MUJERES CAUTIVAS
LABORAL
   Mujeres Cautivas
“Prostitución” y su impacto en la Igualdad de Género
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Teresa C. Ulloa Ziáurriz*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 13/12/2016
El miércoles 28 de febrero de 2014, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo votó la Resolución No. 2013/2103(INI), sobre explotación sexual, “prostitución” y su impacto en la igualdad de género.
 
Es importante traer a colación esta Resolución porque en la Ciudad de México se votó el dictamen de la Comisión de la Carta de Derechos Humanos de la primera Constitución. En el borrador enviado a la Asamblea Constituyente por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, en su Artículo 15, Apartado F, Fracción 3, Inciso b) se intentaba consagrar el derecho al “trabajo sexual” voluntario y autónomo, con capacitación para desempeñar mejor el “trabajo”, credencialización y sin mecanismos que pudieran garantizar que era voluntario y autónomo.
 
El predictamen, que se dio a conocer 72 horas antes de la votación, eliminaba el inciso b), aunque mantenía la credencialización y la capacitación para todas y todos los trabajadores no asalariados, el que se votó con 13 votos a favor, 1 en contra y 1 abstención.  
 
Pero tenemos que reconocer que el nuevo texto, al contrario del anterior, sí establece la obligación del Gobierno de la Ciudad de promover el empleo asalariado y digno, y no consagra tan contundentemente la precarización del trabajo. Este dictamen será ahora votado en el pleno y tomando en cuenta los enormes intereses que trastoca, no podemos declarar la victoria, todavía.
 
Precisamente por eso es que consideré importante traer a colación esta resolución, que tiene elementos muy importantes, porque, además, es inminente la intención de la ALDF de reglamentar la “prostitución”. Esa resolución establece que:
 
- Reconoce que la “prostitución” y la explotación sexual comercial son cuestiones con un gran componente de género y constituyen violaciones de la dignidad humana contrarias a los principios de los derechos humanos, entre ellos, la igualdad de género.
 
Destaca que hay diversos vínculos entre “prostitución” y trata de personas, y reconoce que la “prostitución” alimenta la trata de mujeres, niñas y adolescentes vulnerables; un alto porcentaje tienen entre 13 y 25 años. La mayoría de las víctimas (62 por ciento) son objeto de trata con fines de explotación sexual, constituyendo las mujeres, niñas y adolescentes 96 por ciento de las víctimas, y que el porcentaje de víctimas de países en vías de desarrollo se ha incrementado alarmantemente.
 
Señala que la “prostitución” es también una cuestión de salud, puesto que deja efectos perjudiciales en las personas que la ejercen, que tienen más probabilidades de sufrir traumas sexuales, físicos y mentales, y presentar un mayor índice de mortalidad que la población media. Añade que muchos de los compradores de sexo lo piden sin protección, lo que incrementa los riesgos para la salud, tanto para las personas en “situación de “prostitución” como para los compradores de sexo.
 
Resalta que la “prostitución” y la industria del sexo tienen consecuencias físicas y sicológicas devastadoras y duraderas, incluso después de haber salido de la “prostitución”, para las personas en esa situación, especialmente mujeres, niñas, niños y adolescentes. Además de ser, a la vez, causa y consecuencia de la desigualdad de género y de perpetuar los estereotipos y el pensamiento estereotipado sobre las mujeres que venden sexo, como la idea de que el cuerpo de las mujeres, niñas y adolescentes está en venta para satisfacer la demanda masculina de sexo.
 
También resalta que la normalización de la “prostitución” es violencia contra la mujer y señala que los hombres que compran sexo son más proclives a cometer actos sexuales coercitivos, violentos, contra las mujeres y que, con frecuencia, muestran actitudes misóginas.
 
Señala que entre 80 y 95 por ciento de las personas que en situación de “prostitución” ha sufrido alguna forma de violencia antes de empezar a ejercer el “trabajo sexual” (violación, incesto, pedofilia), 62 por ciento declara haber sufrido una violación y 68 por ciento padece trastornos de estrés postraumático, un porcentaje similar al de las víctimas de tortura.
 
Establece que considerar la “prostitución” como “trabajo sexual legal”, despenalizar la industria del sexo, en general, y legalizar el proxenetismo no es la solución para proteger a las mujeres de la violencia y explotación, sino que produce el efecto contrario y aumenta el riesgo de que sufran un mayor nivel de violencia; al tiempo que se fomenta el crecimiento de los mercados de la “prostitución” y, por tanto, el número de mujeres víctimas de abusos.
 
Reconoce que a la inmensa mayoría de las personas en esta situación les gustaría abandonarla, pero se sienten incapaces de hacerlo. Destaca que estas personas necesitan ayuda adecuada, particularmente asistencia social y psicológica, para escapar de las redes de explotación; propone que se establezcan programas que ayuden a las personas a abandonar la “prostitución”.
 
De igual forma señala que los problemas económicos y la pobreza son las principales causas de la “prostitución” entre las mujeres, niñas, niños y adolescentes. Hace hincapié en que la exclusión social es un factor fundamental que contribuye al aumento de la vulnerabilidad de las mujeres.
 
Además que la crisis económica y social ha provocado desempleo, dando lugar a que las mujeres más vulnerables empiecen a ejercer la “prostitución”/entren en el negocio del sexo”, con objeto de superar la pobreza y la exclusión social.
 
Ojalá que nuestros diputados y una que otra diputada despistada de la Asamblea Constituyente, se dieran la oportunidad de informarse y analizar cuáles han sido las consecuencias de la reglamentación en otros países, y el favor tan grande que le estarían haciendo al dirigente del movimiento territorial del PRI en la Ciudad de México (Gutiérrez de la Torre) con la reglamentación. 
 
Hay pocos temas que tienen la virtud de derribar las diferencias ideológicas y unir a los diputados en torno a intereses y complicidades tan evidentes. La “prostitución” es uno de esos temas.
 
