Indígenas en el DF: hablar de aborto no tiene mucho sentido

Periodistas por el Respeto de los Derechos Sexuales y Reproductivos de la Juventud
   CAMPAÑA PERIODISTAS POR EL RESPETO DE LOS DSyR DE LA JUVENTUD
   Sin uso de anticonceptivos, su maternidad la deciden sus parejas
Indígenas en el DF: hablar de aborto no tiene mucho sentido
Por: Guadalupe Cruz Jaimes
CIMAC | México, DF.- 24/09/2012

Para las jóvenes indígenas que viven en esta capital el aborto sigue siendo una práctica prohibida, aunque coinciden en que cuando peligra la salud de la mujer la interrupción del embarazo es una alternativa.

Marisela Olvera, de 24 años, llegó del municipio de Amealco, Querétaro, a esta ciudad para trabajar y poder mantener a su hija de ocho años.

La otomí narró a Cimacnoticias que cuando se dio cuenta de su embarazo, por temor a los regaños de sus padres, pensó en abortar, pero la doctora de un centro de salud en esa localidad queretana la convenció de no hacerlo.

Entrevistada en el contexto del "Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe", que se conmemora cada 28 de septiembre, la queretana relató que cuando tenía seis meses de gestación "mi mamá me llevó para que me revisaran porque ella sospechaba que yo estaba embarazada".

En el centro de salud "la doctora me dijo que lo pensara bien porque corría riesgo. Me dijo que por más que mis papás me regañaran no tenía porque abortarlo, y lo tuve", indicó.

En Amealco, Marisela no recibió información acerca de cuáles son los métodos anticonceptivos y cómo se utilizan, de haber contado con estos insumos, "sí me hubiera cuidado", aseguró la otomí.

Querétaro es uno de los 17 estados del país que reformó su Constitución local para "proteger la vida desde la concepción-fecundación", lo que ha restringido el acceso a las causales legales para interrumpir un embarazo e incluso criminaliza a las mujeres por abortar.

VIVIR ESTIGMATIZADA

Marisela Olvera, quien cursó hasta tercer grado de primaria, se perdió las lecciones de educación sexual, las cuales tampoco pudo recibir en el centro de salud "porque estaba lejos, hacíamos una hora caminando", añadió.

La otomí, quien ahora reside con su hija en la delegación Cuauhtémoc, consideró que aunque no interrumpió su embarazo "estuve a punto de vivir el aborto y pienso que quien pasa por eso siente feo, conozco a una amiga que así le pasó".

Su conocida es una joven que tuvo un embarazo a los 16 años de edad y su novio le pidió que abortara. Ella lo intentó: compró "unas hierbas", pero no le hicieron efecto. Finalmente, la amiga de Marisela tuvo un aborto espontáneo.

"En Querétaro no se habla del aborto, es muy mal visto, por eso no sabemos quienes lo han hecho. Nadie lo dice, lo ocultan mucho", agregó.

Para culminar con el estigma de las mujeres que abortan y garantizar que no pongan en riesgo su salud y su vida, es preciso lograr la despenalización del aborto en México, América Latina y el Caribe.

Ese fue el motivo por el que hace 22 años, el movimiento feminista de la región impulsó la campaña del 28 de septiembre, que este año lleva como lema "Aborto, legal y seguro: cuestión de derechos, cuestión de democracia".

A cuatro años de su llegada a la capital, la indígena duda si el aborto se debe practicar cuando la mujer sufrió una violación sexual, pero asegura que es necesario cuando la salud y la vida de la mujer están en riesgo.

Aunque conoce que en el DF la interrupción del embarazo es legal hasta las 12 semanas de gestación a solicitud de las mujeres, refirió que su postura acerca del aborto no se modificó: "Seguimos siendo las mismas, no por vivir en la ciudad hemos cambiado".

En el DF, 14 de cada 100 personas (122 mil 411 personas, según el Censo de Población y Vivienda 2010) no habla español; las y los indígenas en la capital hablan sobre todo náhuatl, mixteco, otomí y mazateco.

Esta población habita principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztapalapa, Coyoacán, Iztacalco y Gustavo A. Madero, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del Gobierno del DF.

TEMA TABÚ

La otomí Teresa Duarte, también habitante de la delegación Cuauhtémoc, coincidió con Marisela al mencionar que únicamente cuando la vida de la mujer peligre debe realizarse el aborto. No obstante indicó que "no todas pensamos lo mismo; está bien que aquí sea legal, para que cada una decida si quiere o no" continuar un embarazo.

Duarte, de 22 años, llegó también de Amealco hace seis años con el fin de continuar sus estudios. "Acabé la secundaria, pero no alcancé lugar en la escuela técnica del pueblo y me vine para acá", relató.

Sólo estudió el primer año, después empezó a trabajar en una tienda de autoservicio. Se "juntó" con su novio a la edad de 18 y tras un año de intentos Teresa quedó embarazada.

En la escuela ella recibió información acerca de cuáles son los métodos anticonceptivos y cómo utilizarlos, pero decidió no usarlos. Tras cumplir 20 años nació su hija. Luego del nacimiento de su niña, la otomí se separó de su pareja y ahora es madre soltera.

La joven indígena, quien no tiene intención de regresar a vivir a su pueblo por la falta de oportunidades, indicó que "en Amealco hasta eso de tener un bebé sin papá ?es el hablar de toda la gente?. ¿Qué te esperas cuando alguien aborta? Todos las señalan, dicen que eres la peor de las mujeres".

Al respecto, Lorena García, integrante de la asociación AMOR Predios Indígenas en el DF, mencionó en entrevista que para las comunidades indígenas asentadas en la capital, el aborto "es un tema que no se abre; la reputación de las mujeres está en juego aunque la interrupción del embarazo sea espontánea".

Para la activista, quien tiene 12 años trabajando con población indígena en la delegación Cuauhtémoc, el problema va más allá del acceso al aborto, ya que "no hay planeación de cuántas hijas e hijos van a tener y cuándo, todo depende de lo que digan sus parejas".

Abundó que para la mayoría de estas mujeres la maternidad "no es su decisión, por lo que hablar del aborto y considerarlo una posibilidad para las indígenas que ya tienen familias numerosas y viven en condiciones de pobreza, sigue siendo muy complicado".

12/GCJ/RMB