REPORTAJE
VIOLENCIA
   Novena y última parte
   De noche y expuestas a la vía pública
Tlaxcaltecas son asesinadas en su mayoría, en sus centros de trabajo
CIMACFoto: Miriam Marroquín Stevenson
Por: Miriam Marroquín Stevenson y Lucía Pérez Zárate*
Cimacnoticias | Tlaxcala, Tlax .- 06/12/2017

A Jazmín Contreras López de 19 años de edad, ser la administradora de una fábrica de telas, mostrar capacidad, responsabilidad y profesionalismo en su trabajo, le costó la vida. Dos de sus subordinados hombres, Óscar y Miguel, ambos de 24 años de edad, no soportaron el hecho de que ella, mujer y joven, tuviera ese cargo y les diera órdenes.

Jazmín fue reportada como desaparecida por sus familiares el 16 de octubre, y localizada sin vida cuatro días después en la zona boscosa del Parque Nacional ‘La Malinche’, en el municipio de donde era originaria y donde laboraba, Mazatecochco, Tlaxcala.

Especial

La Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE), dio a conocer que conforme a los resultados de la necropsia de ley, la causa de muerte fue insuficiencia respiratoria aguda secundaria a asfixia por broncoaspiración, provocada por el trapo negro con cloroformo que sus agresores le colocaron en la boca, para después inyectarle veneno en el cuello y antebrazo, el cual habían adquirido en Puebla.

Las declaraciones hechas por los agresores de la joven tlaxcalteca durante la audiencia inicial, revelan que ocho días antes tenían planeado ejecutar el asesinato para evitar pagarle la cantidad de 14 mil pesos de una tanda.

Datos del Sistema Nacional de Información de Salud (Sinais), elaborado con los certificados de defunción que emite la Secretaría de Salud, actas de defunción del Registro Civil e información de defunciones del Ministerio Público, arrojan que en Tlaxcala de 2012 a  2015 fueron asesinadas 66 mujeres; de ellas tres de cada 10 eran profesionistas y sus cuerpos  fueron localizados en la vía pública, como el caso de Jazmín, aunque ella fue asesinada en su lugar de trabajo donde ocurre 55 por ciento de los casos.

Alrededor de 31. 2 por ciento de los casos de las mujeres asesinadas en la vía pública se registraron en la noche, casi para terminar el día, entre las 21 y 24 horas, aunque existe la posibilidad de que los homicidios hayan ocurrido horas antes y en otros lugares como en el hogar, donde ocurrieron 8.3 por ciento de los casos, y entre las 13 a 16 horas, según las estadísticas.

Con 19 años, Jazmín Contreras, se coloca en el grupo poblacional con mayor porcentaje de asesinatos de mujeres, que es el de 18 a 25 años en el que se registraron 25. 75 por ciento de los casos conforme a los datos del Sinais; le sigue en grupo de edad el de 26 a 40 años en el que se registró 22.72 por ciento de los homicidios de mujeres; después el de 41 a 64 años con 18.18 por ciento;  de cero a 11 años, 12.12 por ciento; de 65 años y más 9.09 por ciento; sin especificar 7.57 por ciento; y de 12 a 17 años de edad, 4.54 por ciento.

Patricia Reyes Ríos de aproximadamente 35 años de edad, fue sepultada el 15 de septiembre de este año. Fue asesinada por Jaime, su exnovio. La arrolló con un camión de volteo y abandonó su cuerpo en la vía pública donde ocurre 30 por ciento de los homicidios contra mujeres en Tlaxcala. La dejó en la comunidad de Tlacochcalco, municipio de Tepeyanco. Eso ocurrió el 13 de septiembre alrededor de las 17:00 horas.

La Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reflejó que en el caso de las mujeres de 15 años y más, 66.1 por ciento han enfrentado al menos un incidente de violencia por parte de cualquier agresor; 43.9 por ciento de las mujeres que tienen o tuvieron una pareja (matrimonio, convivencia o noviazgo), han sido agredidas por su pareja en algún momento de su vida.

