Argentina: La exclusión de los migrantes

   Drástico aumento de migración en AL de 1960 a 1990
Argentina: La exclusión de los migrantes
Por: Norma Loto
CIMAC/SEMlac | Buenos Aires, Argentina.- 22/08/2006

Anhelos de prosperidad, conflictos sociales, persecuciones ideológicas o falsas promesas, representan las causas históricas y actuales de las migraciones, un fenómeno que hoy abarca a 190 millones de personas ausentes de sus países de origen, cerca del tres por ciento del total de la población mundial.


De acuerdo con publicaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las migraciones de América Latina, dentro de la misma región y hacia América del Norte, pasaron de 1.5 millones en 1960 a 11 millones en 1990.


"Los migrantes envían importantes remesas a sus países de origen. Se calcula que, en el 2005, la cifra fue de 160 mil millones de dólares a través de mecanismos oficiales, y 250 mil millones si se consideran los canales informales", declaró recientemente Ibrahim Awad, director del Programa de Migración Internacional de la Organización Internacional del Trabajo.


"Todo esto contribuye a mejorar el capital humano, un aporte vital para el desarrollo en las naciones de origen", añadió.


El representante de este organismo internacional apuntó, no obstante, que, en los países receptores, estas personas "son víctimas de explotación y abusos en la forma de bajos salarios, malas condiciones de trabajo, falta de protección social, negación de sus derechos y discriminación".


En Argentina, bajo la presidencia de Carlos Menem (1989-1999), la economía nacional transitó por una estabilidad, basada en la paridad peso/dólar, y ello devino en tentación para muchos ciudadanos de estados limítrofes.


Así, llegaron personas provenientes de Bolivia, Uruguay, Paraguay y Perú, quienes conformaron la ola migratoria de fines de siglo XX. Y, si bien el mercado laboral les abrió sus puertas, el costo a pagar fue excesivo: explotación, hacinamiento, xenofobia y precariedad laboral.


Los grupos migrantes limítrofes representan una mano de obra altamente vulnerable, pues gran parte de ellos carece de documentación en regla, por lo cual se convierten en presa fácil de los empleadores, quienes, al evadir aportes sociales, reducen sus costos de producción.


Pese a tal desamparo, esta fuerza laboral creció, con lo que se extendió el desempleo entre quienes, provenientes de las provincias empobrecidas del noroeste y noreste, llegaban a las ciudades importantes de esta nación.


Un estudio sobre migraciones, mercado de trabajo y pobreza en el Gran Buenos Aires, asegura que, en la década del noventa, "los migrantes limítrofes ocuparon puestos que antes tenían los migrantes internos en los empleos asalariados no registrados en la construcción y en el servicio doméstico, y, en menor medida, en la industria del vestido y el calzado".


"Esto hizo que estos últimos se refugiaran más frecuentemente en empleos por cuenta propia", señala este informe, elaborado por los investigadores Rosalía Cortés y Fernando Groisman, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).


PALABRAS DE MUJER MIGRANTE


La peruana Natividad Obeso llegó a Argentina en 1994, huyendo de conflictos políticos desatados en su país por el grupo insurgente Sendero Luminoso. Pero este suelo, que manifiesta en su Carta Magna estar abierto a todos los hombres del mundo que quieran habitarlo, le reveló que lo único disponible para su nueva vida era la exclusión.


Esto no desanimó a Natividad, pues decidió organizar su fuerza desde la Asociación Civil de Derechos Humanos Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas, una agrupación que defiende a estos grupos poblacionales. "Me duele mucho que existan personas inhumanas que discriminan", dijo Obeso a SEMlac.

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