Productos de la UNAM favorecerán al agro mexicano

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   Menos fertilizantes y plagas, mayor rendimiento
Productos de la UNAM favorecerán al agro mexicano
Por: Redaccion
CIMAC | México DF.- 12/02/2008

Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron productos con alto impacto, que constituyen alternativas viables para incidir en la solución de problemas en el agro, pues incrementan la producción agrícola y reducen sustancialmente los costos de los cultivos.

Asimismo, la Universidad Nacional –a través del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) y el Instituto de Biotecnología (IBt)–, trabajan en diversas investigaciones científicas y tecnológicas para buscar una mayor vinculación con el sector industrial.

El coordinador de la Investigación Científica de esta casa de estudios, Carlos Arámburo de la Hoz, afirmó que los hallazgos constituirán alternativas de control biológico y de biofertilizantes que promoverán un mejor rendimiento en la producción de los cultivos y, simultáneamente, ayudarán a disminuir el uso de fertilizantes y de pesticidas químicos, lo que tendrá una influencia positiva en el manejo sustentable de ellos y en la reducción de contaminantes.

En conferencia de prensa, Jesús Caballero Mellado, del CCG, y Alejandra Bravo de la Parra y Mario Soberón Chávez, del IBt, así como el director de esta última, Carlos Arias Solís, se refirieron a los productos creados en esas entidades en beneficio del campo y aclararon que no provocan ningún daño a la salud.

El Centro de Ciencias Genómicas elaboró dos clases de biofertilizantes que mostraron su utilidad para aumentar el rendimiento de los cultivos de frijol, diversos cereales y otros como la caña de azúcar.

Estos biofertilizantes, detallaron, se derivan del conocimiento que inicialmente se generó sobre la relación entre las plantas y los microorganismos asociados a ellas, en particular las bacterias. Se trabajó con rhizobium, en el caso del frijol, y Azospirillum en el de cereales y otros cultivos.

Ambos permitieron elevar la producción del campo y reducir el uso de fertilizantes químicos. Además, el empleo de esos biofertilizantes disminuye el costo del tratamiento de los cultivos por hectárea y propicia la accesibilidad de esos productos para los agricultores.

En el caso del primer biofertilizante, precisó Jesús Caballero, se creó para aumentar el rendimiento del cultivo del frijol y el valor nutritivo de su semilla, 10 veces más barato que el producto químico convencional al que sustituye por completo. Además, aumenta 40 por ciento su aprovechamiento e incorpora 50 por ciento más nutrientes.

El proyecto, señaló el experto, prevé la aplicación del biofertilizante en 200 mil hectáreas el próximo año en Zacatecas, principal entidad productora de la oleaginosa en el país.

Se convierte así en parte sustancial de la solución al problema que enfrenta este cultivo, al incrementar su rendimiento, mejorar el valor nutricional y eliminar la fertilización nitrogenada contaminante.

La investigación que dio como resultado este compuesto, detalló, se obtuvo luego de realizar dos modificaciones al material genético presente naturalmente en las bacterias, es decir, cepas con capacidad mejorada de fijación de nitrógeno.

El CCG también desarrolla un biofertilizante a partir de la bacteria llamada Azospirillum para el cultivo de cereales, aunque sus efectos benéficos se observan también en otras semillas.

Entre sus primordiales características figura el incremento de hasta 90 por ciento en los rendimientos de los cultivos en zonas rurales, donde no se aplican fertilizantes minerales, y sustituye a poco más del 50 por ciento de éstos en las regiones donde se les emplean.

El uso de un biofertilizante puede ser hasta 50 veces más barato que el producto tradicional. Por una hectárea de maíz, se requieren menos de 400 gramos de biofertilizante contra 500 kilogramos de productos minerales. Los otros cultivos susceptibles de aplicación son: trigo, sorgo, cebada e incluso caña de azúcar.

Caballero Mellado expuso que en la actualidad es posible pensar en generar "energía limpia" como los biocombustibles (etanol), sin considerar que la biomasa requerida para su producción debe proceder de cultivos que no precisen el uso indiscriminado de fertilizantes minerales y pesticidas contaminantes.

De lo contrario, la energía generada será "sucia" de origen. Los biofertilizantes constituyen una alternativa viable para la producción de biomasa vegetal y su transformación en "energía limpia".

CONTRA INSECTOS

Por su parte, el Instituto de Biotecnología ha desarrollado estudios para mejorar el control de insectos resistentes a insecticidas, químicos y biológicos, dañinos a la agricultura, trabajo publicado recientemente en la revista Science.

Alejandra Bravo y Mario Soberón informaron del diseño de una estrategia para eliminar a estos insectos, presentes en la agricultura. Ello asegura que las plantas transgénicas seguirán siendo de gran provecho para el campo.

De esta manera, resaltaron, una vez más se confirmó que hacer ciencia básica sirve para diseñar aplicaciones de impacto en la biotecnología. Los investigadores subrayaron que la resistencia de insectos al uso de pesticidas de origen biológico fue generada por la introducción y expresión de la proteína Cry, proveniente de la bacteria Bt (Bacillus thuringiensis), en las plantas.

Detallaron que existe una proteína llamada Cry, producida por la bacteria Bt, que se introdujo en el genoma de algunas plantas –transgénicas–, lo que derivó en que se volvieran resistentes a insectos, porque ellas mismas generan el insecticida Cry.

Con una mutación de la proteína Cry las toxinas se adhieren al intestino del animal causando su muerte. Asimismo, resulta fundamental controlar a los mosquitos para abatir enfermedades infecciosas como dengue o malaria.

Así, el algodón Bt y el maíz Bt son consideradas tecnologías muy poderosas. Sin embargo, el temor es que los insectos se vuelvan resistentes a la proteína Cry y, por ende, las plantas-Bt ya no sean invulnerables a los insectos.

El mecanismo elimina la plaga al interactuar con diversos receptores en el intestino del insecto. Los especialistas comentaron que el descontrol de éstas ocasiona pérdidas del 20 al 30 por ciento de los productos del agro.

Al término de la presentación, se realizó un recorrido por las instalaciones de la UNAM en esta entidad. En el bioterio, la jefa Operativa de éste, Elizabeth Mata, explicó que en este lugar se albergan especies como conejos, arañas y alacranes. A la fecha, hay mil 300 metros cuadrados en servicio pero la expectativa es que crezca hasta mil 800.

08/GG