Acoso sexual

ESTADOS
Acceso a la justicia para las mujeres
   Denunció a supuesto acosador sexual y ahora la acusan a ella
Defensora enfrenta proceso por “delito contra el honor”
Imagen de la Asamblea Feminista de la FFyL de la UNAM
Por: Sonia Gerth
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 10/02/2018

La activista Lucero Circe López Riofrío, directora de la organización Humanas contra la Violencia A.C. y promotora de la declaratoria de Alerta de Violencia de Género en Michoacán fue vinculada ayer a un proceso penal por “delito contra el honor”.

Un juez de oralidad en Morelia, Ariel Montoya Romero, ordenó que se abriera el proceso por la acusación presentada ante la Procuraduría General de la Justicia del Estado por un profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana, cuyo nombre no es público ante los medios de comunicación.

El hombre la acusó porque la defensora de Derechos Humanos lo señaló como presunto acosador sexual.

El caso se remonta a la solicitud de declaratoria de Alerta de Violencia de Género que Humanas Contra la Violencia presentó ante la Secretaría de Gobernación en 2014. Con esta petición se creó un grupo de trabajo para sustentar si había o no elementos para emitir la declaratoria. El profesor fue incluido en este grupo. Estos son los nombres de los integrantes del grupo.

En entrevista con Cimacnoticias Circe López narró que vía correo electrónico le llegaron dos denuncias de acoso sexual donde se acusaba como presunto responsable al profesor. En un caso, una universitaria afirmó que lo denunció ante la universidad por acoso sexual pero la casa de estudios nunca informó cuál fue la resolución. En otro correo, de una mujer que pidió el anonimato, se delató un segundo caso de presunto acoso sexual.

López consideró natural llevar el asunto ante el grupo de trabajo y demandar que el profesor fuera sustituido. La defensora presentó una carta firmada por organizaciones y feministas; sin embargo, sólo ella es acusada de la presunta difamación. Es aquí donde la Procuraduría y el juez vieron indicios para un delito contra el honor, que contrario a otros estados, todavía forma parte del derecho penal en Michoacán.

La Fiscalía sigue los argumentos del profesor, que la activista debió  acompañar a presentar la denuncia con la presunta víctima ante las instancias correspondientes y no exponerlo públicamente durante la referida reunión.

La defensa de la activista argumenta que López Riofrío no tenía intención de dañar su honor, sino de informar que se pretendía incluir en el grupo de trabajo a una persona que en ese momento tenía denuncias de acoso sexual sin saber si había sido encontrada inocente o culpable. No obstante estas denuncias no se habían llevado ante instancias penales, “y ahora, las afectadas van a tener mucho más miedo de hacerlo, viendo lo que me está pasando a mí”, dijo López.

En su opinión, el hecho de que el juez abriera este proceso es un mensaje a las defensoras de Derechos Humanos que pueden ser criminalizadas. “Cualquier mujer que sea defensora y venga a Michoacán puede incurrir en el ‘delito’ de ataque al honor. Esto es un retroceso para la libertad de expresión.”

Por otra parte, preocuparía la manera en que se utiliza esta ley, cuando justo la omisión de una lectura a favor de las mujeres era una de las razones por las que se pidió la Alerta de Género.

La Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAV) pidió ante el juez que se reforzaran las medidas cautelares hacia ella, para proteger al profesor en su calidad de víctima.

López tiene que presentarse en audiencia para presentar su defensa a inicios de Abril.

18/SG








QUINTO PODER
VIOLENCIA
   Quinto Poder
   
Importunar no es derecho
CIMACFoto: Priscila Hernández
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | Campeche, Cam.- 26/01/2018

El feminismo convoca a que re-imaginemos nuestra forma de vida de manera que podamos “ver” de otra forma, él necesariamente involucra apelar a la ética, incluyendo el llamado para que modifiquemos nuestra sensibilidad moral”

Drucila Cornell

En los últimos meses la discusión acerca de la “mojigatería” o “criterio abierto” de las mujeres que aceptan o no los piropos, o los rechazan, se ha puesto en el centro del debate, distrayendo por supuesto una vez más el tema central de si es correcto que estos hechos ocurran a las mujeres que, como demostró la campaña “#Me too”, ocurre en todo el planeta.

Más recientemente el tema derivó en un manifiesto de francesas en el que se defendía el derecho a “importunar” con la “seducción insistente” o “torpe”, frente a las norteamericanas que expusieron la dimensión del problema en los Golden Globe. El resultado fue tildar a unas de “puritanismo”.

Lo complejo es que el epígrafe con el que inicia este artículo sigue siendo la premisa que nos falta entender acerca de la nueva mirada sobre los adjetivos cotidianos que nos merecen las acciones de las mujeres y los hombres.

Se trata de la mirada. Es cambiar la mirada, la forma como vemos y entendemos lo que hasta ahora ha sido cómodo para unos e incómodo para otros. Nada hay de seductor en el acoso y mucho menos el importunar es válido si nos quitamos la máscara que nos ha sido impuesta desde el patriarcado y que nos enseñó o instruyó a aceptar pasivamente el gesto masculino de seducción, y por otro lado a entenderlo como una valoración en el “mercado de consumo”, nuestro lugar en la sociedad.

Transitar hacia una nueva ética para configurar el propio valor de las mujeres respecto de sí mismas exige normas y expectativas diferentes.