Foto de Miriam Marroquín Stevenson

En ese tema, los datos del Sistema Nacional de Información de Salud indican que dentro de grupo de población de mujeres  solteras es donde se registró un mayor porcentaje de homicidios con 34.84 por ciento de los casos; mientras que entre las casadas se reporta 21.21 por ciento; viudas 9.09 por ciento; en unión libre 3.63 por ciento; y no especificado 7.57 por ciento del total.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

SIN CASTIGO ASESINATOS CONTRA MUJERES EN TLAXCALA, EL CONTEO SIGUE

El procurador estatal Tito Cervantes Zepeda, dio a conocer que de enero a octubre de 2017 suman 19 homicidios de mujeres en la entidad. Ninguno ha sido tipificado como feminicidio, aunque tres de los casos recientes, entre ellos el de Patricia y Jazmín, son analizados para poder calificarlos como asesinatos por razón de género.

Tlaxcala tipificó el feminicidio en el año 2012 como delito en el Código Penal local, y apenas en el mes de junio pasado, el congreso del estado realizó reformas al artículo 229 del Código Penal para el estado de Tlaxcala, para uniformar el código local con el federal en cuanto al tratamiento de este delito.

Ante este contexto, organizaciones de la sociedad civil a través de diversas acciones han denunciado discriminación, impunidad, omisión y negligencia por parte del gobierno.

Afirman que las mujeres víctimas de violencia no tienen acceso a recursos judiciales idóneos y efectivos al denunciar los hechos de violencia sufridos y la mayoría de esto delitos permanecen impunes.

* Reportaje colaborativo coordinado y elaborado por periodistas de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

17/MMS/LPZ/LGL








REPORTAJE
VIOLENCIA
   Octava de nueve partes
   Más del 50 por ciento de asesinatos se cometen en la vía pública
En Tamaulipas guerra contra el narco invisibiliza homicidios de mujeres
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Rosa María Rodríguez Quintanilla*
Cimacnoticias | Tamaulipas, Tam.- 04/12/2017

La violencia  extrema desatada por “la guerra contra el narcotráfico” en Tamaulipas, invisibiliza el otro grave problema que padece esta entidad: los homicidios de mujeres y la desprotección riesgosa en la que el Estado mexicano las ha dejado en los últimos años, coinciden defensoras de Derechos Humanos.

Aseguran que la guerra que se libra contra las bandas delincuenciales en esta entidad, opacan la gravedad y la atención directa que las autoridades están obligadas a dar para prevenir, investigar y castigar estos asesinatos.

Cifras del Sistema Nacional de Información de Salud (Sinais) revelan que del 2012 al 2015 fueron asesinadas 472 mujeres en Tamaulipas. El año más crítico fue el 2012 con el registro de 178 homicidios de mujeres en los diferentes municipios del estado.

La tasa de homicidios de mujeres en México en el 2012 fue de 4.6 muertes por cada 100 mil habitantes, pero Tamaulipas, al registrar un 9.9, superó por mucho a la media del país junto con Chihuahua (14.8) y  Guerrero (13.2).

Datos del Sinais arrojan que en el 2013 disminuyó a 92 el número de asesinatos de mujeres en Tamaulipas; en el 2014 se registraron 128 y en el 2015 se cometieron 74.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

Con estas cifras, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) ubica a Tamaulipas como la novena entidad con mayor número de homicidios de mujeres, por lo que llamó a la Procuraduría de Justicia del Estado a investigar y castigar los asesinatos de mujeres como feminicidio.

La Coordinadora General del Centro de Investigación, Capacitación y Atención para el Desarrollo Social, A.C. (Cicades) Cynthia Karina Bitar Tessan, lamentó que muchas veces la autoridad, en automático y sin investigar, da por hecho que las mujeres asesinadas estaban relacionadas con la delincuencia organizada, lo que no siempre es así.

“Hay datos que revelan que de los homicidios de mujeres registrados en la región sur de Tamaulipas del 2016 a la fecha, 90 por ciento fueron cometidos por sus esposos, novios o ex parejas”, sostuvo.

La también Coordinadora del Observatorio de Violencia de Género en la Zona Metropolitana refirió que de los crímenes de mujeres que tienen documentados en los municipios de Tampico, Madero y Altamira en los últimos dos años, al menos 18 deben ser considerados, investigados y castigados como feminicidio.

De acuerdo a las cifras del Sinais, 40 por ciento de los crímenes de mujeres que se cometieron entre el 2012 y 2015 en Tamaulipas fueron perpetrados en el hogar y un 50 por ciento en la vía pública. También se detectó que 3 por ciento de las víctimas sufrió violencia familiar previa.

