Progenitores de niñas y niños maltratados también fueron vejados

INFANCIA
   Sucede con 83 de cada 100 menores de edad
Progenitores de niñas y niños maltratados también fueron vejados
Por: Redaccion
CIMAC | México DF.- 26/06/2008

Es frustrante que la violencia contra las mujeres y la niñez siga presente entre la sociedad, pese a que esta problemática se aborda desde hace muchos años, afirmó Luis Ignacio Sánchez Gómez, administrador federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

"La realidad es que no estamos haciendo las cosas como las deberíamos de hacer, ni como Estado, ni como organizaciones sociales, ni como académicos", dijo en la clausura del Primer Diplomado "Violencia hacia la población infantil y adolescente desde la perspectiva de los derechos humanos y la salud: Por una convivencia sin violencia…", organizado por la CDHDF y el Instituto Nacional de Psiquiatría.

Por su parte, Daniel Ponce Vázquez, director general de Educación y Promoción de los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), dijo al encabezar la clausura del Diplomado, que 83 de cada 100 niñas y niños mexicanos maltratados son hijas e hijos de madres y padres que también fueron vejados.

El funcionario se pronunció por impulsar políticas públicas que garanticen una vida libre de violencia a la niñez y a la juventud del país. Añadió que, de acuerdo con el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), los principales ultrajes que sufren las y los niños son la omisión en su cuidado, el maltrato familiar y emocional, la negligencia, el abandono, el abuso sexual y la explotación laboral.

Indicó que a pesar de las diferencias que se puedan tener, las niñas, niños, adolescentes y jóvenes pueden convertirse en un factor de encuentro para colocarlos en el centro de la política pública.

"Al pensar la ciudadanía plena que merecen estas niñas y niños significa hacerlos partícipes y no estigmatizarlos, no verlos como un problema o potenciales criminales por su condición de adolescentes", subrayó.

Ponce Vázquez consideró: "cómo no se quiere que la infancia y la juventud se relacionen de otra manera, si los adultos no hemos aprendido a dialogar, a convivir y a resolver los conflictos sin violencia. Los valores de la democracia como la tolerancia, el respeto y el diálogo, son cotidianamente contrarrestados por las prácticas de los adultos", finalizó.

NO SÓLO EN LA ESCUELA

Luis Ignacio Sánchez Gómez sostuvo también que la violencia no sólo se genera en las escuelas, sino desde el entorno familiar. "Los mecanismos que se dan en las escuelas tienen características acotadas; sin embargo, hay muchísimo que hacer ahí, porque en las escuelas se replican las prácticas que aparecen en los medios de comunicación, en la calle y desgraciadamente en las discotecas", afirmó.

Sánchez Gómez consideró que "el asunto de la violencia es algo que tiene que ser visto de frente y no de lado", pues la manera de combatirla es socializar este flagelo y construir fortalezas a partir de las nuevas formas de relacionarse.

A su vez, la directora de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales, María Elena Medina-Mora, manifestó que las y los jóvenes tienen el derecho de disfrutar entornos libres de riesgo, a que no se les estigmatice y a participar en las propuestas de políticas públicas.

"Los jóvenes no son el problema, son parte de la solución, y representan la promesa de un cambio social", externó.

Mientras tanto, el director general de Derechos Humanos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Juan López Villanueva, señaló que la familia, la escuela, el Estado mexicano y las películas cinematográficas conforman "cuatro fuerzas poderosas" que dan pie a que la violencia familiar no se pueda erradicar, y por el contrario, se reproduzca con mayor fuerza.

También participaron en el acto de clausura la investigadora en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Psiquiatría, Lucía Ramos Lira; la promotora del Grupo Autoayuda AC, Carmen Contreras; y el coordinador de la Clínica de Atención al Niño Maltratado del Instituto Nacional de Pediatría, Arturo Loredo Abdalá.

08/GG/CV