En Argentina, Programa de equidad benefició a 50 mil personas

POBLACIÓN Y DESARROLLO
   Levantar a una mujer es levantar a muchas personas
En Argentina, Programa de equidad benefició a 50 mil personas
Por: Leticia Puente Beresford/corresponsal
CIMAC | Nueva York, EU.- 19/02/2008

En todas las provincias de Argentina, el Programa de Equidad, destinado a abordar la vulnerabilidad de las personas pobres, orientado a la familia como unidad cohesiva y promotor de la igualdad entre hombres y mujeres, otorgó donaciones a 221 pequeños subproyectos enfocados a la capacitación, actividades productivas, salud reproductiva, responsabilidad parental, derechos y ciudadanía y bienestar infantil.

El Programa formó parte del Proyecto de fortalecimiento de la familia y promoción del capital social (Profam), financiado por el Banco Mundial (BM) con 5 millones de dólares, y benefició a cerca de 50 mil personas, directa o indirectamente, 80 por ciento mujeres y 20 por ciento hombres, señala este organismo internacional.

Dentro de este programa de Equidad se incluyó la capacitación como un punto clave, actividades productivas, y se abordaron áreas como salud reproductiva, responsabilidad parental, derechos y ciudadanía y bienestar infantil. Las y los participantes aprendieron también habilidades profesionales, a trabajar en equipo y a ayudarse mutuamente.

Ángela, joven madre de la provincia de Tucumán que participó en el taller de fabricación de productos de cuero, señaló: el taller me cambió muchísimo (…) porque no solo aprendí a trabajar el cuero. Este taller me devolvió mi dignidad como mujer.

El Banco Mundial indica que la mujer tiene que estar todo el día en su casa, cocinando, limpiando y cuidando a los niños. Y es común que se crea que debe aguantar la violencia doméstica, por el bien de sus hijos. Y también abstenerse de hacer cualquier comentario relacionado con la planificación familiar. Así lo han manifestado mujeres de familias pobres en Argentina, lo que contribuye a su aislamiento, vulnerabilidad y a que permanezcan en la pobreza.

Una piensa: Tengo que aguantar por los niños. Mi hija solo tenía dos meses de edad y a mí me golpeaban todos los días… durante siete meses, dice Marcela, joven víctima de la violencia doméstica en San Salvador de Jujuy.

INEQUIDAD Y POBREZA

Al reconocer la relación entre inequidad de género, crisis familiar y pobreza, en el año 2000 el Gobierno de Argentina inició Profam, gracias a un préstamo de 5 millones de dólares otorgado por el BM.

El objetivo de Profam era aplicar un nuevo método para abordar la vulnerabilidad de los pobres, orientado a la familia como unidad cohesiva y que promoviera la igualdad entre hombres y mujeres.

El proyecto ganó más pertinencia aún debido a la grave crisis económica que afecto al país entre 2001 y 2003, dice la gerente del proyecto, Josefina Stubbs, y agrega: Dado el alto desempleo entre los hombres -tradicionalmente los proveedores- las mujeres y jóvenes tuvieron que incorporarse a la fuerza laboral, lo que generó un aumento de los conflictos familiares y de la violencia doméstica.

Las principales beneficiarias de Profam fueron las familias argentinas más pobres que tenían antecedentes de violencia doméstica contra mujeres y niños, embarazo adolescente, delincuencia juvenil y/o abuso de sustancias y alcohol. El proyecto también se focalizó hacia familias con acceso limitado a información y servicios de salud reproductiva.

Tenemos derechos, como personas, como madres… derecho a participar en la definición de las políticas de salud. Todos los derechos son Derechos Humanos, dice Pimpi Colombo, presidenta del Consejo Nacional de la Mujer (CNM) en Argentina, quien puso en marcha el proyecto en colaboración con gobiernos locales y organizaciones comunitarias.

Rosa María Fernández, una mujer joven que participó en el taller sobre salud reproductiva, comentó: Muchos hombres hicieron preguntas acerca de los preservativos. A mí me incomodaba conversar, pero luego me sentí más a gusto. Mis hermanos no quisieron acompañarme al principio, pero más tarde sí vinieron.

Nelly Borquez, coordinadora local del proyecto en la provincia de Salta, resume la filosofía que sustenta los talleres: Capacitar a una mujer es como plantar un árbol en medio de tu casa. Si crece, todos los frutos que produzca y todos los beneficios que se obtengan de él no son solo para uno, sino para todos los que lo rodean: hijos, parejas y familias. De modo que levantar a una mujer es levantar a muchas personas.

El tema de la violencia doméstica era uno de los más solicitados, especialmente por las mujeres, quienes estaban interesadas en asuntos como asesoría legal, detección de la violencia doméstica y la creación y administración de centros de acogida para las victimas.

Estas actividades estimularon el diálogo y la reflexión entre los participantes: Me di cuenta de que lo que hacía estaba mal, confiesa Orlando, beneficiario del proyecto en Córdoba. Ahora tengo un hijo de ocho años, que a veces me hace hervir la sangre, pero mantengo la calma. Ya no lo golpeo, trato de hablar con él y con mis otros hijos. He cambiado.

Profam fue un proyecto que logró reducir la vulnerabilidad de las familias, comentó Pedro Alba, director de la oficina del Banco Mundial para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Promovió la autonomía de las mujeres, hizo que los hombres se dieran cuenta del papel que juegan en la igualdad de género, ayudó a las familias a identificar conductas violentas y reaccionar ante ellas, y expandió las redes sociales y familiares.

08/LPB/GG