Estándares diferentes en el comportamiento y en la valoración del comportamiento de las mujeres, de tal forma que lo que hace una mujer es calificado y valorado desde una óptica y lo que hacen los hombres lo es desde otra, una más laxa en lo relativo a la noción de lo moral y lo ético, basándose en el deber ser buena, decente, conciliadora y otras características asociadas con las virtudes consideradas femeninas en oposición a los valores reconocidos en los hombres.

No podemos perder de vista que las mujeres están en medio de dos “fuegos”. Por un lado si se pronuncian contra el acoso y hostigamiento, se les tilda –como ha sucedido- de “mojigatas” y por otro lado si se pronuncian a favor se está construyendo una postura “complaciente” con el sistema opresor a cambio de obtener algún beneficio.

Históricamente y es un tema en el que las feministas hemos “bordeado” sin confrontar, es reconocer que persiste en el inconsciente –la máscara impuesta en el interior desde el patriarcado- el deseo a ser aprobada, el anhelo de ser “la favorita” y obtenerlo es la única vía para la autoafirmación.

Cada una desde distintas motivaciones ya sea por el modelo edípico de la que busca ser la favorita del padre, hasta la que –en mi caso, lo admito- busca la perfección como un modelo inculcado por la madre-abuela que nos formó en la autoexigencia, y la complacencia, se sigue buscando en los ojos de otro u otra aunque ello nos conduzca a la locura o el estrés.

No es un tema fácil mirarlo desde adentro, pero es el camino a la construcción de nuevas éticas, nuevas miradas que pueden empezar por una búsqueda interior acerca de cómo estamos reflejando y contribuyendo a responder a esos patrones impuestos de ser conforme al deseo o la expectativa de una perfección que nunca alcanzamos.

Nuestra sensibilidad “moral”, palabra que no me agrada del todo y frente a la que prefiero la “ética” , ha de modificarse en la disposición de reconocer, cuestionar lo que mueve nuestros propios argumentos y respuestas, si es posible una “mojigatería” desde una óptica que demanda aceptar ser “putas en la cama y damas en la sala” o aplaudir una supuesta libertad sexual que hasta ahora solo ha servido para granjear privilegios del disfrute del cuerpo femenino ya sea como bien de consumo o como moneda de cambio para obtener privilegios.

En una sociedad en la que las mujeres, por siglos no hemos tenido otra cosa que un cuerpo que no nos pertenece sino es potestad del sistema social que hoy nos dice que no hay lógica en pretender reclamar que nos pidan permiso –suponen no tienen que hacerlo pues lo asumen como derecho-  para tocarlo, golpearlo o asesinarlo, porque al final esa es la dimensión del control sobre “algo llamado mujer”.

* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y Fundadora del Observatorio de Violencia Social y de Género en Campeche

18/AC/LGL








ZONA DE REFLEXIÓN
VIOLENCIA
   Zona de Reflexión
Sacar la basura del patriarcado
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Lucía Lagunes Huerta*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 22/01/2018

A raíz de la denuncia masiva a través de la campaña #MeToo, han surgido opiniones que señalan que las mujeres exageran y confunden cualquier acercamiento masculino con acoso. El cuestionamiento se centra en la palabra de las víctimas, quienes como nunca antes, han tenido la posibilidad de expresarse.

Uno de los argumentos colocados es que las mujeres confundimos acoso y seducción, esto debido a la torpeza masculina para manifestar sus intenciones. Las mujeres saben y ellos también, cuando se acosa y cuando no. La supuesta confusión entre acoso y seducción torpe, es un viejo argumento usado por los acosadores, precisamente para descalificar la palabra de sus víctimas.

Frases como “yo sólo quería ser cortés” “ella mal interpreta” “no fue mi intención”, son recurrentes cuando los acosadores son evidenciados. El reto siempre ha sido que la palabra de las víctimas tenga validez.

Otra argumento para tratar de descalificar el movimiento #MeToo, es que se ha desatado una “cacería de brujos” en donde las mujeres señalan a hombres inocentes que no tienen posibilidad de defensa.

El derecho a la defensa, ha sido un largo camino que las mujeres han tenido que recorrer y no está del todo ganado.  Cuando las mujeres se defienden se les suele acusar de excederse. Recuerdo los casos de Claudia Rodríguez Ferrando (1996) o Yakiri Rubio (2013), mujeres que para defenderse de su violador, hicieron uso de la legítima defensa causando la muerte de éstos. Ambas fueron encarceladas, juzgadas, y ambas salieron bajo el cargo de “exceso de legítima defensa”.

También se ha dicho que las mujeres que se han sumado a la denuncia del acoso quieren venganza, no justicia. Históricamente las mujeres, y especialmente las víctimas de delitos sexuales, lo que han demandado ha sido justicia. Y para lograrlo, han tenido que transformar conceptos añejos que las culpabilizan, y han creado otros, para acercarse al sueño de la justicia que el sistema de justicia masculino les ha negado.

Recordemos que en el año 1994 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió que cuando un marido obligaba a su esposa a tener sexo con él, no era un delito sino el “ejercicio indebido de un derecho". Echarlo atrás costó once años.

En 2005 la SCJN determinó que por supuesto dentro del matrimonio podría existir el delito de violación, el cual ocurre cuando se obliga a tener sexo, usando la violencia física o moral.

