Turquía

INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Zekine Türkeri presenta libro sobre resistencia kurda a ISIS
En Turquía, mujeres temen que se declare la sharia, ley islámica
Imagen retomada del portal www.equaltimes.org
Por: Teresa Carreras*
Cimacnoticias | Cataluña, Esp.- 09/06/2017

Zekine Türkeri,  periodista y escritora kurda, ha venido a Cataluña para explicar cómo conjuntamente las mujeres kurdas y turcas se enfrentan estos últimos tiempos a las purgas de Recep Tayyip Erdogan para defender su dignidad como pueblo y como mujeres.
 
Hemos entrevistado a Zekine Türkeri, para La Independent, tras la presentación de su libro "Un verano kurdo. Historias de resistencia al ISIS, la ocupación y el exilio" de la editorial Descontrol y Azadí Plataforma que se ha celebrado en una de las naves del espacio vecinal y autogestionado de Can Batlló, en el barrio de la Bordeta, de Barcelona.  
 
La periodista que nació en 1967 en Malatya, en el sureste de Turquía, en el centro de la península de Anatolia, descubrió cuando fue a la universidad a estudiar Ciencias Políticas, en Ankara, que formaba parte de un pueblo, el kurdo, cuyas raíces se extendían mucho más allá de Turquía. Esto fue para ella un choque de identidad que la ha llevado a no abandonar nunca el interés por la resistencia de su pueblo, especialmente por el papel de las mujeres guerrilleras.
 
Zekine Türkeri residió diez años en Madrid, Barcelona ha sido el punto de encuentro para descubrir y disfrutar con su hijo, Keko, de algunos rincones de la capital catalana. En su conversación Türkeri habla con mucha convicción. Con una mano gesticula, mientras busca algunas palabras, y, en la otra, tiene a menudo un cigarrillo encendido que va manteniendo mientras contesta preguntas sobre la lucha de las guerrilleras kurdas que combaten contra toda opresión, incluso, el machismo de sus compañeros o sobre la desesperación de los jóvenes en Oriente Medio que no tienen ni trabajo, ni perspectivas de futuro desde hace muchos, muchos años.
 
En 2014, bajo las incipientes amenazas de ISIS, el periodista  decidió emprender un viaje para mostrar a su amigo Refik, diferentes rincones del Kurdistán y hacer una serie de reportajes para el canal de televisión IMC TC por el que trabajaba desde hacía tiempo y que dieron origen al libro presentado en Barcelona.
 
En Turquía estos últimos años hay mucho miedo y estos últimos meses, aún más. Las purgas del presidente Recep Tayyip Erdogan en todos los sectores que pidan apertura y democracia política han provocado ya centenares de muertos, más de cien mil personas en paro, más de 40 mil personas en las cárceles, periódicos, radios y cadenas de televisión cerradas y, a estas alturas, 162 periodistas entre rejas, un tercio de los cuales son hombres o mujeres kurdas. Ni en los trágicos años noventa, ni ahora se quiere dar por vencida.
 
Ha hablado claro con La Independent "Estos últimos tiempos, estamos viviendo una gran regresión en cuanto a las libertades. En Turquía puede estallar en cualquier momento una guerra civil. Erdogan ya hace tiempo que ha dado señales de ir hacia un sistema cada vez más dictatorial. Desde el poder está haciendo crecer el odio de unos contra otros y esto perjudica a las mujeres. Hay muchas que tienen miedo de que declare la sharia, la ley islámica"
 
Ella desde hace mucho tiempo que continúa yendo a las concentraciones que las mujeres kurdas hacen en la plaza de Kalkedon, en el barrio Kadiköy, en la parte asiática de Estambul para protestar por las políticas represivas de Erdogan. Ahora es una más de las que engordan estas listas de parados ya que, hace unos meses, Erdogan ordenó cerrar el canal de televisión IMC TV para que ella trabajaba, además de clausurar universidades, medios de comunicación y sindicatos.
 
Teresa Carreras (TC): Hay un silencio mediático en torno a los kurdos. ¿Qué ha cambiado para ustedes en estos años?
 
Zekine Türkeri (ZT): Yo siempre explico que los kurdos se habían asentado tradicionalmente en una región montañosa de quinientos mil kilómetros cuadrados que rodeaban las zonas altas de Mesopotamia. El Kurdistán fue dividido después de la caída del Imperio Otomano, es decir después de la Primera Guerra Mundial cuando Francia e Inglaterra se repartieron Oriente Medio. Los kurdos quedaron divididos entre Irak, Irán, Siria y Turquía. Yo en los años noventa veía familias separadas en Turquía y Siria que se echaban regalos por encima de las vallas de la frontera. Hubo unos años desde el 2004 al 2009 que las fronteras se ablandaron. Ahora es imposible ir de un lugar a otro. Y los Estados que tienen población kurda hacen que ésta sea invisible.
 
TC: ¿Qué ha cambiado para ustedes desde el inicio de la guerra de Siria?
 
