillante para las mujeres, así como sexista". Sin embargo la Fiscalía Superior de Navarra archivó esta denuncia "al no ser los hechos denunciados constitutivos de un delito de odio." Así nos va a las mujeres también en algunos espacios jurídicos. Y es que los agentes jurídicos tienen tan "naturalizadas" algunas cosas que al no ver delito en esas acciones las refuerzan y alimentan al patriarcado agresivo y nos convierte a las mujeres en objeto de consumo de depravados que seguramente buscarán reforzarse y ser dignos hijos de ese patriarcado feroz.
 
El alcalde de Pamplona Joseba Asirón manifestó en rueda de prensa que este año en sanfermines se han presentado dos denuncias por agresión sexual frente a las cinco del año pasado y doce por abuso sexual, una menos que el año anterior, lo que según las palabras del alcalde, refleja que Pamplona es una ciudad “razonablemente segura” y, además resaltó que las fiestas de los sanfermines son "de las fiestas más seguras de todo el Estado".
 
Pues esa seguridad deben sentirla los hombres, puesto que mientras exista una sola agresión u abuso sexual a las mujeres, esa presunta seguridad es totalmente un mito para nosotras, como vemos año tras año tanto en los sanfermines como en otras fiestas de pueblos y ciudades.
 
Este mismo fin de semana Garbiñe Muguruza ganó uno de los grandes torneos de tenis del mundo, el de Wimbledon. Ona Carbonell consiguió la medalla de plata en la final de Solo Técnico en natación sincronizada en los Mundiales de Natación que se están celebrando en Budapest. Y la atleta María Vicente se ha proclamado campeona del mundo juvenil de heptatlón en Nairobi.
 
Tres hitos en el deporte femenino que no han merecido una sola portada en los diarios deportivos que están mucho más preocupados por el Tour de Francia o por el retorno de las estrellas de los equipos de fútbol masculino a sus pretemporadas que en resaltar los éxitos de las mujeres deportistas. Esto tampoco es nada nuevo, sobre todo en un mundo en donde los propios presentadores de algún programa de radio o de TV se llaman entre ellos “machotes”, sin importarles nada quien les pueda estar viendo u escuchando. Esa parte pedagógica que han de tener las personas comunicadoras, en temas de igualdad se volatiliza a la velocidad de la luz. Terrible pero real.
 
También esta semana se dio a conocer por parte de uno de los grandes sindicatos del Estado, UGT, que las mujeres perciben casi un 23 por ciento menos de salarios y 423 euros de pensión menos que los hombres. Desde este sindicato se insta al  Gobierno a cumplir la ley 27/2011 de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del Sistema de Seguridad Social, que ha venido posponiendo durante 6 años consecutivos en los PGE y adoptar ya la Resolución del Parlamento Europeo, del pasado 23 de junio, para corregir la brecha salarial y en pensiones entre mujeres y hombres. El sindicato recuerda también la necesidad de aprobar una Ley de Igualdad Salarial.
 
Como también he dicho en múltiples ocasiones, el mantenimiento de esta brecha salarial, indudablemente implica que se mantengan estas desigualdades en las pensiones como demuestran los datos.
 
Y todos estos hechos han ocurrido en una semana. Y alguna gente todavía se atreve a manifestar que el feminismo no es necesario y, en el mejor de los casos, dirá que está obsoleto.
 
Se puede hablar de igualdad, incluso de igualitarismo que no suena tan duro o veraz, pero no de feminismo, puesto que este término espanta a la gente. Creo que no entienden que no puede haber igualdad sin feminismo.
 
Para mí el feminismo es una forma de vida, pero además es una forma de pensar o ideología que ha de ser crítica, transformadora y radical (de raíz) que es absolutamente necesaria para cambiar la sociedad. Y ese cambio ha de dirigirse hacia una igualdad real de derechos y oportunidades para hombres y mujeres.
 
Conozco de primera mano casos en los que después de haber realizado la matrícula en un ciclo de Formación Profesional para la Igualdad, ha habido alumnos hombres que han dejado de ir a las clases por no compartir el uso de lenguajes inclusivos en el aula en donde mayoritariamente había alumnas mujeres. Y en esa misma aula alumnas mujeres que han abandonado el curso porque se “incitaba” a un feminismo radical cuando en realidad se estaba hablando de igualdad, cuando lo que se estaba haciendo era desmontar teóricamente el entramado patriarcal. Triste pero real también.
 
Y es que en el fondo tanto muchas mujeres como casi todos los hombres le temen al feminismo porque cuestiona las bases de las sociedades patriarcales. Y ese temor se extiende a la vida propia porque exige una revisión profunda y no solo teórica de las bases de nuestra propia forma de ver y entender el mundo. Y eso, aparte de doloroso, es un trabajo perpetuo de revisión, análisis y reforma de patrones.
 
Pero de lo que no tengo ninguna duda es de la necesidad del feminismo cada día y casi en cada acto cotidiano porque no existe una igualdad real. Y es que al contrario de lo que afirma la definición de feminismo en la RAE en donde se afirma que es una: “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres” yo creo que, sencillamente hombres y mujeres han de tener los mismos derechos. Mientras que la acepción de la RAE simbólicamente reconoce la supremacía en derechos de los hombres y los pone como referencia en una relación de superioridad con respecto a las mujeres, yo opino que esa desigualdad simbólica debe desaparecer y existir una simetría en las relaciones. Así de simple. Así de fácil es la igualdad. Y por ende, así de fácil habría de ser el reconocimiento de la necesidad del feminismo.
 