Y aclararon que al reconocer este delito, se protege “el derecho de las personas a la autodeterminación sexual, lo cual implica la libre disposición de su cuerpo, y el derecho a decidir cuándo y con quién tener relaciones sexuales”.

Se ha dicho que quienes se suman al movimiento #MeToo son moralinas o conservadoras. El derecho a decidir sobre el cuerpo ha sido una de las demandas más libertarias de las mujeres.

Por ejemplo, en México hasta hace 30 años algunos Códigos Penales mantenían la exigencia para la víctima de violación de castidad, una forma honesta de vivir, y tener buena reputación.

En México, según datos del Colegio Jurista, 1.4 millones de mujeres viven acoso dentro de su trabajo, pero sólo 40 por ciento decide denunciarlo por miedo o desconocimiento de cómo actuar en ese tipo de situaciones; 90 por ciento de las afectadas prefiere buscar otro empleo, según información del Instituto Nacional para las Mujeres.

POR QUÉ HA MOLESTADO TANTO ESTE MOVIMIENTO MASIVO

No es no, han insistido en miles de formas las mujeres al hablar de la violencia sexual en cualquiera de sus expresiones.

Antes de defender a quienes durante milenios han gozado del privilegio de la impunidad y del pacto de silencio, fortalezcamos las condiciones para que las mujeres puedan denunciar sin el temor a ser linchadas.

Tal vez lo que más molestó es que se sacó la basura que estaba bajo las alfombras del patriarcado y se dejó al descubierto que frente a la violencia machista romper el silencio y denunciar al agresor no sólo libera, sino que sana y empodera.

¿Qué es lo que más molesta? ¿Qué se señale y se nombre a los acosadores, violadores y hostigadores? ¿Qué se les ponga nombre y descubramos que lejos de ser unos sicópatas son hombres comunes, que conviven con nosotras todos los días?

La basura que sacó –del mundo privado- el movimiento #MeToo, fue la violencia machista para ponerla a plena luz, hacerla asunto público, donde el centro del escrutinio son los agresores, esos que decidieron un día usar su poder para satisfacer su deseo sin que nada les pasara porque la complicidad y la impunidad estaba de su lado.

Lo que el movimiento #MeToo cuestiona es el sistema que permite que los hombres acosen. Un sistema que ha privilegiado el deseo masculino y lo ha puesto por encima de la decisión de las mujeres.

Es decir, cuestiona las condiciones que le permiten a cualquier hombre acosar, hostigar y agredir a una mujer. Hacerlo, es una decisión personal.

Sí, existe un desprestigio hacia los hombres, pero no hacia todos. El desprestigio es sobre aquellos que acosan, que violentan a las mujeres y sobre aquellos que con su silencio aceptan la agresión, sobre aquellos que prefieren mirar para otro lado cuando otro hombre está violentando a una mujer.

Tal vez lo que más molesta al patriarcado es ver herido uno de sus pilares, la excusa para la violencia masculina basada en una supuesta incapacidad de controlar sus emociones. Ese tiempo se acabó, y hoy cada uno tendrá que rendir cuentas por el abuso cometido contra las mujeres.

*Periodista y feminista, directora general de CIMAC.

Twitter: @lagunes28

18/LLH/LGL








INTERNACIONAL
FEMINISMO
   Se visten de negro en alfombra roja
Movimiento contra el acoso marca entrega de Globos de Oro
Imagen de Nosotras Colectiva
Por: Sonia Gerth
Cimacnoticias | Ciudad de México .- 08/01/2018

Aunque la entrega de los Globos de Oro pareciera un tema exclusivo de la industria del entretenimiento, en la ceremonia de este 7 de enero el movimiento Time´s up (El tiempo se acabó), contra el acoso sexual, fundado por actrices y productoras del cine, ocupó esta plataforma y dejó su primera huella.

Coordinadas por una causa social casi todas las actrices, a excepción de tres mujeres, acudieron a la ceremonia en Beverly Hills, California, portando atuendos en color negro, como una forma de solidaridad con el movimiento y el fondo legal para defender a víctimas del acoso sexual llamado ”El tiempo se acabó”, fundado hace apenas una semana.

Con la ayuda de donantes el fondo arrancó con un monto de 13 millones de dólares. Ayer, con la publicidad de las famosas y los famosos, las donaciones llegaron a 15 millones de dólares.

En solidaridad con la lucha feminista muchos hombres se vistieron de negro y llevaron pines con el nombre del movimiento.

El discurso más fuerte de la noche lo dio Oprah Winfrey al recibir el premio Cecile B. DeMille en honor a su trayectoria cinematográfica. Aludió al poder de la palabra y honró a las mujeres y hombres que se atrevieron a denunciar el acoso sexual.

“Quiero que todas las niñas que están mirando esta noche sepan, que hay un nuevo día en el horizonte”, dijo, entre los aplausos del público. “Y cuando amanezca, es por todas las mujeres grandiosas y unos hombres fenomenales en esta sala que trabajan muy duro para que haya un tiempo en que nadie más tenga que decir: ‘Yo también’”.

Durante la entrega de los galardones muchas ganadoras expresaron su gratitud por ser parte del movimiento de mujeres y aprovecharon la tribuna para sumarse a otras reivindicaciones feministas como más mujeres en la industria del cine. La actriz Natalie Portman hizo referencia a la falta de mujeres directoras en la lista de nominados a Mejor Director. “Aquí están los nominados, todos hombres”, acotó la actriz en medio de las risas del público.

