Madres adolescentes excluidas de servicios de salud reproductiva

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   En zonas pobres del DF se les niega atención para evitar más embarazos
Madres adolescentes excluidas de servicios de salud reproductiva
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 29/04/2014

Los avances del DF en materia de salud sexual y reproductiva no han llegado a las madres adolescentes que habitan en las zonas capitalinas de más alta marginación, ya que los servicios de salud no visibilizan sus necesidades, no hay un seguimiento a sus casos, ni herramientas para que puedan desarrollar sus proyectos de vida.
 
Cecilia García Ruiz, directora del Programa de Género de la organización especializada en juventudes Espolea, detectó a través de entrevistas y grupos focales con madres jóvenes capitalinas la invisibilidad en la que se encuentran sus necesidades específicas.
 
A decir de la experta, después de un embarazo o un parto las capitalinas de incluso 15 años de edad entran a la categoría de “madres”, y todo aquello que los servicios de salud deberían proporcionarles como mujeres jóvenes ya no existe.
 
Y es que con el objetivo de generar recomendaciones de política pública, Espolea realiza una indagación para conocer cómo viven y reconocen sus derechos sexuales y reproductivos las madres jóvenes de las cinco delegaciones más marginadas de la capital del país: Milpa Alta, Xochimilco, Iztapalapa, Tláhuac y Tlalpan.
 
De acuerdo con cifras de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), la última tasa de maternidad adolescente de la que se tiene registro asciende a 44.3 madres jóvenes por cada 100 mil mujeres de 15 a 17 años de edad.
 
Además de ser consideradas como las delegaciones con menores ingresos per cápita en la Ciudad de México, estas cinco demarcaciones registran los índices más altos de embarazos tempranos.
 
Por ejemplo, la Secretaría de Salud del DF estima que durante 2013 de 472 mil 105 mujeres adolescentes de 15 a 17 años que habitan en Iztapalapa, un 8 por ciento era madre o se encontraba en periodo de gestación en marzo pasado, es decir 37 mil 769 jóvenes. 
 
Para García Ruiz una de las grandes carencias de los servicios de salud que atienden a las jóvenes cuando se convierten en madres es el seguimiento que debería hacérseles, pues se encuentran ante la falta de información para evitar segundos embarazos y generalmente su conocimiento en métodos anticonceptivos se reduce al uso del condón.
 
Esa invisibilidad también se traduce en falta de acciones que ayuden a las madres adolescentes a prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS), y en la ausencia de protección integral a su salud y la de sus hijos.
 
FALTA DE INFORMACIÓN
 
Como muestra de lo anterior, en la delegación Xochimilco –donde habitan más de 108 mil mujeres entre 15 y 29 años de edad, según el Inegi– vive “Vera”. Aunque ella y su pareja utilizaban el condón durante sus relaciones sexuales, su método anticonceptivo falló “probablemente porque no revisaron que no estuviera roto”.
 
Al desconocer la existencia de las pastillas de anticoncepción de emergencia (PAE), a los 16 años ella se convirtió en madre por primera vez y abandonó la preparatoria.
 
Cuando acudió al Centro de Salud, ningún prestador de servicios le dijo que tenía la posibilidad de interrumpir su embarazo de forma segura y legal.
 
“En el Centro de Salud lo único que vi fueron carteles con dibujos sobre cómo amamantar o cómo será el parto, nunca vi un anuncio que hablara del aborto legal, si me hubieran hablado de él a lo mejor lo hubiera considerado”, explica.
 
Al nacer su primer hijo ella pidió que “la operaran” o le pusieran un método más efectivo, pero los médicos le respondieron que era muy joven y que aún podría tener más hijos. “Así que seguí usando el condón y nuevamente nos falló”, recuerda.
 
Un año después de dar a luz, “Vera” volvió a presentar un embarazo. “Cuando era niña deseaba ser mamá, pero tener dos hijos antes de los 18 años es muy complicado; me queda poco tiempo para trabajar y por ahora no puedo volver a la escuela”.
 
De acuerdo con García Ruiz, el programa de interrupción legal del embarazo (ILE) no ha logrado difundirse entre toda la población, especialmente para aquella que vive en zonas marginadas, y en caso de que las jóvenes conozcan el programa, se les condiciona a ir acompañadas de sus padres o tutores para acceder al servicio. 
 
ALCANCES LIMITADOS
 
Recientemente (al conmemorar el séptimo aniversario de la ILE en el DF), el secretario de salud capitalino, Armando Ahued, informó que de abril de 2007 a la fecha accedieron a la ILE 6 mil 700 mujeres menores de edad, de las cuales el 98 por ciento acudió acompañada por su madre.
 
Cabe destacar que el protocolo de atención de ILE no establece como una obligación para las menores de edad que acudan a este servicio acompañadas de sus padres o tutores. No obstante, se ha detectado que en algunas clínicas se exige a las adolescentes este acompañamiento para acceder al servicio.  
 
También se ha constatado, según García Ruiz, que a las madres adolescentes tampoco se les hace un seguimiento, ni se les brindan las opciones que les permitan prevenir un segundo o tercer embarazo no planeado.
 
“Cuando dan a luz por primera vez les dan información general sobre métodos anticonceptivos y algunas de ellas acceden a ellos, pero no hay un seguimiento real de su situación aunque un segundo embarazo con un periodo corto de espaciamiento implique un grave riesgo para su salud”, acota la activista. 
 
Cuando se trata de jóvenes –sostuvo– se debe partir de la realidad de que estas mujeres son y serán sexualmente activas y tal vez no con la misma pareja.
 
Agrega que en los servicios de salud no se considera la sexualidad como un ámbito de goce y disfrute de la vida de las mujeres, y por el contrario muchas veces se parte de la creencia de que las madres viven en pareja y no tienen relaciones sexuales disfrutables. “Es como si en el momento de convertirse en madres, dejaran de ser jóvenes”, apunta la especialista.  
 
“Andrea”, también habitante de Xochimilco, dice a Cimacnoticias que “cuando eres mamá a los 18 años, dejas de ser joven, dejas de vivir muchas cosas y otras ya no te las explican, ahora debes de vivir para tus hijos y ya no para tu juventud”.
 
A decir de la joven, se requieren más que carteles o difusión escolar sobre el uso de métodos anticonceptivos, porque “sabemos que existen, sabemos cómo usarlos, pero cuando eres joven simplemente te enamoras y no piensas que te puede pasar algo, que lo que te dicen en los comerciales te va a pasar a ti, tampoco piensas que esa persona en la que depositaste tu confianza te va a lastimar, si te embarazas y estás en un noviazgo violento, nadie toma en cuenta eso”.
 
A la falta de políticas públicas para prevenir y atender los embarazos tempranos se suma la inexistencia de un sistema de seguridad social que dé protección social a la joven madre y su descendencia. 
 
En esa situación está “Irene”, quien está embarazada actualmente y hace uso del seguro facultativo que le da la escuela, pero éste no le brinda protección a su hijo y se acabará si ella abandona la escuela, por lo que decidió buscar el apoyo de sus padres y suegros para pagar por su atención médica.
 
Según estimaciones de la Redim (con base en información oficial), en el DF alrededor de 34.5 por ciento de la población de 0 a 17 años no es derechohabiente de algún sistema público de salud.
 
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