mujeres y trabajo

MONEDERO
LABORAL
   MONEDERO
El grave problema de la violencia laboral
Especial
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/11/2017

El crecimiento de los hechos de violencia contra las mujeres y las constantes protestas y preocupaciones de la sociedad civil –nacional e internacional– por esta situación, que no sólo lesiona a las mujeres sino a toda la sociedad, han obligado al Estado ha por lo menos registrar las estadísticas de lo que está sucediendo en materia de violencia contra las mujeres.

Es así como el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) crea el “Sistema Integrado de Estadísticas Sobre Violencia Contra las Mujeres (Siesvim)”, un proyecto de estadística derivada que contiene un conjunto amplio de indicadores provenientes de las principales fuentes de información del país.

Permite dar cuenta de la dimensión de la violencia ejercida en contra de las mujeres, las características, los tipos e intensidad con la que ocurre. Está conformado por un total de 272 indicadores, distribuidos en cuatro temáticas principales.

Esta plataforma se desarrolló con el apoyo de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y el Consejo Nacional de Población (Conapo) de la Secretaria de Gobernación, además del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), la Secretaria de Salud, la Secretaria de Educación Pública y el Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indeso) de la Secretaria de Desarrollo Social.

De acuerdo con la organización temática del Sistema, los indicadores se distribuyen de la siguiente manera:

  • 89 indicadores sobre el “Contexto sociocultural, demográfico y económico”,
  • 74 indicadores sobre la “Situación de la violencia contra las mujeres”,
  • 19 indicadores sobre “Daños y consecuencias de la violencia en la vida de las mujeres”, y
  • 90 indicadores sobre el tema “Recursos institucionales para la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres”.

En síntesis, este nuevo sistema permite conocer la situación de violencia contra las mujeres; daños y consecuencias y, recursos institucionales.

Comprende un glosario de términos, donde entre otras cosas define violencia contra las mujeres, violencia de género y violencia laboral:

  1. Violencia contra las mujeres: Cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público.
  2. Violencia de género: La violencia de género o por razones de género consiste en aquellas formas de violencia que tienen fundamento en las diferencias adscritas socialmente para las mujeres y los hombres, lo cual implica que la violencia de género no tenga como únicos blancos a las mujeres o las niñas, sino también a los hombres y niños, discapacitados y homosexuales, que por su condición se alejan del prototipo tradicional masculino y se aproximan a lo que se considera femenino en nuestra sociedad.
  3. Violencia en el ámbito laboral: Se refiere a las situaciones o actos que una persona o grupo, con o sin jerarquía en el medio laboral, ejercen sobre las mujeres en el desarrollo de su trabajo o a consecuencia del mismo, como hostigamiento, discriminación, acoso y abuso sexual, en alguno de los trabajos desarrollados a lo largo de su vida laboral y la ocurrida en los 12 meses anteriores a la entrevista, sin importar si tuvieron empleo todo el periodo o sólo una parte.

La ley vigente define a la violencia laboral y docente en los siguientes términos:

Se ejerce por las personas que tienen un vínculo laboral o análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica, consistente en un acto o una omisión en abuso de poder que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad.

Constituye violencia laboral: la negativa ilegal a contratar a la víctima o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo; la descalificación del trabajo realizado, las amenazas, la intimidación, las humillaciones, la explotación y todo tipo de discriminación por condición de género.

VER GRÁFICA AQUÍ

Como se puede apreciar en la gráfica ese renglón de “con incidentes” que va del 16.5 al 10.2  por ciento puede abarcar cualquier tipo de violencia laboral. Pero evidentemente estas estadísticas oficiales sobre el tema tienen un enorme subregistro y sólo  permiten acercarse a una imagen de las “cifras del silencio” que tiene este grave problema, dadas las características del mercado laboral femenino.

Es un hecho que el marco jurídico no ofrece la suficiente protección a las trabajadoras, que la impunidad rampante de los empleadores y la gran oferta de mano de obra inciden de forma importante. Son muchas las mujeres que prefieren guardar silencio porque no únicamente pierden el trabajo, sino que también son boletinadas en las tiendas o fábricas donde pueden trabajar,  se les califica como trabajadoras poco confiables y conflictivas.

También enfrentar los procedimientos jurídicos de una denuncia son y siguen siendo vergonzosos para la trabajadora, y terminan victimizando a las mujeres.

Además las mujeres viven con cierta “naturalidad” la violencia laboral porque proceden de hogares donde la violencia familiar o doméstica es el pan de cada día, así crecieron y llegan a creer o pensar que así es la vida normal de una mujer.

El crecimiento de la violencia familiar no es nuevo, simplemente que ahora se lleva un registro. Por ejemplo, en 2010 era de 12.0, para 2015 aumentó considerablemente a 26.0 por ciento de las mujeres. Así, cuesta mucho más trabajo que las mujeres estén conscientes y denuncien hechos de violencia laboral.

Otro factor que influye considerablemente es que no conocen sus derechos, no cuentan con sindicatos, o bien éstos son sindicatos patronales y nunca van a defender a las trabajadoras.

Por fortuna  ya hay muchas trabajadoras informadas y valientes que se atreven a denunciar, claro no tantas como se requiere pero se está avanzando en esta materia. 

Hay un enojo machista por el avance social de las mujeres dice la maestra Marcela Lagarde y si, claro hay mucho de eso en las crecientes estadísticas sobre violencia, incluyendo la laboral, un importante avance social femenino.

