ENAPEA

REPORTAJE
INFANCIA
   Necesario registrar relación entre violencia y embarazo: OSC
Violencia y matrimonio infantil sinónimo de MM en niñas
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta y Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 06/11/2017

Cimacnoticias consultó los registros de muertes maternas (MM) de la Ss, los cuales revelan que en promedio anual ocurren 7 defunciones de niñas por complicaciones durante o después de un embarazo, situación que lejos de reducirse en estos 14 años se ha mantenido. En 2002 ocurrieron 10 casos, para 2015 apenas se redujeron a 6 defunciones.

Más de la mitad de estas 97 niñas (52 por ciento) no contaba con derechohabiencia para acceder a atenciones médicas especializadas y 26 por ciento tenía Seguro Popular; 7 niñas estaban aseguradas en el IMSS, 2 en el ISSSTE y una en la Secretaría de la Defensa Nacional.

La principal causa de estos decesos fueron crisis convulsivas asociadas a la presión alta (preeclampsia) en 22 por ciento de los casos. En segundo lugar, las hemorragias previas o después del parto cobraron la vida de 15 niñas; y los casos de hipertensión por el embarazo fueron la causa de muerte de 8 niñas.

Aún cuando la ley permite la interrupción legal del embarazo por violación, las mujeres, y en particular las niñas, continúan enfrentando obstáculos para interrumpirlo, como consecuencia 2 niñas fallecieron por una hemorragia derivada de un aborto inseguro.

Otras de las causas de muerte materna en menores de edad, de acuerdo con los indicadores de la Ss fueron complicaciones respiratorias, intoxicaciones por microbios en la sangre después del parto (sepsis puerperal); el desprendimiento prematuro de la placenta y la ruptura del útero durante el parto.

En tanto, 9 niñas no tuvieron ningún tipo de atención médica al momento de fallecer.

Las cifras alertan que las defunciones de niñas por un embarazo están asociadas a otro problema: el matrimonio infantil. A su corta edad 40 de ellas estaban casadas, 46 en vivían en unión libre y una era divorciada.

El foco rojo se ubicó en Chiapas con 12 defunciones en total. A esta entidad le sigue Chihuahua y la Ciudad de México, cada una contó 8 casos; cabe destacar que dos de los registrados en la Ciudad fueron niñas provenientes del Estado de México, entidad que contó 5 muertes maternas.

Los decesos de niñas no son menores en Veracruz, ahí 6 niñas fallecieron, en Morelos 5 y Coahuila, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, registraron 3 casos respectivamente.

SER NIÑA Y TERMINAR UN EMBARAZO

Para las niñas concluir un embarazo también significa riesgos a su salud física y mental. La ginecóloga y asesora de sistema de salud en Ipas México, Claudia Martínez López, describió en entrevista que después del parto las niñas terminan en situaciones de desnutrición, descalcificación y anemia, porque sus cuerpos no están suficientemente desarrollados para este proceso.

El riesgo también es para los productos. Cimacnoticias consultó los registros del Sistema de Información de Nacimientos (Sinac) de la Ss y encontró que de los 47 mil 211 nacimientos de menores de 14 años, de 2010 a 2014, en 8.4 por ciento de los casos el producto tuvo un peso bajo o muy bajo y 8.1 por ciento nació de forma prematura.

En suma, son niñas propensas a desarrollar depresión, ansiedad, se aíslan de sus entornos sociales o desisten de estudiar, añadió Martínez Lopéz, y el Estado mexicano es incapaz de atenderlas y visibilizar que “hay una violencia sexual explícita hacía ellas”, afirmó en entrevista la doctora, defensora y experta en salud sexual y reproductiva, Raffaela Schiavon Ermani.

ESTADO PASIVO

A nivel nacional, calificó Shiavon Ermani, las acciones gubernamentales, como la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (Enapea), enfocadas a erradicar las gestaciones de niñas “quedan muy cortas” pues “no sólo es necesaria la educación sexual o el acceso a métodos anticonceptivos para adolescentes sino de mecanismos específicos para prevenir, detectar  y atender la violencia hacia las niñas”, aseguró.