En ese contexto, la Coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) María de la Luz Estrada Mendoza, lamentó que en Tamaulipas no existan condiciones de seguridad para que las organizaciones defensoras de Derechos Humanos y medios de comunicación documenten los casos de feminicidio.

“La situación de riesgo para documentarlos y la mala legislación del feminicidio en el Código Penal del estado deja a las mujeres de Tamaulipas en total indefensión, porque no se acredita ni se sanciona el delito”, consideró la Coordinadora del OCNF.

El delito de feminicidio quedó tipificado en el Código Penal de Tamaulipas desde el 2011 pero de manera muy ambigua, en términos que para que los operadores de justicia hacían prácticamente imposible acreditar este delito.

Fue hasta mayo del 2016 cuando el congreso local reformó la redacción de las características del feminicidio en el Código Penal, para que este delito no se pierda en el concepto general de homicidio. La legislatura también homologó el Código Penal de la entidad con el federal y estableció una pena de 40 a 50 años de prisión a quien cometa el delito de feminicidio en Tamaulipas.

Para asegurar justicia en los crímenes por razón de género, el congreso local también estableció sanciones para todo aquel servidor público que retarde o entorpezca maliciosamente o por negligencia la procuración o administración de justicia; incluyen prisión de tres a ocho años y de 500 a mil 500 días de multa, así como su destitución e inhabilitación de tres a 10 años para ejercer en el ámbito público.

A pesar de ello, los homicidios de mujeres no se investigan ni castigan con perspectiva de género.

En una reciente visita a Tamaulipas, el Coordinador Jurídico del Instituto Nacional de Mujeres (Inmujeres), Pablo Navarrete, recomendó al Procurador de Tamaulipas Irving Barrios Mojica que deje de temer al “efecto estadístico”, que investiguen y castiguen los asesinatos de mujeres como feminicidio.

Al asistir a la primera sesión del Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Tamaulipas (SIPASE), el funcionario del Inmujeres lamentó que la mayoría de los 180 homicidios de mujeres que se registran mensualmente en el país no son investigados ni sentenciados como feminicidio por las procuradurías estatales, porque temen reflejar un incremento de este delito en sus estadísticas.

Recordó el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por el caso Mariana Lima Buendía, víctima de feminicidio en el Estado de México, que obliga a las Procuradurías de Justicia de los estados a que todas las muertes violentas de mujeres se investiguen y procesen como feminicidio y que sea la investigación la que confirme o deseche si lo es o no. Insistió que para clasificar el feminicidio el problema ya no es jurídico, sino de interpretación y aplicación de las leyes que hagan las agencias del Ministerio Público y juzgadores.

Una ex funcionaria de la Procuraduría de Justicia del estado consultada por Cimacnoticias consideró que la mayoría de los crímenes de mujeres, son clasificados como homicidios por ignorancia, desconocimiento y falta de capacitación de policías y agentes del ministerio, debido a que no cuentan con un protocolo para investigar el feminicidio con una perspectiva de género.

Más Datos

Cifras del Sistema Nacional de Información de Salud revelan que de las mujeres asesinadas en Tamaulipas, 35 por ciento tenían entre 26 y 40 años de edad; 25 por ciento tenían 18 a 25 años, y 23 por ciento entre 41y 64 años de edad.  Las adolescentes, adultas mayores y niñas, también fueron víctimas de homicidio: 9 por ciento tenían entre 12 y 17 años de edad; 6 por ciento 65 años o más y 2 por ciento de 0 a 11 años de edad.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

De las mujeres que fueron asesinadas en el hogar, 27.3 por ciento eran solteras, en el mismo porcentaje eran casadas; 24.7 por ciento vivían en unión libre; 10.4 por ciento eran viudas: 5.2 por ciento eran divorciadas. De los homicidios femeninos registrados en la vía pública, 44.4 por ciento eran solteras; 23.1 por ciento eran casadas; 20.4 por ciento vivían en unión libre y 5.6 por ciento eran divorciadas.