Pero su potencia transformadora asusta a demasiada gente. Y por ello lo criminalizan, lo menosprecian y vilipendian. Porque es transformador y crítico. Y, desde luego porque pone en jaque las estructuras patriarcales que siempre resultan mucho más cómodas.
 
Por supuesto voy a seguir defendiendo su necesidad y voy a continuar definiéndome orgullosamente como feminista. Porque el “bicho” como lo llama a veces Elena Simón, se coló dentro hace bastantes años y lleva corroyendo mis cimientos patriarcales desde el primer momento. Y así continuará siendo porque yo lo quiero.
           
Porque busco una sociedad más equitativa entre mujeres y hombres y, por tanto, creo que más justa socialmente. ¿Te apuntas?
 
tmolla@telefonica.net
 
* Corresponsal, España. Comunicadora de Ontinyent.
 
17/TMC
 







DESDE LA LUNA DE VALENCIA
DERECHOS HUMANOS
   DESDE LA LUNA DE VALENCIA
La negación de quien tiene los privilegios
Imagen retomada de Efrensl
Por: Teresa Mollá Castells*
Cimacnoticias | Ontinyent, Esp.- 22/05/2017 Día tras día asistimos a espectáculos negacionistas del fenómeno de las violencias machistas por parte de gente que está en las instituciones o de gente anónima. Gente que, a la más mínima, saca a pasear argumentos del tipo “la maldad humana”, “había bebido”, “ella ejercía violencia psicológica sobre él”, “son muchas las mujeres que también utilizan violencias sobre los hombres” y así un largo etcétera.
 
Y un claro ejemplo de lo que digo lo podemos encontrar en algunos (deleznables) artículos que cuestionan desde la raíz la terrible realidad que viven tantas mujeres. Podría compartir alguno de esos mezquinos textos, pero no quiero darles ninguna publicidad a quienes niegan, con argumentos falaces, estos horribles hechos.
 
Con estas actitudes y otros argumentos solo se busca una cosa: tratar de justificar a los agresores minimizando los daños y por tanto mantener el actual orden de las cosas, justificando a los maltratadores e incluso a los asesinos y volviendo a culpabilizar a las mujeres de su propia situación.
 
Y entre la gente que justifica cualquier abuso y maltrato están los de las faldas largas y negras y todos sus correligionarios, sean hombres como ellos e incluso mujeres. También entre las gentes de los “fru frús” hay buenos especímenes de esta calaña.
 
Pero esa estrategia seguida por este tipo de gente negacionista y que no se atreve a condenar abiertamente los actos de violencias machistas, es la estrategia de quien tiene los privilegios y no los quiere reconocer.
 
La vieja pretensión de negar nuestras verdades y nuestras voces de mujeres es algo que nació con la leyenda de Eva y la manzana y que se arrastra hasta hoy gracias, como siempre, a los de faldas largas y negras que ven la perversidad y la mentira que siempre van de la mano de las mujeres. Ese eterno cuestionamiento de nuestras verdades es algo que se arrastra socialmente y que sigue interesando, de forma clara, al más rancio patriarcado, Aún hoy, en los albores del siglo XXI, sigue ocurriendo, mal que nos pese. Y sus voceros lo intentan encubrir, pero se sigue notando mucho cuando tienes la "mirada violeta" un poco entrenada. Y lo siguen intentando cada día. Y lo que es peor, lo van consiguiendo en algunos ámbitos, con la ayuda inestimable de los "fru frús"  y de alguna gente de la esfera política del Partido Popular (PP).
 
Negar la evidencia, ponerse la venda en los ojos para no reconocer que las violencias que se ejercen contra las mujeres y las niñas lo son por el simple hecho de ser mujeres, es alimentar al patriarcado asesino.
 
Cada vez que se niega la desigualdad aún existente entre mujeres y hombres, se le está dando carta de naturaleza a una situación similar a la del esclavismo. Y, a pesar de que la comparación pueda parecer escandalosa es, esencialmente la misma: la dominación de un grupo con privilegios sobre otro grupo que no los tiene.
 
Y, aún hay otra coincidencia; los que defendían la esclavitud consideraban que esa situación era "natural", desafiaban a quien lo cuestionara y, incluso negaban la posibilidad de liberar a la gente esclava a la que consideraron "naturalmente" inferior.
 
Ahora, los privilegios están en las mismas manos: las manos de los hombres. Hombres que se creen con el poder de disponer de los cuerpos y de las vidas de las mujeres a las que, seguramente, en algún momento dijeron que amaban y a las que maltratan, agreden y que incluso pueden llegar a asesinar.
 
Pero también hombres que callan y no condenan explícitamente las desigualdades y las violencias machistas mirando hacia otro lado ante cada asesinato o ante cada agresión a una mujer o a una niña. Hombres que niegan que las violencias machistas sean un tipo explícito de violencias y siempre tratan de justificar que no existe o que no es para tanto. O, en el caso de las desigualdades, buscan el argumento de la valía personal justificada en los méritos para justificar demasiados asuntos sin tener en cuenta que la situación de partida nunca es la misma.
 