*Directora Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés).
Twitter: @CATWLACDIR
Facebook: Catwlac Directora
 







REPORTAJE
LABORAL
   El término no se incluyó en la Carta Magna
Desechan propuesta de incluir “trabajo sexual” en la Constitución
Tomada de argentinaindymedia.org
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 12/12/2016
Mientras crece la demanda de empleos dignos y decentes en la capital, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera -junto con el Grupo Redactor que elabora el proyecto de Constitución- optó por ampliar las actividades no asalariadas y proponer el “trabajo sexual” como una alternativa más de ocupación.    
 
Así, ofertar el cuerpo sería una vía económica para las capitalinas que viven en la precariedad laboral, con bajos sueldos, sin prestaciones ni seguridad social, o para aquellas que tienen la necesidad y disponibilidad de trabajar más tiempo del que ya lo hacen porque la remuneración que reciben simplemente es insuficiente. 
 
El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) indica que la tasa de subocupación femenina (con deseo de trabajar más) creció 82 por ciento de 2014 al primer trimestre de 2016. Mientras que en su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), indica que para el primer trimestre de 2016, la tasa de informalidad para las mujeres era de 48.1 por ciento.
 
En medio de este escenario de carestía, Mancera Espinosa –quien se mantuvo ausente de los debates para exponer cómo se podría regular y proteger esta actividad- propuso incluir la “prostitución” como un trabajo no remunerado y dejó que la sociedad civil confrontara sus opiniones. 
 
Ante la complejidad del tema y la presión de agrupaciones civiles que se opusieron o que apoyaron la idea, la Comisión Carta de Derechos de la Asamblea Constituyente, como organismo parlamentario encargado de analizar la propuesta, desechó la iniciativa de su dictamen. 
 
¿NUEVO MODELO DE TRABAJO? 
 
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, establece el derecho de toda persona de gozar de condiciones laborales que le aseguren un salario equitativo con el valor de su trabajo, condiciones de existencia digna para sí y su familia, así como seguridad e higiene en el trabajo, oportunidades de promoción y vacaciones, entre otros. 
 
Sin embargo, desde hace algunas décadas las fuentes de empleo se caracterizan por la rotación laboral, disminución de la cobertura de seguridad social, falta de control sobre el tiempo destinado al trabajo y crecimiento de empleos sin beneficios, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 
 
Es un espejismo pensar que el “trabajo sexual” es una actividad más flexible, sin horarios fijos, con más autonomía y libertad de las trabajadoras, puntualizó la profesora de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jennifer Ann Cooper, quien explicó que en este mercado laboral también hay diferencias de género.
 
Para Cooper, en el mercado de la “prostitución” la oferta es en su mayoría femenina y la demanda masculina, debido a que históricamente el cuerpo de las mujeres ha sido objeto de intercambio.
 
La especialista aseguró que no es un secreto que en México la economía está funcionando con altos niveles de desempleo, contención salarial y precarización en la obtención de un ingreso, además de una crisis de los cuidados, la desintegración de familias y redes de apoyo.
 
“Las políticas económicas actuales están destruyendo la vida humana y una amplia proporción de la población está viviendo una vida que no vale la pena vivir”, sintetizó. En este escenario, dijo, reconocer la “prostitución” como un trabajo indudablemente ayuda al crecimiento económico y a disminuir el desempleo femenino.
 
En ese sentido y considerando que quienes ejercen esta actividad lo hacen de manera libre, la “venta del sexo” es un buen negocio, pero la economista feminista reiteró que esa “elección libre” es un espejismo porque mujeres y hombres internacionalizan las normas sociales, al aceptar la venta del cuerpo de las mujeres. 
 
A su vez la doctora en Sociología, Olivia Tena Guerrero, explicó que el trabajo es una producción de bienes u ofrecimiento de servicios para satisfacer alguna necesidad, por tanto se debería cuestionar a quién beneficia y qué necesidad satisface el usar el cuerpo de las mujeres. Tampoco hay cifras de cuántas o quienes ejercen esta actividad, que, consideró, beneficiaría a grupos que ejercen su poder económico en la industria del sexo, y verían fructíferos sus negocios. 
 
DERECHOS PENDIENTES
 
El Gobierno de la Ciudad de México lanzó la iniciativa, pero se alejó del debate, y en su lugar organizaciones civiles como la Asociación de Bares y Centros Nocturnos y la asociación Balance se encargaron de respaldar la propuesta.
 
Otras organizaciones defensoras de las “trabajadoras sexuales” como Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez y la Red Mexicana de Trabajo Sexual, presentaron sus argumentos en foros paralelos que organizó la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para reformar la Ley de Cultura Cívica, y quitar la “prostitución” como una falta administrativa. 
 
Entre los principales argumentos para exigir que se reconociera como un empleo, estaba el derecho a elegir dedicarse al trabajo que a cada quien le acomode, pero en particular evitar la discriminación, el estigma y la violencia contra estas mujeres.
 
Una postura que para Tena Guerrero, quien coordinó el Programa de Investigación Feminista del CEIICH de la UNAM, no dejó claros los mecanismos para favorecer la inclusión social de las “trabajadoras sexuales” o como evitarían la discriminación y la violencia hacia ellas.
 
Considerando que los estándares internacionales explican que el derecho al trabajo “es esencial para la realización de otros derechos humanos, y constituye una parte inseparable e inherente de la dignidad humana, y que toda persona tiene el derecho a trabajar para poder vivir con dignidad”, para la académica reconocer la actividad sexual no garantiza mejores condiciones de vida.
 
En tanto, las activistas que se oponen, dicen que un marco normativo no garantiza que los Derechos Humanos no sean violentados y como ejemplo está el modelo de outsourcing, un sistema de subcontratación que evade garantías mínimas a las empleadas.  
 
Las agrupaciones en contra del falso ideal de la “prostitución” aseguran que la obligación central de los Estados es erradicar y disminuir  la discriminación y la violencia contra las mujeres, a fin de evitar poner en mayor riesgo a la población femenina que ha sido vulnerada en el ejercicio de sus derechos. 
 