De las mujeres que fueron asesinadas en su hogar, 5.3 por ciento de tenía una carrera profesional; 4.2 por ciento tenían bachillerato terminado; 8.5 por ciento habían terminado estudios de secundaria; 9.5 por ciento concluyeron la primaria. Sólo 1.1 por ciento no tenía escolaridad; 19 por ciento no tenía un trabajo formal; 11.1 por ciento laboraba en servicios personales y vigilancia; 3.2 por ciento eran comerciantes; 0.5 por ciento eran funcionarias, directoras o jefas y 1.6 por ciento eran profesionistas o técnicas.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

* Reportaje colaborativo coordinado y elaborado por periodistas de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

17/RMRQ/LGL








REPORTAJE
VIOLENCIA
   Entre 2012 y el 2015 fueron asesinadas 169 mujeres en SLP
   Séptima de nueve partes
San Luis Potosí: otro caso de feminicidio para la SCJN
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Verónica Espinosa y Hazel Zamora Mendieta*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 01/12/2017

La muerte de Karla Pontigo Lucciotto, de 22 años de edad estremeció a la sociedad potosina quien pasó después a la indignación, cuando su familia develó sus sospechas de lo que inicialmente fue consignado por la Procuraduría de Justicia estatal como un “homicidio accidental”, pero que en realidad, se trató de un feminicidio.

Karla, era estudiante de nutrición y trabajaba como edecán en una discoteca llamada “Play”, ubicada en la capital del estado. Era hija de una familia trabajadora –su madre es empleada de una maquiladora y su hermano mayor trabajaba también para mantener sus estudios-. Murió a fines de octubre del 2012 en el Hospital central de San Luis, al que llegó con múltiples heridas y golpes en el cuerpo y una de sus piernas casi cercenada, además de indicios de una agresión sexual.

La primera versión asentada en el expediente del Ministerio Público –al que durante mucho tiempo no pudo acceder la familia hasta que interpuso un amparo- señalaba que Karla había chocado accidentalmente con una puerta de cristal de la discoteca en la que trabajaba y se había herido la pierna.

Pero tras una lucha que ha llevado cinco años por parte de su familia y de los abogados que la respaldan (de la Fundación para la justicia y el Estado democrático de Derecho) y que ha llevado la búsqueda de justicia hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se sabe que la joven es una de las 55 mujeres asesinadas ese año 2012 en el estado, presuntamente por Jorge Vasilakos, el dueño de la discoteca, quien para las autoridades locales es indiciado por homicidio culposo.

Entre 2012 y el 2015 fueron asesinadas 169 mujeres en San Luis Potosí, según los registros del Sistema Nacional de Información en Salud (Sinais). Karla figura en el segundo grupo de edad con mayor riesgo, entre los 18 y los 25 años de edad. Son las mujeres entre los 26 y los 40 años las víctimas mortales en mayor número.

A partir del 2012 se modificó el patrón del lugar donde son asesinadas la mayoría de las mujeres (hogar y vía pública).

Mientras que ese año la vía pública era el sitio más común en el que se cometían estos crímenes, en el transcurso de los años y al menos hasta el 2015, el hogar se fue convirtiendo en el escenario de los asesinatos.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

Karla forma parte de ese 5 por ciento de casos de mujeres cuyos homicidios se cometieron en comercios o establecimientos, como ocurrió la madrugada del domingo 28 de octubre, cuando su hermano, preocupado porque no salía de trabajar de la discoteca, entró al lugar y la encontró en el piso, desangrándose y pidiendo ayuda, antes de quedar inconsciente.

Un 10 por ciento de las mujeres que entre 2012 y 2015 fueron asesinadas en San Luis reportaron o sufrieron violencia familiar previamente. En el caso de Karla, testimonios de compañeros de trabajo, amigos y familiares refieren que el dueño de la discoteca la acosó desde que comenzó a laborar, que la vigilaba en otras actividades que ella realizaba y que un día le robó el teléfono celular.

Tras su violenta muerte –así lo atestiguan las casi 40 lesiones que le fueron encontradas, incluyendo heridas defensivas características de un ataque sexual- Karla siguió siendo violentada por el sistema de procuración de justicia del estado, según han denunciado su familia y los abogados: el Ministerio Público acudió hasta casi dos días después a la discoteca, donde encontró todo el lugar impecable porque ya el propietario había ordenado que lo limpiaran, así que no hubo preservación de la escena.

Eso sí, el Ministerio Público acudió al hospital mientras Karla agonizaba, para presionar a su mamá Lucero a que autorizara la donación de sus órganos y cremara sus restos, y encima de todo, la misma autoridad investigadora “extravió pruebas”, como una muestra tomada del cuerpo de Karla que hacía suponer un ataque sexual.

