Anticonceptivos

REPORTAJE
VIOLENCIA
   REPORTAJE ESPECIAL
Embarazo en niñas y adolescentes en América Latina: desigualdad y violencia arraigada contra las mujeres
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Por Rosalinda Hernández Alarcón, Sandra Valoyes Villa y Miriam Bobadilla*
Cimacnoticias | Guatemala, Gua .- 10/10/2017

Miles de niñas y adolescentes anualmente son víctimas de diferentes tipos de violencias que han sido normalizadas en Latinoamérica, donde la cultura patriarcal impera. Con motivo del Día Internacional de las Niñas, a celebrarse este 11 de octubre, la Red de Periodistas con Visión de Género de Las Américas llama la atención sobre la problemática del embarazo temprano y algunas medidas de prevención.

América Latina es la segunda región del mundo con mayor cantidad de embarazos en niñas y adolescentes, luego del África sub-sahariana. Varias feministas de Argentina, Colombia y Guatemala indican que este flagelo es resultado de múltiples factores políticos, económicos, sociales y culturales que vulneran -desde las edades más tempranas- los derechos de las mujeres a vivir una vida digna y libre.

Aspectos como la pobreza, la precaria educación, la falta de acceso a la salud, las escasas oportunidades para construir un proyecto de vida autónomo, entre otros, se configuran como formas de violencia ejercidas históricamente contra las mujeres, que afectan de manera específica a las niñas y adolescentes; no por casualidad son justamente las más vulnerables, las pobres, las menos educadas, las rurales, las indígenas y las afrodescendientes.

Al consultar con expertas en el tema, afirman que en la ocurrencia del embarazo temprano incide la transmisión social de una ideología sobre la maternidad: “como máxima expresión de la realización femenina o como un regalo de Dios”, en la que influyen y perpetúan las iglesias conservadoras.

En este sentido, una de las recomendaciones incluidas en el Informe Hemisférico de 2016 sobre Violencia Sexual y Embarazo Infantil en los Estados parte de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, (Belém do Pará) es fortalecer el carácter laico de los Estados en la normativa y en las medidas a adoptar en los temas relacionados con la violencia sexual contra las niñas y el embarazo infantil en la región.

La ginecóloga y docente Gloria Penagos, quien participó durante 8 años en programas locales y regionales exitosos de prevención del embarazo en adolescentes en el departamento de Antioquia, Colombia, sostiene que “existe una cultura que no se modifica y en su base está la trasmisión de que uno de los trabajos grandes que hay en la vida es ser madre”.

La cultura machista que alcanza su máxima expresión en la violencia y el abuso sexual contra las mujeres, según la doctora Penagos, “es el nodo central de la problemática del embarazo en niñas y adolescentes, pues se oculta, no se reconoce”.

VIOLENCIA SEXUAL Y RELACIONES INEQUITATIVAS

Los embarazos en niñas menores de 14 años son consecuencia de relaciones asimétricas, obligadas o producto del abuso, afirman las voces feministas consultadas, aunque la Organización Panamericana de la Salud, en su Boletín Informativo de julio de 2015, sólo reconoce que entre 11 y 20 por ciento de los embarazos en niñas y adolescentes son resultado de la violencia sexual.

Para la doctora argentina Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer, “preocupa el aumento del embarazo precoz en las menores de 15 años”, tomando en cuenta que en esa edad todas las relaciones sexuales se consideran no consentidas y, por lo tanto, son resultado de un abuso sexual.

Al coincidir con Bianco, la doctora y directora del Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva guatemalteca Mirna Montenegro, enfatiza que ocurre el delito de violación sexual en todos los casos en que una niña se convierte en madre.

Agrega que “la mayoría de estos crímenes se comete dentro de la familia y los agresores son padres, abuelos, hermanos, padrastros, hermanastros, tíos o primos”; cuestión que -resalta- tiene que tomarse en cuenta en las propuestas de prevención.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia reportó, que en 2016, de los exámenes que se practicaron a niñas entre 10 y 13 años de edad por presunto delito sexual, 76 por ciento ocurrieron en el interior de las viviendas y en 88 por ciento de los casos, el presunto agresor fue una persona cercana a la víctima: se trató de un familiar (43.3 por ciento) o un conocido (26 por ciento), fueron los más frecuentes.