16/AGM/AMS/LGL
 







NACIONAL
VIOLENCIA
   El término no estará en la próxima Constitución
Constituyentes no reconocerán “trabajo sexual” en CDMX
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 08/12/2016 Ante las posiciones divididas entre legisladores, la Comisión Carta de Derechos de la Asamblea Constituyente desechó la propuesta de reconocer el “trabajo sexual” en el dictamen de los artículos 8 al 19, 48 y 57 de la Constitución Política de la Ciudad de México.
 
En el proyecto de dictamen que se publicó la noche de este 7 de diciembre, desaparece del artículo 15 el apartado que decía que las autoridades de la Ciudad, en el ámbito de sus competencias  “reconocen y protegen el trabajo sexual voluntario y autónomo como una actividad lícita”.
 
Luego de revisar las propuestas ciudadanas y las iniciativas legislativas, la Comisión presidida por la antropóloga feminista Marcela Lagarde, sólo especificó en el apartado B del artículo 15 del dictamen, que los trabajadores no asalariados podrán poseer una identidad formal como “personas trabajadoras no asalariadas de la ciudad”.
 
En las consideraciones del documento, se precisan algunos argumentos que sirvieron para sacar del dictamen la propuesta original del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera y del Grupo Redactor del texto constitucional, entre ellos Lol Kin Castañeda y Clara Jusidman, quienes además fueron designadas diputadas constituyentes e integrantes de esta Comisión.  
 
Por ejemplo, la constituyente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Lisbeth Hernández Lecona expuso su rechazo a esta iniciativa porque en su opinión regular el “trabajo sexual voluntario lícito” afectaba la dignidad humana, pues con esta disposición mujeres y hombres se verían como objetos y materia de comercio. 
 
A su vez el diputado constituyente del Partido Acción Nacional (PAN), Carlos Gelista González, presentó un documento donde aseguró que la propuesta del borrador de Carta Magna adolecía de los elementos para brindar seguridad jurídica a quienes ejercen esa actividad.
 
Las organizaciones civiles y activistas también enviaron sus propuestas en apoyo o rechazo de considerar el “trabajo sexual”. Entre las agrupaciones que aplaudieron la propuesta estuvo la Asociación de Bares y Centros Nocturnos, que sugirió ampliar el derecho al trabajo sexual en sus “diferentes expresiones y modalidades”.
 
La asociación Balance, que trabaja temas de salud sexual y reproductiva, sugirió modificar la propuesta para que dijera que se “reconoce el trabajo sexual, consiente, libre, voluntario y autónomo realizado por personas mayores de edad como una actividad lícita”, al tiempo que sugirieron considerar en el análisis los argumentos de la Red Latinoamericana de Trabajo Sexual.
 
En contra de la propuesta se manifestó la Coalición para la Abolición del Sistema Prostituyente –integrada por activistas,  académicas y organizaciones como la Red Género y Economía o la Coalición para Abolir la Prostitución Internacional–, que propuso robustecer los derechos de las personas trabajadoras no asalariadas y quitar del texto el “trabajo sexual”.
 
Al rechazo se sumó el Observatorio Género Violencia y Derechos Humanos de la Ciudad de México, que pidió la eliminación de este párrafo por ir en contra de los tratados internacionales como la Convención para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución ajena.
 
Luego de las audiencias públicas, la Comisión Carta de Derechos de la Constituyente hizo una valoración de las propuestas, pero en el caso de las que se refieren a trabajo sexual no expuso si era materia de otra norma, si no era de carácter normativo o si contravenía alguna legislación, como lo hizo con el resto de las propuestas.
 
El dictamen se votará en el órgano legislativo y después será enviado al pleno de la Asamblea Constituyente para su discusión y eventual aprobación.
 
16/AGM/AMS/LGL







ESTADOS
DERECHOS HUMANOS
   Buscan ajustar término de “trabajo sexual” en Carta Magna de CDMX
Buscan ajustar término de “trabajo sexual” en Carta Magna de CDMX
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 07/12/2016 La Comisión Carta de Derechos de la Asamblea Constituyente prevé modificar la redacción del artículo 15 del Proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México sobre “trabajo sexual”, aunque todavía no hay un consenso porque las distintas fuerzas políticas están divididas.
 
A favor de reconocer el “trabajo sexual” como una actividad laboral autónoma y voluntaria está la ministra en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Olga Sánchez Cordero; la diputada perredista Lol Kin Castañeda y la legisladora de Movimiento Ciudadano (MC), Esthela Damián Peralta.
 
En una reunión que se realizó la semana pasada entre las y los diputados que integran esta Comisión, discutieron si la Carta Magna capitalina debe incluir el “trabajo sexual”, propuesta que no fue apoyada por la antropóloga feminista y presidenta de esta Comisión, Marcela Lagarde y de los Ríos, ni por el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Carlos Gelista González.
 
Marcela Lagarde ha manifestado públicamente que la Constitución de la CDMX no puede legalizar el “comercio sexual” de las mujeres ni reconocer el “trabajo sexual”; incluso en octubre pasado se comprometió con el movimiento feminista, a presentar un párrafo alternativo a la actual redacción del artículo 15 del borrador.
 
En el proyecto presentado por el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, estipula en dicho artículo en su apartado F, numeral 3, inciso b que las autoridades de la Ciudad, en el ámbito de sus competencias y de conformidad con lo previsto por la ley, “reconocen y protegen el trabajo sexual voluntario y autónomo como una actividad lícita”.
 
La autora del libro “Los cautiverios de las mujeres. Madres, monjas, putas, presas y locas”, aclaró que quienes se oponen a legalizar el “comercio sexual” no están en contra de quienes están en situación de prostitución o de explotación sexual, tras asegurar que hay total solidaridad con estas mujeres, pero acotó que no pueden permitir que se avale el “comercio sexual”.
 
La además diputada constituyente por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo que hay que buscar alternativas ante la venta de niñas en lugares como La Merced, pero también ante las mujeres que se dedican al “trabajo sexual”, temas que son un problema de la ciudad y de la Constitución más avanzada del país que tiene como objetivo garantizar los Derechos Humanos de las personas.
 
