Estigmatizan a jóvenes indígenas por decir “no” a la maternidad

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Estigmatizan a jóvenes indígenas por decir “no” a la maternidad
Por: Mabeth Bolaños Aquino, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca.- 18/06/2013

Sandra tiene 20 años, dentro de dos concluye su licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma Benito Juárez (UABJO). Su edad y preparación escolar son situaciones comunes para quienes habitan en la capital oaxaqueña, para ella tiene un sentido distinto.
 
La joven es originaria de San Juan Achiutla, poblado de la región Mixteca, una de las 417 comunidades que se rigen por usos y costumbres, por lo cual la decisión de las mujeres sobre el desarrollo de sus vidas no cuenta.
 
“A mi edad en mi pueblo ya estoy vieja, ya no hay oportunidades. Ahí si no te casas a los 15 años ya no vales”, dice Sandra, quien sólo da su nombre de pila, porque –comenta– todavía siente “pena” por haber dejado su pueblo.
 
En Oaxaca, el 59.6 por ciento de las mujeres de 15 años y más se encuentran en rezago educativo, y 37.2 por ciento de 15 a 24 años acuden a la escuela, contra 39.5 por ciento de los hombres y el grado de escolaridad es de 6.6 para ellas y 7.3 para los varones, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
 
Para ella, el estudio representa una oportunidad para forjarse un futuro distinto a las mujeres que viven en Achiutla, aunque –advierte– “es difícil no sentirme mal, pensar en que deje a mi familia y todos me criticaban; le decían a mi madre que era rebelde, que iba contra nuestras costumbres”.
 
Sobre la maternidad, Sandra explica: “Aún no está en mis planes, quiero terminar de estudiar, además no tengo novio y no creo tener. En mi pueblo mis compañeras ya tienen dos o tres hijos”.
 
De acuerdo con el Inegi, el promedio de hijos es de 1.9 en 2010, mientras que para el 2000 era de 2.4 hijos por mujer. Pero en localidades rurales, principalmente de la Mixteca, el promedio de hijos es de tres.
 
“No es difícil adivinar que una mujer es para tener hijos, quieran o no, para eso las casan. A veces pienso cómo sería mi vida si me hubiera quedado en mi pueblo, creo que ya tendría dos hijos”, señala Sandra, quien dice no conocer mucho sobre los métodos para evitar un embarazo, pues al no tener una pareja no toma en cuenta el tema, sin embargo comenta que ha leído en internet sobre el condón.
 
“Es el único que conozco y no sé si lo voy a usar algún día. Esas cosas no se enseñan en las escuelas y menos en mi casa”.
 
Por este desconocimiento hay poblaciones indígenas donde las y los jóvenes se enfrentan a infecciones de transmisión sexual, como la sífilis, ya que según los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), hay lugares donde los “tabús del sexo” impiden evitar contagios.
 
En lo que va de 2013, con base en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), se contabilizan 29 casos de sífilis adquirida y 36 de gonorrea. Son los hombres quienes más portan las enfermedades.
 
A casi tres años de haber dejado su comunidad, Sandra dice que no ha regresado ni piensa hacerlo en un tiempo, pues teme los señalamientos, las críticas, no solamente para ella, también para su familia.
 
“Pienso que sería como la mujer desobediente. No sé si pueda regresar, los hombres no ven bien a alguien como yo, piensan que la mujeres no podemos. Lo que me da fuerzas y gusto es que mi familia me apoya, que me entiende, principalmente mi madre”, destaca.
 
Por ahora, la estudiante y trabajadora de medio tiempo se enfoca en terminar su carrera, en poder litigar para apoyar a su familia y tener la satisfacción personal de cumplir su anhelo.
 
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