En contextos históricos marcados por conflictos internos con participación de varios grupos armados (guerrillas, paramilitares e instituciones de seguridad pública), las niñas y adolescentes han sido objeto de agresión sexual como táctica de guerra.

De acuerdo con la oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en municipios afectados por el conflicto armado en Colombia, la incidencia del embarazo en adolescentes es dos veces mayor que el promedio nacional el cual se ubica en 20.9 por ciento.

En opinión de la integrante del grupo guatemalteco Mujeres Transformando el Mundo Paula Barrios, existe una indiferencia social sobre cómo apoyar a las niñas y adolescentes a quienes se les impone un embarazo como consecuencia de una violación sexual, “sólo se les obliga a permanecer en el ámbito doméstico, perdiendo así su proyecto de vida”.

REGISTROS DEFICIENTES

Contar con un panorama completo de las cifras que registran las instituciones gubernamentales se dificulta debido a que éstas solo incluyen los nacimientos de hijas e hijos de madres niñas y adolescentes, y no reportan aquellos embarazos que terminan por aborto espontáneo o por interrupción voluntaria.

A los subregistros que existen en Argentina, Colombia y Guatemala, se suma la falta o incongruencia de algunas categorías de los datos publicados por los organismos del Estado, lo que dificulta el análisis de estadísticas para determinar, por ejemplo, las afectaciones específicas de niñas y adolescentes indígenas y afrodescendientes.

 

INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO: ¿PERMITIDA O PROHIBIDA?

En lo referente a la interrupción voluntaria del embarazo, en Argentina y Colombia está despenalizado el aborto cuando existe una violación sexual, pero ello no significa que todas las niñas y adolescentes que así lo decidan tengan acceso a recurrir a esta medida en condiciones seguras.

Para el caso de Argentina, el Artículo 86 del Código Penal de la Nación determina que el aborto se encuentra despenalizado cuando el embarazo representa un peligro para la vida y la salud de la madre y si el embarazo proviene de una violación.

En Colombia, a partir de 2006 se despenalizó el aborto en tres causales: cuando el embarazo es producto de una violación sexual; cuando la vida del feto es inviable fuera del útero; y cuando peligra la salud o vida de la madre. La legislación en Guatemala lo permite únicamente cuando la vida de la madre corre peligro.

Con el propósito de que niñas y adolescentes guatemaltecas tengan acceso al aborto seguro, la agrupación Mujeres Transformando el Mundo, elabora un mecanismo legal que permita la interrupción del embarazo en casos de violencia sexual, como una medida de reparación digna hacia las víctimas para que continúen con su proyecto de vida, explicó la abogada Paula Barrios.

Los grupos feministas latinoamericanos que reivindican la despenalización del aborto aseguran que el embarazo forzado viola los derechos de las mujeres reconocidos en tratados internacionales, además perpetúa la violencia sexual y la violencia estructural, sobre todo cuando a niñas y adolescentes se les niega, dificulta, demora y obstaculiza la interrupción del embarazo.

Desde 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) asegura que la discriminación de género que sufren las niñas víctimas de violencia sexual y embarazos no deseados es con frecuencia minimizada, pues dada su edad son consideradas como un mero objeto de tutela.

A las niñas se les coloca en situación de desventaja cuando presentan denuncias de violencia sexual, ya que se relaciona el mundo infantil con la imaginación exacerbada, de modo que sus testimonios y declaraciones son utilizados para disminuir la sanción al agresor, señala la CIDH.

ALTERNATIVAS PARA DESESTRUCTURAR LA SUBORDINACIÓN

Para abordar la problemática de los embarazos tempranos, las feministas entrevistadas mencionan varias iniciativas, entre ellas, destacan: deconstruir la ideología patriarcal que reproduce la subordinación de las mujeres.