Al invisibilizar que estas niñas fueron víctimas de violencia la probabilidad de que vuelvan al entorno de violencia y presenten otro embarazo continúa. Muestra de ello es que en 2016 de los nacimientos registrados en el Sinac en menores de 14 años de edad (11 mil 785) al menos tres por ciento (353) ya habían cursado hasta tres gestaciones.

Las estadísticas también alertan que en los últimos cinco años hubo un incremento de embarazos infantiles en los estados de las fronteras norte y sur del país.

Raffaela Schiavon señaló que estos indicadores son un llamado para dejar de considerar que los embarazos en niñas están asociados únicamente  al nivel de desarrollo de los estados, pues la prevalencia de estos casos también está determinada por el contexto de violencia que caracteriza a estas entidades y alcanza a las niñas.

Tabasco, por ejemplo, en 2011 contaba con una tasa de 37.3 nacimientos en menores de edad por cada 10 mil mujeres de 10 a 14 años de edad, para 2015 la tasa se elevó a 45.4 nacimientos, la más alta del país.

En Coahuila, se registró en 2011 una tasa de 20 nacimientos y para 2015 aumentó a 34.7. En tanto, Durango registró una tasa de 16, cuatro años después incrementó a 24. También sobresale Aguascalientes, donde en 2011 se registraron seis nacimientos por cada 10 mil niñas y para 2015 fueron 21.

Para hacer frente a este problema, explica la especialista en derechos sexuales Shiavon Ermani, urge que el Estado registre la relación entre embarazos tempranos y violencia sexual pues a lo largo de la investigación que esta agencia realizó encontró que no hay registro oficial que permita conocer cuántos de estos embarazos fueron producto de violencia.

El personal de los servicios de salud, de las escuelas, y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia deberían estar obligados  a “reaccionar de forma proactiva” ante la sospecha de violencia sexual hacia las niñas y del embarazo como causa de ellas, con el fin  de que se les garantice su derecho al aborto como lo establece la Norma Oficial Mexicana 046 (NOM 046).

Además de garantizar a las niñas medidas de protección para que no tengan que convivir con sus agresores y accedan a la justicia.

El problema no es menor, en los últimos ocho años (de 2008 a 2016) más de 100 mil niñas llevaron a término un embarazo. Es decir, diariamente 32 niñas se convirtieron en madres en el país.

17/HZM/MMAE

 








NACIONAL
Derechos Sexuales y Reproductivos
   Día Mundial de la Prevención del Embarazo no planificado en Adolescentes
   
Adolescentes en México: sin acceso a anticoncepción y sin derecho a ILE
Imagen retomada del blog generation.net
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 26/09/2017

Este 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes, sin embargo a las jóvenes mexicanas se les sigue privando de su derecho a la anticoncepción así como el acceso a una Interrupción Legal del Embarazo (ILE) denunció la organización Marie Stopes México.

Además, el gobierno mexicano no ha logrado reducir los embarazos en la adolescencia a pesar de que lanzó hace dos años la Estrategia Nacional para Prevenir el Embarazo Adolescente (Enapea), recordó en un comunicado la organización internacional especializada en salud sexual y reproductiva.

Con ello, el país mantiene el primer lugar de embarazo adolescente de los Estados miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Se estima que 77 de cada mil mexicanas que han tenido un hijo, tienen entre 15 y 19 años de edad.

Para las adolescentes que llevan a término el embarazo, el futuro puede ser sombrío pues disminuyen sus probabilidades de terminar su educación o tener independencia económica, precisa Marie Stopes, traduciéndose en una baja calidad de vida y reproducción de la pobreza para sus descendientes.