ZT: Por todas partes hay peligro, pero en Siria las fuerzas kurdas controlan su territorio, a pesar de la amenaza de Damasco, de Turquía y del ISIS. En Irak el Gobierno de Bagdad les reconoció una autonomía- y votarán en un referéndum- pero las dificultades proceden del ISIS que han situado su capital en Mosul. Tienen petróleo pero no lo pueden vender. Han recibido dos millones y medio de refugiados. En Irán después de una etapa mejor, ahora son invisibles y perseguidas sus reivindicaciones. En Siria, Kurdistán sirio, el territorio del norte y noreste está controlado por los kurdos. En Turquía están aplastados por el gobierno, no pueden salir a la calle, ni manifestarse. A día de hoy un tercio de los periodistas encarcelados por Erdogan son kurdos.
 
GUERRILLERAS KURDAS ANTIPATRIARCALES
 
TC: ¿En qué se diferencia la mujer kurda del resto de mujeres de la región?
 
ZT: Como la mayoría de las mujeres del mundo, incluidas las de Oriente Medio, las mujeres kurdas están todavía oprimidas. Después de casi un siglo de negación del pueblo kurdo y gracias a la lucha que las mujeres kurdas han emprendido en los últimos 40 años, pero sobre todo, en los últimos 14 ó 15 la situación ha cambiado bastante. Han conseguido logros importantes a nivel de igualdad, como por ejemplo la paridad en muchos ámbitos, pero todavía tienen que hacer mucho camino. Gracias a la lucha de estas mujeres Oriente Medio ha dado pasos grandes en materia de igualdad. Estoy convencida de que tanto para las mujeres kurdas como para las turcas que luchan por la igualdad ya no hay marcha atrás.
 
TC: Usted quería hacer un libro sobre las mujeres guerrilleras kurdas…
 
ZT: En el libro que he presentado en Barcelona hay algunas historias de guerrilleras que conocí en las montañas. Pero es cierto que no he podido hacer un libro centrándome en su organización y los objetivos como mujeres guerrilleras kurdas. No obtuve los permisos para llegar hasta estas mujeres y después ya estalló la guerra y no se puede ir. Son un movimiento feminista, desarrollan un modelo político antipatriarcal y anticapitalista. Mi libro se lo dedico porque ellas dan su vida para defender la de todas nosotras. Es para todas aquellas que se fueron a las montañas y que seguro que no volverán nunca más.
 
Luchar como guerrillera significa no volver nunca más a casa y dar la vida por la liberación de su pueblo, por la dignidad y por sus derechos como mujeres en una sociedad machista. Con la tristeza de tener que dejar a sus hijos y de no verlos crecer. Se dice que hay unos 10 mil kurdos librando batalla y un 30 por ciento de esta cifra son mujeres. Las guerrilleras son mujeres feministas y hay perfiles de todo tipo desde universitarias, a analfabetas. Sólo por el hecho de estar en las montañas luchando con los hombres ya es una revolución. Esto no se ve en todo el Oriente Medio. Me afectó mucho ver a estas mujeres en las montañas de Qandil, en el Kurdistán iraquí.
 
TC: Como es una periodista kurda trabajar en Turquía?
 
ZT: En Turquía hay un fascismo brutal y no sólo los kurdos resisten contra la barbarie sino que también lo hacen una minoría progresista turca. En Europa, desde la derecha a la izquierda todos quieren que sean ellos y ellas quienes lo soporten. Pero lo hacen solas y solos. Se debe detener a Erdogan, porque si no la situación irá de mal en peor. La Unión Europea (UE) es la responsable de la situación no abriendo las fronteras a los refugiados.
 
TC: Siempre ha visto igual a Erdogan. ¿Cree que volvería a ganar?
 
Hace años fue alcalde de Estambul y entonces hizo un buen trabajo porqué mejoró el nivel de vida de muchas zonas de la ciudad y también de las mujeres. Pero últimamente ha cambiado mucho porque las condiciones lo han hecho cambiar.
 
ZT: Últimamente ya no tiene perdón. Ha perjudicado mucho a las mujeres. Hace años las mujeres con velo o sin se respetaban entre ellas. Ahora no, hay mucha presión social en llevar el velo, en hacer el Ramadán, en guardar las formas en los lugares públicos porqué si no te denuncian. En Oriente Medio no hay nada estable pero incluso con sus métodos antidemocráticos actuales tendría un 30 por ciento de la población que el apoyaría y, entre ellas, muchas mujeres.
 
MÁS VIOLENCIA DE GÉNERO
 
TC: ¿En esta situación ha aumentado la violencia de género?
 
ZT: Los derechos de las mujeres han retrocedido. Muchas mujeres están perdiendo la esperanza de tener más cuotas de libertad. Hay mucha violencia en todo el Oriente Medio pero se esconde. Las feministas turcas y kurdas estamos luchando mucho contra eso.
 
La prensa no lo refleja. Lo frivoliza. Pero sí que puedo decir que han crecido el número de denuncias. Según datos del año pasado de la empresa turca GIZC, un 44.7 por ciento de mujeres turcas y kurdas sufren violencia machista. De esta cifra un 68.7 por ciento han dicho que tienen miedo porque su vida corre peligro y un 58.4 por ciento frente a la violencia doméstica no tiene donde ir.
 
En esta encuesta un 71 por ciento del total dice que no son felices con su realidad. En Turquía durante los 100 primeros días de este año 2017 se contabiliza 106 mujeres muertas en manos de sus ex-parejas mientras que el año pasado, en el mismo periodo, las mujeres asesinadas eran 96.
 