El 4 de julio de 2015 la SCJN atrajo el caso para revisar si el Ministerio Público investigó de manera diligente y con perspectiva de género el homicidio de esta joven estudiante universitaria, un rango de escolaridad al que pertenecían casi 8 por ciento de las mujeres que fueron asesinadas en sus casas en el periodo ya multicitado.

Pero son las mujeres con secundaria completa las que corren mayor riesgo de morir asesinadas, lo mismo en sus hogares (12.6 por ciento de los homicidios) que en la vía pública (17.9 por ciento). Un 20 por ciento de quienes fueron asesinadas en sus hogares no tenía empleo, mientras que un 23.2 por ciento de las víctimas de homicidio en la vía pública se dedicaban a servicios de vigilancia o personales.

Karla era soltera, como la mayor parte de las mujeres víctimas de homicidio en San Luis (47.7 por ciento de quienes fueron agredidas en la vía pública y 40 por ciento de quienes lo fueron dentro de sus hogares).

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

En San Luis, la familia de Karla Pontigo ha denunciado que el gobernador Juan Manuel Carreras López no ha acatado una recomendación que la Comisión Nacional de Derechos Humanos hizo para reparar el daño causado por la abultada lista de anomalías en la investigación de su muerte; para investigar a los funcionarios que han intervenido y en su caso, fincar responsabilidades.

La misma CNDH interpuso denuncias penales en contra de cuatro agentes del Ministerio Público, tres peritos y un médico forense, que están allí, en manos de la misma Procuraduría de Justicia, ahora Fiscalía General del estado –con el mismo ex procurador Federico Garza como Fiscal general-.

Mientras siguen esperando, Esperanza, mamá de Karla, tuvo que incrementar las horas de trabajo; su hermano mayor dejó de estudiar para apoyarla, y su hermanito pequeño se quedó sin la hermana que lo acompañaba y sufragaba parte de sus gastos.

Por ello, como la familia de Karla, los allegados de otras víctimas esperan que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revise el proceso llevado por las autoridades estatales y determine que su muerte fue un feminicidio, el tipo penal bajo el cual, de acuerdo con la propia Corte en 2015 a raíz de otro caso de feminicidio (el de Mariana Lima Buendía), deberían de ser investigados, en primera instancia, todos los asesinatos de mujeres en el país.

* Reportaje colaborativo coordinado y elaborado por periodistas de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

17/VE/HZM/LGL








REPORTAJE
VIOLENCIA
   De 2012 a 2015 asesinan cada semana a una mujer
Olga Nayeli: feminicidio sin justicia en Puebla
CIMACFoto: Samantha Páez
Por: Samantha Páez*
Cimacnoticias | Puebla, Pue .- 30/11/2017

Olga Nayeli Sosa Romero tenía una sonrisa amplia y una cara redonda enmarcada por su cabello largo, negro y lacio. Su familia la recuerda como una mujer leal e inteligente, que siempre les impulsaba a conseguir sus metas.

La vida de Olga Nayeli terminó el 9 de junio de 2014. Su esposo Moisés la mató a golpes en su casa; luego cercenó el cuerpo en pedazos, subió los restos de Olga al coche y manejó una hora y media de la ciudad de Puebla hasta el municipio de Huaquechula, donde finalmente los roció con gasolina y les prendió fuego.

Los 35 años de logros e ilusiones acumulados en el cuerpo de Olga quedaron reducidos a huesos calcinados, imposibles de identificar sin una prueba de ADN.

En el estado de Puebla de 2012 a 2015 fue asesinada una mujer cada semana, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información de Salud (Sinais), elaborados con los certificados de defunción que emite la Secretaría de Salud, actas de defunción del registro civil y el cuaderno de defunciones del Ministerio Público.

Durante 2013 los homicidios de mujeres subieron 66 por ciento en comparación con el año anterior. Fue en ese año que la entidad dejó los últimos lugares en asesinatos de mujeres para ubicarse entre los diez estados con más casos a nivel nacional.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

En Puebla cuatro de cada diez mujeres fueron asesinadas en sus propios hogares, como ocurrió con Olga Nayeli. De las que mataron en sus casas, la mitad estaba casada o en unión libre, como Olga, y una de cada cuatro tenía de 26 a 40 años al momento de su homicidio.