Datos de la organización Save The Children en su estudio “Embarazo y Maternidad en la adolescencia”, precisan que durante 2015 en el país, 58 mil 955 adolescentes ejercían la jefatura de familia y 280 mil 766 estaban casadas o eran pareja del jefe da la familia, situación que truncó su proyecto de vida.

Pero no solamente se enfrentan a ello sino también su salud puede verse afectada debido a que las jóvenes gestantes son tres veces más propensas a tener complicaciones médicas durante el embarazo, parto o puerperio que las mujeres adultas, representando éstas, la quinta causa de muerte en adolescentes en México, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), quien en seis años (de 2010 a 2016) registró 804 defunciones de jóvenes entre los 15 a 19 años de edad.

Para Marie Stopes asegurar que las y los jóvenes tengan una educación sexual es el verdadero desafío, particularmente en los sectores que siguen excluidos de recibir esta información y servicios de salud sexual.

Como parte del Día Mundial de la Anticoncepción –que también se conmemora este día - Marie Stopes detalló que por primera vez en México durante este año se redujo el número de mujeres con demanda o necesidad insatisfecha de anticoncepción (número de mujeres expuestas a un embarazo que no usan métodos anticonceptivos pese a su deseo de espaciar o limitar su descendencia) el cual pasó de 225 millones a 214 millones.
Por ello, hicieron un llamado a las autoridades de salud a brindar servicios más amigables para que la juventud pueda acceder a la anticoncepción como lo obliga la Norma Oficial Mexicana 047 que garantiza la atención médica integral a los jóvenes de 10 a 19 años de edad.

El 26 de septiembre de 2003 se instauró en Uruguay el Día de la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes; y en 2007 se impulsó la iniciativa a nivel global con la celebración del Día Mundial de la Anticoncepción (World Contraception Day por sus siglas en inglés) para crear conciencia entre las y los adolescentes de las repercusiones de la maternidad a edades tempranas y para informarles sobre las diferentes alternativas para planificar y prevenir un embarazo.

En el caso de México, la Cámara de diputados lo aprobó como oficial el 8 de diciembre de 2011.

17/HZM/LGL








REPORTAJE
VIOLENCIA
   Trastornos hipertensivos, una de las principales causas de mortalidad
De alto riesgo, embarazos en niñas menores de 14 años
CIMACFoto: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Por: Hazel Zamora Mendieta y Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 11/09/2017

Si estos embarazos son producto de violencia sexual el Estado debe garantizarles el acceso al aborto, pero sobre todo, salvar su vida, afirmaron expertas consultadas por esta agencia.

La ginecóloga y asesora en sistemas de salud en Ipas México, organización especializada en derechos sexuales y reproductivos, Claudia Martínez López, explicó en entrevista que la Norma Oficial Mexicana 046, violencia familiar, sexual y contra las mujeres (NOM 046) establece el derecho al aborto y atención médica de urgencia en caso de una violación.

Agregó que el riesgo a la salud y vida de la gestante es una de las causales por las cuales se puede interrumpir un embarazo en 14 entidades del país y en el caso de las niñas, este riesgo se incrementa por su condición física y biológica, por lo que la causal debe cumplirse.

Explicó que hay mucho mayor riesgo de mortalidad y morbilidad maternas (secuelas a la salud por el embarazo) en las niñas de estas edades cuando llevan a término un embarazo, que si decidieran interrumpirlo en condiciones seguras.

“Si se interrumpe un embarazo en una menor de 14 años de edad en las primeras 8 semanas de gestación, el riesgo de complicaciones es del 0.3 por ciento. Arriba de las 12 semanas únicamente aumenta 0.5 por ciento, aún con los procedimientos tecnológicos adecuados”, por lo que es fundamental que sí se realicen las interrupciones legales del embarazo dentro de las primeras 12 semanas, precisó.

“Los trastornos hipertensivos por un embarazo en la niñas es una de las tres primeras causas de morbilidad y mortalidad materna infantil, en el país, a ello se agregan otras como las hemorragias en el parto”, precisó.

