Más de 30 millones de niñas en riesgo de sufrir mutilación genital

INTERNACIONAL
VIOLENCIA
   Todavía se practica en 29 países de África y Medio Oriente
Más de 30 millones de niñas en riesgo de sufrir mutilación genital
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 23/07/2013

Pese a que en años recientes la práctica de la mutilación genital femenina disminuyó en algunos países de África y Medio Oriente, aún existen más de 30 millones de niñas en riesgo de ser víctimas de esta grave violación a sus Derechos Humanos (DH).
 
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dio a conocer ayer su más reciente informe “Mutilación/ablación genital femenina: Resumen estadístico y exploración de la dinámica de cambio”, en el que da cuenta de la discrepancia que existe entre el escaso apoyo a la mutilación y la alta prevalencia de la práctica.
 
Basado en información recopilada en 29 países donde la práctica se concentra, el informe alerta que más de 125 millones de mujeres y niñas vivas actualmente fueron víctimas de esta mutilación.
 
De acuerdo con el documento, los cambios en la prevalencia de la práctica –derivada de los constantes esfuerzos que se han realizado a nivel internacional para detenerla– varían de manera independiente en cada país, comunidad o Estado.
 
Pues existen naciones donde la mutilación genital ha disminuido en los últimos años, pero en algunos casos hay cambios sólo en las formas en la que se lleva a cabo el procedimiento y en otros países la incidencia en la ablación genital se mantiene sin modificación.
 
También advierte que hay lugares donde la práctica es limitada en ciertos sectores, por lo que se desconoce el número exacto de niñas víctimas de ello.
 
Por ejemplo en las regiones de Ghana y Togo (países de África donde la prevalencia es más elevada) el 60 y 28 por ciento de las mujeres entre 45 y 49 años, respectivamente, fueron víctimas de la mutilación en comparación con el 16 y el 3 por ciento de las niñas entre 15 y 19 años que padecieron esa práctica.
 
Existen partes del mundo como Djibouti, Níger, Senegal y Somalia (también en el continente africano), donde una de cada cinco niñas sufrió la forma más radical de la práctica conocida como infibulación, que consiste en el corte y cocido de los genitales dejando sólo un espacio para la orina y el sangrado vaginal.
 
Esta práctica, de acuerdo con el informe, también disminuyó con el paso del tiempo; los datos de Djibouti dan cuenta de ello, pues el 83 por ciento de las mujeres entre 45 y 49 años de edad fueron cerradas mediante el cocido, en comparación del 42 por ciento de las niñas entre 15 y 19 años que sufrieron el mismo procedimiento.
 
UNICEF también da cuenta de que en el 50 por ciento de los países con datos disponibles las niñas sufren la mutilación antes de los cinco años.
 
Existen países africanos como Chad, Egipto y Somalia, donde la práctica es utilizada para marcar la transición de las niñas a la vida adulta, por lo que el 80 por ciento de ellas lo padecen entre los 5 y 14 años de edad.
 
Un apartado del documento señala qué es lo que piensan las niñas y mujeres de estos países sobre la práctica; en la mayoría, la población femenina considera que la mutilación genital debe terminar; en países como Ghana, Togo y Níger la proporción de estas mujeres llega a 60 por ciento.
 
En 11 países al menos el 10 por ciento de mujeres y niñas que fueron víctimas de la práctica dijeron no ver ningún beneficio en ella; esta proporción llega a casi 50 por ciento en Benín y Burkina Faso, y a 59 por ciento en Kenia.
 
El informe añade que la práctica está relacionada con algunos grupos étnicos, lo que sugiere que son las normas sociales de estos sectores (relacionadas con el concepto de culpa y buena conciencia) lo que influye en la ocurrencia del procedimiento, y advierte que al no estar erradicada, más de 30 millones de niñas están en riesgo de ser víctimas de la ablación genital. 
 
Por lo que UNICEF recomienda a estos países “tener en cuenta las diferencias entre los grupos de población dentro y fuera de las fronteras nacionales”, pues los planes para su erradicación no deben aplicar estrategias uniformes en todo el territorio de un país.
 
También sugiere motivar el cambio en las actitudes individuales sobre la práctica, visibilizar las actitudes ocultas que favorecen su abandono, aumentar la participación de la población masculina en la erradicación, así como empoderar a las niñas, por ejemplo a través de diálogos intergeneracionales, donde no sea aceptado el procedimiento. 
 
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