Teme empresaria de Chiapas más agresiones de edil de Tonalá

VIOLENCIA
   Relata Mercedes Carrasco Solís falta de justicia de autoridades
Teme empresaria de Chiapas más agresiones de edil de Tonalá
Por: Patricia Chandomí
CIMAC | Chiapas.- 12/03/2010

El 25 de noviembre del 2009, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la empresaria Mercedes Carrasco Solís, demandó al presidente municipal de Tonalá, Hilario Francisco González Vázquez, ante la Fiscalía Especializada en Delitos contra el Menor y la Mujer por presunto delito de acoso sexual.

El 8 de marzo del 2010, Día Internacional de la Mujer, Carrasco Solís amaneció convaleciente en un cuarto del Hospital Regional de Tuxtla Gutiérrez, luego de la agresión que sufrió por órdenes del alcalde.

Carrasco Solís dio una conferencia de prensa el año pasado para denunciar el acoso sexual que vivía de parte del alcalde, quien le prometió ponerle un "Chedraui", a cambio de que accediera a tener relaciones con él, de lo contrario le quitaría su permiso para vender bebidas embriagantes en su negocio ubicado en Puerto Arista, municipio de Tonalá.

Como prueba de que el edil no mentía en sus amenazas, días después de su denuncia, Demetrio de Paz Rasgado, encargado del área de alcoholes en el Ayuntamiento clausuró sin argumento su local.

En aquel entonces declaró "no me voy a prestar a los juegos sucios del presidente municipal, no voy a dejar que como mujer sea atropellada por estos funcionarios nefastos que pretenden intimidarme, me gusta trabajar honestamente y no vendo mi cuerpo".

Cuatro meses después, Carrasco Solís de 40 años de edad, postrada en la cama y con collarín, relata con dificultad que en repetidas ocasiones le clausuraron el negocio con diversos argumentos, que vendía drogas, que organizaba table dance, entre otros.

"Busqué a la diputada Ana Elisa López Coello de la Comisión de equidad y Género del Congreso local, pero no me dio la cara, me dijeron que dijo que no me recibió por mi aspecto, porque llegué de chanclas y ropa vieja" sostuvo Mercedes.

La empresaria interpuso un amparo para poder seguir trabajando, sin embargo, el 18 de diciembre, trabajadores de la compañía cervecera Superior, así como elementos de la policía municipal con pistola en mano clausuraron nuevamente su negocio.

Mercedes acudió a interponer otra denuncia ahora ante la Procuraduría General de la República (PGR) en Tonalá, pero no obtuvo respuesta.

El 28 de diciembre volvió a abrir su negocio ahora con la presencia de un Ministerio Público Federal, a fin de que éste vigilara que nadie le metiera tramposamente drogas a su establecimiento; el negocio sólo abrió hasta el 3 de enero, debido a que al otro día le cortaron la luz sin justificación alguna.

Javier Palacios, apoderado legal de la empresa Superior en la zona, le dijo que el corte fue por órdenes del edil "o me quitas a esa mujer de ese negocio o yo te clausuro", y fue así que le quitaron la luz.

Mercedes fue a la Comisión Federal de Electricidad en Tapachula, de donde salió la orden que se le reinstalara el servicio de luz; esta acción encolerizó tanto a Hilario Francisco que ordenó el día 5 de marzo que sacaran todas las pertenencias de Mercedes de su negocio.

Ese día, Mercedes llegó a las 6 de la mañana a su local se percató de que 4 hombres estaban quitando los candados. Al tratar de impedirlo, la jalaron de los cabellos, la introdujeron a su negocio y a patadas y puñetazos, los sujetos querían obligarla a firmar un documento donde cedía su negocio.

La empresaria identifica con claridad a sus agresores que son: Javier Palacios, apoderado de la Superior, Javier Natarén quien le dio el mayor número de patadas en el vientre y dos más a quienes escuchó que los nombraban como Miguel Ángel y Roberto, todos ellos cercanos al edil.

Mientras Mercedes era golpeada afuera de su negocio se encontraban patrullas municipales y camiones de la Superior, una vez pasada la agresión, llamó a la Policía Preventiva pero ésta nunca se presentó.

Delicada de salud comenta que teme que el edil pueda mandar a alguien a quitarle la vida o agredir a sus hijos; lamenta que pese a sus denuncias y ni exista una verdadera protección para las mujeres.

10/PCH/LR