En opinión de la guatemalteca e integrante de la Organización de Mujeres Tierra Viva, Alma Odeth Chacón, hay que abordar esta problemática desde el ámbito de la violencia sexual porque se sigue sosteniendo que los cuerpos de las mujeres pueden ser usados sexualmente y esto está dañando las vidas de niñas y adolescentes.

La representante de la Alianza Política Sector de Mujeres de Guatemala, Marta Godínez, propone “establecer diálogos entre mujeres, niñas y adolescentes sobre las posibilidades de construir un mundo diferente, qué piensan sobre su sexualidad y sus afectos, qué quieren ser en la vida y cómo quieren ser tratadas”.

Precisa que cualquier medida de prevención tiene que tomar en cuenta sus opiniones, asimismo, reconocer que en Latinoamérica se han impuesto ideas y actitudes de subordinación a las mujeres, “nos han mandatado a ser objetos, a ser propiedad de otros y otras, si no comprendemos esa lógica va a ser muy difícil desestructurar esos pensamientos”, resalta Godínez.

La Directora de Promoción y Protección de Derechos Humanos de Amnistía Internacional Argentina, Paola García Rey, recomienda, “garantizar la educación sexual integral desde una edad temprana y en los distintos niveles etarios”.

De igual manera sugiere: “proveer servicios de salud amigables que permitan a las niñas y jóvenes acceder a métodos anticonceptivos conforme a su edad y sin autorización de sus padres, hay que mejorar la consejería anticonceptiva y diversificar la información sobre métodos anticonceptivos, entre otros aspectos”.

Además hay que hacer extensiva la educación sexual a padres y madres, “dado que es en los hogares donde más se comenten los abusos sexuales y adicionalmente generar propuestas de masculinidades conscientes para que los hombres piensen en la responsabilidad que tienen sobre el embarazo y su paternidad”, afirmó la Directora Técnica del Centro de Desarrollo Social de Barranquilla, Colombia, Nazly Mulford.

Otras alternativas se refieren a que profesionales de la salud y la educación promuevan los derechos sexuales y los derechos reproductivos, que no se limiten a compartir información sobre infecciones de transmisión sexual y métodos anticonceptivos, opinó la doctora Penagos, quien asegura que es crucial superar barreras culturales que impiden que las mujeres tomen decisiones sobre el ejercicio de su sexualidad, lo cual implica brindar herramientas para decidir cuándo sí y cuándo no, con quién y con qué medidas de protección.

Muchas alternativas quedan por ejecutar, pero quizás este reporte interpele a familiares, profesionales, activistas, personal de instituciones públicas y funcionarios de gobiernos locales y nacionales para que se comprometan en acciones que contribuyan a erradicar esta problemática que provoca dramáticas secuelas en la vida de miles de niñas y adolescentes en América Latina.

* Integrantes de la Red de Periodistas con Visión de Género de Las Américas

17/RHA/SVV/MB/LGL








REPORTAJE
VIOLENCIA
   Clínica Condesa dota a agencias de anticonceptivos y antirretrovirales; personal lo niega
Desarticulada la atención médica a víctimas de violación sexual
CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta
Por: Hazel Zamora Mendieta y Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 17/07/2017

Desde hace nueve años la Clínica Especializada Condesa entrega anticonceptivos y antirretrovirales a las Agencias Especializadas en Delitos Sexuales, que dependen de la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ), para que los oferten a las víctimas de violación sexual; sin embargo las agencias no dan estos paquetes de salud a las mujeres que llegan a denunciar.
 
A través del “Programa de atención a víctimas de violencia sexual” implementado desde 2008 la PGJ y la Clínica acordaron brindar a la atención médica inmediata a estas víctimas y anticoncepción de emergencia para prevenir embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).  
 
No obstante el servicio no se garantiza en las agencias investigadoras y las dos unidades de la Clínica Especializada Condesa, una ubicada en la delegación Miguel Hidalgo y otra en Iztapalapa, sólo cuentan con cuatro médicos que al año deben atender a más de mil víctimas de violación sexual.
 