Hombres, pero también demasiadas mujeres que renuncian a ponerse al lado de otras mujeres que sufren con tal de mantener los pírricos privilegios que el patriarcado les concede a cambio de su silencio cómplice ante los asesinatos de otras congéneres. Mujeres que renuncian expresamente a la solidaridad con otras mujeres e incluso se erigen en puntas de lanza del patriarcado contra otras mujeres para contentar al sistema asesino.
 
Y esos hombres y esas mujeres están en todas partes. También en las instituciones gubernamentales. Es precisamente esa gentuza la que impide el avance en las negociaciones por un Pacto de Estado contra las Violencias Machistas. Y están mayoritariamente en la derecha política, pero ni el centro ni la izquierda están exentos de tener gente de esta catadura moral entre sus filas.
 
Renunciar a los privilegios siempre es complicado. Pero esas renuncias nos reafirman para hacerle frente a un sistema opresor que no nos gusta. Y debería permitirnos practicar la solidaridad con personas que, en muchos casos, ni sabíamos que sufrían situaciones dolorosas como consecuencia de un patriarcado feroz que se camufla continuamente para sobrevivir.
 
Necesitamos muchas complicidades para desmontar ese sistema que oculta y justifica las desigualdades y las violencias machistas como el mayor exponente de esas desigualdades.
 
Y lo que tengo muy claro es que, mientras a esas complicidades no se suman las voces masculinas para parar al patriarcado, no avanzaremos por el camino correcto para destruirlo. Y es que, aunque no se quiera admitir, el patriarcado también ejerce su poder opresor con los hombres.
 
Pese a los privilegios que me otorga mi condición de mujer europea, blanca, relativamente libre, con empleo y, por tanto, con una cierta independencia económica, he renunciado a algunos de ellos a lo largo de mi vida en aras a la coherencia. Y cuando se trata de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, mi compromiso es claro.
 
Porque, como expongo en el blog, las militancias no se predican, se practican. Al menos eso es lo que creo, pienso y por lo que me guio en caso de duda.
 
tmolla@telefonica.net
 
* Corresponsal, España. Comunicadora de Ontinyent.
 
17/TMC/GG







INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Necesario despenalizar aborto: Regina Fonseca
Hondureñas, por un Código Penal que respete sus derechos
Imagen retomada del portal de AmecoPress.
Por: Gloria López
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid, Esp .- 15/05/2017 El abrumador asesinato de la defensora de derechos humanos indígena Berta Cáceres el 2 de marzo de 2016 ha puesto el punto de mira sobre el agravamiento de la situación de Derechos Humanos en Honduras desde el golpe de Estado de 2009. Un país en el que ahora se discute un nuevo Código Penal.
 
La defensora de derechos humanos Regina Fonseca, de la Plataforma “Somos Muchas”, ha visitado recientemente Irlanda, Bruselas y el Estado español, acompañada por las organizaciones Front Line Defenders, Brigadas Internacionales de Paz-Estado Español, Calala Fondo de Mujeres, JASS–Asociadas por lo Justo, y la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos.
 
Fonseca tenía el objetivo, entre otras cosas, de denunciar las violaciones a Derechos Humanos del proyecto de nuevo Código Penal. El proceso de elaboración de este Código, llevado a cabo en el seno de una comisión del Congreso Nacional de Honduras, ha contado con recursos y asistencia técnica de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID).
 
En declaraciones públicas emitidas el 3 de abril de 2017 el presidente de la Comisión de Dictamen, Mario Alonso Pérez, afirmó que dicha Comisión había concluido que no modificaría el artículo del Código Penal que establece la penalización absoluta del aborto y expresó que para el Estado hondureño el aborto será considerado un “delito grave fuertemente penalizado”.
 
El 4 de abril, medios de comunicación local informaron que la policía había detenido a una mujer en Comayagua, zona central de Honduras, por haberse provocado un aborto. La foto de la mujer acusada por el “delito de aborto” fue exhibida en los medios de comunicación con las manos atadas y una policía a su lado.
 
El Congreso Nacional de Honduras aprueba de este modo mantener la penalización total del aborto en el nuevo Código Penal, con penas de 3 a 10 años de cárcel. Mientras, Regina y cientos de mujeres organizadas en las más de 23 asociaciones de la sociedad civil hondureña articuladas en la iniciativa “Somos Muchas” no cejan en el empeño de defender los derechos de las mujeres.
 
EL NUEVO CÓDIGO
 
Gloria López (GL): Estás involucrada, Regina Fonseca, en la respuesta de la sociedad civil frente a la reforma del Código Penal de Honduras. ¿Qué pretende esta reforma y en especial, qué consecuencias puede tener en la vida de las mujeres?
 
Regina Fonseca (RF): Bueno, no se trata de una reforma, sino de crear un nuevo Código Penal. El actual data de 1985. Lo que se ha vendido a la opinión pública es que este nuevo código es un instrumento moderno que nos va a dar más seguridad en el país. Las organizaciones feministas fueron las primeras que entramos en alerta cuando supimos que se estaba creando este código, queríamos conocer. Sobre todo porque cada cambio, cada avance en el reconocimiento de determinados derechos, ha venido dada por la lucha de las organizaciones de mujeres y feministas hondureñas. Como ejemplos concretos está el reconocimiento de la violencia intrafamiliar, el que los delitos sexuales dejaran de ser considerados delitos contra el honor, sino delitos contra la integridad. Y que ambos fuesen considerados de persecución pública. Han sido luchas que hemos ido conquistando.
 
