Efectos psicosociales en las localidades de origen

   Las Mujeres en la Migración, estudio
Efectos psicosociales en las localidades de origen
Por: Hypatia Velasco Ramírez
CIMAC | México.- 06/09/2006

Un aspecto menos estudiado de la migración se refiere a sus consecuencias psicosociales sobre las familias y personas que se quedan en las localidades de origen, particularmente las mujeres, adultas y adultos mayores, y jóvenes, asegura la publicación Las Mujeres en la migración.


Señala que el vínculo que existe entre la migración y la pobreza esta ligado a la propia definición de la pobreza, la cual abarca no sólo a los sectores de la población cada vez más diferenciados en cuanto a origen social e ingresos per cápita.


También engloba la carencia de satisfactores que son necesarios a la calidad de vida como son las oportunidades de educación, empleo, atención médica y reconocimiento social.


De acuerdo a la publicación en las zonas donde no se pueden solventar ni las necesidades básicas, ni las de participación se intensifica la migración, indica el texto publicado por el Centro de Reintegración Familiar de Menores Migrantes AC.


La aceleración del flujo migratorio y la consolidación del "sueño americano" se deben fundamentalmente al fracaso de un modelo incapaz de generar empleos, así como a la persistencia de desequilibrios estructurales y de políticas públicas orientadas "exclusivamente hacia la inserción del país en el club selecto del primer mundo", indica.


Asimismo plantea que una de las principales características de las actuales migraciones es que se extienden las familias transnacionales, las cuales son grupos diferentes por naturaleza de tradicional unidad mononuclear.


Esto es que "las mujeres de las comunidades transnacionalizadas tienen en promedio a dos familiares cercanos -en el norte- en la mayoría de los casos se trata de sus hijas e hijos, y en una cuarta parte de ellas se trata de sus esposos y en proporciones menores de hermanos, nietos, padres u otros".


Algunos de los problemas que enfrentan estas mujeres es que cualquier conflicto que exista con las y los hijos dará pie a la ira del padre que considerará que han fallado en su papel, además de los desequilibrios internos ocasionados por su ausencia, indica el texto. Además, se enfrentan a la desesperación ante la perspectiva de un futuro solitario, al reproducirse el fenómeno en la siguiente generación.


Por otro lado, las madres de familia piensan que sus hijos las apoyarán mientras estén solteros, pero al casarse y adquirir la obligación de mantener a su familia, se involucran en el sistema de compras a crédito que restringe su capacidad de ahorro. Así, "Se olvidan de ellas limitándose a enviarles 100 dólares el día de las madres", comentan.


"Al hombre le toca atender la parcela y los animales, a la mujer su casa y sus hijos. En ausencia de los varones, a ella se le aligera el quehacer doméstico, al mismo tiempo siente el peso de actividades adicionales que no le corresponden".


Al parecer, la ausencia del cónyuge lleva a una disminución de la autorrepresión que se imponen las mujeres casadas, explica.


En conclusión, "las localidades transnacionalizadas son el teatro del reacomodo de las relaciones sociales y su soporte económico: la riqueza, aunque la dependencia de estos aportes externos acentúan la vulnerabilidad de las mujeres".


Sin embargo, "el ingreso al mercado laboral (de las y los migrantes) no garantiza ninguna liberación, pero rompe el aislamiento y encierro. Garantiza cierta autonomía económica y propicia un proceso paulatino de empoderamiento. La ausencia de los varones también abre a las mujeres espacios de participación social y política", finaliza.

06/BH/LR/CV