En aquella ocasión la también integrante de la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres, se comprometió a escuchar y analizar las propuestas que llegaran a la Comisión que preside para formular reformas, lograr que integre los grandes problemas de la ciudad y asentar en letra todo lo que se ha avanzado en las últimas décadas. 
 
En tanto que el diputado Carlos Gelista expresó, desde la instalación de esta Comisión, que el capítulo laboral -donde se reconoce “el trabajo sexual”-, es confuso y se debe analizar porque la idea es dar a la Constitución capitalina un enfoque de derechos de las personas aunque sin generar expectativas que no se van a cumplir.
 
La propuesta de reconocer el “trabajo sexual” se respalda en la resolución que en enero de 2014 publicó el Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal, quien otorgó un amparo a un grupo de mujeres que se dedican a “ofertar servicios sexuales”, que reclamaron ser consideradas trabajadoras no asalariadas.
 
Esta resolución abrió el debate para derogar el artículo 24, fracción VII, de la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal, que dice que la “prostitución” es una “falta administrativa” y a la par para incluir este tema en el borrador de la Constitución capitalina.
 
Esta semana la Comisión Carta de Derechos de la Constituyente debe tener un predictamen que aborde del artículo 8 al 19 del borrador constitucional, a fin de que la próxima semana se vote y el documento final se presente ante el pleno de la Asamblea Constituyente el próximo 10 de diciembre.
 
16/AGM/AMS/LGL
 







LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   Piden se deseche término de Constitución de la CDMX
Reconocer “trabajo sexual” no garantiza mejores condiciones de vida
Cimacfoto: Blanca Ibelles
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 07/12/2016 Ante el riesgo de que la Constitución de la Ciudad de México permita la explotación sexual de las mujeres, académicas, activistas e investigadoras llamaron a la Asamblea Constituyente a desechar la redacción del artículo 15 del borrador que reconoce y protege el “trabajo sexual”.
 
La economista Jennifer Ann Cooper, la socióloga Olivia Tena Guerrero, la psicóloga Roberta Liliana Flores Ángeles, la antropóloga Verónica Caporal Pérez y la activista Carmen Ugarte García, coincidieron en que reconocer esta actividad como trabajo no garantizará mejores condiciones en la vida y seguridad de las capitalinas.
 
En conferencia de prensa, las académicas señalaron que ante un tema tan complejo es necesario tener un diagnóstico del fenómeno antes de implementar una política pública, por ello llamaron a las y los diputados constituyentes a evitar que los consumidores de “servicios sexuales”, tengan el privilegio de acceder libremente al cuerpo de las mujeres para su satisfacción.
 
La profesora de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jennifer Ann Cooper, expuso que pocos asuntos como la “prostitución” necesitan de un verdadero debate porque de no analizar el tema, se corre el riesgo de que los argumentos feministas no se tomen en cuenta a la hora de legislar o reglamentar esta actividad, como una cuestión política o económica.
 
Cooper, quien es integrante de la Asociación Internacional de Economía Feminista, dijo que, como en otros mercados, en el contexto de la “prostitución” los agentes económicos siempre intentan optimizar sus ganancias, es decir, quienes se benefician del “trabajo sexual” no son las mujeres que lo realizan, sino aquellos que se dedican a la “venta” de los servicios sexuales de las otras personas. 
 
Para la especialista resulta un “espejismo” decir que este “trabajo” fomenta el empleo femenino, y que es ético porque se elige de manera voluntaria. Asegura que elegir dedicarse a la “prostitución” se da en un marco de restricciones, y por tanto no es una “compra-venta” en condiciones de igualdad porque el cliente compra el derecho de manosear o penetrar cualquier parte del cuerpo.
 
A esta postura se sumó Olivia Tena Guerrero, socióloga y especialista en género y salud, quien destacó que el erotismo y la sexualidad son dos de las manifestaciones humanas más gozosas siempre que se realizan en condiciones de igualdad, porque las personas siempre sienten placer con su cuerpo cuando ocurre sin chantaje, extorsión o violencia.
 
Pensar el erotismo como “trabajo” pierde el sentido de libertad, gozo y creatividad, consideró la también psicóloga. Además recalcó que al formalizar esta actividad como un negocio o un servicio, se debe analizar quiénes son las personas que se beneficiarían y cuáles son los intereses económicos de los que buscan legitimar el “trabajo sexual” en la Constitución capitalina.
 
Ahora que la Comisión Carta de Derechos discute el dictamen del artículo 15, las activistas enviaron un pronunciamiento al organismo legislativo para que considere que crear un marco normativo para supuestamente proteger a las “trabajadoras sexuales”, no será garantía de derechos laborales como sucede con las jornaleras, maquiladoras o trabajadoras de “outsourcing”.
 
En un documento que entregaron a la Comisión, las activistas señalaron que incluir este término en la Carta Magna capitalina deja de lado el contexto en que se da, las consecuencias físicas y emocionales de ejercer este oficio y contribuye a hacer imposible la distinción entre prostitución “libre y forzada”.
 
Agregaron que México firmó el “Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de prostitución ajena”, que en el artículo 73 de la Constitución Mexicana indica que es facultad exclusiva del Congreso de la Unión legislar en materia de trabajo,  por lo que la Asamblea Constituyente no tiene atribuciones para ello.
 
16/AGM/AMS







NACIONAL
Trata de Personas
   Abolicionistas y reglamentaristas coinciden en proteger a víctimas
No criminalizar a mujeres en situación de prostitución y combatir la trata
CIMACFoto: Anayeli García Martínez
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 30/11/2016 Las organizaciones que se han pronunciado a favor y en contra de reconocer el “trabajo sexual” como una actividad autónoma y no asalariada en la Constitución Política de la Ciudad de México, coinciden en la importancia de no criminalizar a las mujeres que realizan esta actividad y combatir la trata de personas.
 
Organizaciones integradas en la Coalición para la Abolición del Sistema Prostituyente se oponen a reconocer el “trabajo sexual” porque consideran que esto fomentaría la explotación sexual, mientras que agrupaciones como Brigada Callejera de Apoyo “Elisa Martínez” a la Mujer y la “Red Mexicana de Trabajo Sexual”, sostienen que es una forma de prevenir la discriminación y las extorsiones a las mujeres.
 