Nos costó mucho que nos abrieran espacio en la creación de este Código. Fue un proceso muy opaco. Hasta finales de 2016 no pudimos entrar y en ese sentido, fue muy importante la labor de la cooperación española, de los consultores que elaboraron el segundo borrador del Código Penal.
 
Participamos, había cosas que eran importantes defender. Es una oportunidad para que al menos en circunstancias excepcionales no se penalice a las mujeres y niñas que aborten: aquellas que sufren violencia sexual o incesto, o las que ponen en riesgo su salud e incluso su vida, o cuando existen malformaciones graves en el feto incompatibles con la vida.
 
Estamos pidiendo unos mínimos, que además están reconocidos en los estándares internacionales de Derechos Humanos. Nos hemos organizado para demandar que el tipo penal de Feminicidio permanezca incluido y mejore, para que los delitos sexuales tengan los suficientes candados que eviten la impunidad y garanticen la protección de las mujeres, para no perder lo ganado en materia de discriminación, por ejemplo, con la comunidad LGTBI. Y por supuesto, para defender nuestros derechos sexuales y reproductivos.
 
ABORTO CON PASTILLAS PARA CURAR FRIJOLES  
 
GL: ¿El aborto está absolutamente penalizado en Honduras?
 
RF: Absolutamente. Honduras es uno de los 9 países en el mundo que lo tienen penalizado, 7 de ellos están en América Latina.
 
GL: ¿A qué se enfrenta una mujer que quiere abortar en Honduras?
 
RF: La única manera de abortar es de manera clandestina. Si tienes dinero, puedes recurrir a un aborto seguro. Pero la mayoría de la población no tiene ese privilegio, por ejemplo, las mujeres más jóvenes, o las campesinas. Y hay mujeres en la cárcel por abortar. La pena varía, de 3 a 6 años y para quien lo realiza, de 6 a 8 años.
La mayoría de los abortos son inseguros, las mujeres ponen en riesgo su vida. Hay suicidios de niñas, sobrevivientes de violencia sexual que quedaron embarazadas. No sé si han oído hablar de pastillas para curar frijoles, que es un veneno que se utiliza para quitar los bichos a los granos básicos y que se venden en los comercios de productos agrícolas; hay quienes se han introducido esas pastillas en la vagina.
 
GL: ¿Tampoco tienen derecho a los anticonceptivos?
 
RF: La concepción moderna existe, excepto la de emergencia, que fue prohibida tras el golpe de Estado.
 
GL: ¿Cuál es el papel de la Iglesia en esta represión?
 
RF: Las cúpulas de la Iglesia católica evangélica han conducido todos los procesos de criminalización de todas aquellas mujeres y hombres que quieren defender sus derechos de salud reproductiva. Han detenido procesos de educación sexual, han obstaculizado la anticoncepción de emergencia. Los ataques que recibimos las defensoras de los derechos humanos vienen de esa jerarquía. Están demasiado cerca de los poderes políticos y jurídicos en nuestro país.
 
IMPUNIDAD
 
GL: Entre las razones de la violencia estructural que sufren las mujeres en Honduras, figura la impunidad. Tú has realizado varios estudios. ¿Las mujeres denuncian? ¿Qué pasa cuando denuncian? ¿Qué estamentos son cómplices para que exista esta impunidad?
 
RF: Hay problemas estructurales que se agudizan con los problemas de criminalización social y la militarización que se da posterior al golpe. También la zona sociopolítica donde estamos es importante: Honduras ha sido históricamente el patio trasero de Estados Unidos. La militarización se ha naturalizado. Las bandas criminales que se han organizado por esa región requieren de todo el engranaje institucional del Estado para que funcione y de eso hay evidencias.
 
Los niveles de violencia letal convirtieron a Honduras en el país más violento del mundo hace dos años. La tasa anual de asesinatos de mujeres es de 12 por 100 mil, más alta que la media. En un contexto en el que los órganos del Estado están al servicio, no de la gente, sino de las grandes empresas transnacionales, tiene sentido la impunidad. Y la violencia es ejemplarizante. En el caso de los feminicidios es del 90 por ciento, en el caso de los delitos sexuales es del 94 por ciento. Esto no incentiva la denuncia. Puedes encontrarte que la persona que te agredió está detrás del escritorio de la policía. ¿A dónde vas a denunciar?
 
GL: ¿Qué tipo de agresiones, presiones, violencia, sufren las defensoras de los derechos humanos en Honduras?
 
RF: Tiene que ver con el ámbito de la defensa de los derechos. Las defensoras de la tierra se enfrentan a la muerte y a la violencia sexual. Hay poblaciones que sufren más estas formas de violencia. Berta Cáceres fue asesinada incluso con medidas cautelares. Nos enfrentamos al poder establecido, es el Gobierno quien concede los contratos y proyectos de explotación.
 
