Violencia contra embarazadas puede derivar en muerte materna

Mortalidad Materna
   Aunque no hay registro preciso, se puede detectar
Violencia contra embarazadas puede derivar en muerte materna
Por: Lourdes Godínez Leal
CIMAC | México, DF.- 31/12/2007

La violencia en el embarazo que termina en la muerte de la mujer debe considerarse como muerte materna, ya que en la actualidad en México no existe un registro de fallecimientos por esta causa, pero sí datos que lo corroboran.

Así lo demuestra un estudio realizado en Morelos por Lourdes Campero, Ana Langer y Sofía Reynoso, entre otras investigadoras, del Instituto Nacional de Salud Pública, para visibilizar el subregistro y que la violencia perpetrada contra las gestantes no es un asunto aislado sino por motivos de su condición de género.

El estudio se realizó en 277 certificados de defunción de mujeres de entre 12 y 50 años de Morelos, que murieron entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2001, mediante la revisión de expedientes clínicos y/o autopsias verbales. Se detectaron más muertes maternas que las reportadas por cifras oficiales.

Por ello, las investigadoras afirman que el evento reproductivo (embarazo) fue el factor que desencadenó el homicidio o suicidio de por lo menos cuatro mujeres.

Las muertes violentas de mujeres embarazadas, por homicidio o suicidio, son consideradas accidentes y por lo tanto se excluyen de esta definición, es decir, no se consideran muertes maternas, señalan las especialistas.

Aunque la Secretaría de Salud (SS) en sus indicadores básicos de mortalidad en 2004 menciona que desde 2002 decidió realizar una búsqueda intencionada para determinar el número de muertes maternas y sus causas a partir de ese mismo año mediante la aplicación de la metodología Ramos (Reproductive Age Mortality Survey por sus siglas en inglés), lo cierto es que no hay una definición que incluya esta modalidad de violencia en el embarazo, ni registros.

Desde entonces (2002), indica la dependencia, "se ha realizado una exhaustiva revisión de los certificados de defunción de cada muerte materna confirmada o sospechosa, con ayuda de información complementaria".

Entre estas destaca los dictámenes de los Comités de Mortalidad Materna, las autopsias verbales, cuestionarios confidenciales de mortalidad materna, resúmenes clínicos y otros documentos que "permiten" corregir la subestimación de las muertes.

Según la SS, cuando ocurre una defunción relacionada con el embarazo, parto o puerperio, el personal de salud se traslada al lugar de los hechos, solicita información y estudia la defunción.

"En caso de que se confirme una muerte materna, se documenta el caso y se concentra en el nivel nacional para solicitar al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) se efectúen las correcciones en la estadística oficial", señala en su publicación la dependencia.

Sin embargo, el estudio aplicado al estado de Morelos reporta que en el caso de las muertes violentas es poco común que los embarazos sean identificados, por lo que estos fallecimientos quedan clasificados como muertes provocadas por lesiones externas.

Las investigadoras argumentan que aunque la violencia familiar está muy documentada, se desconoce qué porcentaje de mujeres embarazadas la padece, pero además mueren por esta causa.

"Algunos trabajos han mostrado cómo el embarazo puede ser un factor asociado positiva o negativamente con mayor violencia familiar" (sic) y enfatiza que cuando una mujer en estas condiciones es víctima de violencia las repercusiones en su salud pueden ser un aborto provocado, homicidio o suicidio.

El estudio destaca que al no considerar a la violencia como causa indirecta de muerte materna, no se identifica cuál es la dimensión e impacto entre todas las causas ya que sólo se registran como muertes por violencia pero sin hacer mención al embarazo o puerperio.

AUTOPSIA VERBAL

Las investigadoras destacan que la autopsia verbal es una técnica utilizada ya en otros estudios para identificar muertes maternas. Se trata de un cuestionario cerrado con algunas preguntas abiertas, "la obtención de manera lógica y puntual de la historia de la enfermedad o los sucesos que desde la perspectiva de los familiares o amigos cercanos, llevaron a la muerte".

No obstante, observan que pese a que se ha utilizado esta técnica, en ningún trabajo se encontró que a través de ella se hayan identificado muertes maternas por homicidio o suicidio.

El estudio demostró que el homicidio o el suicidio "fueron el último eslabón de una serie de episodios de violencia perpetrados por las parejas u otros familiares de las mujeres fallecidas" y que el embarazo pudo haber contribuido directamente a llevar a las mujeres a la muerte.

Considera que si el embarazo desata o agrava la violencia familiar y subsecuentemente se llega a la muerte "correspondería considerarla, al menos teóricamente como una causa de muerte obstétrica indirecta".

Y, pese a que se demostró a través de la autopsia verbal que existía una "relación causal" entre violencia familiar y muerte materna, estos casos no aparecen como tal en las estadísticas oficiales, sino que son registrados como muertes violentas.

Lo que las autoras de la investigación plantean es considerar las muertes violentas durante el embarazo y los 42 días posparto como muertes maternas indirectas, según lo ha definido la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), en lugar de identificarlas como muertes relacionadas con embarazo.

Asimismo, señalan que el incluir la violencia familiar como una causa obstétrica indirecta, permitiría ampliar y perfeccionar el registro y comprensión de las muertes maternas.

Identificar y reconocer en las estadísticas oficiales las circunstancias sociales como posibles causas de muerte materna, abre la posibilidad de establecer programas, políticas públicas y servicios de prevención y atención que contemplen la dimensión del problema.

Es posible identificar la violencia familiar en los servicios de atención prenatal y posnatal, así como el estudio de las muertes maternas violentas con la técnica de la autopsia verbal, que aunque las autoras de la investigación reconocen como un "proceso doloroso", es altamente factible.

07/LGL/GG/CV