OBLIGACIÓN DE ESTADO
 
El tratamiento para las víctimas de violación, que consiste en la administración de anticonceptivos, la profilaxis y, en caso de ser necesario, el acceso a la interrupción del embarazo, es una obligación del gobierno como lo establece el Artículo 6.4 de la Norma Oficial Mexicana 046, sobre violencia familiar, sexual y contra las mujeres.
 
Sin embargo, en un recorrido que Cimacnoticias realizó por las seis agencias especializadas, el personal de las agencias que atiende las denuncias de violación sexual aseguró no contar con el tratamiento “porque es responsabilidad de la Clínica Especializada Condesa administrarlos” a pesar de que el personal la Clínica informó en entrevista que cada año abastece con suficientes dosis a las unidades.
 
“Hay un acuerdo con las PGJ, ellos tienen kits e inician el tratamiento de profilaxis con la condición de que deben venir después a la clínica a continuar con el tratamiento porque nosotros no tenemos la atención los fines de semana ni en la noche, pero después nos envían a los pacientes”, aseguró la ginecóloga de la Clínica Condesa, Teresita de Jesús Cabrera López.
 
La ginecóloga, quien forma parte del programa de atención, enfatizó que el tiempo es apremiante para dar los medicamentos a las víctimas de violación, se cuenta con 72 horas, de lo contrario los antirretrovirales y anticonceptivos no tienen afecto para prevenir el Virus de Inmunodeficiencia Humana y un embarazo.
 
Tan sólo en 2016 la institución médica atendió a 958 víctimas de violación por primera vez; 91 por ciento eran mujeres con edad promedio de 19 años, el resto hombres de 21 años, según su informe anual.
 
En 2014, 25 mujeres presentaron un embarazo producto de una violación, el año con el mayor registro de estos casos, indicó la doctora Cabrera; 24 de ellas accedieron a una interrupción legal del embarazo y solo una no pudo hacerlo porque tenía más de seis meses de gestación.  
 
Ante la incidencia de este delito, desde 2015 se inauguró la unidad de la Clínica Condesa en Iztapalapa, una de las delegaciones donde se registra el mayor número de casos violación en la capital, precisó la ginecóloga. El año pasado la unidad atendió a 51 víctimas.
 
CONTRADICCIONES
 
De acuerdo con la ginecóloga Teresita Cabrera cada año capacitan al personal de las agencias de delitos sexuales para que brinden información certera a las denunciantes sobre los horarios y la administración de las tres pastillas de antirretrovirales y la pastilla de anticoncepción que conforma el paquete médico.
 
Pero el personal de las agencias aseguró a Cimacnoticias que no tienen conocimiento de cómo administrarlos por lo que de lunes a viernes canalizan a las víctimas a las clínicas y únicamente los fines de semana, cuando la institución médica no da el servicio, ofrecen el paquete y un folleto de instrucciones.

Las víctimas son las únicas afectadas por estas contradicciones. Ejemplo de ello es Itzel, la menor de 15 años de edad fue violada el 1 de junio cerca del metro Tasqueña. Aunque ella denunció no le dieron el kit de emergencia en ninguna de las tres agencias especializadas a las que tuvo que ir.

CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta

Al no encontrar atención médica la familia de Itzel tuvo que costear los anticonceptivos y trasladarse, después de las 42 horas que duró el trámite de la denuncia, a la Clínica Condesa para solicitar los antirretrovirales. De no recibir o acudir a la clínica por ellos, las víctimas de violación tendrían que pagar de sus bolsillos entre 5 y 10 mil pesos por este medicamento, indicó la doctora.
 
Cabrera López afirmó que al menos en el último año no se han efectuado los cursos de capacitación para actualizar al personal de las agencias. “Se nos ha complicado porque cambian las personas con las que debemos hablar, pero no han venido a capacitación recientemente, aunque saben que lo tienen que hacer cada año”.
 