Algunas actrices se emparejaron con lideresas de la lucha feminista en la alfombra roja para atraer más atención hacia ellas. Por ejemplo, Meryl Streep acudió con Ai Jen Poo, integrante de la Alianza de Trabajadoras Domésticas, y Emma Watson estuvo al lado de Marai Larasi, de la organización británica Imkaan, contra la violencia contra mujeres y niñas.

Las actrices subrayaron que la muestra de vestirse de negro no sólo era una señal de lucha dentro de su propia industria, sino de solidaridad con mujeres en condiciones menos favorables para combatir el acoso.

Uno de los objetivos del fondo Time´s up es brindar ayuda legal a mujeres que laboran en ramas donde no hay reflectores como el trabajo del hogar, la agricultura y limpieza, y apoyar a mujeres migrantes y de minorías étnicas.

18/SG








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Fundan en Hollywood organización para defender a otras mujeres
Actrices lanzan fondo contra el acoso sexual en Estados Unidos
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Sonia Gerth
Cimacnoticias | Ciudad de México .- 02/01/2018

“El tiempo se acabó para el acoso sexual y la desigualdad en el lugar de trabajo. Es tiempo de hacer algo.” Estas son las primeras declaraciones de una nueva iniciativa creada por más de 300 poderosas mujeres de Hollywood, que se dio a conocer ayer con desplegados de página completa en los diarios The New York Times y La Opinión.

Actrices como Meryl Streep, Reese Witherspoon, Jennifer Aniston y Eva Longoria lanzaron esta iniciativa que además integra un fondo que llamaron Time’s up (El tiempo se acabó, en inglés). A ellas se sumaron la productora Shonda Rhimes, la actriz Katie McGrath y su marido, el director J.J. Abrams; así como el director Steven Spielberg y su esposa, la actriz Kate Capshaw.

La fundación de la organización fue el siguiente paso tras el debate que se desató en septiembre pasado cuando The New York Times reveló el acoso sexual que durante años ejerció el productor Harvey Weinstein; enseguida se destaparon otros casos de acoso en la industria del cine. Estas denuncias hicieron que el año pasado, en redes sociales, la discusión se hiciera viral con las etiquetas MeToo, en inglés y YoTambién, en español.

Con los 13 millones de dólares que las actrices y los donantes han recaudado hasta ahora pretenden ofrecer defensa legal a mujeres que trabajan en campos menos privilegiados que el cine, como el trabajo doméstico, la limpieza, o la agricultura.

De esa manera, las famosas también responden a la crítica que surgió con el debate Weinstein, cuando la opinión pública señaló que había millones de mujeres de clase trabajadora que también son víctimas de acoso sexual y que se perdieron de vista. Las mujeres de Hollywood afirmaron que esta iniciativa se inspiró en una carta de la Alianza Nacional de Campesinas, escrita en noviembre, en donde las mujeres se solidarizaron con las actrices.

“A cada mujer empleada en agricultura que ha tenido que aguantar los intentos de seducción de su jefe (…), cada inmigrante silenciada por la amenaza de que si habla, revelarán que es indocumentada, y para todas las mujeres sometidas a comportamientos indignos y ofensivos que se supone que deben tolerar para ganarse la vida: estamos con ustedes, las apoyamos”, dice el desplegado publicado este 1 de enero.

En ella, las fundadoras subrayan que las mujeres inmigrantes, de ascendencia afro, lesbianas, bisexuales y trans, muchas veces sufren mayor discriminación y acoso que las mujeres blancas heterosexuales. Por esta razón el fondo de defensa legal está dirigido particularmente a estos grupos.

Además del fondo, la iniciativa se propone cabildear una legislación que sanciona a las compañías que toleran el acoso sexual y fomentar la equidad de género en los estudios de cine y televisión y las agencias de talento.

Para llamar la atención sobre su causa, las fundadoras de Time’s up pidieron a las estrellas de Hollywood que aprovechen los reflectores de la alfombra roja de la entrega de los Globos de Oro que se realizará este 7 de enero y se vistan de negro como una forma de solidarizarse con el movimiento contra el acoso sexual.

18/SG








OPINIÓN
DERECHOS HUMANOS
   Mujer Sonora
El tuit
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Silvia Núñez Esquer*
Cimacnoticias | Hermosillo, Son.- 13/12/2017

Hace unos días un efímero tuit llamó la atención porque apenas pensamos que hay un avance en el entendimiento social de que las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia, y de golpe, la cruda realidad nos devuelve a la realidad “real”.

Desde el 8 de diciembre de 2016 en Hermosillo, por primera vez tenemos una Jefa del Departamento de tránsito municipal. Se trata de Janneth Elena Pérez Morales, quien cumplió recién un año en el cargo.

Es una mujer joven, seria, profesional, disciplinada y al momento de tomar posesión contaba con 16 años de experiencia.

Con todo y ello el 4 de diciembre pasado, en la ceremonia de entrega de veinte patrullas nuevas a la corporación a su cargo, fue objeto, sí objeto, de un acto de violencia a través de una red social, por un periodista de gran experiencia que en el transcurso del mismo día, retiró su publicación sin dar explicación alguna.

