Aún invisible el trabajo doméstico no remunerado

LABORAL
    NUEVA IDENTIDAD
Aún invisible el trabajo doméstico no remunerado
Por: Martha Martínez
cimac | México, DF.- 22/07/2003

En 1983, en el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Lima, Perú, fue declarado el 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico, a fin de reconocer el aporte que desde el interior de sus hogares hacen las mujeres a la sociedad y la economía nacional.

A 20 años de distancia, el trabajo no remunerado que las mujeres realizan al interior de sus hogares se mantiene invisible, a pesar de que representa una labor incesante, sin horario y remuneración.

Desde un marco conceptual, el trabajo doméstico es el conjunto de actividades obligatorias y gratuitas que realizan las mujeres en todos los hogares como parte de las medidas para dignificar la calidad de vida, que incluyen cuestiones de higiene y salud como lavar, planchar, cocinar, cuidar, arreglar y servir.

Se estima que las mexicanas dedican de 12 a 18 horas cada día al trabajo doméstico, mismas que al año suman mil 700 millones de horas, a pesar de ello, no cuentan con una remuneración y mucho menos con un reconocimiento social.

De acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), el valor y volumen del trabajo doméstico no remunerado en todo el mundo equivale entre el 35 y 55 por ciento del PIB, así como, en cuanto a servicios, la producción doméstica representa hasta 60 por ciento del consumo privado.

El trabajo doméstico que las mujeres realizan se intensifica en situaciones de crisis económicos ya que son ellas las que amortiguan los impactos negativos de la economía hacia sus familiares, impactando así a la economía en su conjunto.

El país tiene una deuda pendiente con las mujeres, pues ellas sin pago y reconocimiento alguno, producen bienes y servicios sin los cuales la sociedad no podría funcionar. Tan sólo en los años 40 esta deuda se estimaba en 40 mil millones de dólares sin considerar intereses.

La deuda social y económica con las mujeres no puede ni debe seguir acumulándose, por ello es necesario tomar medidas contra la injusticia social que coloca a las mujeres en situación de vulnerabilidad ante la falta de ampliación y fortalecimiento de los servicios públicos que ellas requieren.

Es necesario que se registre el valor del trabajo doméstico en las cuentas nacionales y las políticas públicas con el objetivo de reconocerlo como una labor productiva e indispensable para la sociedad en su conjunto.

Pero sobre todo, es indispensable que se promueva la equidad entre hombres y mujeres desde el interior de las familia a fin de que las responsabilidades domésticas se distribuyan de forma igualitaria entre sus integrantes.

Otros ámbitos en los que se necesitan ajustes estructurales de fondo, son la educación, la seguridad social y el empleo, ámbitos en los que las mujeres tienen mayor dificultad para acceder plenamente.

2003/MM/MEL







       
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