A pesar de las diferencias, durante las audiencias públicas organizadas por el diputado perredista Víctor Hugo Romo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, las dos posturas coinciden en la necesidad de proteger a las víctimas de trata de personas y en no criminalizar a las mujeres que, por cualquier razón, se dedican o son obligadas a “ofertar servicios sexuales”.
 
Durante las audiencias, que se realizaron entre octubre y noviembre -y a las cuales no asistieron legisladores- Elvira Madrid y Jaime Montejo, integrantes del colectivo “Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer”, expusieron seis peticiones, algunas de las cuales fueron apoyadas por Mónica Soto y Teresa Ulloa, integrantes de la Coalición para la Abolición del Sistema Prostituyente.
 
Brigada Callejera, agrupación que se dedica a acompañar a “trabajadoras sexuales” y ofrecer servicios médicos gratuitos a esta población, propone que la Procuraduría General de Justicia capitalina y la Procuraduría General de la República firmen un acuerdo para evitar presentar como “pruebas” de lenocinio o trata de personas, los condones usados y nuevos que encuentran cuando detienen a las “trabajadoras sexuales”.
 
La activista Elvira Madrid, explicó que la policía capitalina argumenta que los condones son una prueba para fincar delitos como lenocinio y trata de personas o delincuencia organizada.
 
Sobre esta propuesta, la activista y quien fuera secretaria de Equidad de Género del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Mónica Soto, aseguró que no se debe criminalizar, extorsionar ni violentar a las mujeres. 
 
Jaime Montejo expuso que tampoco se deben instalar zonas de tolerancia, puntos tolerados, perímetros autorizados o zonas económicas para ejercer este “trabajo” porque que en realidad funcionan como campos de concentración de “trabajadores sexuales”; una idea con la que coincidió la directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés), Teresa Ulloa.
 
Otro punto de coincidencia entre las agrupaciones que se oponen y las que apoyan el reconocimiento de esta actividad, es eliminar los controles sanitarios al “trabajo sexual” ya que son discriminatorios, así como no obligar a trabajadoras, bailarinas, empleadas de  bares, cantinas, centros nocturnos y hoteles, a firmar declaraciones sin leerlas y sin estar de acuerdo con ellas.
 
Cabe decir que en el año 2000 en la Gaceta Oficial del Distrito Federal se anunció el retiro de la credencial del control sanitario para las y los “trabajadores sexuales” que emitía el Consejo Nacional para Prevención y Control del Sida (Conasida) como una forma de certificar que las mujeres no tenían VIH/Sida y con ello prevenir la propagación de la infección. La credencial se retiró porque no funcionaba como medida de prevención.
 
Otra propuesta de este colectivo, y donde ya no hay coincidencia con las llamadas “abolicionistas”, es que la Jefatura de Gobierno capitalino publique unos lineamientos en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México donde vincule a las y los “trabajadores sexuales” con el reglamento de trabajadores no asalariados del Distrito Federal, con lo que esta actividad se reconocería como un oficio.
 
También piden que se suprima el delito de lenocinio del Código Penal de la Ciudad de México que penaliza el derecho de organización del “trabajo sexual”,  toda vez que a decir de este colectivo, la actual penalización impide que las mujeres se agrupen, por ejemplo, para tener una casa o departamento donde “ofrezcan sus servicios sexuales”.
 
Actualmente el artículo 189 de esta norma dice que “se sancionará con prisión de 2 a 10 años y de quinientos a cinco mil días de multa al que explote el cuerpo de una persona u obtenga de ella un beneficio por medio del comercio sexual; facilite los medios para que se prostituya; o regentee, administre o sostenga prostíbulos, casas de cita o lugares dedicados a explotar la prostitución”.
 
Como solución, Brigada Callejera propone reforma la Ley de Fomento Cooperativo para el Distrito Federal, norma que promueve la generación de autoempleos, para incorporar a las “trabajadoras sexuales no asalariadas”, lo que desde su postura sería una forma de evitar la penalización de esta actividad.
 
Ahora la Asamblea Constituyente analiza el proyecto de Carta Magna para revisar si se incluye o no el “trabajo sexual” mientras que en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se analiza derogar la “prostitución” como una falta administrativa en el artículo 24, fracción VII, de la Ley de Cultura Cívica capitalina.
 
16/AGM/LGL







NACIONAL
VIOLENCIA
   Pide legisladora de Morena no reconocerla como trabajo
Legalizar prostitución no abona a su erradicación ni protege a las víctimas
Especial
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 24/11/2016 La diputada local de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Beatriz Rojas Martínez, llamó a la Asamblea Constituyente a no reconocer la “prostitución” como un trabajo asalariado porque ello no abona a la erradicación ni a la protección de las víctimas de explotación sexual.
 
En la sesión de este martes, la asambleísta presentó un punto de acuerdo para llamar a la Asamblea Constituyente a no aprobar la redacción del artículo 15 del proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México que reconoce el “trabajo sexual” porque contraviene los Derechos Humanos establecidos en los tratados internacionales firmados por México.
 
En tribuna, Rojas Martínez expuso que en la capital del país operan 13 corredores de explotación sexual con total impunidad en la zona centro de la Ciudad de México; y aseguró que reconocer el “trabajo sexual” promovería la trata para la explotación, expandiría la industria del sexo y no se protegería a niñas y mujeres en “situación de prostitución”.
 
A decir de la legisladora de Morena, hay que revisar la tendencia mundial encaminada a legislar e implementar políticas de prevención y salida de la “prostitución” con una amplia gama de apoyos a las víctimas, sancionando al cliente y penalizando la publicidad de contacto sexual.
 
Desde la perspectiva de la legisladora, el Estado tiene la obligación de contribuir a eliminar cualquier forma de explotación y violencia sexuales, trabajar hacia la prevención, la erradicación de la “prostitución” y la protección de las víctimas. 
 