VÍCTIMAS DE VIOLACIÓN A SU SUERTE
 
A esta situación se suma el desconocimiento de cuántas de las víctimas que denunciaron una violación acuden a la Clínica Condesa. Las agencias de la Procuraduría las canalizan y la clínica sólo tiene el conteo de aquellas que atienden. De 2009 hasta 2016, se dio tratamiento médico a 7 mil 397 víctimas.
 
La ginecóloga señaló la nula comunicación entre las instancias, “No tenemos el control de cuántas denuncian y cuántas vienen, en las agencias emiten los oficios, pero no nos sentamos ni hablamos con ellos, es un trabajo interinstitucional por acuerdos de años previos”.
 
Además, los cuatro médicos distribuidos en las dos clínicas, tres en la unidad de Miguel Hidalgo y uno más en Iztapalapa, atienden también a los pacientes de los otros seis programas con los que cuentan, como el de atención y detección de VIH en mujeres embarazadas, personas privadas de la libertad, transgénero y el de salud mental.
 
La sobrecarga de trabajo y la falta de personal tanto médico como de trabajo social en la clínica impide corroborar que las víctimas de violación cumplan con su tratamiento: ir cada tres meses -hasta cumplir nueve- para corroborar que no tienen alguna infección, VIH o un embarazo.
 
“No tenemos esa capacidad, atendemos muchísimos programas, no nos damos abasto, no es un trabajo viable, no podríamos hacerlo”, concluyó la ginecóloga.
 
Una parte de las víctimas de violación sexual que no se refleja en las estadísticas son las niñas menores de 12 años de edad. Ellas, indicó la doctora Cabrera, tienen afectaciones específicas que necesitan ser tratadas por especialistas por ello es necesario conocer el panorama que esta población en el país.
 
17/HZM/MMAE








NACIONAL
SALUD
   Las mujeres han creado cepas resistentes; la probabilidad de muerte es alta
Aumentan las infecciones vaginales
CIMACFoto:César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 27/12/2016

La candidiasis vaginal es una infección que puede causar muerte en mujeres si no es diagnosticada a tiempo y si no se inicia un tratamiento, alertó Laura Castañón, investigadora del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Si una candidiasis profunda no es diagnosticada a tiempo, no se inicia un tratamiento y no se toman medidas para que el paciente recupere su inmunidad, la probabilidad de muerte es alta”, informó la especialista en un comunicado.

En los últimos años, la candidiasis o candidosis vaginal ha aumentado debido a que las mujeres han creado cepas (células) resistentes con el uso indiscriminado de cremas, ungüentos champús o polvos (antifúngicos, es decir, para evitar el crecimiento de hongos) que se pueden adquirir sin receta médica.

En consecuencia, cuando sufren una infección de este tipo, no puede ser curada con facilidad, comentó Castañón.

La candidiasis es una infección originada por levaduras (hongos unicelulares) del género Candida; puede atacar a la piel, uñas y pelo, pero también tejidos y órganos internos.

A la fecha se han identificado alrededor de 200 especies de ese género, 40 de las cuales están asociadas a patologías en humanos. De ellas, la más significativa por su importancia clínica es la Candida albicans, una de las causas principales de infección vaginal, señaló la investigadora

 “Algunas especies de Candida forman parte de la biota de los humanos, sobre todo en la piel, las vías respiratorias altas, el tracto gastrointestinal y el tracto genitourinario. En las mujeres, C. albicans es un habitante normal de la vagina”, comentó.

La especialista informó que la reproducción exacerbada de C. albicans, u otras especies causantes de la candidiasis vaginal, está relacionada también a los cambios hormonales de las mujeres.

Muchas veces la micosis (hongos) se presentan de manera cíclica una semana antes de los periodos menstruales o incluso después de ellos; las embarazadas suelen padecerla, sobre todo en los primeros tres meses de gestación. Asimismo, se ha visto que el consumo de anticonceptivos y el uso de dispositivos intrauterinos pueden originarla, dijo la especialista.

