Las futbolistas, menos dispuestas a tolerar el abuso: entrenador

DERECHOS HUMANOS
   Tienen más confianza y son más sanas
Las futbolistas, menos dispuestas a tolerar el abuso: entrenador
Por: Sonia Santoro
CIMAC/Artemisa | Por Sonia Santoro

Buenos Aires, Arg..- 19/06/2008

Las mujeres que practican un deporte tienen más confianza, son más fuertes físicamente, son más sanas y van a tener más disposición a dejar a un hombre que comete abuso contra ellas.

Lo dice Anson Dorrance --quien llevó al triunfo al Equipo Nacional de Futbol Femenino de los Estados Unidos, durante el primer mundial femenino de la Federación Internacional de Futbol (FIFA) en 1991-- en su reciente paso por Argentina, donde dictó clínicas a directores técnicos (DT) en futbol femenino y a futbolistas mujeres.

Luego de aquel triunfo de 1991, Anson Dorrance sigue entrenando y viaja por el mundo dando conferencias sobre lo bueno que es el futbol para las mujeres, incluso para ayudarlas a no caer en manos de redes de tratantes con fines de explotación sexual.

En su primera jornada en la ciudad de Buenos Aires, Dorrance organizó una sesión de entrenamiento con jugadoras adolescentes de Vicente López, que trabajan junto a Mónica Santino en el ''Programa de prevención y asistencia en salud para mujeres jóvenes mediante el fútbol femenino''; con futbolistas de la villa 31 de Retiro, que trabajan con la ONG Democracia Participativa en el Programa Soccer for succes; y con de la Escuela de Iniciación Deportiva en futbol Femenino San Telmo. Pasó también por Santa Fe y Salta, con programas similares.

FUTBOL Y TRATA

Antes venía de Moldavia, un país situado entre Rumania y Ucrania, donde formó mujeres en el deporte como medio para combatir la trata de personas.

''La trata es el problema más importante allí. Les ofrecen trabajos en publicidades, las tientan con viajes a Berlín, les ofrecen trabajos para cuidar niños o como camareras y después resulta que no es así. Intenté desarrollar la confianza en las mujeres a través del deporte para tratar de sacarlas de las redes de tratantes'', señaló.

Dorrance se crió en Carolina del Norte. Hijo de padre petrolero, intentó cumplir con el mandato paterno de ser el abogado de la empresa y empezó a estudiar leyes. Mientras, practicaba futbol en la Universidad de Carolina del Norte y cuando su entrenador se retiró lo recomendó como sucesor. Así empezó a entrenar varones, hasta que le ofrecieron dedicarse a las mujeres también y aceptó.

Ese día volvió a su casa a plantearle a su mujer, M’Liss Gary, que no podría con todo. ''Y fue ella quien tomó una gran decisión, me dijo que dejara la universidad. No iba a ser rico pero iba a ser feliz'', cuenta sonriente. Durante 10 años entrenó a ambos equipos, hasta que en 1989 decidió dirigir sólo a las mujeres.

-- ¿Por qué?

-- Porque era una oportunidad. En 1986 me nombraron DT de la selección nacional, algo que nunca hubiera ocurrido si entrenaba varones. Y quería enfrentar el desafío del futbol femenino a nivel mundial porque el éste no es parte de la cultura estadounidense, pero yo me crié en distintas partes del mundo y sabía cuánto respeto siente la gente por el futbol.

-- ¿Cómo aprendió a entrenar mujeres?

-- Fue muy difícil al principio, cometí muchos errores. Cuando iba a la universidad, la literatura feminista me decía que hombres y mujeres eran iguales, entonces, mi primer planteo fue entrenar a las mujeres del mismo modo que a los hombres. Fue un desastre.

-- ¿Cuáles son las especificidades de entrenar a mujeres?

-- La principal diferencia entre hombres y mujeres es que no se puede dirigir a las mujeres tratando de conducirlas con la intensidad de la personalidad de uno, los hombres que dirigen son agresivos y tienen potencia física y oral y dirigen de modo de probar a los hombres que son más que ellos. Esto no funciona con las mujeres.

"Una mujer no te va a seguir simplemente porque la domines, sólo si le importas. Se dirige a través de lo humano.
Además, una de las cosas más difíciles cuando se entrena a atletas de elite es que compitan agresivamente contra sus colegas. Un hombre no tiene ese problema, aunque sea el hermano le va a querer ganar a muerte".

-- ¿Por qué es tan difícil para una mujer?

-- No entiendo por qué una mujer no puede separar la competencia de la amistad. Entonces, una de las cosas más difíciles de desarrollar es esto durante las prácticas.

"Esto hicimos en la práctica en Buenos Aires. Sólo les regalamos camisetas a las que ganaban para decirles que está bien competir, ser la mejor, ganar, así se construye la confianza que las prepara mejor para el mundo real. Porque en el mundo real en general hay que competir y ganarle a otro y esto construye una autoconfianza que los hombres aparentemente desarrollamos naturalmente".

-- ¿Crees que es por naturaleza?

-- Las feministas quisieran que dijera que las mujeres y los hombres somos iguales y que fuimos criados de forma diferente. Pero mi experiencia me dice que las mujeres y los hombres son diferentes.