El tuit consiste en mostrar en primer plano la parte posterior del cuerpo de la Jefa de tránsito municipal con su impecable uniforme, quien se encuentra de frente a las patrullas, escribiendo el tuitero que por si no se habían fijado –quienes ven la imagen- la patrulla que aparece al fondo es de la marca Nissan.

Días después se conoce la noticia de que una joven es buscada por sus familiares pues salió a divertirse una noche de fin de semana, acudió a un antro, y después de que tomara un coche de servicio Uber, ya no pudo ser ubicada por su familia y aparece hasta el día siguiente.

En su narrativa, la chica dijo que fue llevada a un motel por el chofer de Uber en donde abusó de ella, y por la mañana la llevó a su casa. La Secretaría de Seguridad pública municipal dio la información preliminar en un boletín:

“Hermosillo, Sonora, a 10 de diciembre.- El conductor de un auto que presta servicio como Uber es señalado como presunto responsable de abuso sexual en contra de una joven que requirió sus servicios al salir de un centro de diversión la madrugada de este domingo.

Elementos de Seguridad Pública atendieron el reporte de una joven cuyos familiares solicitaron la intervención de los cuerpos policiacos al no tener información de ella.

Fue así como ubicaron a quien dijo llamarse Omar N. de 33 años y con domicilio en la colonia Pueblo Bonito.

Según la afectada cuya identidad se omite, al salir del antro a donde acudió a divertirse, abordó el vehículo del servicio de Uber para dirigirse a su domicilio pero el conductor la llevó a un hotel y al despertar alrededor de las 9:00 horas de este domingo, le pidió que la llevara a su domicilio”.

Entre las muchas reacciones que causó la noticia, al no ser ésta la primera vez que un chofer de Uber es investigado por abuso sexual, una cuenta de Twitter denominada Hermoencuestas lanza un sondeo para que la gente opine sobre la situación de la joven agredida.

Sus opciones son: “Se quedó botada”; “Se fue con el noviecito”; “Se la robó el Uber”; y “Otra (comenta)”. De 126 votos, 75 opinaron que se fue con el novio. El nivel de banalización de la agresión sexual fue igual de la cuenta que lanzó el sondeo, como del público que decidió opinar.

Ambos casos narrados tienen algo en común: demuestran que no se ha aprendido nada de violencia contra las mujeres. Quien decidió lanzar un tuit con la imagen de una mujer a quien no se le pidió permiso para poner en redes sociales su imagen en un ángulo que seguramente ella nunca pensó sería captada, solo buscó “hacer una broma” utilizando el cuerpo de la Jefa de tránsito municipal de Hermosillo.

Por su parte, quien maneja la cuenta de Twitter que lanzó el sondeo, usa como mercancía el drama de una joven y de su familia que de acuerdo a su dicho sufrió un episodio de violencia por parte de un desconocido que aprovechándose del estado de vulnerabilidad de la chica, abusó de ella y está siendo investigado.

Ambos vuelven a saltar al vacío de su conocimiento sobre Derechos Humanos de las mujeres. De nuevo en menos de una semana dos casos relacionados con la comunicación masiva, tan grave uno como el otro, se permiten violar el derecho a una vida libre de violencia, que en teoría todas las mujeres gozamos en este estado y país.

Afortunadamente el tuit fue retirado, pero el daño está hecho, pues sabemos que una vez lanzada una imagen al espacio de las redes sociales, nunca nada vuelve a ser igual, pues jamás se logra desaparecerla del todo.

El mensaje para las mujeres es: Si eso se puede hacer con una mujer de alta jerarquía como lo es una Jefa de un departamento de tránsito de la capital de un Estado ¿qué no se podrá hacer con el cuerpo y la imagen de cualquier otra mujer?

Si la violación sexual contra una mujer, una de las agresiones más difíciles de superar –si es que se logra- puede ser objeto de sorna y puesto en lo público para que cualquiera opine, lastimando aún más la dignidad e integridad de la afectada ¿qué se podrá esperar de agresiones consideradas menores por la ley?

¿Qué tiene que pasar para que quienes utilizan un medio de comunicación entiendan que cuando la ley describe las violencias de género contra las mujeres, se refiere a todas las que se inflijan por cualquier medio?

¿Cuándo se entenderá que el hecho de ser comunicador o periodista no exceptúa a las personas de ser acusados de cometer un delito?
Ambos casos son preocupantes, pues es obvio que las mujeres siguen siendo carne para los leones. Lo que a ellas les pase, así como sus cuerpos son propiedad de cualquiera, menos de ellas mismas. Expresa también el fracaso de las campañas mediáticas pues ni las personas que trabajan en medios han abierto oídos a ellas. Aquí dos muestras.

*Periodista integrante de la Red Nacional de Periodistas y directora del blog Mujer Sonora http://mujersonora.blogspot.mx/
Twitter: @mujersonora

17/SNE/LGL








LENGUANTES
VIOLENCIA
   Lenguantes
   
Por cielo, metro y tierra ¡Estamos hartas del hostigamiento sexual!
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cynthia Híjar Juárez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 14/08/2017

A los 12 años escuché por primera vez la opinión que un par de desconocidos tenían sobre mi cuerpo y descubrí cómo el hecho de ser una niña parecía permitirles emitir esta opinión de la forma más cobarde y violenta. Era un par de hombres que, envalentonados por el camión que conducían, me lanzaron uno de esos mal llamados piropos. Ese día grité todas las groserías que podía enunciar. Grité con todas mis fuerzas y mi madre, que caminaba conmigo en ese momento, me dijo que le preocupaba que después de defenderme los agresores volvieran a atacar con mayor intensidad.

