Urgente, un nuevo modelo económico para erradicar la pobreza: Lourdes Benería

    Erróneo, vincular el desarrollo con el comercio, asegura
Urgente, un nuevo modelo económico para erradicar la pobreza: Lourdes Benería
Por: Juana María Nava
cimac | Monterrey.- 29/03/2002

Si bien es cierto que la liberalización comercial ha generado beneficios a la población mundial, y en cierta forma impulsó el trabajo de las mujeres, es indispensable que se diseñe una nueva estructura económica que no deje sólo en las manos del mercado la erradicación de la pobreza, urgió Lourdes Benería, catedrática de la Universidad de Cornell de Estados Unidos.

Entrevistada en el marco de la pasada Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo en Monterrey, la también asesora del Fondo de Naciones Unidas para Desarrollo de la Mujer (UNIFEM), señaló que la pobreza generada en las dos últimas décadas se debe a una visión que vincula al desarrollo con el mercado comercial, ignorando que cada región debe tener un trato diferenciado según sus necesidades y posibilidades de incorporarse al mundo global.

Benería apuntó que ciertamente la liberalización comercial ha favorecido al mundo, y en el caso de las mujeres les ha permitido una mayor incorporación al mercado laboral, no obstante que las condiciones aún son discriminatorias.

Citó el caso de los países en los que el modelo de exportación ha promovido el empleo de las mujeres, como es el caso de las naciones del sureste asiático y México, donde el auge de las maquiladoras impacta favorablemente en el empleo.

Sin embargo, la catedrática destacó que esto no significa que las mujeres obtengan mejores condiciones. Por ejemplo, los salarios son ampliamente desiguales para hombres y mujeres en los países en desarrollo.

La desigualdad de género se acentúa no sólo en el ámbito doméstico, sino también en el laboral, por lo que la disparidad de salarios que ha generado la mano de obra femenina es un factor a revisar en el marco de una justicia económica, consideró Benería.

Destacó que según datos recientes de UNIFEM, en varios países desarrollados la diferencia salarial entre hombre y mujeres ha disminuido, pero aún continúa muy alta en regiones como América Latina y el sureste asiático.

En el sector formal, algunos países como los escandinavos y Costa Rica, las mujeres tienen un nivel salarial que alcanza el 90 por ciento del de los hombres. Ese porcentaje es el máximo que han logrado.

Las trabajadoras de México perciben entre 65 y 80 por ciento de lo que ganan los hombres, lo cual ubica al país en el promedio de América Latina.

La asesora de UNIFEM indicó que los impactos negativos de la liberalización comercial se tienen que analizar caso por caso, y que entre los más perjudiciales son los que han hecho desaparecer industrias en donde trabajan tanto hombres como mujeres.

También, dijo, los cambios técnicos disminuyen el número de empleos, y las mujeres son más afectadas ya que no tienen acceso a la capacitación necesaria, a la cual si acuden los hombres porque sus horarios son más flexibles, como también lo son sus compromisos familiares.

La catedrática apuntó que no existen suficientes estudios enfocados a los impactos de la liberalización comercial en las mujeres, y citó que en el caso del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, se habla de un incremento de empleo en la frontera norte por el impulso de las maquiladoras, lo cual no garantiza que la mano de obra femenina sea reconocida salarialmente.

El TLC tiene resultados contradictorios, ya que por un lado está aumentando el número de trabajos de las mujeres en empresas maquiladoras más que el de los hombres, pero por el otro lleva a la desaparición de algunos sectores de la agricultura y eso golpea a las economías familiares.

Esto, añadió, repercute "indiscutiblemente" en el género, ya que el fenómeno lleva a la emigración, principalmente de hombres y origina que las mujeres se queden solas, con el consiguiente aumento del trabajo en el hogar, con los hijos, y en el campo.







       
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