GL: Háblanos de tu labor como responsable del Programa de Incidencia Política Internacional de la organización Centro de Derechos de la Mujer (CDM)
 
RF: La lucha contra la violencia de género es políticamente correcta. La lucha contra la expropiación de nuestros cuerpos no lo es. Somos “maleducadas” cuando hacemos exigencias sobre el uso de nuestros cuerpos y nuestra libertad. Y en eso se acompañan las instituciones Estado-Iglesia, especialmente el Opus Dei, que tiene mucha influencia política y económica. Ellos nos difaman y tienen la cobertura de los grandes medios para hacerlo.
 
Nuestra lucha es a contracorriente y sufrimos criminalización, ataques, difamación. Ha sido una estrategia pensada y ejecutada. A esto hay que sumar que una forma para callarnos tiene que ver con llevar nuestros casos a instancias penales y civiles; si te ponen multas de 50 mil dólares y a pedir perdón público por algo que hemos expresado, es una forma de ahogar la protesta y matar a las organizaciones. Y con la excusa del delito de hacer apología de terrorismo, la cosa se complica.
 
Hay que decir que los consultores españoles, al menos públicamente allá, con la discusión del nuevo Código Penal, no han dicho nada alrededor de estos retrocesos. Han guardado un silencio que para nosotras es cómplice. No es fácil hacer incidencia política.
 
FORMAS PERVERSAS DE CASTIGAR LA DISIDENCIA
 
GL: Es cierto que a partir del golpe de Estado de 2009, hay un aumento de la violencia, del uso de la fuerza como estrategia patriarcal. Pero las defensoras de los derechos humanos se enfrentan a mucho más. Las mujeres indígenas, pobladoras y campesinas que luchan por la defensa de sus territorios, su cultura y sus bienes comunes y que se oponen a los megaproyectos extractivos fomentados por los gobiernos corporativos amparados en tratados voraces internacionales y en leyes serviles que atentan contra la soberanía de los pueblos es un aspecto fundamental en Honduras. Estamos hablando de capitales internacionales, muy poderosos. ¿Cómo superar las resistencias en países europeos, cuando esos capitales son dueños de los medios de comunicación, por ejemplo?
 
RF: Es muy difícil. Son los mismos, dueños de bancos, de los medios de comunicación, los que administran las hidroeléctricas. Son intereses de corporaciones internacionales, el capital, un sistema que juega en contra de las personas.
 
GL: La sensación aquí es que hay un antes y un después tras el asesinato de Berta Cáceres en marzo 2016. ¿Hay un cambio en cuanto al conocimiento de la situación más allá de las fronteras nacionales? ¿Se sienten más respaldadas internacionalmente? ¿Se traduce en cambios y mejoras en el terreno?
 
RF: Nadie de las estructuras del poder político y económico se imaginaba la reacción. Esa respuesta internacional ha hecho que ellos se vean obligados a hacer algunas cosas. Cosas que implican riesgos y trampas. Se hacen determinadas consultas pero con una participación viciada. El gobierno promueve un asistencialismo que compra conciencias se algunos sectores en estas comunidades y, cuando no se compran, estos grupos reciben otras formas de sanción. Por ejemplo, tras el asesinato de Berta se hizo un informe acerca de los hilos que unen el poder político y económico en la región. Y supimos que algunas personas que habían colaborado, fueron sancionados, impidiendo por ejemplo, a una padre que sus hijos fueran matriculados en la escuela pública. Se les castiga de esa manera tan perversa.
 
GL: ¿El machismo está presente también en los movimientos “progresistas”, entre los compañeros con los que defiendes los derechos humanos?
 
RF: Sí, claro que tenemos que bregar con el machismo. Es muy importante producir un acercamiento entre organizaciones tradicionales de derechos humanos y las organizaciones feministas. De hecho se va produciendo. Es importante comprender que tu lucha es mi lucha y a la inversa.
 
17/GR/GG







INTERNACIONAL
VIOLENCIA
   Violencia institucional en detenciones, dice ProcuVIn
#8M en Argentina: sigue cacería de mujeres con 15 procesos judiciales
Imagen de Estefanía Galará.
Por: María Florencia Alcaraz*
Cimacnoticias | Buenos Aires, Arg .- 26/04/2017 Las mujeres detenidas por la policía durante las acciones el Primer Paro Internacional de Mujeres, el #8M,  recibieron balas de goma, gas pimienta en los ojos, gases lacrimógeno, revisiones vejatorias, manoseos, insultos y maltratos, actos de violencia institucional; sin embargo 15 están siendo procesadas por “daño agravado”, “atentado a la autoridad” y “lesiones”. Ningún policía detenido.
 
Mientras, los organismos de derechos humanos y la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN) juntan pruebas para demostrar que las detenciones fueron arbitrarias, violentas e irregulares y analizan el accionar de la Policía de la Ciudad; cómo se desató la cacería desde el día 7 hasta el 8 a la madrugada y por qué el gobierno salió a cazar mujeres.
 
La madrugada anterior al Paro,  que reunió a más de 50 países en simultáneo, un grupo de seis jóvenes -en su mayoría lesbianas- fueron perseguidas por tres hombres que las corrieron invocando a la “justicia de Dios”. Un operativo policial desmedido se desplegó alrededor de ellas en las calles de Almagro. Las acusaron de hacer pintadas y les abrieron una causa por “daño” que las tuvo privadas de sus libertades por más de doce horas.
 
