Por la crisis, crecen en España y AL índices de trabajo doméstico

LABORAL
   Las mujeres, cada vez menos en puestos de responsabilidad
Por la crisis, crecen en España y AL índices de trabajo doméstico
Por: Guadalupe Cruz Jaimes
CIMAC | México DF.- 31/08/2009

Debido a la crisis económica internacional, las mujeres trabajadoras en España, México y América Latina enfrentan en el ámbito laboral, aunado al deterioro del empleo, la desigualdad de género, por lo que deben pelear porque se pierdan menos fuentes de ingreso y porque exista una mayor regulación de las condiciones de trabajo que contemple esta disparidad entre mujeres y hombres.

Así lo señaló María Antonia Martínez, secretaria de la Comisión de Garantías de la Federación de Servicios de la Ciudadanía de Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) durante la presentación de la campaña Trabajo digno, derecho de las mujeres, que impulsa la organización Red de Mujeres Sindicalistas desde mayo pasado.

No obstante que en 2002 entró en vigor la Ley para la Igualdad entre mujeres y hombres en España las desigualdades persisten y se acentúan en época de crisis económica; ejemplo de ello es que 25 por ciento de las mujeres se ocupan en empleos de tiempo parcial de forma involuntaria y sólo 4 por ciento de los hombres laboran en esta circunstancia.

María Antonia Martínez explicó que los trabajos de tiempo parcial, ubicados en el sector servicios mayoritariamente, no son elegidos por las mujeres porque les permitan desempeñar las actividades del hogar; por el contrario, aseveró, los horarios son muy flexibles, cambian de un día a otro impidiéndoles la organización de sus tareas.

Además de las jornadas flexibles, la temporalidad laboral se agudiza en el empleo de las mujeres, si se toma en cuenta que hasta 2007 representaban el 40 por ciento de la fuerza laboral en esta situación, cifra que descendió a 36 por ciento debido a los despidos a causa de la crisis económica; aún así, sólo el 30 por ciento de los varones labora con contratos eventuales.

Otra dificultad que afrontan las mujeres en España y también en América Latina, dijo, es la segmentación laboral, pues trabajan principalmente como mano de obra no calificada y, en segundo lugar, en tareas administrativas, servicios, comercio, y sólo en último lugar como personal calificado.

En los últimos cinco años, destacó, disminuyeron los empleos típicamente ocupados por mujeres y relacionados con la educación, comercio, hotelería y actividades sanitarias; ahora, su trabajo "va más" hacia el servicio doméstico, subrayó.

A dicha segregación laboral ha contribuido "fuertemente" el modelo productivo, pues "en la última década hay más mujeres trabajando en el servicio doméstico que en la administración pública, tendencia que contribuye poco a la modernización de un país", aseguró.

Para estar presentes en el empleo asalariado, las mujeres han optado por retardar el embarazo, pues de lo contrario deben "cargar con los problemas de la conciliación" entre su vida reproductiva y productiva.

A decir de la integrante de la CCOO, en este escenario de crisis económica, las trabajadoras, en su mayoría con contratos eventuales, tiempo parcial, empleo precario, situación similar a la de las mexicanas, deben pelear porque se pierda el menor número de empleos y se regule en mayor medida el ámbito laboral.

En el caso de España, a consecuencia de la aplicación de la Ley para la Igualdad --que señala que en la contratación se dará preferencia a personas del sexo menos representado en el personal y se contemple en los contratos colectivos de trabajo la regulación de medidas concretas para favorecer la conciliación familiar y laboral--, la situación de las trabajadoras puede defenderse a través de las instituciones de justicia.

De ese modo, lograron ganar jurídicamente dos casos donde existía una brecha salarial entre mujeres y hombres realizando tareas que les requerían el mismo esfuerzo. Además de que, posterior a la aplicación de dicha Ley incrementó el número de mujeres que ocupaban cargos de mayor responsabilidad, refirió María Antonia Martínez, durante su exposición.

09/GCJ/LG