Muerte materna, pocos avances para disminuir su alta incidencia

Mortalidad Materna
   Chiapas ocupa el primer lugar en México
Muerte materna, pocos avances para disminuir su alta incidencia
Por: Leticia Jiménez Muñoz/corresponsal
CIMAC | Tuxtla Gutiérrez, Chia..- 16/01/2008

Las tasas de mortalidad materna en México continúan siendo altas, situación que se agrava en las entidades con mayores índices de marginalidad y población indígena. Chiapas ocupa el primer lugar con una tasa de 103.2 por ciento.

La Secretaría de Salud en Chiapas reconoce que a pesar de haber instrumentado acciones para contrarrestar la tasa de mortalidad, en 2007 ocurrieron 51 muertes maternas: 37 por ciento fueron por causas directas de hemorragia, 28 por ciento por eclampsia y 20 por ciento por septicemia.

En el 16 por ciento restante se desconoce si tiene relación con el embarazo, parto y puerperio, puesto que no lo informan como tal.

La mortalidad materna es un indicador confiable para medir el nivel de desarrollo de un país, la calidad y el acceso a servicios sociales y de salud, coinciden organismos internacionales. También es una muestra de la situación que vive un país en materia de equidad de género en una sociedad, señala Naciones Unidas.

En Chiapas existen muchas comunidades o poblaciones aisladas que no cuentan con servicios, recursos humanos y materiales, además se pueden sumar otros factores como los usos y costumbres y el factor económico que impiden a la mujer asistir a revisión médica.

Más de la mitad de la población chiapaneca es rural y la mayoría de las mujeres indígenas cubre prácticamente todas las características de desventaja que elevan el riesgo de morir durante el proceso de embarazo, en el parto o después del alumbramiento.

De acuerdo a datos oficiales de la Secretaría de Salud estatal, son dos las regiones prioritarias con alto índice de mortandad materna: la región de los Altos y la Fronteriza.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha centrado su estrategia para abatir la mortalidad materna en la atención universal de los embarazos, partos y postpartos por personal profesional o calificado.

Este organismo reconoce, además, como personal profesional a médicos o médicas ginecobstetras o generales, a parteras profesionales y a enfermeras obstetras, y argumenta que la atención calificada del parto asegura la detección y el tratamientos oportunos de las urgencias obstétricas, tanto en el primero como en el segundo nivel.

Al respecto, Graciela Freyermuth apunta en su artículo Chiapas, incluido en el libro Muerte Materna y Presupuesto Público, que en esta entidad federativa el 53 por ciento de los partos en las zonas indígenas son atendidos por parteras.

"Las parteras de la región Altos no alcanzan a cubrir los requisitos que establece la OMS para la atención del parto, ya que no satisfacen el perfil", señala.

En una encuesta aplicada en el municipio de Tenejapa, explica Freyermuth, el 60 por ciento de ellas no han cursado estudios de ningún nivel. La mujer que con más años de escolaridad había llegado al 5º año de primaria.

Así también la mayoría de estas mujeres no sabe leer ni escribir y, por tanto, no es candidata a recibir formación de partera profesional.

En los Altos, destaca la especialista, el 60 por ciento de los partos continúan siendo atendidos por estas parteras o sus familiares. En general, en las comunidades indígenas las parteras tradicionales son las preferidas para la atención y son las únicas especialistas con disponibilidad las 24 horas del día.

Por ello, la investigadora refiere que para incidir en la disminución de muerte materna, se requieren cuatro condiciones.

La primera, es disminuir la movilidad de personal de salud y fomentar su permanencia y disponibilidad de 24 horas los 365 días del año.

Las otras dos son brindar entrenamiento permanente al personal de salud sobre competencia cultural, manejo de las urgencias obstétricas básicas y evaluar sus habilidades respectivas y dar entrenamiento a las parteras para la identificación temprana de complicaciones durante el embarazo, parto y puerperio.

Y, por último, establecer los mecanismos funcionales de referencia entre parteras y los centros de salud, y entre los hospitales, concluye.

08/LJM/CV