-- Pero lo que el feminismo plantea es que si bien son diferentes, las diferencias no pueden trasladarse en el acceso a los derechos, a las oportunidades…

-- Cuando era joven, venía de las prácticas y hablaba con mi esposa de los problemas que tenía con las mujeres y ella me dio un libro de Carol Gilligan, una feminista con otra perspectiva. Lo leí y quedé maravillado. Explicó que hombres y mujeres piensan diferente.

"Gilligan estaba enojada con cómo se juzgaba a las mujeres según pautas masculinas, con la teoría de desarrollo moral de Lawrence Kohlberg, quien había dicho que las mujeres murieron en el segundo nivel de desarrollo moral y los hombres llegaron al sexto. Gilligan se transformó en una heroína para mí. Empecé a decir que las mujeres piensan, actúan, se conectan en forma diferente.

"Pero 20 años más tarde, leí un artículo de Gilligan negando las diferencias. El problema era que ella negaba esto por el temor feminista a que se piense que por ser diferentes no podrían acceder a la igualdad. Fue una desilusión para mí. No creo que le hagamos un favor a las mujeres cambiando la verdad para adaptarla a una agenda determinada.

"Lo cierto es que cuando empecé a aplicar el libro, empecé a tener éxito. Al principio pensaba que tenía que tener distancia con las mujeres, las llamaba por el apellido, les gritaba. Después me di cuenta que ellas odiaban esta distancia, querían que me relacionara con ellas...".

-- El futbol femenino está muy desarrollado en Estados Unidos, ¿esto se debió al triunfo en el campeonato mundial de 1991?

-- El cambio más importante no fue el mundial, fue el Title Nine, un mandato del gobierno que decía que cualquier institución que recibía fondos tenía que dar tratamiento igualitario a mujeres y varones. Esto produjo una explosión en todos los deportes. Se empezó a implementar a mediados de los 80. Y el evento futbolístico más importante fue la Copa del mundo de 1999. Cuando una jugadora se sacó la camiseta al meter el quinto penal. Te imaginas qué interesante fue para todos los hombres, ironiza.

-- ¿Y como está el futbol femenino hoy, es más importante que el masculino?

-- Está muy bien, es muy popular y de alto nivel. Pero no es más importante que el masculino aunque todo el mundo crea que sí. Es muy gracioso porque se cree que las mujeres pueden ganarle a los hombres pero no es así. El nivel comparativamente es de un sub14 o sub15 (chicos de 14 y 15 años). Esto va a ser siempre así porque los hombres son más fuertes físicamente.

-- ¿Qué recomendaciones puedes dar para incentivar el futbol femenino en Argentina? Ya que se dice que como no va gente a ver los partidos, no venden y no se puede sostener el negocio…

-- Por ahora, el futbol femenino tiene que vivir bajo el ala del masculino. ¿Cómo incentivarlo? Mediante hombres poderosos que tengan hijas y que quieran darles las mismas oportunidades que se les da a los varones para practicar este deporte.

"Al principio siempre va a haber diferencias en el público que mira futbol femenino y masculino pero el apoyo del padre con poder y al que le importe el desarrollo de su hija puede cambiar la cultura. Lo interesante en Estados Unidos, en 1991, fue que la copa de mujeres vendía entradas para 60 mil ó 90 mil personas por cada partido y el plan de comercialización era tratar de convencer a los padres de llevar a sus hijas a ver los partidos como modo de relacionarse con ellas.

"Además están las pruebas fehacientes de que las mujeres que practican un deporte tienen más confianza, son más fuertes físicamente, son más sanas y van a tener más disposición a dejar a un hombre que comete abuso contra ellas. Es más difícil someter a una mujer que practica deportes porque tiene otra presencia física".

-- Pero en el mundo del deporte también hay abusos de entrenadores hacia las deportistas…

-- Esto tiene que ver con la naturaleza humana y obviamente toda la atención que se pueda tener es buena.

-- ¿Qué debería hacer el Estado para promover el futbol femenino?

-- Obviamente leyes como el Title Nine. Pero en Inglaterra lo hacen distinto. La Prime League, la liga mas rica a nivel mundial, le dice a cada equipo que si quieren competir tienen que tener un equipo de mujeres. Entonces, si River, Boca, todos tienen futbol femenino, se va a desarrollar. Es muy bajo el costo. Los clubes tienen que hacerles frente a esto. Así el juego va empezar a entrar en auge…

-- Es que los equipos grandes acá tienen equipos de futbol femenino pero les dan las canchas en peores condiciones, en días y horarios complicados, la ropa no está pensada para mujeres.

-- Siempre es así al principio. Allá fue igual. Pero yo predigo que va a haber un gran hombre, un Maradona, un Messi, que va a tener una hija y va a decidir que su hija tenga la misma alegría que el futbol de dio a él. Y como es rico va a crear el club para su hija y lo va a pagar. Va a parecer como un iluminado. Y en 20 años, cuando Argentina esté ganando torneos mundiales de futbol femenino van a estar orgullosos. Si este país acepta que una mujer sea presidenta cómo no va a aceptar tener un buen equipo de futbol femenino.

08/SS/GG/CV