TC: ¿Cuál es la respuesta cuando hay un asesinato?
 
ZT: Cada vez que han matado a una mujer las otras hemos salir a la calle. Uno de los casos que hizo mucho ruido fue el de la joven Özgecan Aslan, de 19 años, que venía por la noche de la universidad con un microbús. El conductor la violó y mató.
 
Gracias a la fuerza de las feministas el hecho fue muy visible en los medios. Eran las mujeres que llevan el féretro del Özgecan. Su padre fue un gran luchador. Ahora que Erdogan está hablando de instaurar la pena de muerte, él dejó claro que ni quería la pena de muerte ni que utilizaran el nombre de su hija. Todavía hay muchísimos matrimonios pactados y eso lo tenemos que desterrar.
 
Ante esta situación lo que sí observo es que cada vez más las mujeres kurdas y turcas colaboramos en la lucha. Yo soy una persona muy activa a favor de los derechos de las mujeres que en Turquía y, siendo kurda, no es fácil. Aprendí mucho de mi madre. Se llamaba Gule, era analfabeta y siempre se negó a obedecer el dictado de un hombre. Mi hermano me pegó cuando yo tenía 3 años y, a pesar de que se disculpó, yo no lo perdoné. Aplico la igualdad en mi vida personal. Me han detenido cinco veces en mi vida y me han pegado. No me he podido volver porque tenía las manos atadas pero si lo hubiera podido hacer, lo hubiera hecho.
 
EL FUTURO EN UN SISTEMA ATASCADO
 
TC: ¿Cómo ve el futuro?
 
ZT: No soy capaz de ver el futuro ni por las mujeres guerrilleras, ni por Turquía, ni por los kurdos, ni por Oriente Medio. Los jóvenes del Kurdistán están muy organizados y ellos si tienen alguna esperanza pero tiene que haber una solución global. Desde mi punto de vista la mejor sería compartir con todo el mundo todo lo que tenemos.
 
Sé que no es realista pero iríamos hacia una sociedad más justa. Europa está cerrada en sí misma y ve a todas estas personas que huyen de la guerra como potenciales terroristas. La UE ha alcanzado un desarrollo tecnológico elevado pero el sistema humanamente está atascado.
 
En Turquía hay más de tres millones de refugiados y en Grecia no sé cuantos. Si esta gente no se puede integrar en la sociedad serán candidatos a afiliarse al ISIS. La persona herida es muy peligrosa.
 
*Este artículo fue retomado del portal de la agencia de noticias La Independent.
 
17/TC/GG








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Insoslayable violación a sus DH
Hay más de 30 millones de refugiadas o desplazadas en el mundo: CEDAW
Imagen retomada del portal de AmecoPress.
Por: Gloria López
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid, Esp .- 24/02/2017

De los 65 millones de personas refugiadas y desplazadas por las guerras y el cambio climático en el mundo, el 49 por ciento son mujeres. Constituyen el mayor desplazamiento forzado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y la violación de sus derechos humanos es insoslayable. Así lo señala el informe sobre refugiadas del Estado español, que debatió el 18 de febrero la Plataforma CEDAW Sombra y que será presentado en julio próximo. 
 
La Comisión Europea lanzó en mayo la Agenda Europea de Migración para salvar vidas, aumentar los Fondos de Asilo, Migración e Integración a los países de frontera exterior y “cuotas de solidaridad" entre los estados miembros.
 
En junio se comprometió a la reubicación en otro país de 160 mil personas que ya estaban y habían pedido asilo en la Unión Europea (UE), sobre todo en Grecia e Italia, y al reasentamiento de 22 mil procedentes de campamentos de personas refugiadas fuera de Europa, mayormente de Líbano, Turquía y Jordania, donde hay 3 millones.
 
El Consejo de la UE de septiembre de 2015 rebajó los objetivos, ante la escasa acogida general y el veto de Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, pese a la normativa existente.
 
Un año después, sólo había acogido al 7 por ciento, y el cierre de fronteras ha dejado, solo en 2016, 4 mil 700 cadáveres en el Mediterráneo, mil muertes más que en 2015. El 7 de marzo de 2016, el Consejo de la UE acordaba la ‘externalización a Turquía’ del derecho europeo de asilo, y la devolución en masa de cientos de miles de personas refugiadas.
 
España, con el 9 por ciento de la población de la UE, se comprometió en junio 2015 a reubicar antes de septiembre 2017 a 15 mil 888 (9 mil 323 desde Grecia e Italia) y reasentar a mil 449, pero a 23 de enero 2017 solo ha proporcionado reubicación a 745 personas y reasentamiento a 289 (previsiblemente incrementadas pronto por unas 200 procedentes de Turquía), en total  mil 34 personas, mayoritariamente sirias, iraquíes y eritreas. Un incumplimiento del 94 por ciento de su compromiso.
 
CIERRE DE FRONTERAS Y TRÁFICO
 
En “Asilo en cifras 2015”, de Eurostat, de sus 22 tablas de datos, solo 4 cuatro se desglosan por sexos. Al cerrarse las vías legales y seguras de entrada en la UE, aumenta el negocio de los traficantes, que sufren especialmente mujeres y niñas. Se requiere también una actuación urgente que permita solicitar asilo o visados humanitarios, que contempla el marco legal español y europeo, pero no se han desarrollado por falta de voluntad política. Y hay que recordar que subsisten las devoluciones en caliente que las autoridades españolas llevan a cabo en las fronteras de Ceuta y Melilla.
 