Agregó que tratar el fenómeno de la prostitución con ligereza en aras de una supuesta postura progresista, es “enmascarar el contenido siniestro de la trata y la explotación”, actos criminales que están tipificados como delito en la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para Proteger y Asistir a las Víctimas de estos Delitos.
 
Entre los tratados signados y ratificados por México mencionó el Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena (1951); la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW); el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niñas y niños y la Convención contra la Delincuencia Organizada (2003).
 
Agregó que en este fenómeno no se puede distinguir entre “prostitución libre y prostitución forzada” por lo que los países no pueden reglamentar esta actividad pero destacó que tampoco se puede someter a las mujeres que se dedican al “comercio sexual” a registro o a otros controles; ni usar el consentimiento para defender a los acusados de trata de personas.
 
El punto de acuerdo fue turnado a la Comisión Especial para la Reforma Política de la Asamblea Legislativa para su dictamen. El próximo 10 de diciembre se votará en la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Constituyente la propuesta para legalizar la prostitución en la Ciudad de México.
 
16/AGM/LGL







ENTREVISTA
FEMINISMO
   No sólo se compra sexo, sino dominio y humillación
“Fuera de ética y de sentido común” legalizar prostitución: Amélia Valcárcel
Amélia Valcárcel, una de las referentes teóricas más importantes en el feminismo de la igualdad, quien en marzo pasado, fue reconocida Doctora Honoris Causa por la Universidad de Valencia | CIMACFoto: Lucía Lagunes Huerta
Por: Lucía Lagunes Huerta y Cecilia Lavalle Torres
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 23/11/2016 La reglamentación o no de la prostitución tiene sus horas contadas dentro de la Constituyente de la Ciudad de México. El próximo 10 de diciembre, será  votado dentro de la Comisión de Derechos Humanos, uno de los temas que más violencia ha desatado contra organizaciones y feministas abolicionistas, durante la realización de los foros públicos.
 
Antes de que el debate sobre la reglamentación de la prostitución en la Constituyente de la Ciudad de México estuviera en su punto más álgido- pero ya con los esbozos de lo que podría venir- en octubre del 2015, tras su seminario “Construyendo el Humanismo del Siglo XXI” impartido en el Tecnológico de Monterrey, organizado por la Cátedra Alfonso Reyes, tuvimos la oportunidad de conversar con una de las referentes teóricas más importantes en el feminismo de la igualdad, Amélia Valcárcel, quien en marzo pasado, fue reconocida Doctora Honoris Causa por la Universidad de Valencia.
 
Uno de los temas que abordamos en esta entrevista conjunta, fue la tendencia a la reglamentación de la prostitución, que ya venía creciendo desde hace un quinquenio atrás. La también Consejera Electiva del Consejo de Estado (Supremo órgano consultivo del gobierno español) considera que la legalización de la prostitución, coloca en crisis la idea de sujeto como tal.
 
Para la filósofa y feminista española Amélia Valcárcel, “buscar la reglamentación de la prostitución es una posición que pertenece a la defensa del orden más antiguo, fuera de ética y de sentido común”.
 
- Cecilia Lavalle Torres (CLT): En la Ciudad de México hay una postura muy fuerte en la que algunas feministas están de acuerdo, para legalizar la prostitución.
 
-Amélia Valcárcel (AV): No me extraña. Yo creo que eso al patriarcado le encanta, encontrará muchos aliados.
 
- Lucía Lagunes Huerta (LLH): Uno de los argumentos es que consideran que esto es un problema de la moral de “algunas feministas” porque no entienden que haya mujeres que decidieron de manera autónoma usar el cuerpo como un terreno del trabajo.
 
- AV: Ya, ya. Todas trabajamos con el cuerpo, ahora mismo estamos hablando y estamos trabajando con el cuerpo, Pero una cosa es trabajar con el cuerpo y otra vender, siquiera sea por ratos, nada menos que el propio pudor  y la propia capacidad de unirse a otra persona sexualmente.
 
Pedir esto (vender la capacidad de unirse a otras sexualmente), pedírselo a alguien; es pedir algo que definitivamente la pone al borde de la crisis como sujeto. Además todo esto es estrategia neoliberal en directo. Todo lo que se pague está bien, todo lo que se cobre está bien ¿verdad? Pues no, no todo lo que se paga está bien, no todo lo que se cobre está bien.
 
Que tiene que haber regulación al acceso al cuerpo de las mujeres, ¡es una atrocidad! El movimiento feminista se empeñó desde hace 200 años que la prostitución, que siempre ha estado reglamentada, dejara de estar, y le costó mucho.
 
Hasta 1950, realmente no se tomó el acuerdo internacional de que se desreglamentara la prostitución. Volver a decir que se reglamente pertenece a la defensa del orden más antiguo.
 
Hay que recordar que en el año 1949 la Asamblea de Naciones Unidas adoptó el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, que en su primer párrafo señala que: “la prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad”.
 
- AV: Yo no creo que una persona que se prostituya esté haciendo nada especialmente terrible, ni que sea especialmente inmoral, por lo tanto, a mí la moralina antigua no me afecta. Probablemente esa persona lo está haciendo por muchas razones que ella conoce. Pero creo que el que va a comprar sexo está haciendo mal y no hay que facilitárselo.
 
El problema es el “cliente”, por llamarle “cliente”, que es una manera demasiado suave de llamarle al que va a lo que va, porque no sólo va a comprar sexo, va a comprar dominio, la humillación del otro, aunque esté sólo en su cabeza.
 
Y luego además decir esto en el momento en que uno de los más graves problemas internacionales que tienen las mujeres es la trata, eso ya no sólo es una falta de ética, es una falta de sentido común.
 
Cabe recordar que existen dos propuestas en la Asamblea Legislativa. Una presentada en octubre por la diputada priista Jany Robles Ortiz quien sugiere crear la “Ley que Regula el Trabajo Sexual en el Distrito Federal”; y la segunda presentada por el legislador del Partido Verde, Fernando Zárate Salgado, quien plantea reformar la Ley de Cultura Cívica para que la “prostitución” ya no sea una falta.
 