El multitudinario #8M terminó en Buenos Aires y recrudeció esta imagen: veinte personas-15 mujeres y 5 varones- fueron detenidas, reprimidas, vejadas y torturadas tras la marcha por la nueva fuerza de seguridad de la Ciudad. Tanto en la Comisaría Novena, como en la Primera, la 30 y la Comuna Cuarta donde estuvieron las personas presas en estas dos jornadas hubo vigilias hasta que las liberaran.
 
Las del #8M se fueron golpeadas y con expedientes judiciales abiertos por diferentes motivos: “daño agravado”, “atentado a la autoridad” y “lesiones”. A dos meses de esas detenciones, caracterizadas por los organismos de derechos humanos como arbitrarias e ilegales, las 26 personas detenidas el 7 y 8 de marzo tienen aún causas abiertas en su contra.
 
La misoginia y lesbofobia punitiva parece actuar con celeridad cuando se trata de perseguir y criminalizar a las mujeres manifestantes, una velocidad que el aparato judicial no demuestra cuando se trata de investigar agresiones y amenazas de varones o activar mecanismos de protección para víctimas de violencia machista.
 
LAS PAREDES ESTÁN BIEN
 
En el caso de las jóvenes del 7 de marzo, la causa recayó en la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas número 20 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Juan Rozas. Hay  tres denunciantes –los defensores de las paredes-, quienes persiguieron a las jóvenes mientras iban caminando por calle Corrientes, dieron aviso a la policía y luego actuaron al servicio de las fuerzas de seguridad recogiendo, por ejemplo, unos aerosoles de las calles.
 
Ninguno de ellos las vio pintando ni la Iglesia, ni el banco ni las sendas peatonales, ya que solo había pintadas convocando al paro,  que figuran como imágenes en el expediente. Pero ellos actuaron casi como un grupo parapolicial, por lo que la abogada de las jóvenes, Gabriela Carpinetti, pidió por escrito la nulidad de la causa.
 
A partir de la declaración de una de las detenidas, el fiscal Rozas resolvió ampliar en sede fiscal sus declaraciones testimoniales, que habían sido en la comisaría, y extraer más testimonios para investigar la eventual comisión de delitos de acción pública, es decir, si hubo violencia institucional al momento de la detención y durante las horas que duró el encierro.
 
De las pintadas por las que se las acusaba hoy solo quedan algunos rastros en sendas peatonales. Las paredes de la Iglesia Sagrado Jesús Sacramentado están blancas otra vez. Las chicas, con causas penales abiertas.
 
LAS DETENIDAS EL 8
 
La cacería policial post 8M de detenciones sin órdenes judiciales se bifurcó en dos caminos. El primero, tiene como imputadas a las víctimas detenidas,  mujeres y 5 varones, imputados por “daño agravado”, “atentado a la autoridad” y “lesiones”.
 
El expediente está en el juzgado de Instrucción 35 e interviene la Fiscalía en lo Penal Número 8, a cargo de Fernando Fiszer. Actúan distintos abogados en defensa de las víctimas: la Defensoría General de la Nación, la Defensoría General de la Ciudad -dos de las detenidas son trabajadoras de este organismo- y también el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otros particulares.
 
El segundo es un conjunto de expedientes que se tramitan en el Juzgado de Instrucción 59, a cargo de Laura Belloqui. Ahí, gracias a un habeas corpus presentado la madrugada de la represión la abogada Luciana Sánchez, todas las detenidas en las comisarías y estas fueron liberadas, 
 
La jueza de turno, Laura Graciela Bruniard, sorteó la denuncia y fue recayó al Juzgado de Instrucción 59. Ahí se tramita una denuncia penal hecha por la abogada de derechos humanos Elizabeth Gómez Alcorta contra funcionarios porteños, entre ellos, el jefe de la Policía de la Ciudad, José Pedro Potocar; el Ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, y el Secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro.
 
VIOLENCIA INSTITUCIONAL
 
La jueza Belloqui ya cuenta con un informe de la PROCUVIN, basado en 20 declaraciones con acompañamiento de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (DOVIC), a partir del cual se elaboró un dictamen en el que concluyen que se trató de hechos de violencia institucional que deberán ser investigados para determinar las responsabilidades de las fuerzas de seguridad que intervinieron.
 
Balas de goma, gas pimienta en los ojos, gases lacrimógenos, requisas vejatorias, manoseos, insultos y maltratos de todo tipo relataron por las propias víctimas y testigos de la represión ocurrida pasadas las 20 horas, en plena desconcentración.
 
Entre ellas está el relato de una de las jóvenes que tuvo que ir al hospital Argerich después de recibir cuatro balazos de goma: dos impactaron en su estómago, otro en la mano y el cuarto en la ingle. Uno de los detenidos contó que perdió el conocimiento en la calle por los golpes y la paliza que recibió de los agentes armados.
 
Las mujeres fueron obligadas a desnudarse más de una vez durante la detención, a algunas les revisaron nalgas y vaginas. Además, las detenidas recibieron amenazas y agresiones atravesadas por el machismo y la lesbofobia. Las trataron de “pibe” y “negra de mierda”, entre otros insultos.
 