El 8 de marzo 2016 se aprobó la Resolución del Parlamento Europeo sobre la situación de las mujeres refugiadas y solicitantes de asilo en la UE, señalando que desde el verano 2015 son mujeres, niñas y niños el 55 por ciento del millón de personas refugiadas llegadas a Europa y que las mujeres y las niñas sufren violaciones, extorsiones, matrimonios precoces y forzados, prostitución, sexo forzado y trabajos degradantes en origen, tránsito y destino.
 
La Resolución llama a evitar las muertes en las fronteras, abrir vías seguras y legales hacia la UE y que las normas sobre migración no impidan el asilo. También propone repartir la acogida entre los 28 Estados miembros y reconocer mutuamente las concesiones de asilo, inscribir individualmente a las mujeres, para garantizar su seguridad, libertad y servicios, que participen en el reparto de alimentos y ayudas a las familias y en los comités de personas refugiadas, identificar y proteger a solicitantes de asilo vulnerables a la Mutilación Genital Femenina (MGF) y a la persecución de población Lésbica, Gay, Transexual, Transgénero, Travesti y Bisexual (LGTB).
 
Asimismo, sugiere que la UE ratifique y aplique el Convenio de Estambul, recuerda que el Internamiento de migrantes o solicitantes de asilo debe ser la excepción y nunca de niñas, niños o embarazadas, plantea investigar todas las denuncias de abusos sexuales y violencia de género en los Centros de Detención de Inmigrantes o en las fronteras, y facilitar acceso de los periodistas y las ONG, así como garantizar fondos para que las autoridades regionales y locales promuevan la integración laboral, social y política de refugiadas, su contacto con autóctonas y la atención a los niñas y niños.
 
SOLIDARIDAD CON REFUGIADAS
 
En los años 2015 y 2016 la solidaridad con las personas refugiadas ha dejado de ser exclusiva de las ONG especializadas, aunque sólo el 0.4 por ciento de la población declara preocuparse por ello (CIS, mayo 2016). Ante la falta de voluntad política del gobierno para garantizar la protección y los derechos de las personas refugiadas, numerosas organizaciones sociales han realizado acciones reivindicativas y de solidaridad.
 
Se han llevado a cabo concentraciones, movilizaciones, publicaciones específicas como las desarrolladas por Pikara e informes realizados por organizaciones como Women´s Link Worldwide, campañas de recogida de ayuda humanitaria, como la del Consejo de Mujeres de Gijón (Asturias) en 2017 recogiendo tampones, compresas y pañales, para los campamentos en Grecia.
 
La Caravana a Grecia realizada del 15 al 25 de julio del 2016 y que, tras un encuentro estatal en noviembre del 2016 se repetirá en 2017. La Plataforma CEDAW Sombra organizó una Jornada sobre Mujeres Refugiadas el 23 de abril de 2016 en Madrid, que reunió a 303 activistas de organizaciones feministas, de derechos humanos y de desarrollo, sindicatos, partidos, responsables y profesionales de administraciones locales, autonómicas y estatal.
 
Tras una concentración en el Parlamento, enviaron un Manifiesto firmado por 183 ONG a los Ministros de Asuntos Exteriores y Cooperación, y su Oficina de Derechos Humanos; del Interior y su Oficina de Asilo y Refugio y de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el Instituto de la Mujer. No se ha obtenido ninguna respuesta.
 
ASILO SIN PERSPECTIVA DE GÉNERO
 
Las autoras del informe que estudia el grado de cumplimiento de las recomendaciones de la CEDAW aseguran que no han obtenido el dato de cuantas mujeres presentan solicitud individual, y en qué relación con su familia. “La ausencia de datos es un dato”, afirmaba Maje Girona durante la presentación del borrador. Una vez concedido el asilo al solicitante principal o a una o un menor de edad,  no se le concede automáticamente al resto de la familia (punto 42 de la RG32) sino en un proceso de extensión del asilo que es muy complicado.
 
En puntos fronterizos, aeropuertos y puertos internacionales (la proporción de personas que ha entrado en pateras o por los Pirineos es menor) no hay personal idóneo para tramitar solicitudes de asilo, lo que sumado al cierre y externalización de fronteras, restringe o anula el derecho al asilo. Miles de mujeres, niñas y niños no sólo están sometidos a largos y arriesgados trayectos, sino que en territorio europeo tampoco cuentan con condiciones mínimas de alimentación, cobijo, salud y seguridad.
 
En algunos CIE se han mejorado las condiciones bajo mínimos y se permite el acceso, con horarios muy restringidos, de ONG humanitarias y jurídicas, que insisten en que es necesario seguir mejorando las condiciones de vida de las personas recluidas. Son frecuentes los amotinamientos, como los del CIE de Aluche en Madrid.
 
El procedimiento de asilo y los plazos establecidos tampoco se realizan con la debida diligencia y la falta de personal, de traductores, de abogados y abogadas y el escaso plazo para recurrir impide que el procedimiento de asilo se realice de manera individualizada aplicando una perspectiva de género y de derechos de la infancia.
 
