Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero cuando se trata de la violencia feminicida, la calma no llega pronto.
Y esto es lo que está viviendo en Tamaulipas la mamá de Dafne Zapata Quintos en búsqueda de justicia, pues tras la tormenta mediática y de la opinión pública que se desató cuando nos enteramos de su feminicidio, el tortuguismo de las autoridades se hace presente y la ausencia de acompañamiento institucional pesa más.
Está lejos de que la tormenta amaine; las aguas siguen turbulentas. Aquello que se quiso presentar como un “accidente aislado” terminó por abrir la caja de Pandora. La búsqueda de la verdad en torno al feminicidio de Dafne Zapata Quintos, como me contó en entrevista su madre, Alejandra Quintos, ha sacado a la luz otras violencias. A un mes del crimen, suman más de 10 denuncias formales de víctimas de la escuela por distintos tipos de violencia, entre quienes fueron estudiantes de la Academia Doenitz a lo largo de sus 30 años de existencia.
Denuncias que confirma que lo que ocurrió con Dafne, en cuando a malos maltratos y violencia que vivió esta niña de 13 años, era una práctica sistemática en esta escuela, agresiones que, según la mamá de Dafne, fueron denunciadas en su momento ante las autoridades locales, tanto en Derechos humanos como en la fiscalía sin que las autoridades actuaran.
Nuevamente la inacción de las institucional alimenta la escalada de la violencia.
La calma para la familia de Dafne no se ve cerca, si bien hasta hoy hay tres detenidos, siguen prófugos cinco personas más, cuatro de ellos integrantes de la familia Mora, dueños de la Academia Militarizada Marina Doenitz en Ciudad Madero, Tamaulipas además de la persona que fungía como enfermera.
Según la señora Alejandra, lo que se ha destapado tras el feminicidio de Dafne es la posible Red de pedofilia en esa academia, pues a partir de la denuncia pública y las movilizaciones que ha hecho le han llegado videos y testimonios de personas que estudiaron en la escuela Doenitz, que hoy tienen 20, 30 y hasta 40 años, pero que como estudiantes vivieron violencia física, sexual y psicológica. Personas que se han animado ahora a romper el silencio y presentar denuncia ante la fiscalía del estado.
Alejandra dice que en esta red de pedofilia hay políticos tamaulipecos involucrados, eso es algo de lo que las autoridades de la Fiscalía tendrán que esclarecer en el seguimiento de las denuncias de las víctimas.
Para Alejandra, la tormenta es cada día, pues Dafne era su única hija, una niña de 13 años que se debatía entre ser veterinaria o militar. Gimnasta desde los 4 años, boxeadora, deportista, y que fue precisamente la propaganda de las actividades deportivas que anunciaba la academia Doenitz que la llevaron a querer ir a esa escuela donde fue asesinada.
Escuela que contaba con el registro de la SEP, que usurpó una supuesta filiación a la Marina, que presumía tres décadas de funcionamiento, pero que escondía la violencia con la cual trataba a las y los alumnos, que, según el testimonio de la madre de Dafne, era las y los integrantes de la familia Mora, que están prófugos, los que definían los maltratos para quienes estudiaban en su escuela.
El próximo septiembre se llevará a cabo la audiencia del caso por feminicidio, algunas de las inconsistencias que tendrán que esclarecerse es la tardanza para avisarle a la mamá de Dafne de su muerte, pues de acuerdo con la señora Alejandra el 16 de julio a las 10 de la noche, su hija ya estaba muerta, pero a ella le avisaron a las 11:40 de la noche, durante ese lapso, más las horas de trayecto que hizo para llegar a la academia, el personal de la escuela manipuló la escena del crimen y el cuerpo de la niña Dafne.
Para Alejandra la justicia no llegara si no se detiene a los cinco restantes y se fincan las responsabilidades a cada uno de ellos, se revisa a las escuelas militarizadas que existen en todo el país y se garantiza que ninguna niña vuelva a ser asesinadas.
Una aspiración recurrente en los casos de feminicidio, las madres y familiares de las víctimas suelen decirlo: «no queremos que lo que nos pasó vuelva ocurrir, queremos que no haya una más, una deuda del Estado Mexicano que sigue acumulando víctimas».
Un camino que la señora Alejandra está caminando sola, porque dice que pese a todas las promesas no hay institución que la acompañe, y esto es parte de la deuda con las víctimas.
