En escuelas mexicanas ocurre intimidación, abuso y violencia

INFANCIA
   En AL no hay dados precisos sobre castigos corporales
En escuelas mexicanas ocurre intimidación, abuso y violencia
Por: Estephanye Reyes
CIMAC | México.- 07/12/2007

El castigo físico, el maltrato psicológico y el abuso sexual se manifiestan en prácticas culturales de abuso hacia las niñas, niños y adolescentes al interior de las instituciones educativas, dice Sérgio Pinheiro, experto independiente de Naciones Unidas, en un informe presentado en 2006.

En México, el 32 por ciento de las niñas y niños, entre 6 y 9 años de edad, asegura que los tratan con violencia en la escuela, de acuerdo con la Consulta Infantil y Juvenil de 2000, realizada por el Instituto Federal Electoral (IFE). En la Consulta de 2003, 16 por ciento reiteró que los golpean en la escuela, 3.4 por ciento dijo "abusan de mi cuerpo" y otro 16 por ciento aseguró "me insultan".

La violencia afecta profundamente el ambiente escolar, reduce el rendimiento de las y los estudiantes y cuerpo docente, deteriora las relaciones y en muchos casos provoca que el agredido quiera abandonar la escuela.

MALTRATO FÍSICO EN ESCUELAS

Más de dos terceras partes de estudiantes del DF se consideran protegidos dentro de sus escuelas. Sin embargo, la tercera parte de los varones y la quinta parte de las mujeres consideran que sus compañeros de escuela son peligrosos, dice el estudio Estrategias para prevenir y atender el maltrato, la violencia y las adicciones en las escuelas públicas de la Ciudad de México.

Entre 2003 y 2004, la Unidad de Atención al Maltrato y Abuso Sexual Infantil atendió 482 casos: 140 de maltrato físico, 79 de abuso sexual y 73 por violencia psicológica.

Las indagaciones realizadas muestran que la mayoría de las situaciones de abuso o de hostigamiento sexual ocurre entre los propios alumnos. El IFE señaló que 21.5 por ciento de la adolescencia se han sentido discriminada por sus propios compañeros.

BULLING

La intimidación o bulling, entendida como una conducta de persecución física y/o psicológica contra otra persona, a la que se elige como víctima de repetidos ataques, se da entre estudiantes.

Romper o esconder objetos personales, dejar mensajes escritos, burlarse, poner apodos, amenazas, las riñas entre las y los alumnos (que incluso se difunden en Internet) son algunos de los métodos que elige el victimario y, generalmente, pasan desapercibidos por las y los educadores.

El psicopedagogo argentino Alejandro Castro Santander asegura que 70 por ciento de los estudiantes reconoce haber participado en procesos de intimación; ya fuera como víctima, victimario o espectador.

Los mismos docentes promueven racismo, machismo y discriminación bajo la forma de bromas inofensivas dentro del aula. 16.8 por ciento de la adolescencia encuestada en 2003 por el IFE respondió ser discriminados en la escuela.

El problema es que si las acciones son constantes, la víctima difícilmente podrá salir de la situación por sus propios medios. Entonces, se presenta bajo rendimiento, fobia de ir al colegio (ausentismo), tristeza o depresión y pérdida de autoestima. Si estos indicadores son desatendidos y existen factores agravantes, el hostigamiento puede derivar en cuadros de neurosis, reacciones muy violentas o hasta en el suicidio.

LA VIOLENCIA JUSTIFICADA

En América Latina no se cuenta con datos exactos sobre el uso de castigos corporales en las escuelas y centros de educación formal que permita afirmar la gravedad y frecuencia de tales acciones o si se trata de una conducta marginal u ocasional. Pero dichos actos constituyen una violación a los derechos de la infancia.

El informe de Pinheiro indica que sólo el 42 por ciento de las niñas y niños escolares en América Latina y el Caribe están protegidos contra los castigos físicos en la escuela, en tanto que el 58 por ciento está desprotegido de la violencia ejercida por personal educativo.

El estudio Acabar con la violencia legalizada contra los niños y niñas. Iniciativa global para acabar con todo castigo corporal hacia niños y niñas, llevado a cabo por Save the Children Suecia, establece un diagnóstico sobre la situación de la legislación de los países de la región sobre la prohibición explícita del castigo físico en la escuela y otros ámbitos.

Sólo 5 países latinoamericanos tienen leyes que prohíben expresamente el castigo corporal o físico en la escuela: Republica Dominicana, Ecuador, Honduras, Venezuela y Haití, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Es urgente que el Estado enmiende las leyes federales y estatales para asegurar que se respeten los derechos de la infancia; garantizar la integridad física, psicológica y social de los estudiantes en los espacios de enseñanza y establecer políticas públicas de prevención de las distintas formas de violencia en el sistema educativo, recomienda el Comité de los Derechos del Niño relativas a la violencia.

07/ER/GG/CV