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Guía feminista para tu primera consulta ginecológica: rompamos el miedo

Por Berenice Chavarría Tenorio

“Quítate la ropa de la cintura para abajo, acuéstate y abre las piernas”, una serie de instrucciones que trae consigo dudas y emociones que posiblemente no habías experimentado antes. Nervios, miedo, preocupación. ¿Me va a doler?, es la pregunta que normalmente llega a la mente de niñas, adolescentes y mujeres que acuden por primera vez a una consulta ginecológica. 

“¿A qué edad debo ir? ¿Tengo que rasurarme? ¿Me realizarán una exploración en la primera consulta? ¿Qué acciones no debo tolerar de mi ginecóloga o ginecólogo? ¿Qué hacer si me siento incómoda?”, son solo algunas de las dudas más comunes entre quienes acudirán a esta visita con un o una especialista. 

En entrevista con Cimacnoticias, la ginecóloga con perspectiva feminista, Mariana Robles Mejía, explicó que el momento ideal para visitar un consultorio ginecológico sería después de tu primera menstruación

Pese a lo anterior, la especialista destacó la importancia de que las niñas y adolescentes entiendan que la menstruación no es una enfermedad, sino un proceso que debe ser acompañado y hablado, que les permita conocer y entender su cuerpo. 

También existe la posibilidad de que acudas a consulta ginecológica en el momento que así lo desees –incluso si aún no has menstruado– para recibir información sobre sexualidad y métodos anticonceptivos; tienes derecho a solicitar esta orientación desde los 12 años, sin necesidad de estar acompañada de una persona adulta.  

“La consulta ginecológica no solo es hablar de menstruación, también trata de temas sexuales y genitales de forma normal”, expresó Mariana Robles Mejía. 

Imagen: Pixabay 

¿Debo rasurarme para acudir a mi primera consulta?

La ginecóloga feminista explicó que al acudir: “No necesitas rasurarte, no es necesario tener una preparación previa”, es suficiente con el aseo personal de la forma en que habitualmente lo haces.

Es importante no utilizar jabones, perfumes o toallitas con aroma para ocultar el olor de tus genitales, ya que justo esto permitirá a tu ginecóloga o ginecólogo llevar a cabo una revisión adecuada. 

“Debo oler flujos y genitales, si se usan jabones o perfumes esto puede provocar que no llegue a un buen diagnóstico”, detalló la médica.

¿Qué esperar durante la exploración?

Las revisiones con espéculos vaginales no son cómodas, pero eso no significa que debas prepararte para sentir un dolor mayor.

Es necesario señalar que hay distintos tamaños de espéculos: una persona especialista normalmente usará uno de talla chica, ya que este es el adecuado para cualquier vagina, sin importar si ha tenido hijos o su edad, detalló Mariana Robles. Sin embargo, situaciones donde se brinde atención a una niña o mujer adulta mayor pueden implicar que se opte por un espéculo todavía más pequeño, esto debido a que su estructura vaginal es menos elástica (esto será decisión de la o el ginecólogo que realice la revisión).

Un aspecto de suma importancia es que el o la especialista debe explicar el procedimiento que se realizará antes de que la niña, adolescente o mujer se quiten la ropa. 

“Se debe explicar a la paciente qué maniobra voy a utilizar sobre su cuerpo y cuál es su finalidad. Hay una lógica en la secuencia de lo que buscamos, si algo de lo que realizo te genera ruido, debes preguntar para qué se realiza o qué se busca”. 

Mariana Robles Mejía

Otro punto subrayado por la especialista es que, de acuerdo con la técnica que se elija al momento de introducir el espéculo vaginal, se determinará si la incomodidad será mayor o la más mínima. 

“La profesional de la salud debe conocer la angulación adecuada hacia la vagina porque no es un tubo recto vertical, sino más bien parece un pliegue dirigido hacia tu espalda. Cuando yo introduzco un espéculo, lo introduzco hacia tu espalda y después corrijo la dirección para poder visualizar tu cérvix. Hacer este movimiento hace toda la diferencia”, puntualizó la ginecóloga.

El siguiente punto importante será que como paciente intentes estar relajada y evites contraer los músculos que conforman tu suelo pélvico, ya que esto provocará el cierre del introito y podría hacer del momento una experiencia más incómoda. La clave será que el o la profesional ayude a aligerar el estrés por medio del manejo adecuado de técnicas y de la confianza que despierte en ti.

¿Qué me van a preguntar durante la consulta? 

El o la ginecóloga buscará información sobre tus periodos menstruales, cantidad, duración o síntomas que los acompañan.

Si se trata de un chequeo general, también será recomendable mencionar si tienes una vida sexual activa y si utilizas algún método anticonceptivo; de igual manera, será importante conocer sobre tus actividades físicas, horas de descanso y alimentación para tener un panorama general de tu salud.

¿Y si me siento incómoda? 

Algo central es que debes llegar de forma voluntaria a tu primera consulta ginecológica. Una vez que estés en el lugar, si no te sientes cómoda, puedes levantarte y salir del consultorio sin tener que dar una explicación mayor. 

La incomodidad puede provenir de comentarios, palabras o incluso miradas que te hagan sentir juzgada o menospreciada. Críticas a tu corporalidad, frases que te descalifican, juicios de valor sobre tu sexualidad, que te digan que estuvo mal “no venir antes”, que te tachen de irresponsable o incluso contactos físicos que no tengan una razón específica o no te hagan sentir bien: eso es violencia.

Como todo acto sobre tu cuerpo, una exploración ginecológica necesita de tu consentimiento. Es fundamental que recuerdes que puedes reportar cualquier acción que vulnere tu sexualidad o autonomía a través del área de quejas o atención del lugar en el que te encuentres. 

Que las visitas ginecológicas dejen de ser momentos aterradores y que las niñas y adolescentes puedan acceder a servicios de salud adecuados y seguros es responsabilidad de diversas instituciones, entre ellas los gobiernos y las universidades. Un servicio médico que provoca miedo a sus pacientes no es el adecuado, por ello las exigencias también serán clave para que la primera visita ginecológica deje de ser atemorizante. 

Para Mariana Robles, “la voz de protesta y reclamo permitirá empujar los servicios de salud hacia donde nosotras queremos que vayan”. 

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