Normales rurales y Gobierno, enfrentamiento histórico

   Estudiantes de Ayotzimpa defienden empleo e ideas
Normales rurales y Gobierno, enfrentamiento histórico
Por: Jonathan Pardiñas
CIMAC | México DF.- 11/12/2007

El conflicto de las y los normalistas en Ayotzinapa, Guerrero, refleja las condiciones a las que se han enfrentado las y los maestros rurales a lo largo de su historia, debido a que no sólo defienden un empleo, sino una forma de vida, donde el enemigo siempre ha sido el gobierno, y en algunas ocasiones, hasta el Ejército.

Un estudio de la investigadora Alicia Civera, del Colegio Mexiquense, asegura que las normales rurales aparecen como suspendidas en el tiempo, enredadas en las disputas de un gobierno visto como modernizador y elitista que le da la espalda a las capas populares, y los estudiantes vistos como jóvenes oportunistas más involucrados en la política que en sus estudios.

Recuerda que desde 1938 el Gobierno federal redujo el presupuesto de las 35 escuelas normales rurales, lo que provocó que las condiciones de vida en los internados se deterioraran debido a las epidemias que se desataron en los planteles. Para 1940, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) se fue a huelga en respuesta a la disminución del presupuesto.

Y el gobierno respondió también, ya que Manuel Ávila Camacho con su política de limpia de comunistas en el sistema educativo desintegró las normales, separándolas en Escuelas Prácticas de Agricultura y Escuelas Normales Rurales, dejando tan sólo 18 planteles de estas últimas.

Pero los estudiantes y padres de familia, con el apoyo del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM), así como otros sectores de la sociedad civil evitaron que más normales se cerraran.

Civera registra que para 1943 las escuelas dejaron de ser mixtas, además de que señala que en estos años era práctica común que el Ejército entrara a los planteles para reprimir a los estudiantes. Para 1969, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz cerró 15 de las 29 normales que quedaban en ese año.

El estudio La Legitimación de las Escuelas Normales Rurales, de Alicia Civera, asegura también que las normales ofrecían un medio de subsistencia para huérfanos, hijos de viudas o madres solteras, o los campesinos más pobres, puesto que todos los alumnos recibían una beca para realizar sus estudios en los internados.

Esta forma de vida es lo que defienden ahora en esa lucha, que para ellos, no es nueva. Ya sean los normalistas de Ayotzinapa, los de Mactumatzá, en Chiapas, o los del Mexe, en Hidalgo, todos están acostumbrados a pelear por sus derechos, que históricamente han sido castigados. Apenas en abril de este año, mil 500 integrantes de la FECSM protestaban en la Ciudad de México por el cierre de los internados en Mactumactza, Chiapas, y el Mexe, en Hidalgo.

Y es que las normales ofrecían desde sus inicios, para los estudiantes con menor expectativa o condiciones más desfavorables, la posibilidad de terminar la educación primaria, aprender español y ser un puente de empleo, ya que existía la promesa de una plaza al terminar la carrera, no sólo en el campo magisterial, sino en la burocracia agraria, afirma el estudio.

Y precisamente este es parte del problema por el que las 17 escuelas que forman la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), se declararon en paro indefinido de labores en Guerrero, ya que la Secretaría de Educación del estado prometió dar 75 plazas a egresados, lo cual no sucedió, además de que, según las y los normalistas, la dependencia pretende desaparecer la licenciatura en Educación primaria.

Las y los normalistas se apostaron a las afueras del Congreso de Guerrero y el 14 de noviembre fueron desalojados por agentes de la Policía Estatal Preventiva, dejando un saldo de diez heridos y siete presuntos desaparecidos. Esta semana, los normalistas llegaron a México a exigirles a los diputados en San Lázaro una salida a este conflicto que no vislumbra una pronta solución.

07/JP/GG