Argentina: salida de Ginés, ofrenda a la jerarquía católica

   Ex ministro de Salud, defensor de los derechos femeninos
Argentina: salida de Ginés, ofrenda a la jerarquía católica
Por: Sandra Chaher
CIMAC/Artemisa | Buenos Aires, Arg.- 11/12/2007

Hasta su último día, Ginés González García siguió siendo impecable y coherente con su defensa de los derechos humanos, y de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La semana pasada estampó la firma sobre una guía para la atención del aborto legal que venía demorada hacía años.

Aunque suene trágico, no debo ser la única que está preguntándose ¿Cómo va a ser la vida sin Ginés? ¿Tendremos las feministas otra u otro aliado así en el gobierno? ¿Alguien que defienda con tanta convicción los derechos sexuales y reproductivos y que esté dispuesto a poner el cuerpo y el cargo por ellos?

Primero le pidieron que fuera candidato a legislador por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Y él aceptó, porque antes que nada es un político, un soldado como a veces le gusta decir.

Viene de la gestión de Eduardo Duhalde, y antes fue ministro de Juan Pablo Cafiero en la provincia de Buenos Aires. Cuando le pidieron que acompañara a Daniel Filmus algo ya era preocupante, algo que yo percibía entonces, quizá ingenuamente, como visión corta del gobierno: Ginés quizá ayudaría a Filmus a remontar las elecciones, pero cuánto perdería la sociedad si dejaba el Ministerio de Salud.

Finalmente, la lista de Ginés no le sumó tanto al candidato a jefe de gobierno. Es que GGG no es un militante que le guste andar de reuniones en unidades básicas; tampoco se preocupó por consolidar una base de poder (y de votos) que lo sustente. GGG es un hombre de acción, un púgil, su mejor lugar es el ring, expuesto y dando pelea.

Y en cambio, qué podíamos perder si dejaba el Ministerio de Salud: mucho. Sin embargo, todavía no había que preocuparse, los rumores decían que si Cristina Fernández ganaba las elecciones, le pediría que siguiera al frente del Ministerio. ¿Habrán sido ciertos estos rumores? Atando cabos, pareciera que no.

Cristina Fernández fue la persona más cercana al ex presidente Kirchner que salió a darle batalla públicamente a GGG. Cuando él habló de despenalizar el aborto, allá por el 2004, ella, entonces senadora, dijo que no acordaba. Mientras el jefe de gabinete Alberto Fernández primero desmentía a GGG, y cinco meses después admitía dubitativo que había que abrir el debate sobre la despenalización del aborto, Cristina era rotunda y no dudaba: nunca puso marcha atrás.

En agosto del 2005, explicó sus razones en la revista Newsweek: "porque soy católica, pero también debido a profundas convicciones". ¿Cuáles serán esas convicciones si no son las católicas? Misterio, porque Cristina no fue específica hasta ahora sobre ese tema ni sobre ningún otro que tenga que ver con los derechos de las mujeres.

Sin embargo, poco después de asumir dio una señal inequívoca de hacia dónde no apuntará su gestión: reemplazó a GGG por Graciela Ocaña, a quien si bien se la adscribe al grupo de las Generalas –quienes le llevan a Cristina las inquietudes del movimiento de mujeres, entre otros temas-, no se sabe mucho de su posición sobre temas de género.

Poco después GGG fue designado embajador en Chile. O sea, no sólo se lo corre del ring sino que directamente lo sacan del recinto, no podrá dar batalla siquiera desde la tribuna legislativa. Las embajadas suelen ser premios consuelos, en el caso de GGG es como mandarlo a Siberia.

Mientras tanto, crecen otros rumores: que Cristina dio la orden de dejar morir los proyectos sobre reglamentación del aborto legal en el Parlamento y que su gestión intentará reestablecer con la iglesia católica los vínculos que su marido dejó languidecer.

En este contexto, la salida de GGG de la política grande de Argentina no puede ser leída en otros términos que como una ofrenda a la jerarquía católica, el titular de la nota que se viene: "Se acabaron los problemas".

Pero es una ofrenda roja, manchada de sangre. Para la sociedad, especialmente para las mujeres, y para GGG, esto es un sacrificio.

07/SC/GG