Datos del Instituto de Estadística y Geografía, revelan que en diez años (2005 a 2015) se registraron 72 defunciones de niñas entre 10 y 14 años de edad por razones maternas.

La especialista de IPAS precisó que una niña embarazada tiene riesgo de presentar partos prematuros -que atenta contra su vida y la del producto- problemas de presión alta (preeclampsia), y hemorragias durante el embarazo, parto o puerperio.

Aunado a esto, las secuelas de un embarazo en la infancia se prolongan después del parto -continúa- el aporte nutricional que necesita el producto para crecer hace que una niña termine en situaciones de desnutrición, descalcificación o anemia.

En ocasiones, agregó, la situación se agrava en infecciones bacterianas como la sepsis del puerperio (bacterias en las sangre entre la expulsión de la placenta y seis semanas después del parto), que de no tratarse deriva en casos fatales del fallecimiento de la menor de edad. Esto también significa que si el producto nació quede en la orfandad, agregó.

“Si consideramos que el cuerpo de las niñas no se ha desarrollado por completo para parir, la mayoría de estos embarazos de alto riesgo requiere la práctica de una cesárea, lo que hace que en próximos partos sean más vulnerables a presentar fisuras en los órganos cercanos al área del útero; además, por la herida en el abdomen se forma un tejido de cicatriz interna (adherencias) que puede tener consecuencias como las obstrucción intestinal, dolor crónico y la infertilidad”, explicó Claudia Martínez López.

URGENTE ATENCIÓN MÉDICA

Pese a que el embarazo producto de una violación debe atenderse como emergencia médica para asegurar el bienestar de las menores de edad, el personal de salud no conoce o se niega aplicar la NOM 046, la Ley General de Víctimas y a respetar el interés superior de la niñez, aseguró el asesor en políticas públicas de Ipas México, Alexis Hernández González.

Respecto a los programas del Estado, si bien la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (Enapea) pretende “erradicar el embarazo en mujeres de 10 y 14 años” para 2030, ésta no contempla en ningún rubro difundir la información sobre el derecho al aborto para las niñas víctimas de violación, observó.

Sólo en 2016 el Subsistema de Información sobre nacimientos de la Secretaría de Salud consultado por esta agencia, registró 11 mil 219 nacimientos donde las madres tenían entre 9 y 14 años de edad.  En cuatro casos las niñas tenían 9 años, 25 de ellas tenían 10 años, 55 de 11 años, mientras en 11 mil 135 casos fueron madres entre 12 a 14 años.

VIOLACIÓN Y UN EMBARAZO: LA SALUD MENTAL

A pesar de no tener certeza, se presume que detrás de los embarazos de menores a 14 años hubo violencia sexual perpetrada por personas de confianza como familiares y vecinos, lo que afecta gravemente la salud mental de las niñas, explicó la psicóloga de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac), Diana Mireya Saldívar Moreno.

Las menores de edad, dijo la experta en infancia, están en una etapa de construcción de lazos afectivos y madurez emocional que se ve alterado después de una violación, por lo que son propensas a desarrollar depresión, ansiedad y “problemas psicosociales” que las hace aislarse, desconfiar de las personas, y bajar su rendimiento en la escuela o desistir de ella.

Muchas tienen sensaciones de culpabilidad pues presentan una maternidad que no desearon, por lo que el acompañamiento y una atención psicoterapéutica pueden contrarrestar y eliminar estas consecuencias, señaló la psicóloga de la asociación experta por 27 años en violencia sexual.

El impacto de un embarazo por violación en una niña trasciende y trastoca también a la familia, detalló la abogada del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), Ofelia Bastida Luna. En su experiencia como asesora legal de este tipo de casos, son las madres quienes tienen que buscar alternativas para que sus hijas puedan interrumpir el embarazo.