Todas las detenidas en la Comisaría 30, por ejemplo, eran mujeres lesbianas y de tez morocha (morena), por lo que la PROCUVIN concluyó que “la presente investigación debe llevarse a cabo teniendo en cuenta la particularidad del caso, pues más allá de que los hechos puedan ser subsumidos en  los tipos penales vinculados a la violencia institucional, debe sumarse que, dicha violencia fue motivada por razones de género y odio hacia la orientación sexual de las víctimas”.
 
Según el dictamen de PROCUVIN, las detenciones fueron arbitrarias, violentas e irregulares. La mayoría no sabía por qué estaba detenida. Los policías no se lo informaron y tampoco se identificaron. En los testimonios se repite un accionar: un grupo de varones de civil las intercepta y “entrega” a los policías de uniforme.
 
Dice el dictamen, firmado por el titular de PROCUVIN, Félix Crous, y por el fiscal Maximiliano Medina: “Los elementos hasta ahora incorporados permitieron inferir la ausencia de recaudos especiales por parte aquellos funcionarios encargados de diagramar y coordinar el operativo policial, a fin de resguardar la integridad física y garantizar el ejercicio del derecho de reunión por parte de aquellas personas que se encontraban manifestándose en forma pacífica”.
 
Por su parte, el secretario de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, quien abrió una investigación administrativa, pero no separó de su cargo a ningún elemento, dijo a los medios que “actuó en función de la escalada de violencia brutal” de la movilización. Habló de “grupos violentos” que arrojaron “bombas molotov”. Nada de esto se observa en los vídeos y fotos.
 
*Artículo retomado del sitio argentino lavaca.org

17/MFA/RED







LENGUANTES
VIOLENCIA
   LENGUANTES
Trump o ¿por qué aún necesito el feminismo?
Foto: Dhyta Caturani
Por: Lulú V. Barrera*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 11/11/2016 El miércoles nos despertamos a una nueva película de terror de Hollywood, Donald Trump será el próximo Presidente de los Estados Unidos. La realidad se nos estrella en la cara, ¿será el fin del mundo como lo conocemos o más bien su consecuencia más clara?
 
Millones respaldan un discurso abierto de odio, racista y machista y esto es apabullante, pero no pasó durante los cómputos del martes, el triunfo de Trump es el testimonio real del mundo en que vivimos.
 
Aunque alegó un complot mediático en su contra, es la maquinaria del espectáculo la que le preparó el camino. Su personaje y una infraestructura simbólica que entroniza al magnate, al hombre blanco y poderoso, al club de Toby, al pícaro que se sale con la suya, un macho.
 
¿Y todavía nos preguntamos por qué necesitamos al feminismo? Un hombre que cree que puede disponer del cuerpo de las mujeres ocupará la Casa Blanca, manda un mensaje de que el machismo no sólo tiene una extendida autorización social,  sino que no tiene consecuencias. La carrera electoral estuvo atravesada por el sexismo, comentarios grotescos que sexualizan a las mujeres y autorizan la violación sexual, mansplaining, manterrupting y la villlanización de las mujeres fuertes.
 
¿El machismo de closet? “Looker room talk”
 
Para Trump no tuvo ningún costo político que saliera a la luz un video  donde se jacta de poder atacar sexualmente a las mujeres sin su consentimiento abusando de su posición de poder:

“Solo empiezo a besarlas, como un imán, solo las beso, ni siquiera espero (…) y cuando eres ‘estrella’, ellas te permiten hacerlo (…) puedes hacer cualquier cosa (…) agarrarlas por la vagina, lo que quieras”.
 
Aunque Trump fue cuestionado abiertamente durante el segundo debate ¿cuál fue su respuesta? minimizar su gravedad y hacerlos pasar como una broma, un juego entre hombres, una plática de gimnasio, “looker room talk”.
 
Estas charlillas ocultas están detrás de los resultados electorales en los Estados Unidos, en los medios se preguntan por qué las encuestas no lo pronosticaron ¿ocultamos lo que verdaderamente creemos? La violencia sexual hacia las mujeres es cada vez más castigada en el discurso público, pero está vigente entre nuestras creencias más soterradas, moldean nuestro día a día y dan forma a una autorización del comportamiento sexual masculino abusivo.
 
¿Hillary no tiene lo que se necesita? “estamina” y carisma
 
Los debates me hicieron llegar a una conclusión clara: una mujer altamente preparada compitió contra un hombre de pocas ideas, simples y repletas de lugares comunes. Hillary tuvo que justificar una trayectoria de más de 30 años en dos minutos durante el primer debate, frente a un constante manterrupting, tan sólo en la primera media hora Trump la interrumpió 26 veces.
 
Trump le dijo además que “no tenía el look presidencial”, “no tiene la estamina”, una clave morse masculinista, estrechamente vinculada a la resistencia deportiva pero también a la performance sexual, una búsqueda simple en internet arroja múltiples referencias en revistas para hombres. En el lingo empresarial “tener estamina” o tener aguante, es lo que se necesita para ejercer una función de liderazgo.
 