“No nos consta que haya un mecanismo para la pronta identificación de las mujeres solicitantes específicas de protección y asistencia, mujeres con discapacidad, niñas no acompañadas, víctimas de traumas, de trata o de prostitución forzada, de violencia sexual, tortura o maltrato, ni medidas de acción positiva. En algunos centros grandes hay choques de culturas y los estereotipos de género se repiten en los centros y pisos de acogida, asignando un papel pasivo en los conflictos de convivencia.
 
El documento también recuerda que “la solicitud de asilo no es un acto ilícito y no debe penalizarse, tampoco mediante reclusión, a las mujeres solicitantes de asilo por entrar o permanecer de forma ilegal y nunca debe internarse a menores y madres con hijos e hijas lactantes o menores de edad”.
 
17/GL/GG








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Combaten por su pueblo y por ellas
Mujeres kurdas: musulmanas, feministas y guerrilleras
Por: Tomas Marchetta*
Cimacnoticias | Madrid, Esp .- 03/02/2017

En las montañas del Kurdistán se libra una batalla doble: la de la rebelión del pueblo que las habita y la de género, liderada por luchadoras que se ven perseguidas por propios y extraños.
 
Resistencia, autodeterminación y revolución. Bajo estas tres banderas, el pueblo kurdo defiende desde hace seis años el norte de Siria del violento embate perpetrado por el Estado Islámico (EI). Enmarcado en esta batalla, se encuentra aparejado el rol de la mujer kurda en las guerrillas. Kurdistán es una región de Asia Menor repartida entre Turquía, Irak, Irán y Siria, históricamente reclamada por los kurdos, conocidos como “la etnia sin Estado”.
 
Bajo una fachada wahabista (interpretación más conservadora del Corán), EI extiende una cruzada terrorista contra el “no musulmán” y el pueblo kurdo se encuentra dentro de sus objetivos a eliminar.
 
DEFENSIVA
 
Cuando EI invadió la ciudad de Kobane en Rojava, Siria, no fue el Ejército sirio quien defendió la soberanía. Las milicias armadas de autodefensa denominadas Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), una forma de organización femenina que nació en las montañas con el impulso del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), libraron un arduo enfrentamiento militar contra EI entre el 13 de septiembre de 2014 y el 15 de marzo de 2015, cuyo resultado fue la liberación de aquella ciudad.
 
Durante los combates, las milicianas jugaron un papel preponderante que “expuso a nivel mundial la lucha de las mujeres kurdas”, sostiene Leandro Albani, periodista y autor de Revolución en Kurdistán. Su participación en el conflicto armado fue vista como una ruptura contra el supuesto rol tradicional de la mujer en Medio Oriente. Sin embargo, las mujeres guerrilleras dentro del movimiento kurdo no es algo que ha surgido en el último tiempo.
 
El PKK impulsa un trabajo concreto para que los espacios de las combatientes y militantes sean respetados. Desde 1993, realizan congresos de mujeres para discutir las problemáticas de género y trazar políticas de igualdad.
 
En 1995, crearon la Unión de Mujeres Libres de Kurdistán y la primera unidad guerrillera integrada sólo por milicianas. En la actualidad, la guerrilla tiene sus propios campamentos y academias de formación integradas por mujeres. Esta característica no implica que a la hora de ir al combate lo hagan por separado de los hombres, o que no existan unidades mixtas.
 
De hecho, una gran cantidad de organizaciones vinculadas al PKK están dirigidas por copresidencias –un hombre y una mujer–, elegidas en consenso dentro de sus respectivas bases. “El logro del movimiento de mujeres kurdas es romper con el patriarcado e incluir en su lucha a otras mujeres y hombres, además de la intensa formación que tienen”, afirma Soledad De Battista, periodista y representante en Argentina del Movimiento de Mujeres Libres de Kurdistán.
 
IGUALDAD
 
Este proceso no se encuentra aislado del Confederalismo Democrático, doctrina creada en 2005 por Abdullah Öcalan, presidente del PKK, cuyo fin es establecer autogobiernos autónomos y multiculturales con una fuerte democracia participativa. Plantea, por sobre todo, la igualdad de género, una economía alternativa basada en la redistribución, y el rechazo al sistema liberal y el capital financiero.
 
Con el triunfo en Rojava y la profundización del Confederalismo, las mujeres –como ya lo hacían en la guerrilla– pusieron en marcha órganos e instituciones manejados por ellas mismas, hasta el punto de tener una “policía de mujeres”. También, establecieron instituciones contra la violencia, grupos de estudios y círculos de discusión política.
 
Se trata de un proceso que ya está repercutiendo en Medio Oriente, como sucede dentro del pueblo yazidí o en ciudades árabes como Manbij, Siria, donde se abrieron escuelas de formación para mujeres.
 
Por otro lado, Zidane Zeraoui El Awad, investigador argelino del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey especializado en Medio Oriente, argumenta que “el rechazo a la modernidad capitalista no tiene nada que ver con el rol de las mujeres kurdas, sino que es la situación de conflicto y la vida en la montaña lo que le ha dado una presencia más activa a la mujer”.
 