En paralelo la Asamblea Constituyente analiza el proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México, un borrador que en su artículo 15, apartado F, numeral 3, inciso b, dice que las autoridades de la ciudad “reconocen y protegen el trabajo sexual voluntario y autónomo como una actividad lícita”.
 
16/LLH/CLT/LGL







NACIONAL
VIOLENCIA
   Se puede hacer lo que sea con el cuerpo de las mujeres, incluso asesinarlas”
Autoridades capitalinas buscan un marco jurídico para proteger explotación sexual
CIMACFoto: Anayeli García Martínez
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 22/11/2016 Asegurar que todas las mujeres que se dedican al “trabajo sexual” eligieron este oficio libremente y decir que quienes sostienen lo contrario “discriminan y son moralistas” borra toda la complejidad que encierra una actividad donde las mujeres que entran a una habitación no saben si ese día será el último de su vida. 
 
Esa es la opinión de la antropóloga social y directora de la Consultora para la Investigación, Formación e Incidencia Política (CIFIP), Verónica Caporal Pérez, quien desde 2007 ha realizado investigaciones de campo sobre la trata con fines de explotación sexual en México. 
 
Para la perita en antropología social, las propuestas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y en la Asamblea Constituyente -que aprobará la Constitución Política de la Ciudad de México- para reconocer el “trabajo sexual” como un trabajo no asalariado, es crear un marco jurídico para proteger la explotación sexual.
 
En opinión de la coautora del “Diagnóstico del ciclo vital de mujeres en situación de prostitución y su relación con el proxenetismo”, reconocer el “trabajo sexual” tiene dos implicaciones fundamentales: primero generalizar que todas las mujeres en “contextos de prostitución” están en la misma situación y que eligieron libremente esa actividad.
 
Otra consecuencia de considerar que esta actividad es un trabajo no asalariado –dice la investigadora– es reconocer que el Estado se exime de las obligaciones que tiene de proveer derechos laborales a sus trabajadoras y trabajadores, de contratar personas y ofrecerles antigüedad y servicios de salud, vivienda y derechos laborales en general.
 
TRABAJO O EXPLOTACIÓN
 
Entre octubre y noviembre el diputado perredista Víctor Hugo Romo organizó cuatro mesas para discutir cuáles son las estrategias para visibilizar este trabajo ya que en la ALDF existen dos propuestas de reforma a la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal para que la prostitución no sea una falta administrativa.
 
En estas audiencias públicas grupos a favor de reglamentar esta actividad señalaron que no es lo mismo “trabajo sexual” que trata de personas y aseguraron que es fácil distinguir entre la persona que es víctima y aquella que ofrece servicios sexuales de manera autónoma, libre y sin coerción. 
 
Sin embargo, de acuerdo con Caporal Pérez, está distinción no es fácil porque el modus operandi de la delincuencia organizada que se dedica a explotar a las mujeres es el “enganche” y el sometimiento a partir de la vinculación sexo-afectiva y erótica, es decir, a partir del discurso del amor romántico para que no se sientan víctimas.
 
Investigaciones como el libro “Trata de personas. Padrotes, iniciación y modus operandi” de Oscar Montiel Torres, documentan que los padrotes “enganchan” a las mujeres con la idea del amor y del progreso, así les piden que se prostituyan para garantizar su bienestar, mantener a los hijos o  tener una casa. 
 
“Se mete un discurso económico, neoliberal del progreso. Si tú haces tal cosa, si atiendes a tantos clientes, si soportas esa dinámica de estar en el comercio sexual, vamos a salir, nos vamos a casar”, y todo el tiempo son convencidas de que ejercer esta actividad es un acto de amor hacia la pareja o de protección a los hijos.
 
ECONOMÍA INFORMAL
 
En el área laboral la tendencia es fomentar la economía informal. Es por eso que un argumento para reconocer el “sexo servicio” como un oficio, es que las trabajadoras puedan ser consideradas igual que los vendedoras ambulantes, los boleros, los cuidadores de autos y no sean discriminadas ni violentadas.
 
Sin embargo para Caporal Pérez, no es lo mismo dedicarse a bolear zapatos que entrar a un cuarto sin saber con quién estarás y pensar que puede ser el último día de tu vida, como lo dicen los testimonios que ha recopilado en sus investigaciones porque –aunque halla mujeres que escogen a sus clientes– no todas tienen libertad de elegir.
 
Con estos argumentos la antropóloga afirma que reconocer el “trabajo sexual” en la Constitución capitalina es generar un ambiente para que aquellas personas que se dedican a la explotación lo hagan con un marco jurídico porque desde su experiencia, no es fácil reconocer quién es víctima y quién no lo es.
 
Asimismo es escéptica sobre la idea de que reconocer este trabajo generaría más denuncias de trata porque actualmente este delito se relaciona con la delincuencia organizada y por tanto no es fácil denunciar porque quién señale es perseguido y hasta asesinado.
 
La legalización de la “prostitución”, afirma, tampoco borrará la idea de que los espacios donde se ejerce el “comercio sexual”, desde calles, cantinas, centros botaneros, spas, casas de cita hasta table dance, se puede hacer lo que sea con el cuerpo de las mujeres, incluso asesinarlas.
 
16/AGM/LGL







MUJERES CAUTIVAS
VIOLENCIA
   MUJERES CAUTIVAS
La prostitución: la peor humillación
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Teresa C. Ulloa Ziáurriz*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 22/11/2016 Cuando se acerca la fecha para que la Comisión de Carta de Derechos dictamine el contenido del Artículo 15 de la Constitución de la Ciudad de México y muy especialmente el Apartado F, creo que viene a cuentas compartir con ustedes una historia que me cimbró el corazón.
 