Olga Nayeli no trabajaba en el momento en que su esposo la mató. Tampoco lo hacían cuatro de cada diez de las mujeres víctimas de homicidio en Puebla. Olga estaba estudiando su segunda licenciatura, mucho tiempo atrás había terminado Estomatología, con un excelente promedio. Hasta pocos días antes de su muerte estudiaba Enseñanza de francés en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), porque quería dar clases a niños y niñas de la edad de su hija Sara.

Para Olga Nayeli Sosa su hija era su principal motivación para seguir aprendiendo. Desde que supo que estaba embarazada escuchaba música especial y leía mucho sobre cuestiones relacionadas al parto o la crianza. Cuando nació Sara se dedicó a buscar libros, música y programas de televisión que la formaran y resolvieran sus inquietudes.

Olga siempre acompañaba a su hija de 4 años a todas sus actividades, por eso a su familia se le hizo muy extraño que ese lunes 9 de junio no llevara a Sara a la clase de ballet. Todo ese día sus padres y sus hermanos intentaron localizarla, pero su teléfono estaba apagado. Moisés, con mucha tranquilidad, les dijo que seguro estaba haciendo cosas. Fue hasta la madrugada del martes que les confirmó su desaparición.

A partir de ese momento los padres, hermanos, primos y amigos la empezaron a buscar en hospitales, agencias del Ministerio Público y en las calles cercanas a su casa. Mientras, Moisés se mantenía en calma y trataba de hacer su vida con normalidad.

Cuando la familia de Olga lo acompañó a interponer la denuncia por la desaparición, Moisés les dijo a los agentes ministeriales que seguro era un berrinche y que quizás se habría ido con algún amante.

Pero quienes conocieron a Olga saben que eso era imposible: ella siempre fue muy leal y no soportaba las mentiras, el día que descubrió a Moisés en una mentira le pidió el divorcio.

CIMACFoto: Marlene Martínez

Después de varios días de búsqueda, los agentes del Ministerio Público llegaron a revisar la casa de Olga. Había un olor fuertísimo a cloro, los peritos descubrieron restos de sangre en la casa y, sobre todo, en el baño. El esposo de Olga iba perdiendo el color de la cara en tanto las autoridades encontraban más pruebas.

Le pidieron que metiera al coche a la casa y allí encontraron más rastros de sangre, así como varios de los objetos con que se deshizo del cuerpo.

Al día siguiente del cateo Moisés acudió a rendir su declaración y fue en ese momento que confesó el asesinato; dijo que “fue de forma imprudencial porque al calor de una discusión la empujó y ella se desnucó”. Los huesos que quedaron de Olga lo desmienten: su cráneo seguía pegado a su columna, murió por los golpes que él le dio con un mazo.

Olga Nayeli habría sufrido también violencia familiar previa, pues 15 días antes de su homicidio llegó a casa de su madre con moretones en los brazos. Las marcas tenían la forma de unos dedos, como si alguien la hubiera sujetado muy fuerte. Años antes Olga llegó una noche con la mano lastimada y llorando; le dijo a su familia que sin querer se machucó con la puerta del coche y no quiso hablar más del incidente.

Moisés, médico de profesión, la obligaba a tomar medicamento porque supuestamente sufría hipotiroidismo. A partir de entonces Olga Nayeli tenía crisis de ausencia, no se acordaba de muchas cosas que hacía o decía.

Según el Sinais en Puebla ocho de cada diez mujeres que fueron asesinadas y sufrieron violencia familiar previa murieron en sus hogares.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

El Código Penal del estado de Puebla señala que una de las hipótesis para que se acredite el delito de feminicidio es la violencia previa. De tal forma que los 20 casos donde sí hubo violencia se podrían considerar no como homicidios, sino como feminicidio.

Aunque para la abogada Karla Micheel Salas Ramírez, del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, quien litigó uno de los casos de Campo Algodonero en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la mayoría de homicidios de mujeres en el país serían feminicidio.

En el caso de Olga Nayeli cumple con cuatro de las nueve causales de feminicidio vigentes en el estado de Puebla: la violencia previa antes del homicidio, las lesiones crueles y degradantes que sufrió su cuerpo, la relación sentimental que tenía con su homicida y que éste la mantuvo incomunicada antes de muerte.

Sin embargo, la justicia está lejos de llegar para Olga: el asesino no tiene sentencia porque interpuso varios amparos, porque pide que los restos de quien era su esposa se sometan a pruebas, porque ni siquiera muerta la deja descansar.