Sin embargo, la candidiasis también ataca a personas con alguna inmunosupresión (menor respuesta inmune). Debido a que los pacientes inmunodeprimidos con una enfermedad subyacente corren más riesgos de desarrollar una infección sistémica por Candida, por ello los hospitales son los ámbitos en donde ocurren en mayor medida.

Por lo anterior, la investigadora reiteró, el médico debe pensar que existen otros agentes etiológicos, como esas levaduras, que si bien no son causantes directos de muertes, sí están relacionados con otros padecimientos que tienen un desenlace negativo.

Concluyó que el problema de la candidiasis vaginal ocurre cuando el hongo llega por medio del torrente sanguíneo a tejidos y órganos internos y los infecta; hay casos a nivel renal, pulmonar, gástrico e incluso del sistema nervioso central.

16/CAR/KVR








INTERNACIONAL
SALUD
   Mujeres se infectan a edades más tempranas que los varones
Una de cada 10 jóvenes ugandesas contraerá VIH/Sida
Personal de la salud enseña a un grupo de mujeres cómo se usa un condón, en la clínica Christa en Jinja, Uganda. Crédito: Lyndal Rowlands/IPS.
Por: Lyndal Rowlands*
Cimacnoticias | Jinja, Uganda.- 19/09/2016

La ugandesa Mambera Hellem conversa con sus jóvenes amigas y vecinas sobre todos los tipos de anticonceptivos. Pero sabe que muchas de ellas no usarán preservativos, a pesar de que en Uganda, las adolescentes y las jóvenes tienen un mayor riesgo de contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
 
Al preguntarle a Mambera y a su amiga Kyolaba Amina quién decidía a la hora de usar condón, si el hombre o la mujer; ésta última sonrío. “No es fácil para una mujer comenzar a usarlo porque dispara cuestionamientos sobre la confianza”, precisó. “El marido le pregunta a la esposa si no confía en él”, acotó.
 
Pero Kyolaba tiene sospechas más oscuras; algunos hombres “quieren infectar de forma deliberada a sus esposas”, explicó.
 
“No sé por qué los hombres lo hacen, pero conozco un caso en el que la mujer y el hombre tuvieron resultados discordantes (de VIH), y él no quería comenzar a usar condón porque antes tenían relaciones sin protección y no entendía por qué ahora ya no podían”, relató.
 
Mambera y Kyolaba trabajan en la clínica Christa, en Jinja, una localidad sobre el lago Victoria, en Uganda, que ofrece servicios de planificación familiar de bajo costo y gratuitos para esa comunidad pobre.
 
En este país donde abundan los mitos sobre los anticonceptivos y sus efectos secundarios, las formas más seguras que tienen las mujeres de protegerse son las inyecciones de Depo-Provera, conocidas como “depo”, y los dispositivo intrauterinos (DIU).
 
“Hay muchas mujeres que tienen hijos todos los años, y es a ellas a las que apuntamos”, indicó Mambera.
 
Algunas prefieren usar DIU o depo porque, a diferencia de los preservativos, pueden mantener su uso en secreto sin que se enteren sus maridos. Pero ese no es el único aspecto de su vida sexual que les ocultan.
 
“Hablamos del VIH y les decimos que se hagan un análisis clínico, pero muchas temen planteárselo a sus maridos y prefieren hacérselo en secreto”, indicó Kyolaba.
 
“Tengo el ejemplo de mi vecina que llegó a la clínica y el análisis de VIH le dio positivo, pero lo ha mantenido en secreto, no le dijo a su esposo por temor a instalar la violencia en el hogar”, relató.
 
Mientas IPS conversa con Mambera y Kyolaba, en el patio de la clínica Christa, un grupo de mujeres acunan a sus hijos mientras observan a una enfermera que les explica cómo se usa el condón.
 
Los servicios que ofrece la clínica son irregulares, en el mejor de los casos, en este país que tiene una de las mayores tasas de fecundidad del mundo, en promedio seis hijos por mujer en edad fértil.
 
Pero en los últimos años, surgió en este país y en otros de África subsahariana una estadística diferente, aunque igualmente preocupante.
 