“Piensan en si van a incurrir en un delito, a veces tiene que viajar para llegar a organizaciones fuera de sus localidades. En las madres finalmente recae la angustia, son como una esponja, absorben todo el impacto del proceso. Y al conocer la agresión que vivieron sus hijas se responsabilizan de no protegerlas”.

Para la abogada de GIRE, el Estado permanece ausente aún cuando es su obligación asegurar la vida de mujeres y niñas, pero no hay política pública integral que las reintegre a la escuela, acceder a un aborto, tampoco atención psicológica, mucho menos garantizarles justicia, por lo que urge que el gobierno haga estrategias para atender a las niñas víctimas de violación, concluyó.

17/HZM/MMAE/LGL

 








NACIONAL
SALUD
   Preguntan ONG a Gobierno federal
¿En qué gastan presupuesto para prevenir embarazo adolescente?
CIMACFoto: Gabriela Mendoza Vázquez
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 02/03/2017

El Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) y las organizaciones Controla tu Gobierno y Fundar pedirán al Gobierno federal que precise en qué se aplica el presupuesto destinado a la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes  (ENAPEA) para 2017.

Para ello, se acercarán a la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados y le presentarán los resultados obtenidos en la investigación del ILSB “Evaluación a la Estrategia Nacional para Prevenir el Embarazo Adolescente”, que concluye que hay falta de transparencia en el uso de presupuesto de la ENAPEA. Pedirán también a las y los legisladores que etiqueten el presupuesto de 2018.
 
En la investigación del ILSB (disponible en su página electrónica), se afirma que el SS utilizó 40 por ciento del presupuesto en rubros que no tienen relación directa con las líneas de acción y objetivos de esta estrategia, como la renta de servicios de maquinaria pesada, pago de servicios como luz y agua, fumigación y lavandería, sin explicar cómo esos gastos contribuyen a la prevención del embarazo en adolescentes.
 
La ENAPEA fue implementada a nivel federal en 2015 para reducir el número de embarazos adolescentes en México, en donde cada día ocurren 997 nacimientos en mujeres de 10 a 19 años, de acuerdo con datos del Subsistema de Información sobre Nacimientos de la Secretaría de Salud de 2014.

Lo anterior “para que no se puedan mover de los objetivos que tienen establecidos y los recursos no se desvíen en otros aspectos”, dijo la coordinadora general de Controla tu Gobierno, Maylí Sepúlveda, en entrevista para Cimacnoticias, luego de la presentación de la investigación realizada por el ILSB, el pasado 23 de febrero.

EVALUACIÓN REAL

La coordinadora del Programa Mujeres Indígenas (Promui), Zenaida Pérez Gutiérrez, denunció en entrevista para Cimacnoticias la falta de una “evaluación real, que diga si la implementación de los recursos hasta el ámbito municipal se está cumpliendo”.

Pérez Gutiérrez aseguró que una de las consecuencias ligadas a la falta de transparencia es el desconocimiento de cuántas y cuáles campañas se están haciendo adecuadas al ámbito cultural de comunidades indígenas. “No sabemos si las campañas tiene la pertinencia cultural para explicar y difundir los derechos sexuales y reproductivos hasta en las localidades más pequeñas”, dijo.
 
Maylí Sepúlveda explicó que, si bien el Consejo Nacional de Población (Conapo) y Secretaría de Salud (SS) se articulan con todas las instancias del sector salud para ejecutar la ENAPEA, “hay programas y acciones de salud en los sectores locales y estatales que no sabemos cómo operan, porque ellas mismas lo desconocen; cuando preguntamos por esa información no sabían en dónde está el recurso”.
 
Maylí Sepúlveda precisó que eso pasa con muchas de las políticas públicas porque “cuando bajan del ámbito federal al más local pareciera que los recursos se pierden”.
 
Durante los próximos meses el ILSB publicará los resultados obtenidos de su investigación sobre cómo se utilizan los recursos de la ENAPEA en distintos estados.
 