Han pasado 17 años y aún ahora que mi madre se ha asumido feminista, sé que tiene miedo de que algo me suceda. Ella y yo sabemos que la autodefensa es necesaria, pero que sería mejor vivir en un lugar donde, como dice la sabiduría feminista, no necesitáramos ser valientes sino libres de violencia. A veces también me llaman amigas, primos, o cualquier persona que me ha querido y me pide que me cuide. Yo sé que sabes defenderte, me dicen, pero no sé qué haría si algo te pasa.

Gracias al feminismo sé que no soy la única a la que se le pide cuidarse en un mundo donde no se pide a los hombres que dejen de agredir, de violar, de matar, de creer que su opinión es necesaria.

El transitar de las mujeres está siempre sometido a descargas de violencia que, podamos o no verlo, condicionan nuestro estar en los espacios. Pienso, por ejemplo, en el acoso sexual callejero, que te sorprende a los 12 años y en cómo nadie nos enseña que estamos en riesgo y cómo podemos actuar en una situación de peligro o de hostilidad normalizada para salir avante de todas las cosas que condicionan nuestro estar en el mundo.

El piropo es el eufemismo de la violencia sexual que los hombres ejercen en cualquier lugar que una mujer transita, pero mi ejemplo de piropo es quizás muy corto ante lo que leo todos los días en mi transitar y el de otras. Me refiero, desde luego, las mujeres. A nosotras, a nuestros cuerpos leídos con la carga de debilidad y despojos que se nos han impuesto.

Pienso en mis sobrinas, en mis amigas trans agredidas y excluidas de los espacios como baños públicos incluso por otras mujeres, en las desconocidas que veo caminar por la calle y con quienes me enseñaron que debía competir. Pienso en todas las disidentes de la heteronorma y en les otres, que han rechazado la categoría de hombre. ¿Cómo se sobrevive en este mundo? ¿Cómo se sobrevive a transitar en él?

La semana pasada, por ejemplo, escuché en una cena que había que boicotear a UBER por los casos de agresión sexual difundidos en redes sociales. Una chica decía que ella no tenía aún una mejor forma o más segura que usar este servicio para volver a casa cuando es de noche o ha bebido. Pienso entonces en las agresiones a ciclistas, que se realizan desde una profunda idea patriarcal de quién merece el espacio en la calle (quien tenga más lámina y pueda pagarla) y en el riesgo que implica para una mujer caminar sola de noche por cualquier calle este país podrido de machismo.

Pienso en Lesvy, que no pudo estar a salvo del machismo feminicida ni siquiera en la Ciudad Universitaria que tanto se jacta de ser un lugar seguro. Pienso en lo injusto que ha sido su caso y tengo una desconfianza terca ante las medidas que puedan tomar las autoridades universitarias para criminalizar estudiantes en lugar de generar estrategias de cuidado colectivo y respetar los derechos de las mujeres que transitamos CU.

Pienso también en las agresiones a las automovilistas, el terror de cuando se te poncha una llanta de noche. Pienso en Isabel Otero que vuela a lado de violadores en potencia en Interjet. Ruedas, aire, tierra: ¿acaso todos son para nosotras espacios de riesgo potencial?

Hace un par de semanas Renata Villareal denunció mediante un video que el conductor del UBER en el que se trasladaba hacia su casa miraba pornografía en su teléfono mientras conducía. No tenemos tregua. Nuestro derecho de ocupar el espacio público se ve obstaculizado con cada agresión. Pareciera que a cada paso que damos, vamos confrontando una situación de riesgo, incluso en los servicios que pagamos para estar seguras.

Por otra parte, viene a la discusión el tema de la seguridad. Queremos estar seguras pero ¿qué significa eso para nosotras? Pienso esta vez en Atenco. La policía, llena de criminales y violadores definitivamente no es una opción.

Necesitamos hablar de nuestra situación, de los riesgos reiterados, de las estrategias de autodefensa y huida. Necesitamos comenzar a plantearnos la posibilidad de formular cuadros de autodefensa en los espacios cotidianos, con nuestras amigas, familiares, con las compañeras del trabajo y de la escuela. Necesitamos hablar con las niñas de nuestra situación. No estamos solas, pero es seguro que contamos solamente con nosotras mismas.

*Cynthia Híjar Juárez es educadora popular feminista. Actualmente realiza estudios sobre creación e investigación dancística en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes.

17/CHJ








NACIONAL
VIOLENCIA
   Marimar Cosio recibió ayuda tras difundir video
"Uber reacciona a acoso sexual sólo tras presión mediática”, denuncia víctima de chofer de la empresa
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 13/10/2017

Esta semana Marimar Cosio difundió un video en el que denunció haber sido acosada por el chofer de un Uber que abordó camino a su casa. La respuesta de la empresa evidenció que “sólo actúa bajo la presión mediática  y social”, afirmó la usuaria.

La mujer contó en el video, el cual compartió en redes sociales el día de la agresión, que el chófer cambió la ruta fijada y sin consentimiento acarició su pierna, en cuanto pudo ella bajó del auto. Fue hasta un día después, contó Marimar a esta agencia, cuando una abogada del área jurídica de Uber le informó que su agresor había sido dado de baja y ya no laboraba más con la empresa.

