“Lujo” para indígenas oaxaqueñas, ejercer derechos sexuales

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   Por marginación y violencia no ceden los embarazos tempranos
“Lujo” para indígenas oaxaqueñas, ejercer derechos sexuales
Por: Citalli López, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca.- 17/06/2013

El ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos representa un “lujo” que pocas oaxaqueñas pueden alcanzar.
 
Mientras que las mujeres de clase media y alta gozan de una vida sexual sin hijos por un lapso de entre 5 y 10 años, más de la mitad de las mujeres en edad reproductiva del estado de Oaxaca se enfrentan a la maternidad sin elección, condicionada por la pobreza y marginación por ser indígenas y vivir en el campo.
 
Para Gabriela Rodríguez, directora de Afluentes, grupo de investigadoras y activistas que promueven la educación sexual, lo anterior evidencia que “la clase social en el ejercicio de la sexualidad plena es un factor determinante que ha convertido este derecho fundamental de las mujeres en ‘un lujo de clase’”.
 
En Oaxaca, de acuerdo con el Censo 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), habitan un millón 982 mil mujeres, de las cuales 964 mil residen en localidades de menos de 2 mil 500 habitantes, cerca de la mitad de la población femenina del estado.
 
Del total de mujeres rurales, 36 de cada 100 son niñas de 0 a 14 años; 25 de cada 100 son jóvenes de 15 a 29 años; 17 de cada 100 tienen entre 30 y 44 años; 11 de cada 100 entre 45 a 59 años, y la misma proporción tiene 60 y más años.
 
La edad promedio de las mujeres en las áreas rurales del estado asciende a 22 años y en promedio tienen 2.7 hijos, mientras que en las áreas urbanas es de 2.3 hijos.
 
“MUJERES VISTAS COMO OBJETOS”
 
Anahí es una joven de 24 años. A los 13 inició su vida reproductiva con un hombre 10 años mayor que ella. Derivado de esta relación Anahí tiene dos hijos y sobrevive con la venta de jugos, labor por la que tiene ingresos diarios menores a un salario mínimo al día.
 
Después de terminar su relación conyugal, en la que vivía violencia física y verbal, la joven decidió terminar sus estudios de secundaria y actualmente cursa la preparatoria abierta. “Es difícil volver a empezar, pero nunca es tarde. Mi meta es concluir una carrera profesional y salir adelante”, señala.
 
Gabriela Rodríguez abundó que los embarazos tempranos no sólo trastocan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, sino que también mantienen el círculo de pobreza.
 
La especialista dijo que el 27 por ciento de los embarazos tempranos corresponde a mujeres menores de 15 años, quienes son de comunidades indígenas y rurales, fueron forzadas a un matrimonio o violentadas sexualmente, viven en pobreza, son analfabetas, no gozaron de una sexualidad libre, carecen de servicios de salud y de información sobre sexualidad y reproducción.
 
“Son mujeres de un mundo donde son vistas como objeto. Las casan, las venden o las compran desde niñas y así siguen un círculo. Ellas viven en un mundo donde sus madres y sus abuelas fueron privadas de una vida sexual plena”, enfatizó.
 
Otro 35 por ciento de los embarazos prematuros corresponde a las mujeres que se casan entre los 15 y 19 años, porque no tienen oportunidades de crecimiento a su alcance. Son mujeres que no estudian más allá de la secundaria y no aspiran a ir a la preparatoria porque en su entorno carecen de las condiciones para ello. Las y los hijos de estas mujeres son deseados. 
 
El resto, 38 por ciento, engloba a quienes les falla el método anticonceptivo o no tuvieron acceso a ellos y se tienen que enfrentar a un embarazo no deseado. Gabriela Rodríguez precisó que en este rubro sólo el 5 por ciento corresponde a mujeres de clase media y alta.
 
Lo anterior, explicó, evidencia lo determinante que es la clase social en el ejercicio de la sexualidad plena. “Es un lujo de clase tener una vida sexual de 5 a 10 años sin hijos. Eso lo viven menos del 40 por ciento de las jóvenes mexicanas”, declaró.
 
La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2009 señala que aunque en la entidad es amplio el conocimiento de los métodos anticonceptivos por parte de las mujeres en edad fértil, se encuentran diferencias relativas sobre su conocimiento según el tamaño de localidad de residencia.
 
De las mujeres de 15 a 59 años que residen en localidades menores de 2 mil 500 habitantes, 86.7 por ciento mencionó conocer algún método anticonceptivo, en tanto que entre las residentes en localidades mayores a ese número de residentes, el nivel de conocimiento fue casi total (98.6 por ciento).
 
Sin embargo, 7 de cada 10 adolescentes (71.7 por ciento) sexualmente activas declaró no haber usado un método anticonceptivo durante su primera relación sexual.
 
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