El mundo del trabajo era y todavía es en algunos sectores un espacio esencialmente masculino y las mujeres son unas intrusas, tradicionalmente él era el proveedor. Pero las cosas están cambiando, hoy hay una nueva mujer y una sociedad diferente, les guste o no.

La masculinidad y con ella los hombre también tienen que transformarse, estamos en el siglo XXI. Que bueno que se perfeccionen las estadísticas sobre la violencia contra las mujeres, pero lo que se requiere son más y mejores políticas públicas contra la desigualdad.

* Economista especializada en temas de género

Twitter @ramonaponce

17/CRPM








ESTADOS
Derechos Sexuales y Reproductivos
   Trabajadores son vulneradas en derechos reproductivos y laborales
   
Maternidad incompatible con trabajo en Oaxaca
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Citlalli López Velázquez, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca, Oax.- 18/10/2017

En Oaxaca, la maternidad en tiempos de los contratos temporales de trabajo ha derivado en cientos de despidos encubiertos, que finalmente se traducen en violación a los derechos reproductivos de las mujeres y laborales.

Cada vez más, las empresas e instituciones gubernamentales en el estado hacen uso de estos mecanismos con la finalidad de evitar que las y los trabajadores hagan antigüedad y con ello evadir responsabilidades como jubilaciones, pensiones o incapacidades.

Aunque en general los perjuicios alcanzan tanto a hombres como mujeres, éstas últimas son las que resultan más afectadas cuando deciden ser madres, pues una vez embarazadas se dan por terminados los contratos que generalmente son emitidos con una vigencia de tres meses.

“Lo que está sucediendo ahorita es que los contratos se hacen periódicamente de tal manera que a la mujer simplemente ya no se le contrata. Aunque es violación a sus derechos, las empresas están de cierta forma protegidas”, señaló Mayra Morales Aldáz, de la red por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Ddser).

La especialista consideró necesaria la activación de mecanismos de protección para las mujeres que deciden embarazarse a pesar de tener este tipo de contratos violatorios.

VIOLENCIA LABORAL

La abogada del Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos, María Antonia Cruz Montero, señaló que lo anterior constituye violencia laboral estipulada en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés), un convenio internacional ratificado por México.

A nivel internacional, varios de los tratados y convenciones internacionales suscritos por México exhortan al Estado mexicano a garantizar la protección de las mujeres de la discriminación por embarazo (ya sea en el proceso de contratación o posterior a éste): Convención 111 de la OIT, la CEDAW, la Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Las mujeres a quienes ya no se les renueva el contrato durante su estado de embarazo, de manera automática ven sepultada su atención del parto en las instituciones de seguridad social ya que éste tipo de contratos no cubre incapacidades por maternidad.

“Las mujeres quedan en la indefensión, sin trabajo y sin acceso a seguridad social para ellas y su recién nacido”, resaltó.

Debido al temor a denunciar, este tipo de violación a los derechos de las mujeres se mantiene en cifra negra.

17/CLV/LGL








ESTADOS
   Secretaría del Trabajo identifica desventajas frente a los hombres
Capitalinas laboran en condiciones económicas desfavorables
CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 10/08/2017

Durante los primeros tres meses de 2017 en la Ciudad de México las mujeres en edad de trabajar, es decir que son mayores de 15 años, ocuparon menos puestos de trabajo en comparación con los hombres y, quienes ejercieron una actividad remunerada, lo hicieron con salarios menores. 

Eso reveló el último Informe (Agosto 2017) realizado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) sobre el contexto laboral de la Ciudad de México, donde expuso datos que permiten hacer un perfil de las mujeres capitalinas que trabajan. 

En la capital las mujeres representaron 53.7 por ciento de los más de 7 millones de personas en edad de trabajar. Sin embargo, para el primer trimestre del año un millón 810 mil 951 de ellas estaban ocupadas en el sector laboral y representaron sólo 43.7 por ciento de las personas con trabajo. A nivel nacional el panorama es similar ya que ocuparon apenas 38 por ciento de los puestos en actividades económicas.

Respecto a las actividades donde laboran las capitalinas no hay certeza de cuáles sean ya que, de acuerdo a la STPS, hay más mujeres registradas en el área de “otros servicios”, le sigue el área de comercio, la del gobierno y organismos internacionales y la industria manufacturera. Las actividades donde tienen menor participación en comparación con los hombres son la construcción, las actividades agropecuarias y la industria extractiva y de electricidad.

Aunque las mujeres ejercen en las industrias son la población más desfavorecida económicamente.  De las 68 mil 230 personas que tienen un trabajo, pero no reciben dinero, 84 por ciento son mujeres (57 mil 313). Además, representan 70 por ciento de las 291 mil 356 personas capitalinas que ganan menos de un salario mínimo.

En cambio la brecha fue más evidente cuando el ingreso económico aumentó ya que las mujeres que ganaron más de 5 mil pesos y menos de 10 mil, así como las que obtuvieron más de 10 mil pesos mensuales fueron respectivamente 37 y 38 por ciento.

La brecha salarial no es exclusiva de la Ciudad de México, a nivel nacional el salario mensual de las mujeres está incluso por debajo del promedio de todas las entidades del país. Se estima que ellas ganan al mes 4 mil 935 pesos, cuando en el mismo periodo de tiempo los hombres obtienen 6 mil 291 pesos, mientras que el sueldo promedio mensual en el país es de 5 mil 773 pesos.

Respecto al nivel educativo de las personas económicamente activas la STPS informó que el único sector de la población donde las mujeres tuvieron mayor presencia es el de las personas que no contaban con instrucción académica donde fueron 59 por ciento. 

17/MMAE








Subscribe to RSS - mujeres y trabajo