Pasta de Conchos: un año y no entregan los cuerpos

DERECHOS HUMANOS
   No cesa intimidación a mujeres
Pasta de Conchos: un año y no entregan los cuerpos
Por: Soledad Jarquín Edgar/enviada
CIMAC | San Juan de Sabinas, Coah..- 19/02/2007

En punto de las 2:15 horas de esta madrugada, el ulular de sirenas anunció el primer aniversario del accidente en la mina de carbón número 8 de Pasta de Conchos, donde 65 mineros perdieron la vida, lo que revivió el recuerdo y dibujó el dolor de una herida que sigue abierta.


Las viudas y familiares realizaron desde la tarde de ayer una vigilia religiosa para recordar la tragedia y reiteraron su demanda principal a los concesionarios de Industrial Minera de México para que entreguen los cuerpos y a los gobiernos para que castiguen a los verdaderos culpables de la tragedia, que cambió la vida de 65 familias y dejó más de 100 niñas y niños huérfanos.


"Que la tragedia de Pasta de Conchos cambie la vida de la región, que se respeten los derechos humanos y laborales de los trabajadores, para que nunca más se repita una tragedia de esta naturaleza", se dijo en voces distintas durante la larga jornada.


Frente a gran cantidad de medios de comunicación locales, nacionales y extranjeros, una y otra vez las viudas, madres, hermanas e hijas dieron cada una las versiones de sus vivencias personales, del momento que un año atrás les cambió sus vidas.


Encabezadas por Elvira Martínez Espinoza, la única viuda que se ha negado a recibir la ayuda de "la empresa que le ha hecho tanto daño", las mujeres de la región se instalaron en las afueras de la mina número 8 de Pasta de Conchos, luego de una caravana desde la ciudad de Monclova, ubicada a 142 kilómetros de distancia.


Bajo pequeñas carpas de plástico, las mujeres pusieron un altar con las 65 fotografías de los mineros e igual número de veladoras por cada una de las víctimas.


La empresa concesionaria no permitió que este grupo de mujeres entrara a la boca mina para realizar el memorial, luego de que iniciaran un proceso penal contra quien resulte responsable de la muerte de esposos, hermanos, padres e hijos.


Antes de concluir el memorial, un grupo no tan numeroso de familias escuchó la misa que celebró el obispo de Saltillo, Raúl Vera, junto con otros cinco sacerdotes de la región. Las ofrendas en esta misa consistieron en carbón, casco, lámparas, botas y otros utensilios de trabajo de los mineros de Pasta de Conchos.


El memorial por los 65 mineros transcurrió en medio de la oscuridad, sólo en breves ratos iluminada por las luces de flashes de las cámaras, por las lámparas de las cámaras de televisión y por las veladoras encendidas, cuya débil luz iluminaban las fotografías de los rostros de los 65 trabajadores de Pasta de Conchos.


Las familias de los mineros tomaron una copa de agua por cada una de las víctimas y la compartieron con el resto de los asistentes, incluso con las y los sorprendidos reporteros de los medios. "Son como nuestras lágrimas, que contienen el sabor amargo de nuestro llanto de los últimos 365 días", dijo Elvira Martínez.


Sobre la caravana que realizaron los familiares entre Monclova y Pasta de Conchos, Elvira afirmó que fue una forma de "manifestar nuestra inconformidad porque la empresa no ha recuperado los cuerpos, como se comprometió, pero en cambio no se cansa de limpiar su imagen".


Antes de partir en la caravana, Elvira había agradecido a los organismos sociales que han apoyado y participado solidariamente y afirmó que un año fue tiempo suficiente como para que los empresarios hubieran ya entregado los cuerpos de sus esposos.


Elvira, viuda de José Vladimir, denunció que la empresa ha tratado de intimidar a las otras familias, las ha tratado de callar, con apoyos económicos, pero "no se trata de pesos y centavos, se trata de vidas humanas".


07/SJ/GG