trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual

NACIONAL
VIOLENCIA
   Reglamentarismo nunca funcionó
Leyes sobre prostitución deben proteger a mujeres, no repetir errores
Imagen Hazel Zamora Mendieta
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 13/03/2017

En la discusión  sobre la reglamentación de la prostitución en la Ciudad de México se ignoró la historia, las raíces históricas del fenómeno que convirtieron ese delito, mediante acciones “reglamentaristas”, en uno de los negocios más redituables en el mundo, en detrimento de la vida de las mujeres.
 
Así lo señaló a Cimacnoticias la autora del libro “Prostitución y lenocidio en México, siglo XIX y XX”, Fabiola Bailón Vásquez, en el cual analiza el origen del problema, desde que fue concebido por la Iglesia Católica como “un mal necesario”, hasta su institucionalización por parte del Estado para tratar de regularlo.
 
Lamenta la investigadora que las personas a cargo de las políticas públicas desconozcan la historia de la prostitución en nuestro país, piensen que “nació ayer”, cuando no es así, por lo que deberíamos de tener más herramientas y conocimiento histórico, sobre todo porque se están planteando leyes y medidas que afectan fundamentalmente a las mujeres involucradas en la prostitución. 
 
La doctora Bailón Vásquez advirtió que la prostitución y su explotación en el país representa uno de los negocios mejor remunerados para proxenetas, dueños de bares y hoteles, autoridades e incluso para organizaciones de la sociedad civil. Es, además, un espacio que alimenta e incentiva la trata de personas con fines de explotación sexual comercial.
 
Ignorar la magnitud del negocio de la explotación sexual y los resultados de antiguas políticas regulatorias de la prostitución en México representan un grave error, reiteró la investigadora, ya que puede generar que las próximas políticas planteadas sólo atenten contra los derechos de las mujeres y niñas.
 
MÁS DE LO MISMO
 
“¿Qué sucedió en el pasado?, ¿cómo paso la prostitución a ser un negocio con beneficio de escala mundial vinculado a la comunidad criminal?, ¿en qué momento se convirtió en un espacio privilegiado para la trata de personas con fines de explotación sexual?, se preguntó Fabiola Bailón. Y señala: la violencia masculina y la vulnerabilidad de las mujeres han traspasado el tiempo. Además, si el “reglamentarismo” pretendía reducir la explotación sexual del cuerpo de las mujeres, no tuvo éxito en sus objetivos. 
 
Y relata: en México, la prostitución estuvo reglamentada por 80 años, de 1965 a 1940, cuando se derogó el último reglamento de prostitución. La regulación consistía en que las autoridades tuvieran un registro de las mujeres que ejercían la prostitución para ser controladas, vigiladas y sancionadas si no cumplían con los requerimientos; también pagaban impuestos al Estado.
 
CALDO DE CULTIVO
 
Bailón explica cómo se generaron las condiciones y bases idóneas para la explotación de la prostitución y la conformación de las redes de trata a nivel mundial. Dice que esto sucedió porque no se incluyó a los explotadores en el “reglamentarismo”, se vinculó la conformación de la prostitución como un comercio, se concibió el cuerpo de las mujeres como una mercancía y surgieron prácticas de corrupción e impunidad por parte de las instituciones de gobierno.
 
Por tanto, dice, la discusión actual sobre reglamentar la prostitución “carece de una posición crítica, es muy simple decir que a través de un reglamento se pueden asegurar los derechos de las mujeres, sobre todo considerando un fenómeno en el que participan múltiples actores, no solo uno o dos.”
 
Agregó que esta “nueva propuesta reglamentaria” comete los mismos errores del pasado, pues no se tiene claro qué papel va jugar el Estado en la regulación de la prostitución, además de que las medidas contra los explotadores no son insuficientes ante la magnitud que alcanza. Es decir, esta propuesta simplifica demasiado la realidad, como si fuera muy fácil y no se hubiera hecho antes.
 
En el libro, dice, intento demostrar que no es fácil, por el contrario, lo que hay que hacer es reflexionar más, ver el pasado y entender cómo, por qué y a través de qué medios la prostitución y su explotación ocupan el lugar que hoy tienen.
 
Históricamente, como se muestra en el libro, “ese sistema no sirve”, dice la autora, porque ha beneficiado a los explotadores y al Estado, que ha sido cómplice y se ha alimentado de los impuestos. Por eso llegó el momento en que las mujeres no quieren pagar y los impuestos que pretende el Estado no alcanzan para la administración.
 
FEMINISMO ABOLICIONISTA
 
Para la doctora Bailón, es necesario volver a replantear la discusión desde las líneas que generó el feminismo abolicionista a mediados del siglo XIX, donde se consideró reconocer la demanda y el problema de la prostitución y su explotación no sólo como un asunto que le compete a las mujeres, así como plantear políticas dirigidas hacia los otros actores, y hacia los explotadores.
 
La autora, integrante del colectivo feminista multidisciplinario “Mujeres Pensado”, señala que desde su organización plantean como necesario “darle la vuelta al fenómeno” y “poner la atención en ese actor clave que son los varones, y al que no toman en cuenta las propuestas “reglamentaristas”. Habría que empezar a pensar también, dice, en términos culturales.
 
Fabiola Bailón propone abatir el problema de manera estructural, desde la reeducación de la población, para que se entienda que se pueden establecer relaciones igualitarias entre hombres y mujeres, “en las cuales no medie el dinero o una relación de comercio”, y generar políticas públicas acordes al fenómeno que se está enfrentando.
 
17/HZM/GG
 








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