“Uber reaccionó hasta que hice viral el video, sino no hubiera hecho nada” denunció. Y es que no hay certeza ni garantía para quienes denuncian en la plataforma de la aplicación haber sido víctimas de alguna agresión sexual, que sus agresores serán dados de baja.

Cimacnoticias cuestionó a la empresa sobre el protocolo de actuación que siguen en casos de violencia sexual cometidos por chóferes hacia sus usuarias. La ejecutiva de cuenta de la agencia de relaciones públicas de Uber, Fabiola Martínez, informó únicamente sobre lo que la empresa realiza cuando las víctimas  denuncian ante el Ministerio Público.

Mencionó que no brinda información sobre el agresor ni notifica a las autoridades de justicia capitalinas sobre los casos sin que previamente la víctima haya denunciado.

Sin embargo, no precisó si en todos los casos, aun  cuando no hay una denuncia previa, los choferes son dados de baja, sólo afirmó que “dan seguimiento a todos los hechos”.

SIN CONTACTO NI MEDIDAS CONCRETAS

Cuando las personas usuarias denuncian este tipo de agresiones lo hacen únicamente vía correo electrónico. “Es preocupante que Uber no tenga teléfonos de emergencia u oficinas a las que podamos recurrir en caso de emergencias así”, expresó al respecto Marimar Cosio.

En la Ciudad de México las únicas especificaciones que regulan a esta aplicación y otras similares como Cabify son las que el gobierno local publicó el pasado 15 de julio de 2015, en el “Acuerdo por el que se crea el registro de personas morales que operen y/o administren aplicaciones y plataformas informáticas para el control, programación y/o geolocalización en dispositivos fijos o móviles, a través de las cuales los particulares pueden contratar el servicio privado de transporte con chofer en el Distrito Federal”.

En él, las autoridades determinaron las características con la que los vehículos deben contar y las modalidades de pago, pero no especifica el comportamiento de las personas conductoras o medidas a tomar en caso de identificarse a alguno como agresor.

Está agencia consultó a la Secretaría de Movilidad (SEMOVI), encargada de regular los servicios públicos y privados de transporte de pasajeros en la Ciudad de México para conocer si tiene acciones  contempladas para evitar este tipo de casos, pero no obtuvo respuesta.

La agresión contra Marimar Cosio no es un hecho aislado, el pasado 15 de septiembre trascendió que la estudiante de 19 años Mara Fernanda Castilla Miranda fue asesinada y violentada sexualmente por el conductor de un taxi de la empresa Cabify, según informó la Fiscalía General de Justicia de Puebla. El crimen provocó marchas simultáneas en varios estados del país.

Por ello, Marimar externó que ambos casos deben ser precedentes para que los filtros con los que empresas como Uber y Cabify eligen a sus conductores sean más rígidos y las agresiones cometidas por parte de ellos se sancionen y no pasen desapercibidas.

17/MMAE








LENGUANTES
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Por cielo, metro y tierra ¡Estamos hartas del hostigamiento sexual!
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cynthia Híjar Juárez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/08/2017

A los 12 años escuché por primera vez la opinión que un par de desconocidos tenían sobre mi cuerpo y descubrí cómo el hecho de ser una niña parecía permitirles emitir esta opinión de la forma más cobarde y violenta. Era un par de hombres que, envalentonados por el camión que conducían, me lanzaron uno de esos mal llamados piropos. Ese día grité todas las groserías que podía enunciar. Grité con todas mis fuerzas y mi madre, que caminaba conmigo en ese momento, me dijo que le preocupaba que después de defenderme los agresores volvieran a atacar con mayor intensidad.
 
Han pasado 17 años y aún ahora que mi madre se ha asumido feminista, sé que tiene miedo de que algo me suceda. Ella y yo sabemos que la autodefensa es necesaria, pero que sería mejor vivir en un lugar donde, como dice la sabiduría feminista, no necesitáramos ser valientes sino libres de violencia. A veces también me llaman amigas, primos, o cualquier persona que me ha querido y me pide que me cuide. Yo sé que sabes defenderte, me dicen, pero no sé qué haría si algo te pasa.
 
Gracias al feminismo sé que no soy la única a la que se le pide cuidarse en un mundo donde no se pide a los hombres que dejen de agredir, de violar, de matar, de creer que su opinión es necesaria.
 
El transitar de las mujeres está siempre sometido a descargas de violencia que, podamos o no verlo, condicionan nuestro estar en los espacios. Pienso, por ejemplo, en el acoso sexual callejero, que te sorprende a los 12 años y en cómo nadie nos enseña que estamos en riesgo y cómo podemos actuar en una situación de peligro o de hostilidad normalizada para salir avante de todas las cosas que condicionan nuestro estar en el mundo.
 
El piropo es el eufemismo de la violencia sexual que los hombres ejercen en cualquier lugar que una mujer transita, pero mi ejemplo de piropo es quizás muy corto ante lo que leo todos los días en mi transitar y el de otras. Me refiero, desde luego, las mujeres. A nosotras, a nuestros cuerpos leídos con la carga de debilidad y despojos que se nos han impuesto.
 
Pienso en mis sobrinas, en mis amigas trans agredidas y excluidas de los espacios como baños públicos incluso por otras mujeres, en las desconocidas que veo caminar por la calle y con quienes me enseñaron que debía competir. Pienso en todas las disidentes de la heteronorma y en les otres, que han rechazado la categoría de hombre. ¿Cómo se sobrevive en este mundo? ¿Cómo se sobrevive a transitar en él?
 
