Adultas mayores del DF enfrentan maltrato y despojo de bienes

VIOLENCIA
   Pese a la LAMVLV-DF, doña Herlinda vive así
Adultas mayores del DF enfrentan maltrato y despojo de bienes
Por: Victoria Rodríguez Irízar
CIMAC | México DF.- 11/12/2008

En el 36.2 por ciento de los hogares del Distrito Federal donde habita una mujer mayor de 60 años, ésta es víctima o ha padecido alguna forma de violencia o abuso, ya sea físico, psicológico, sexual, económico, abandono o despojo financiero, indica el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Uno de estos casos es el de Herlinda, de 80 años de edad, quien vive en la zona poniente de la Ciudad de México, en una casa de lámina ubicada en un barranco cerca de la colonia Lomas de Tarango. Ella vive con su hijo Juan, de 55 años, quien no tiene trabajo fijo y es alcohólico.

Por eso ella va dos veces a la semana al mercado ambulante de Plateros a recoger la verdura dañada que los vendedores desechan, y sube diariamente las incontables escaleras del barranco hacia la carretera.

Pero además de la pobreza, padece cotidianamente violencia de parte de su hijo alcohólico, que la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Distrito Federal considera como violencia psicoemocional.

Esta forma de violencia, dice la Ley, es "toda acción u omisión dirigida a desvalorar, intimidar o controlar sus acciones, comportamientos y decisiones, consistente en prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, insultos, amenazas, celotipia, desdén, indiferencia, descuido reiterado, chantaje, humillaciones, comparaciones destructivas, abandono o actitudes devaluatorias, o cualquier otra, que provoque en quien la recibe alteración autocognitiva y autovalorativa que integran su autoestima o alteraciones en alguna esfera o área de su estructura psíquica".

Herlinda cuenta que a veces su hijo trabaja instalando tapices, pero el día que le pagan se va a beber, llega muy agresivo con ella. "Me grita, me insulta, me amenaza… casi cada fin de semana".

Herlinda describe su vida mientras hace un fogón en el patio de su vivienda, pues no tiene cocina, vigila un latón cuadrado de acero inoxidable que alguien desechó y que hace las veces de recipiente para cocinar, prepara "ponche". Mientras espanta las moscas, continúa hablando de su hijo: "Se pone muy violento. Un día me quiso alzar la mano, pero yo me fui y no pudo. A veces prefiero no contestarle, se pone muy mal".

Herlinda sufre y calla. Para ella, vivir esta situación es algo cotidiano, lo ve con mucha naturalidad y, por tanto, no denuncia, como ocurre con muchas mujeres cuya pareja, ex pareja, hijos o familiares las maltratan y golpean.

ABUSO Y POBREZA

José Ernesto Padilla Nieto, de la organización Transfondo AC, expresa que la violencia contra las adultas y adultos mayores se presenta particularmente en los hogares que padecen pobreza y falta de acceso a oportunidades educativas.

"Cuando la gente no tiene para cubrir sus necesidades básicas desarrolla un estado de tensión, irritabilidad y enojo. En la búsqueda de opciones para satisfacer sus necesidades y canalizar el estrés al interior de los hogares se descarga un comportamiento violento sobre aquellos a quienes se visualiza como débiles, vulnerables o poco protegidos; en este caso, con actos y actitudes donde se pone en riesgo la integridad y la dignidad de la persona adulta mayor", explica.

"Según estimaciones del INEGI, aproximadamente en el 36.2 por ciento de los hogares en que habita una mujer mayor de 60 años, ésta es víctima o ha padecido alguna forma de violencia o abuso, ya sea físico, psicológico, sexual, económico, abandono o despojo financiero.

"La cifra es probablemente más alta, asegura, pero las instituciones responsables de saber estos casos no tienen el personal especializado ni un sistema de registro sobre el abuso y la violencia sobre las personas adultas mayores; además la gente no se queja, le da vergüenza denunciar que es objeto de maltrato por parte de sus hijos, cónyuges o parientes", finalizó Padilla Nieto.

VIOLENCIA PATRIMONIAL

Otro tipo de violencia que sufren las adultas mayores es el despojo de sus propiedades. A esto se le llama violencia patrimonial que, según la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el Distrito Federal, es "toda acción u omisión que ocasiona daño o menoscabo en los bienes muebles o inmuebles de la mujer y su patrimonio; también puede consistir en la sustracción, destrucción, desaparición, ocultamiento o retención de objetos, documentos personales, bienes o valores o recursos económicos".

Emilio Álvarez Icaza, titular de la Comisión de Derechos Humanos del DF, ha afirmado al respecto: "Las mujeres adultas mayores se enfrentan a una situación de inseguridad jurídica. Es crítico porque no se hacen testamentos y llegan terceros que se apropian del patrimonio de la mujer. Por ejemplo hijas e hijos que consideran que el patrimonio no es de la madre, sino de ellos y entonces hacen el favor de tenerlas ‘en su casa’ en condiciones de absoluta indignidad: debajo de las escaleras o en el lugar más alto de la casa".

SIN ACCESO A OPORTUNIDADES

"Lejos de ser una satisfacción arribar a la plenitud de la vida, para muchas personas cumplir 60 años o más significa enfrentar un conjunto de restricciones y carencias, abandono y condiciones de violencia por parte de una sociedad cada vez más individualizada e indiferente, señaló Álvarez Icaza durante la presentación, el mes pasado, del Informe Especial sobre la Situación de los Derechos Humanos de las Personas Adultas Mayores en las Instituciones del Distrito Federal.

"Hoy en día, señala el Ombudsman, la persona adulta mayor tiene pocas posibilidades para contar con alternativas ante las problemáticas que se desprenden de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran".

MUNDO ENVEJECIDO

El envejecimiento de la población mundial es creciente. La proporción de las personas de 60 años o más está aumentando más rápidamente que cualquier otro grupo de población; con 600 millones en el año 2000, pasará a casi 2000 millones en el 2050.

México, al igual que la tendencia mundial, experimentó un incremento de la esperanza de vida a lo largo del siglo XX. Mientras en 1970 había 2.7 millones de personas adultas mayores en el país, para el año 2000 eran 6.9 millones; pasó del 5.6 por ciento al 7.1 por ciento.

En 2020, esta tasa se incrementará al 12.5 por ciento y llegará a 28 por ciento para mediados de siglo. De este modo, se espera que para 2050 haya más de 36 millones de personas adultas mayores."

En México, son muchas y muchos los adultos mayores que enfrentan dificultades económicas, limitaciones en el acceso a los servicios de salud, carencias en vivienda y exclusión de la cultura, la educación y el empleo.

Según datos del INEGI, en el país residen poco más de 9 millones de personas de 60 años o más. De éstas, 3.3 millones realizan alguna actividad económica, lo que equivale al 36.5 por ciento.

Sin embargo, cabe señalar que las ancianas y ancianos sufren discriminación laboral, pues en la sociedad moderna hay una sobrevaloración de los atributos relacionados con la juventud. Señala Álvarez Icaza: "Bajo un falso estereotipo caracterizan a los ancianos por enfermedad, improductividad, ineficiencia, pérdida de algunas capacidades intelectuales y físicas, reinfantilización… en suma, por decadencia".

08/VRI/GG