El jueves 16 de noviembre asistí a una víctima de trata y explotación de la prostitución, en su audiencia de ampliación de declaración. Al tomar la palabra dijo lo siguiente:
 
“Soy Víctima 1, una indígena. Cuando tenía 16 años de edad, en 2006, acompañé un domingo al mercado de mi pueblo a mi papá y a mi mamá.  Ahí nos abordó un hombre que iba acompañado de su madre y me ofrecieron trabajo cuidando a la señora que estaba enferma y haciendo el aseo de la casa. Le pidieron permiso a mi madre y a mi padre y me ofrecieron pagarme 400 pesos a la semana, y como éramos muy pobres, acepté el trabajo.  Más tarde, el hombre y su madre fueron a mi casa a recogerme y llevarme a San Pablo del Monte, Tlaxcala, el lugar donde iba yo a trabajar.
 
Al llegar a la casa, me pude percatar que tenía tres pisos y estaban tres mujeres en la sala que me las presentaron como hijas de la señora que supuestamente yo iba a cuidar. Me acomodaron en una habitación en la planta baja y aproximadamente a las once de la noche llegó el hombre y me dijo que ése era su cuarto y me violó. Traté de resistirme, pero era más grande y más fuerte que yo y me golpeó hasta que no pude seguir resistiéndome. Traté de escaparme pero no pude, él se pasó toda la noche en el cuarto.
 
Al día siguiente me dijo que me arreglara porque ya nos íbamos y a pesar de mis protestas y de que en innumerables ocasiones les dije que yo me quería regresar con mis papás, a golpes me llevó al comedor, donde la supuesta señora enferma -su mamá- me dijo que estaba muy contenta que ya fuera yo la novia de su hijo y que yo tenía que estar con él, a donde él me llevara.
 
Su hermano nos llevó a la Central Camionera de Puebla, a mí, al hombre, a dos muchachas que iban muy golpeadas, como yo, y a dos hombres más que me dijo, eran sus hermanos.  Abordamos un autobús de la línea Futura que nos llevó hasta Reynosa, Tamaulipas.
 
Al llegar ahí, nos acomodaron en un hotel y de ahí nos llevaron a la zona de tolerancia, y una mujer que le decían “Nancy” nos dijo que teníamos que prostituirnos, y contrató tres cuartos con un señor y le dijo que nosotras pagaríamos la renta en la noche.  Yo me negué a prostituirme y pasé toda la noche encerrada en ese cuarto sucio, oscuro y siniestro y al día siguiente, cuando me llevaron al hotel, el hombre me golpeó hasta que se cansó porque no llevaba dinero y me dijo que si no me prostituía me iba a matar e iban a matar a toda mi familia.
 
Casi inmediatamente me llevaron de nuevo a la zona de tolerancia, que estaba controlada por el Cártel del Golfo, pero el hombre llegó y me volvió a golpear y me dijo que me iban a estar vigilando, que mejor me pusiera a talonearle, porque si no me iban a desmembrar.
 
Como yo era la más jovencita, me dieron un acta de nacimiento de otra mujer, “Maricela”, de 20 años y me dieron su credencial de elector, y así me registraron en los servicios sanitarios municipales.  Yo me dí cuenta que hombres armados nos vigilaban y nos llevaban a los servicios municipales.
 
Ahí empezó mi pesadilla, tenía que cobrar 400 pesos por quince minutos y mil por una hora. Llegué a producirles mil dólares diarios, no tenía un sólo día de descanso.  No podía negarme a atender a un cliente, no importaba en qué condiciones llegaba, si venía tomado, sucio, armado, etcétera.
 
Me mantuvieron en la zona de tolerancia por 4 años, hasta que un día me dijeron que me preparara porque nos íbamos.  Un señor, Ramiro, que era el pollero y esposo de una de las hermanas del hombre, nos cruzó la frontera y ahí nos subieron en una Van café que nos llevó hasta Nueva York.  Llegando a Nueva York, nos alojamos en la casa de un primo del hombre, donde vivía también otra joven que también estaban explotando sexualmente.
 
Al día siguiente me hicieron que me comunicara con varios “deliveris” (taxistas que nos recogían y nos llevaban a donde teníamos que prestar servicios sexuales), a veces en Nueva Jersey, en Nueva York, Virginia y Connecticut.  Cuando no había trabajo con los deliveris nos llevaban a algún burdel.
 
Trabajaba de día y de noche, muy mal alimentada, y dormía cuando más cuatro horas.  Cuando me venía la menstruación me hacían que me pusiera un tapón hecho con pantimedias para que no dejara de trabajar y no fuera yo a ensuciar a algún cliente.
 
Nunca recibí un solo dólar, todo el dinero que ganábamos las otras jóvenes y yo se lo mandaban a la señora que supuestamente estaba enferma en San Pablo del Monte, a mí me decía mi proxeneta que era porque estaba construyendo una casa muy grande.
 
Me obligaban a decir que estaba ahí por mi gusto, pero, afortunadamente cuando ya tenía año y medio en Nueva York, en una redada en un burdel de Queens, me detuvieron, y cuando les conté mi historia me protegieron y me asistieron.
 
Hoy tengo residencia legal en Estados Unidos, pero tengo 10 años de no ver a mi familia, en un país frío, indiferente al dolor, me acaban de diagnosticar Virus del Papiloma Humano y a los 26 años en enero próximo ‘me van a vaciar’, una consecuencia de atender a 50 hombres diarios por tanto tiempo. Estoy sola, enferma, deprimida, todavía no he podido reconstruir mi vida”.
 
Cuando le conté que en la Ciudad de México están tratando de reconocer la prostitución como trabajo no asalariado, me pidió que les dijera a las diputadas y diputados constituyentes que no lo hagan, que no hay peor humillación para las mujeres que la prostitución. Que ni siquiera se imaginan las formas en que son obligadas a decir que están ahí por su libre elección y que nadie las explota. 
 
Me dijo: “por las demás víctimas y posibles víctimas de grupos delictivos como el que me esclavizó por tantos años diles que no lo hagan, por favor. Que todo mi dolor y mi historia sirva para que no haya ni una víctima más de las redes de trata y prostitución. Que quiero sentirme orgullosa de la capital de mi país”.
 
*Directora Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés).
Twitter: @CATWLACDIR
Facebook: Catwlac Directora
 
16/TCUZ/LGL







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