17/MMAE/GG
 








QUINTO PODER
DERECHOS HUMANOS
   QUINTO PODER
Embarazo adolescente, “factor de riesgo” de la delincuencia
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | Campeche.- 13/09/2016

El Programa Nacional de Prevención de la Violencia y la Delincuencia 2013-2018, aporta un diagnóstico o balance sobre lo que el gobierno mexicano identifica como “los factores de riesgo asociados a la violencia y a la delincuencia”, y enlista 9, entre los cuales destaca como primer lugar el “embarazo temprano”, ya que limita las oportunidades de que las personas jóvenes completen su educación formal.
 
Sin embargo, y aún sin profundizar en este punto, la Estrategia Nacional para Prevenir Embarazos Adolescentes (ENAPEA), no considera recursos para una acción específica y se limita a campañas desafortunadas que se realizan bajo la premisa de la culpa, la estigmatización y la criminalización de las “adolescentes embarazadas”.
 
Campañas pagadas con recursos públicos en las que se invisibiliza la responsabilidad de los hombres y adolescentes que participan en los embarazos de niñas menores de 18 años de edad, en los que se da por hecho que son “mujeres embarazadas desde los 15 años”, cuando en realidad son niñas, según lo estipulan las leyes internacionales y la Ley de Protección de Adolescentes, Niñas y Niños.
 
Y son también, campañas que invisibilizan que el embarazo de una menor de 18 años de edad conlleva muchas veces delitos que se cometen de manera “natural” contra las niñas en México como parte de esa violencia institucionalizada contra las mujeres, para lo cual el Estado permite salidas legales como “relaciones consensuadas”, “estupro” y permisos para que los abusadores terminen casándose con sus víctimas.
 
Pero nadie protesta en contra de eso. Ni siquiera hay oposición a la idea de responsabilizar a las niñas por sus embarazos, esos que ahora son “factores de riesgo de la violencia y la delincuencia” según el Programa Nacional, que ahora ve como otra de las causas de ello a las mujeres.
 
El apartado 2.3 del mismo Programa señala como otro factor de riesgo los “ambientes familiares deteriorados o problemáticos” en los que menciona:
 
“Estilos parentales debilitados y con escasos niveles de supervisión, lo que dificulta el manejo del apego y deteriora la intensidad de los lazos afectivos”, “abuso y negligencia familiar”, “el maltrato genera sentimientos negativos que hace que se responda al estrés con agresión”.
 
Forzosamente y en el contexto previo de la familia como el espacio de “transmisión de valores”, nos hace recordar los discursos de los líderes religiosos que instan a regresar a las mujeres a sus hogares, porque el salir a trabajar y “su descuido”, es lo que ha causado que sus hijos tengan conductas reprobables.
 
Pero hay una total indiferencia hacia los delitos que se cometen contra las niñas al ser obligadas a casarse y a mantener embarazos no deseados, porque la sociedad manipulada por liderazgos conservadores, insiste en determinar que la práctica sexual está asociada al matrimonio y éste al embarazo como consecuencia, y por tanto, una y otra cosa no pueden estar desligadas.
 
Negar la educación sexual es en cambio causa de que en México las y los adolescentes tengan prácticas sexuales desinformadas y con el riesgo de no acceder a métodos anticonceptivos en su comunidad.
 
Aún cuando se considera que los embarazos en adolescentes y –desde las ópticas conservadoras y pro familia-que las mujeres “abandonen sus hogares” para salir a trabajar, son causas de la violencia y la delincuencia, no son suficientemente importantes para que se conviertan en eje fundamental de política pública con asignación de recursos.
 
Se reconoce como un problema pero no se atiende, no se mira la correlación del estigma social y la criminalización de las adolescentes, se les invisibiliza como víctimas cuando se les niega una sanción por violencia sexual, cuando se les niega su derecho a la información sobre su sexualidad. No hay un compromiso y acción de respuesta, por el contrario, lo que sí hay es una criminalización de las mujeres en la política pública.
 
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
 
16/AC/LGL
 
 
 
 
 
 








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