La semana pasada, por ejemplo, escuché en una cena que había que boicotear a UBER por los casos de agresión sexual difundidos en redes sociales. Una chica decía que ella no tenía aún una mejor forma o más segura que usar este servicio para volver a casa cuando es de noche o ha bebido. Pienso entonces en las agresiones a ciclistas, que se realizan desde una profunda idea patriarcal de quién merece el espacio en la calle (quien tenga más lámina y pueda pagarla) y en el riesgo que implica para una mujer caminar sola de noche por cualquier calle este país podrido de machismo.
 
Pienso en Lesvy, que no pudo estar a salvo del machismo feminicida ni siquiera en la Ciudad Universitaria que tanto se jacta de ser un lugar seguro. Pienso en lo injusto que ha sido su caso y tengo una desconfianza terca ante las medidas que puedan tomar las autoridades universitarias para criminalizar estudiantes en lugar de generar estrategias de cuidado colectivo y respetar los derechos de las mujeres que transitamos CU.
 
Pienso también en las agresiones a las automovilistas, el terror de cuando se te poncha una llanta de noche. Pienso en Isabel Otero que vuela a lado de violadores en potencia en Interjet. Ruedas, aire, tierra: ¿acaso todos son para nosotras espacios de riesgo potencial?
 
Hace un par de semanas Renata Villareal denunció mediante un video que el conductor del UBER en el que se trasladaba hacia su casa miraba pornografía en su teléfono mientras conducía. No tenemos tregua. Nuestro derecho de ocupar el espacio público se ve obstaculizado con cada agresión. Pareciera que a cada paso que damos, vamos confrontando una situación de riesgo, incluso en los servicios que pagamos para estar seguras.
 
Por otra parte, viene a la discusión el tema de la seguridad. Queremos estar seguras pero ¿qué significa eso para nosotras? Pienso esta vez en Atenco. La policía, llena de criminales y violadores definitivamente no es una opción.
 
Necesitamos hablar de nuestra situación, de los riesgos reiterados, de las estrategias de autodefensa y huida. Necesitamos comenzar a plantearnos la posibilidad de formular cuadros de autodefensa en los espacios cotidianos, con nuestras amigas, familiares, con las compañeras del trabajo y de la escuela. Necesitamos hablar con las niñas de nuestra situación. No estamos solas, pero es seguro que contamos solamente con nosotras mismas.
 
*Cynthia Híjar Juárez es educadora popular feminista. Actualmente realiza estudios sobre creación e investigación dancística en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes.
 
17/CHJ








NACIONAL
Aborto
   Pese a medidas, acoso continúa
A un año del #24A, feministas marchan por segunda ocasión
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 25/04/2017

Un año después de que cientos de mujeres salieran a las calles de la capital para hacer la “Primavera Violeta” y demandar un alto al acoso sexual callejero, este 24 de abril un grupo de jóvenes se dieron cita en la Columna del Ángel de la Independencia para gritar una vez más que el acoso sexual continúa.
 
A diferencia de lo acontecido el #24A cuando cientos de mujeres de todas las edades, funcionarias, académicas y activistas abarrotaran Paseo de la Reforma, y otras tantas marcharon en sus estados, en esta ocasión las asistentes sumaron menos voces. 
 
Aunque menos en número, las jóvenes portaron las banderas moradas, el color que identifica al feminismo, y pancartas y cartulinas que en cada frase hacían conciencia del acoso sexual que viven las mujeres que caminan por las calles o abordan un transporte público en la Ciudad de México. 
 

Si hace un año la frase más repetida fue el “No es no” y “Vivas nos queremos”, está vez se sumaron el “No tenemos miedo” | CIMACFoto: César Martínez López.

 
Si hace un año la frase más repetida fue el “No es no” y “Vivas nos queremos”, está vez se sumaron el “No tenemos miedo” y es que según dijeron, a un año de la protesta masiva no hay nada que indique que viven con mayor seguridad o que los varones son conscientes de la violencia que ejercen. 
 
Durante una hora las mujeres estuvieron alrededor del Ángel a la Independencia, y desde allí criticaron la falta de resultados de la Estrategia 30-100 que implementó el Gobierno de la Ciudad de México un día después del #24A, cuya acción más destacada fue entregar silbatos a las mujeres para sonarlo en caso de una agresión. 
 
Incluso los silbatos fueron una idea previa de las feministas, quienes han hecho del ruido una protesta, ahora ante casos como el de Tamara de Anda, quién fue agredida por un taxista que la llamó “guapa”, hecho por el cual presentó una denuncia que le acarreó críticas y amenazas en redes sociales.
 

Proyecto “Desprincensamiento”, un programa de formación para promover niñas empoderadas y conscientes de sus derechos. | CIMACFoto: César Martínez López.

 
Con baile y tambores, las jóvenes y niñas que participan en el proyecto “Desprincensamiento”, un programa de formación para promover niñas empoderadas y conscientes de sus derechos, el contingente recorrió Reforma para llegar al Hemiciclo a Juárez, donde esta tarde, feministas se reunieron para conmemorar 10 años de Interrupción Legal del Embarazo en la Ciudad de México.
 
17/AGM/LGL
 








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