A Hillary Clinton se le criticó por no sonreír lo suficiente. ¿Qué esperamos de la imagen pública de una mujer? ¿sonrisas alegres y complacientes? ¿figuras decorativas sin profundidad política? En el último debate Trump llamó a Hillary mujer retorcida, “Nasty woman”. Inmediatamente el hashtag se popularizó y empezó a ser utilizado reivindicativamente por miles de mujeres para apropiarse en positivo de la imagen de una mujer inteligente, fuerte, segura de sí misma y experimentada.
 
El poder y la toma de decisiones en el ámbito público ha sido históricamente masculino, y revertir esta figura tiene costos altos para las mujeres, se llama violencia política, se llama desigualdad salarial, se llama “techo de cristal”. Al centro del triunfo de Trump también está el machismo de todos los días, que levanta barreras invisibles que en su microscopía son obstáculos reales.
 
*Lulú V. Barrera es letróloga de formación, antropóloga por historia de vida y activista por decisión. Cree que debe reescribirse la historia, volver lo familiar extraño y extraño lo familiar, y sueña con otros mundos posibles. Admiradora de mujeres guerreras, creó y conduce “Luchadoras” en Rompeviento TV.
 
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ZONA DE REFLEXIÓN
VIOLENCIA
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Si fuera hombre me daría vergüenza
Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación | Especial
Por: Lucía Lagunes Huerta*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 08/11/2016 Esta vez no fue un error, ni pifia, no darse cuenta que el micrófono estaba abierto y dejaba al descubierto lo que realmente es un servidor público. No, en esta ocasión fue totalmente consciente y  hasta puedo asegurarles que, orgulloso, creyó que dio toda una cátedra. Y de alguna forma sí, mostró de manera genuina de qué está hecho el hombre que ocupa el cargo de Presidente de la Sala Regional Xalapa, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Juan Manuel Sánchez Macías.
 
Si yo fuera hombre, me daría vergüenza saber que tal personaje sea funcionario, que haya llegado al Tribunal Electoral y que su periodo concluya hasta 2019, que sea invitado a participar en un Diálogo sobre Paridad de Género, y sin el menor pudor hable sobre las mujeres de la manera más vulgar y soez como lo hizo en Villahermosa, Tabasco, el pasado lunes 7 de noviembre.
 
Cabe hacer notar que el foro “Diálogo sobre Paridad de Género”, en el que participó el Presidente de la Sala Regional, Sánchez Macías, fue organizado por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco con el propósito de contribuir a generar los lineamientos en materia de paridad para las candidaturas de  alcaldías y diputaciones locales para el 2018.
 
Juan Manuel Sánchez Macías, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y catedrático en diversas universidades, nos pone el espejo del patriarcado machista cotidiano que se resiste a morir. Con frases denigrantes contra las mujeres se convirtió en noticia. ¿De ese tamaño son los hombres que ocupan el poder? tan pequeños para el encargo que se les encomienda.
 
Si yo fuera hombre después de escucharlo me daría vergüenza, pues sus palabras ponen en tela de juicio la idea de que todos los hombres que llegan al poder lo hacen por sus capacidades (lo machista y misógino no se les elimina con los grados académicos que logran).
 
¿Cuál es la capacidad de señor Presidente de la Sala Regional, Juan Manuel Sánchez Macías? ¿Ser un lenguaraz que llega a un foro sin una mínima preparación a decir lo que piensa, porque el tema Paridad de Género le merece poca relevancia y porque está convencido que sus creencias son fantásticas y brillantes?
 
Pero no sólo está convencido que sus ideas son brillantes, sino que es una autoridad en la materia, por lo que asegura que las mujeres llegan al poder no por sus capacidades intelectuales  y sí por su físico, cuando en el mismo foro se encontraban mujeres sobresalientes que han demostrado con un discurso argumentativo sólido la razón de la paridad de género.
 
Si yo fuera hombre, tras el discurso del magistrado Juan Manuel Sánchez -quien en 2012 obtuvo la medalla al Mérito Judicial Electoral- saldría con un letrero deslindándome de él y exigiría a las autoridades que revisen las formas en que son electos personajes como éste, que pone en vergüenza a la humanidad, por lo menos al 48 por ciento que está conformada por el sexo masculino.
 
Le exigiría su renuncia por demostrar que no tiene la capacidad para ocupar un cargo que exige solidez intelectual y moral. Claro, esto lo haría si fuera un hombre convencido en el respeto a la dignidad humana de las mujeres, en la urgente necesidad de una democracia completa para nuestro país porque ya varios personajes masculinos han hecho lo suyo para estar avergonzados.
 
Sino, dejaría pasar esto como un comentario de “mal gusto”, no le daría la importancia que tiene, porque en el fondo, en el mundo privado, ahí, donde bromeó con mis cuates, creemos lo mismo que Sánchez Macías y no sólo lo creemos, sino que actuamos en consecuencia. Exigimos favores sexuales a nuestras trabajadoras o colegas, denigramos la creatividad femenina y su talento asegurando que llegan a los encargos por sus atributos físicos, porque ese es el camino que les exigimos a las mujeres cuando los hombres tenemos el poder.
 
Claro, si yo fuera hombre podría decir lo que sea sobre las mujeres prácticamente sin consecuencias que pusieran en riesgo mi carrera política, y además, sería noticia.
 
*Periodista y feminista, Directora General de CIMAC
Twitter: @lagunes28
 
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