El panorama político, militar y diplomático está plagado de dificultades. Lo que parece una innovadora visión política-social en Medio Oriente no resulta agradable para los gobiernos de Turquía, Estados Unidos y Arabia Saudita, inculpados por los kurdos de financiar a EI.
 
Tampoco para las monarquías del Golfo Pérsico, que ven en la liberación de la mujer un nuevo impulso a la Primavera Árabe.
 
“Los kurdos demuestran que se puede vivir diferente. La liberación de la mujer –concluye De Battista– y el Confederalismo Democrático debe repercutir en otros lugares, como Latinoamérica. Sería incurrir en un error grave pensar que la opresión sólo ocurre en Medio Oriente”.
 
*Este artículo fue retomado del portal http://www.rebelion.org/
 
17/TM/GGQ








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Comisión Europea eludió su responsabilidad: Emily O´ Reilly
Rechazan evaluar impacto de Acuerdo UE-Turquía sobre DH de personas refugiadas
Imagen retomada del portal de Amnistía Internacional (AI)
Por: la Redacción
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid, Esp.- 19/01/2017

La Comisión Europea eludió su responsabilidad de realizar una evaluación del impacto de la aplicación del Acuerdo entre la Unión Europea (UE)-Turquía sobre los Derechos Humanos de las personas refugiadas, en particular de las mujeres, niños y niñas.
 
A esta conclusión llegó hoy la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O´ Reilly, tras una investigación motivada por la queja presentada por la organización Women’s Link Worldwide, que se unió a otras presentadas por varias organizaciones.
 
En su decisión, la Defensora opinó que “ni su carácter político ni su denominación como “Acuerdo” o “Declaración” reducen la responsabilidad de la Comisión de garantizar que sus acciones sean conforme a los compromisos de la Unión en materia de derechos fundamentales”. De esta forma, echa por tierra los argumentos de la Comisión, que se amparaba bajo la naturaleza política del Acuerdo para evitar realizar un estudio explícito de su impacto sobre los Derechos Humanos.
 
“La Comisión, tal y como dijo la Defensora, tiene la obligación de garantizar que todas sus acciones sean conforme a los compromisos que tiene la Unión Europea en materia de derechos fundamentales y, sin embargo, decidió aplicar un Acuerdo que puso en el centro los intereses políticos y económicos sin importarle las consecuencias tan atroces e inhumanas que tiene ese Acuerdo para las personas refugiadas”, explicó la abogada en Women’s Link, Tania Sordo Ruz.
 
La Defensora concluyó además que la Comisión sigue teniendo actualmente la obligación de incluir en sus informes periódicos una valoración específica del impacto en los Derechos Humanos, no sólo ahora, sino “de forma continuada a lo largo de todo el periodo de vigencia del Acuerdo”.
 
“Si la Comisión Europea hubiera analizado el impacto de Derechos Humanos del Acuerdo, las más de 80 personas refugiadas que han muerto durante esta ola de frío que asola a Europa no hubieran fallecido porque se hubieran habilitado mecanismos rápidos de derivación a otros estados y no hubiéramos dejado toda la carga de la acogida y asistencia a las personas refugiadas a un país como Grecia, asfixiado por una crisis económica terrible”, afirmó la Presidenta de Women’s Link, Viviana Waisman.
 
La queja que Women’s Link presentó en junio de 2016 fue la primera ante la Defensora del Pueblo Europeo, con un análisis diferencial sobre las consecuencias que el Acuerdo ha tenido para mujeres y niñas refugiadas.
 
Los aspectos analizados en la queja son las vulneraciones que sufren las mujeres y las niñas en los campos y en los centros de detención, la falta de acceso al procedimiento de asilo y de protección internacional con perspectiva de género, denegación del derecho a la salud y a los derechos sexuales y reproductivos y Turquía como país seguro para una devolución de personas de terceros países.
 
Para consultar la decisión de la Defensora del Pueblo Europeo haz click aquí
 
17/RED/LGL








INTERNACIONAL
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   Periodistas turcas profesión de alto riesgo
Jinha, la agencia feminista que sobrevive entre conflicto armado y machismo
En la redacción de Jinha trabajan una veintena de periodistas, produciendo y editando en kurdo, turco, árabe e inglés | Foto: Andrea Rey
Por: Andrea Olea*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp.- 04/08/2016

Fundada en Turquía, la agencia kurda Jinha News es el primer medio de la región gestionado exclusivamente por mujeres. En una sociedad fuertemente patriarcal y un contexto político de recorte de derechos y libertades, magnificado tras el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio, Jinha pone el foco sobre las mujeres y las incluye en la agenda pública.
 
“Zehra nos acaba de enviar una carta desde prisión, dice que está bien. Supongo que la mantendrán allí un tiempo antes de soltarla”, apunta Güzide Diker. Güzide es editora de la agencia Jinha News y se refiere a su compañera Zehra Doğan, reportera y pintora, encarcelada hace pocos días por el gobierno turco por denunciar con sus escritos y pinturas la situación en Nusaybin, ciudad del sudeste turco bajo toque de queda en pleno recrudecimiento del conflicto kurdo en Turquía.
 