* Reportaje colaborativo coordinado y elaborado por periodistas de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

17/SP/LGL








REPORTAJE
VIOLENCIA
   Cuarta de nueve partes
   Homicidios rebasan media nacional
Adultas mayores con mayor riesgo de ser víctimas de feminicidio en Guanajuato
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Verónica Espinosa*
Cimacnoticias | Guanajuato, Gto.- 28/11/2017

A sus 66 años, Margarita Tinajero González murió asesinada el 23 de febrero del 2014 en su casa, en la comunidad rural La Hormiga de Jerécuaro, uno de los municipios con más bajo índice de desarrollo humano de los 46 que tiene Guanajuato.

Muy cerca de esa comunidad fue capturado su nieto de 14 años. Se había presentado en la casa aparentemente drogado; se dirigió directamente a su abuela, le propinó algunos golpes. Luego la apuñaló 70 veces. Otra de sus nietas presenció el homicidio.

Un día después, en Salamanca –un municipio cercano a Jerécuaro- dos jóvenes de 15 y 17 años de edad golpearon a Josefa Puente Miranda hasta matarla. Querían robarle el tanque de gas. Asesinaron a la mujer de 89 años en su propia casa cuando los descubrió. Después la envolvieron con una cobija.

María Muñiz Rentería tenía 75 años cuando fue asesinada en Valle de Santiago, el 25 de abril del 2015. Sus vecinos la encontraron tirada en el piso de la casa de techo y paredes de láminas negras donde vivía. Minutos antes la habían escuchado discutir con su hijo, Adán Ledezma Muñiz.

La casita donde María fue asesinada se ubica en la colonia El Calvario, en una zona de difícil acceso, calles sin pavimentar, una mayoría de habitantes sin un empleo remunerado -los pocos con sueldo reciben no más de dos salarios mínimos- y un promedio de escolaridad inferior a la media municipal y estatal.

Margarita, Josefa y María, son tres de las 314 mujeres que murieron asesinadas entre el 2012 y el 2015 en Guanajuato, un estado en el que cual el porcentaje de homicidios de mujeres mayores de 65 años (alrededor del 20 por ciento) sobresale de la estadística arrojada por el Sistema Nacional de Información en Salud, el Sinais.

La casa resulta ser el sitio más peligroso para la vida de las mujeres adultas mayores en el estado, tres veces más que la vía pública, que es el otro sitio donde son asesinadas las mujeres en Guanajuato.

La mayoría de estas víctimas contaba con una escolaridad mínima o sin estudios.

Las mujeres asesinadas entre 2012 y 2016 eran solteras o casadas casi en el mismo porcentaje; las menos, eran  divorciadas o vivían en unión libre.

Pero no sólo para ellas el hogar ha representado un sitio mortal: de acuerdo con los datos del Sinais, quienes tienen un nivel de estudios profesional tienen un doble riesgo de morir asesinadas dentro que fuera de sus casas.

Infografía realizada por Jovana Espinosa Orta, Brenda Sánchez Núñez y Priscila Hernández Flores

Por el contrario, en casos como el de Luz Salcedo Palacios, sobreviviente de una agresión sexual y física a sus 18 años, son las jóvenes con estudios de secundaria completa o bachillerato las que se enfrentan a la amenaza del feminicidio en las calles guanajuatenses.

La mitad de las mujeres asesinadas entre 2012 y 2015 tenían entre 18 y 40 años de edad.

Eso sí, hay un periodo del día en el que la mayoría de las víctimas fueron asesinadas o se les encontró muertas, jóvenes y mayores, en casa o en la vía pública: entre la una y las 4 de la madrugada.

No son los únicos riesgos a los que se enfrentan las mujeres víctimas de delitos, como lo describe el caso de Luz quien tres años después de haber conocido a un joven en un bar con otros amigos, quiso obligarla a sostener relaciones sexuales y cuando ella se negó, la privó de su libertad y la llevó a un paraje de una carretera donde la golpeó.

Luz hizo pública su denuncia, y fue por ello y por la intervención de la organización civil “Las Libres”, y la “Clínica jurídica del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE)”, que el agresor fue detenido, procesado y sentenciado. Aún así el proceso se llevó casi tres años, aunque fue uno de los primeros casos que entraron al nuevo sistema penal acusatorio, con la abrupta interrupción de los estudios y la cotidianidad.