Las jóvenes contraen VIH, causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), a una edad mucho menor que los hombres.
 
A los 21 años, una joven ugandesa tiene una probabilidad en 10 de ser portadora del virus del sida.
 
Una joven de entre 15 y 24 años tienen más del doble de probabilidades que un hombre de su misma edad de infectarse con el VIH.
 
Según las últimas estadísticas de 2011, 4.9 por ciento de las mujeres y las niñas de esas edades contraerán el VIH, a diferencia de 2.1 por ciento de varones, con un aumento pronunciado de las probabilidades para las jóvenes de entre 15 y 21 años.
 
Sin poder decidir si su compañero sexual usa o no condón, las jóvenes pierden la capacidad de protegerse a sí mismas, ya que es el único método anticonceptivo que también previene las infecciones de transmisión sexual.
 
El médico Akinyele Eric Dairo, oficial a cargo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Uganda, coincidió con Mambera respecto de que las mujeres no tienen ninguna incidencia en el uso del preservativo por parte de los hombres.
 
“En lo que respecta al uso del condón, los hombres tienen más peso que las mujeres”, dijo a IPS. “Su uso genera una suerte de dependencia de ellas”, observó.
 
La preferencia por otros tipos de anticonceptivos refleja el temor al embarazo en las jóvenes que no se han casado, apuntó Dairo.
 
“Las consecuencias del embarazo se manifiestan mucho más rápido que las del VIH y otras infecciones de transmisión sexual”, añadió.
 
Como resumió Catherine, una enfermera del hospital de Jinja: “Su mayor temor es el embarazo, no saben que pueden tener otros problemas.”
 
Eso puede deberse, en parte, a que el acceso al tratamiento con antirretrovirales redujo mucho, no sólo la propagación del VIH, sino también el estigma en torno a la enfermedad. “La gente me ha dicho, eso es como ser diabético”, relató Catherine.
 
La increíble disponibilidad de antirretrovirales permitió un avance significativo de la lucha contra el sida en África subsahariana. Pero ese logro podría revertirse si los esfuerzos de prevención en un grupo tan vasto como la adolescencia siguen fracasando.
 
Por ello, Loyce Maturi, una zimbabuense de 23 años que contrajo el VIH a los 16, recibió una invitación para participar en una conferencia de alto nivel en la sede de la Organización de las Naciones Unidas de Nueva York, a principios de este año.
 
“Al compartir mi historia, espero transmitir la idea de que en tanto mujeres adolescentes y jóvenes somos vulnerables, estamos en riesgo y somos las más infectadas y afectadas por las epidemias en relación con otros grupos de edad”, señaló Loyce.
 
Garabateado en el margen de la hoja con su discurso, que mostró luego a la prensa, se podía leer: “Es necesario que prioricemos a las poblaciones clave HSH (hombres que tienen sexo con hombres), trabajadoras sexuales, personas que se inyectan drogas, cárceles y migrantes”.
 
La respuesta contra el VIH/Sida se concentra en esos grupos de riesgo, pero ninguno es vulnerable solo por su condición de género o su edad, y por eso es tan importante atender las razones por las cuales las jóvenes tienen una tasa de infección tan alta.
 
Como explicó Dairo, muchas veces a las adolescentes las fuerzan a tener relaciones sexuales y las casan de forma prematura, y a menudo con hombres mayores.
 
Su vulnerabilidad también aumenta porque pueden ser víctimas de violencia, incluso sexual, y porque tienen menos posibilidades de acceder al sistema educativo y a los recursos económicos, en comparación con las posibilidades de sus compañeros, añadió.
 
Eso empuja a las jóvenes a buscar hombres mayores que las ayuden a pagar el transporte y la escuela, lo que termina creando una dinámica de poder desigual, que hace altamente improbable que tenga poder de decisión sobre si su compañero usa o no condón.
 
Por ello, no basta con enseñar a los jóvenes a usar preservativos, si no se atienden las desigualdades de género, que elevan la vulnerabilidad de las mujeres jóvenes.
 