Jinha es un medio único en la región. Fundado en 2012 por cinco mujeres kurdas en Diyarbakir, capital oficiosa del Kurdistán turco, su objetivo es visibilizar a las mujeres en una sociedad tan profundamente patriarcal y discriminadora como la turca, donde todo el espectro, público y privado, profesional y doméstico, aparece ocupado por los hombres. No en vano, Turquía se sitúa en el puesto 130 de 145 países del último ranking de igualdad de género elaborado por el Foro Económico Mundial.
 
Jinha News (Jin significa “mujer” en kurdo) tiene por vocación dar voz a las mujeres, incluirlas en la agenda mediática, cambiar el lenguaje y los estereotipos, afirman.
 
Su sede, situada en un alto edificio que domina la ciudad, se reparte entre dos pisos en los que hay salas de redacción, edición y montaje, una cocina y un espacio de descanso, para los días en que la regla juega una mala pasada, porque aquí todas somos mujeres y nos entendemos, dicen. Unos pocos cuadros donados por una artista local ejercen de somera decoración en paredes por lo demás austeras: la agencia es un espacio funcional y en él trabajan una veintena de jóvenes, de entre 18 y 35 años, produciendo y editando a la vez en kurdo, turco, árabe e inglés.
 
Cubriendo el conflicto desde ambos lados de la frontera
 
La terraza de la redacción tiene unas vistas envidiables de la ciudad de Diyarbakir. “Allí está Sur, la ciudad vieja”, explica Diker, apuntando a la lejanía. “Allí sigue el toque de queda, ahí murieron cientos de personas durante la ofensiva del ejército contra los rebeldes el pasado invierno”.
 
Hace justo un año, el Estado turco y el PKK dieron por muerto el proceso de paz para acabar con un enfrentamiento bélico que ensangrienta la región desde hace más de tres décadas. La guerra ha vuelto, dejando miles de víctimas civiles y centenares de miles de desplazados. Las periodistas de Jihna han seguido de cerca el conflicto, cubriendo primero las protestas y después los combates, sacando a la luz las masacres y los crímenes cometidos contra la población, visibilizando especialmente sus implicaciones en la vida de las mujeres y de la infancia.
 
Muchas han vivido la guerra en primera persona: algunas llegaron a Turquía como refugiadas del vecino conflicto en Siria; otras, como Güdize, empezaron a trabajar en la agencia después de que el ejército turco la expulsara de la iglesia armenia en la que trabajaba en Diyarbakir.
 
El conflicto kurdo en Turquía se ve y se siente, es palpable en todo momento, pero informar sobre lo que ocurre en la región desafiando el silencio mediático impuesto tiene consecuencias: en un año, la web de Jinha ha sido bloqueada cinco veces por el gobierno turco por hacer “apología del terrorismo” y sus reporteras han sufrido en carne propia la represión policial.
 
Antes de Zehra Doğan, Beritan Canözer, otra corresponsal de Jinha, fue detenida durante una manifestación en Diyarbakir en diciembre y pasó más de tres meses en prisión. Otra de sus periodistas recibió un disparo en la cabeza con un cartucho de gas lacrimógeno en la frontera con Siria el año pasado durante las protestas por la falta de apoyo del gobierno turco al cantón kurdo-sirio de Kobane, y a otra, la policía le rompió el brazo en una manifestación en Nusaybin en marzo.
 
Ser periodista en Turquía es una profesión de alto riesgo. Reporteros Sin Fronteras la situó este año en el puesto 151 de 180 países en su clasificación sobre la libertad de prensa. Las amenazas, intimidaciones, detenciones y cierre de medios son el pan de cada día en un país en el que la mano autoritaria del presidente Recep Tayyip Erdoğan se percibe en cada faceta de la vida cotidiana.
 
El fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio ha dado pie a una purga masiva en Turquía en el ejército, la judicatura y los medios académicos, y la prensa no se ha salvado: en los últimos días el gobierno ha retirado las licencias a 130 medios no afines y ha emitido órdenes de detención contra medio centenar de periodistas.
 
Violencia machista omnipresente
 
Ser periodista en este país es una profesión de alto riesgo, sí, y “ser periodista mujer es una dificultad añadida”, asegura Makiye Görenç, otra de las editoras de la agencia, enfrentada a diario a la doble opresión de censura estatal y machismo. “Las mujeres somos invisibles en los medios, en las artes, en la política. Hablando claro, a veces parece que en el único espacio en el que somos protagonistas es en el de la pornografía”, ironiza.
 
Görenç llevaba cinco años trabajando en otra agencia cuando oyó hablar de Jihna. Sin pensarlo, dejó su empleo estable y se lanzó de lleno al proyecto. “Aunque era solo en parte consciente, estaba cansada de ser ninguneada. Cuando estás dentro del sistema no te das cuenta, pero desde que estoy en Jinha veo el machismo imperante con mayor claridad”, asegura, mientras apura un cigarrillo.
 
La violencia machista es simbólica y física, una realidad tristemente presente en Turquía, donde cada año mueren alrededor de 300 mujeres a manos, casi siempre, de sus parejas o exparejas. Los llamados crímenes de honor siguen a la orden del día, y las denuncias anuales por violación se cuentan por miles (con el agravante de que, en muchos casos, el agresor escapa a la condena si se casa con la víctima).
 
