Piden indígenas otomíes a SCJN tomar en cuenta sus pruebas de inocencia

DERECHOS HUMANOS
   Alberta Alcántara y Teresa González, a cuatro años de reclusión
Piden indígenas otomíes a SCJN tomar en cuenta sus pruebas de inocencia
Por: ello, la SCJN atrajo de oficio, el recurso de apelación contra la sentencia emit
27/04/2010




Aunque diversas organizaciones No gubernamentales nacionales e internacionales, como Amnistía Internacional, han demandado justicia para Alberta y Teresa, ellas han comprobado que "nadie les hace caso porque son pobres y débiles.


"Hemos visto aquí, dice Teresa, que una persona que cae y tiene dinero, no termina ni siquiera el proceso y se va. Todas las que estamos aquí, que no tenemos dinero, nadie nos hace caso".


Nosotras "hemos pedido ayuda en todas partes, y mientras no vea mi libertad sigo pensando que la justicia aquí no existe en México".


EN LA PGR NOS DIJERON QUE NINGUNA INDÍGENA PODÍA CON ELLOS


Alberta añade que "siento que somos utilizadas". Nomás como que mucha gente dice "vamos a verlas. Vamos a ayudarlas" pero nosotras no hemos visto nada. Estamos en lo mismo. No han resuelto nada. Nuestros expedientes siguen iguales.


Cuándo estábamos en la PGR, nos dijeron que ninguna indígena, podía contra ellos. Que ellos estaban para ganar y no para perder y nos amenazaron con traer a más de nuestra familia si ellos seguían protestando por nosotras, recuerda Alberta, y remata "no importa, nosotros vamos a traer todo el pueblo si es necesario".


Teresa comenta que aunque han recibido apoyo total del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro y de Amnistía Internacional, "mientras no esté libre, ya no se que pensar".


Para mí fue muy difícil estar embarazada en este lugar. A mis ocho meses de embarazo me dieron la noticia de mi sentencia de 20 años. En ese momento se me vino el mundo encima y me dije "yo no quiero que mi hija nazca aquí".


Yo tenía la idea de que iba a salir. "Tenía la esperanza de aliviarme allá afuera y cuál va siendo mi sorpresa de que no. Que me alivio aquí: pasa un año. Y mi niña ya tiene un año dos meses y sigo estando en este lugar".


"Yo ya no me quiero aguantar. Últimamente ya me desesperé más, Yo ya me quiero ir porque ya no quiero que mi niña siga creciendo aquí y no quiero que se vuelva a repetir una situación igual a la que viví con mi esposo en esta última visita, de la da tristeza que tiene de dejarnos aquí y él ya quiere convivir más con su hija".


Ni la SCJN ni los agentes que nos metieron aquí "se preguntan si nuestra familia tiene o no para comer. Y ésa es la tristeza que más nos da a nosotras porque cuando les hablamos y les preguntamos ¿qué están comiendo? "tortilla con sal" porque no tenemos nada que comer y no tenemos dinero, nos dicen.


Nadie se pregunta eso, dice Teresa, en que nos estaban perjudicando a nosotras y a nuestra familia, y ahora quiero pedirle a la Suprema Corte ahora que tiene en sus manos nuestro expediente, que tomen en cuenta nuestras pruebas y no como el juez que nos negó muchas pruebas".


Hasta ahorita, dijo, no se han tomado en cuenta nuestras pruebas porque también, está una prueba de conciliación o no sé, donde ellos se comprometían a no tomar represalias contra el pueblo de Santiago Mexquititlán por ser indígena. Y no lo están cumpliendo. ¿Qué hicieron con nosotras? Nos trajeron aquí.


Si alguna lección existiera de esto para Teresa dice que ha aprendido a "valorar más a mi familia, a que lo que yo pasé de niña, no lo pase mi hija y como le digo a mi esposo que ojala y Dios me permita salir pronto de aquí y que los dos le echemos ganas a trabajar para poderle dar estudios a ella y que de grande, ella decida qué es lo que quiera ser".


10/GGL/LR/LGL