La Procuraduría estatal de Derechos Humanos intervino y recomendó una disculpa pública, pero permitió que Luz fuera presionada por funcionarios del gobierno del estado para aceptarla cuando ni siquiera había sido notificada. Toda la experiencia fue traumática:

“Me parece una aberración por todo lo que yo pasé. Cómo es posible que en el hospital hayan puesto al agresor en una camilla frente a mí. Me parece increíble que eso siga pasando todavía; tratar de culpabilizar a la víctima por la ropa que traía, por las personas que conocía o por lo que estaba haciendo…lo veo y digo: con razón muchas mujeres no denuncian…”.

“Si los hombres violentos supieran que hay un castigo para lo que están haciendo, no lo harían…son números en crecimiento los de mujeres que son violadas, golpeadas o asesinadas. Pero tienen forma de disminuirse cuando veamos las mujeres que nuestra seguridad está salvaguardada por las instituciones. Si desestiman nuestras denuncias no tenemos la confianza de ir a denunciar”.

El “Centro Las Libres”, que por lo menos desde el año 2000 ha documentado los asesinatos de mujeres en Guanajuato, ha visto cómo se han modificado los modos y causales, como la aparición de un número cada vez mayor de homicidios por armas de fuego.

TV Cimac

Asesinatos de mujeres en Guanajuato





Además, tras la tipificación en noviembre del 2011 del feminicidio y la tentativa de feminicidio, se ha capturado, procesado y sentenciado a responsables por estos delitos en la entidad. No obstante, todavía pasó más de un año para que se consignara ante jueces un caso de feminicidio.

Datos del Supremo Tribunal de Justicia del estado señalan que entre 2013 y 2016 se conocieron 35 expedientes por feminicidio en el sistema de justicia tradicional y 47 en el sistema penal acusatorio oral. Entre el 2013 y el 2015 se dictaron 10 sentencias condenatorias en el sistema tradicional (la mínima de 25 años y la máxima de 37) y del 2013 al 2017, los jueces sentenciaron culpables a otras 13 personas, con penas de 15 hasta 43 años de prisión.

La integrante de “Las Libres”, Rosalía Cruz Sánchez, describe cómo hasta antes del 2015, aproximadamente, la violencia familiar u originada por la pareja era la causal principal, y posteriormente se involucran otros elementos como el narcomenudeo, el uso de armas de fuego. “Tenemos una cifra muy elevada de mujeres asesinadas este año, más de cien. Pero tenemos que ver esas otras causales, una violencia generalizada en la que las mujeres son el punto más vulnerable. Muchas mujeres han muerto incluso por estar en un lugar, con la pareja que vendía la droga o que se enfrentó en ataques armados, por ejemplo”.

En los casos de las mujeres adultas mayores víctimas de homicidio, Cruz Sánchez explicó que vivían en su mayoría en comunidades rurales o colonias populares, tenían tienditas o negocios pequeños en lugares apartados y fueron víctimas de mucha brutalidad. “Vemos muchas puñaladas, muchos balazos, como si ellas hubieran podido oponer mucha resistencia”.

Después de varias solicitudes de Alerta por Violencia de Género presentadas por esta organización civil ante la Conavim y las recomendaciones hechas al gobierno de Guanajuato hace casi dos años para atender la problemática, Rosalía Cruz afirma que “cada vez es más evidente que cuando hay un asesinato de una mujer, se investiga. Nos gustaría ver un número mucho menor de mujeres asesinadas. Quizás estamos en un pico muy alto pero los procesos judiciales también han ido avanzando. Hoy en Guanajuato hay ya varios sentenciados por feminicidio e incluso por tentativa de feminicidio, cuando antes todo se quedaba en lesiones”.

De hecho, uno de los argumentos presentados por el “Centro Las Libres” en las solicitudes, fue el de la saña creciente empleada por los feminicidas.

Mientras que en su calidad de sobreviviente, la joven Luz Salcedo pide a las autoridades que hagan sentir a las mujeres “que somos escuchadas, que somos respetadas y que nuestra seguridad es su prioridad”.

El estado de Guanajuato tipificó el feminicidio el 3 de junio de 2011, incorporando el artículo 153-A en el Código Penal estatal e hizo una reforma al mismo en junio de 2013.

* Reportaje colaborativo coordinado y elaborado por periodistas de la Red Nacional de Periodistas de Chiapas, Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Tlaxcala con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

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