“En Turquía parece que el delito lo comete la víctima de una violación o un asesinato por caminar sola por la calle a las dos de la mañana y no el agresor por violarla o matarla”, lamenta la editora Güzide Diker. “Desde Jinha, empezamos a hablar del acoso callejero, de las violaciones, de la violencia machista. Abrimos el debate en las redes sociales y el tema empezó a colarse en la agenda mediática mainstream. Aquí no nos resignamos a hacer un conteo rutinario de las mujeres asesinadas. Nosotras las humanizamos, hablamos de sus vidas y les ponemos cara”, explica.
 
El 8 de julio de 2015, tras años de maltrato y denuncias infructuosas, Çilem Doğan, una mujer de 28 años de la ciudad de Adana, mató a su marido. La gota que colmó el vaso fue que este trató de forzarla a prostituirse. El fiscal pedía cadena perpetua, la sentencia final fue de 15 años. Tras meses de revuelo mediático y de presión ejercida por asociaciones feministas, el tribunal cambió de parecer y Çilem acabó siendo absuelta.
 
“Celebramos la liberación de Çilem Doğan como si fuera la de una hermana”, recuerda emocionada Diker. “Habíamos seguido de cerca su caso, nos habíamos implicado para darle voz y luchar contra la injusticia que se estaba produciendo, así que en Jinha lo vivimos como una victoria personal”, asegura.
 
Revolución social
 
Pese a tratarse de una sociedad fuertemente machista, en la región se están produciendo interesantes cambios que pasan por ampliar la presencia de las mujeres en la esfera pública y amplificar sus derechos en el ámbito privado.
 
En Turquía, el partido prokurdo turco HDP, que arrasó en las últimas elecciones municipales y ya es la tercera fuerza del país, impuso listas para lograr la paridad entre sus dirigentes, y en las localidades en las que gobierna, en el sudeste de Turquía, se da un sistema de dobles alcaldías, con un hombre y una mujer como primeros ediles.
 
En la vecina Siria en guerra, en la región kurda de Rojava, la revolución en marcha desde hace 4 años se basa en las ideas del encarcelado líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan, que desarrolló el concepto de confederalismo democrático, una ideología basada en la democracia directa, el ecologismo y el feminismo. Pese a haber sido impulsado por un hombre, el cambio social sobre el terreno está teniendo como protagonistas indiscutibles a las mujeres.
 
La sociedad kurda de uno y otro país se imbrican y refuerzan entre sí, y Jihna podría entenderse como producto de esa tendencia feminista y emancipadora que se está extendiendo por la región.
 
“Rojava sacó a la luz la fuerza de las mujeres. Las mujeres son asesinadas en Turquía todo el tiempo, pero con las brigadas de autodefensa de mujeres kurdas sirias (YPG) se vio que éramos capaces de defendernos por nosotras mismas. Por eso luchas como las de Çilem Doğan, que mató en legítima defensa, son importantes”, alega Güzide.
 
“Queremos cambiar la agenda”
 
“Nos enfocamos en las mujeres, en sus luchas. Hablamos de ellas cuando se convierten en víctimas, pero también contamos sus pequeños éxitos cuando ganan batallas”, coincide Makiye.
 
La agencia se ha convertido en una potente herramienta de sororidad y empoderamiento femenino. Aunque están constituidas como empresa, funcionan como un colectivo, de forma horizontal. “Aquí no hay jefes ni jerarquías: somos reporteras, editoras y aprendices”, explica Güzide. Cuando llega una nueva colaboradora a la agencia, recibe una formación de un mes y medio en redacción, fotografía y vídeo. “Un mes y medio para ser autónomas y después, a correr”, asegura orgullosa.
 
La agencia muestra además cómo, en un contexto de creciente polarización y exacerbación del nacionalismo turco, mujeres de distintas etnias, (turca, kurda, o armenia, como Güzide) pueden trabajar juntas. Aunque la mayoría son kurdas, reciben el apoyo de asociaciones de mujeres de todo el país. En la actualidad ya son 60 colaboradoras, entre editoras y periodistas, reportando desde Turquía, Irak, Irán y Siria, con la idea de expandirse progresivamente también a Europa.
 
La agencia sobrevive, admiten, gracias al trabajo altruista de muchas de sus colaboradoras. “Los ingresos nos los proporcionan la venta de vídeos y de fotos. Los textos los publicamos gratuitamente porque nos interesa que sean difundidos”, explica Güzide.
 
En su página web, junto a teletipos que desgranan las últimas exacciones del ISIS en Siria, el avance de las fuerzas kurdas en Rojava, o las últimas detenciones de periodistas en Turquía, se incluye un foro de debate sobre Jineología (la ciencia de las mujeres) y una agenda con los eventos feministas en la región. También trabajan en otros proyectos, como un glosario feminista para distribuir entre los medios generalistas, y quieren editar un libro sobre mujeres resistentes.
 
“Siempre he tratado de existir a través de mis pinturas, de mis artículos y de mi lucha como mujer”, afirma Zehra Doğan en su carta desde prisión. “En este país negro como la noche, donde nuestros derechos han sido cubiertos de rojo sangre, sabía que sería encarcelada: una mujer que inicia una revolución del color puede construir una prisión con sus trazos. Pero solo son trazos… ¡no olvidéis que es mi mano la que sujeta el pincel!”
 
Quizá puedan incluir a Zehra en ese libro.
 
*Este artículo fue retomado del portal Pikara Magazine.
 
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