Queremos justicia, no caridad

    OPINION
Queremos justicia, no caridad
Por: Sara Lovera
cimac12/03/2002

El 16 de febrero pasado, la india tlapaneca Valentina Rosendo Cantú lavaba ropa en un arroyo a 200 metros de su casa en Barranca Bejuco, un caserío en la montaña de Guerrero.

Un piquete de militares que iba con un detenido, la sorprendió por atrás. "¿En dónde están los encapuchados?" le gritaban. La golpearon, se desmayó unos minutos. Luego, dos soldados la violaron mientras otros seis miraban.

La indignación de lo ocurrido a la joven indígena de 17 años, animó a la comunidad de Barranca Bejuco, del municipio de Acatepec a poner la queja en el diario El Sur y ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ahí está la queja y sus pormenores.

El 6 de marzo, ante agente el Ministerio Público Militar, Alejandro Rivera Castillo, Valentina y su marido, Fidel Bernardino ratificaron la acusación y acompañaron a los integrantes de la justicia militar a reconstruir los hechos.

El 7 de marzo, un boletín de la Secretaría de la Defensa Nacional, desmintió que hubiera sucedido la violación, afirmó que se trata de desacreditar la tarea de los militares contra el narcotráfico en esa región.

El 8 de Marzo un grupo de mujeres en Chilpancingo solicitó que se haga justicia y anunciaron que llevarán el caso a instancias internacionales.

La reportera de cimacnoticias, Miriam Ruiz, visitó la zona el 3 de marzo: encontró a Valentina, todavía con marcas de golpes en el cuerpo; habló con los militares, un comandante de apellido Hernández del 41 batallón de Infantería quien confirmó la denuncia de violación. Existen fotografías en cimacnoticias del reportaje de Miriam Ruiz, capturadas por Frida Hartz.

Como la situación de Valentina existen otras vividas por muchas mujeres en la Montaña de Guerrero, donde el ejército está buscando a integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) o del Ejército Popular Revolucionario (EPR) tratándolos de encontrar de cualquier forma.

La respuesta del Ejército sobre Barranca Bejuco me recuerda a la que se hizo cuando se violaron a tres indias tzeltales, en Altamirano, Chiapas.Y es la misma respuesta sobre la violación la jovencita asediada y violada por integrantes del Ejército cerca en Tonalá, Chiapas al inicio de noviembre del 2001, por la que pronto se desistió.

Los asesinatos no cesan en Ciudad Juárez y a la fecha no se resuelven más que el dos por ciento de las denuncias por delitos sexuales que se hacen en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Todo esto es un escándalo.

Saberlo, denunciar la impunidad que rodea estos atropellos, no puede seguir generando solamente conmiseración. Ni podemos decir simplemente: pobrecitas mujeres.

Tenemos que llegar a la conclusión que no podemos seguirnos doliendo de estas desgracias, porque no son desgracias: son delitos, violaciones claras a los derechos humanos. Que están previstos en la ley y en acuerdos internacionales, que es obligación de las autoridades civiles investigarlos y resolverlos.

No es que no se quiera pedir caridad... lo que se quiere es justicia. Tenía razón el presidente Vicente Fox el pasado 8 de marzo cuando en su discurso dijo que no teníamos nada que festejar en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, porque en estos tiempos se confunde con pecado, el delito, y con caridad, la justicia.

En estos tiempos donde se habla tanto de la familia, esa ideal, inexistente, se olvida el contenido de los códigos penales, pero también se olvida que hacer justicia es elemental.

La violencia no puede remediarse con arrepentimientos o buenas intenciones, con buenas frases de televisión, tiene que resolverse en el marco de la ley, de la justicia, de la acción de los tribunales que parecen ciegos y sordos.

Los sucesos en Barranca Bejuco, donde nace el río Papagayo, ahí donde fue violada Valentina mientras lavaba su ropa en el arroyo, no pueden quedarse en el anonimato.

Además existe una recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que sea la justicia civil, la Procuraduría General de la Repúblican la que atienda el caso de las tzeltales y seguramente es aplicable a esta nueva situación.

* Coordinadora general de cimacnoticias. Colaboración para Detrás de la Noticia







       
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