*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS.
 
16/LR/LGL








NACIONAL
SALUD
   Violencia sexual en menores de edad no se denuncia
Niñas de 10 a 14 años: 6 por ciento de embarazadas atendidas en Inper
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Gema Villela Valenzuela
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/09/2016

De las 8 mil 200 embarazadas que son atendidas en el Instituto Nacional de Perinatología (Inper), las niñas de 10 a 14 años representan 6 por ciento (492) y en la mayoría de los casos, se trata de víctimas de violación, informó la coordinadora de la Unidad de Investigación en Medicina del Adolescente, Josefina Lira Plascencia.
 
En entrevista con Cimacnoticias, la médica agregó que la Muerte Materna es más elevada en este grupo poblacional ya que debido a su corta edad, su cuerpo no está desarrollado para llevar a término un embarazo, por lo que la principal causa de los fallecimientos en ellas es la preclamsia (presión arterial alta).
 
Cabe recordar que de acuerdo con el informe elaborado por la organización internacional Save the Children titulado “Embarazo y maternidad en la adolescencia; estado de las madres en México”, en 2010 la muerte materna en adolescentes cobró la vida de menores de 20 años, y en 2014 la cifra se incrementó a 142.
 
Lira Plascencia indicó también que la mayoría de ellas llega en etapas avanzadas de la gestación, por lo que ya es prácticamente imposible realizar las Interrupciones Legales del Embarazo (ILE).
 
Explicó que a través de la prueba de tamizaje que realizan para detectar malestares o afectaciones psicológicas en las adolescentes embarazadas, es que detectaron que las niñas de 10 a 14 años de edad presentaron embarazos como consecuencia de violación sexual, la cual además, fue cometida por un conocido o familiar cercano, lo que dificulta mucho la denuncia y aunque se les da asesoría legal y psicológica, las niñas y adolescentes prefieren no denunciar.
 
Las adolescentes de 14 a 19 años, que también fueron víctimas de violación y están embarazadas, representan un 4 por ciento del total de quienes acuden a control prenatal, es decir que en total el promedio de niñas y adolescentes embarazadas es de 10 por ciento.
 
Actualmente en el Inper se ubica la Clínica de Medicina Adolescente, la cual da servicio médico, control prenatal y realiza diferentes investigaciones sobre Actividad Sexual y Uso de Métodos Anticonceptivos para conocer los motivos por los cuales las y los adolescentes no previnieron su embarazo.
 
Lira Plascencia señaló que 80 por ciento de las adolescentes embarazadas atendidas en el Inper, tenía conocimientos sobre los métodos para prevenir el embarazo, pero no sabía cuál utilizar.
 
Precisó que de acuerdo con otras investigaciones que ha realizado con colegas de otras entidades, encontraron que la principal barrera que encuentran para poder asesorar y ofrecer anticonceptivos a las y los adolescentes, es la oposición de los padres de familiar. Otra causa es el temor del personal de salud a ser demandados por tratar el tema de sexualidad sin el consentimiento de las madres y padres de familia.
 
Mencionó que esa investigación, fue realizada antes de que se aprobara la Norma Oficial Mexicana NOM- 047 Para la Atención a la Salud del Grupo Etario de 10 a 19 años de edad, misma que entró en vigor en agosto del año 2015.
 
En la NOM- 047 se establece que la orientación se puede brindar a madres y padres para que sean ellos quienes la transmitan a sus hijos, pero también contempla el derecho que tiene la población adolescente de solicitar la información sin la presencia de sus progenitores. Por lo que ahora el personal de salud no debe temer a repercusiones legales y deben brindar de manera obligatoria la orientación sobre cómo prevenir el embarazo.
 
En México, durante el 2013, la Razón de Muerte Materna (RMM) se ubicó en 38.2 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos (en total 861 muertes de mujeres); 13.8 por ciento de los decesos correspondieron a menores de 20 años de edad, de acuerdo con datos del informe “Embarazo y maternidad en la adolescencia; estado de las madres en México”.
 
16/GVV/LGL








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