Denuncian ante CIDH hacinamiento de mujeres presas en CR

NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Delinquen menos, pero purgan penas más altas
Denuncian ante CIDH hacinamiento de mujeres presas en CR
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | México, DF.- 12/08/2014
Organizaciones civiles denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que las personas presas en las cárceles de Costa Rica (CR) padecen hacinamiento, violencia y condiciones indignas de estancia; en el caso de las mujeres, sólo hay una prisión para ellas.
 
Lo anterior durante una de las audiencias del 152 periodo de sesiones de la CIDH, que se celebra en esta capital del 12 al 14 de agosto, y en la que se revisó el caso de CR.
 
Al respecto, Marcia Aguiluz Soto, representante del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), dijo en breve entrevista que aunque las mujeres no son la población que con más frecuencia incurre en delitos, cumplen penas muy altas por transgresiones menores.
 
Destacó que Cejil ha documentado que en la mayoría de casos, las motivaciones de las mujeres para delinquir están ligadas con la manipulación de sus parejas o sus hijos, quienes ejercen presión y violencia contra ellas para que trafiquen drogas.
 
En CR, por ejemplo, las mujeres que ingresan drogas a los penales para darlas a sus compañeros presos tienen sanciones de hasta ocho años de cárcel, lo que es “desproporcionado” sobre todo si se considera que en la mayoría de los casos el ilícito fue consecuencia de una violencia estructural contra ellas. 
 
Por lo tanto, señaló la activista, es urgente que CR, así como otros países de Centroamérica (CA), investiguen y analicen las condiciones de las presas para desarrollar programas preventivos y más integrales.
 
Aguiluz Soto resaltó que en CR sólo existe una prisión para mujeres (el Centro de Atención El Buen Pastor), por lo que quienes son acusadas de algún delito tienen que alejarse de sus lugares de origen, lo que también las separa de sus familias, reduce las posibilidades de visitas y aumenta su vulnerabilidad emocional.
 
En los centros de detención no hay condiciones de salubridad ni de cuidados que atiendan las problemáticas específicas de las mujeres en reclusión, ya que ellas no son visibilizadas en esta problemática, afirmó.
 
También acusó que son las medidas represivas del gobierno, y no de prevención ni reparación integral de la violencia, lo que ocasiona que el número de personas presas cada vez sea mayor. 
 
Por lo que las medidas que tome el gobierno de CR tendrían que estar relacionadas con la reunificación familiar, garantizar su educación y la reinserción social. “Se debe prestar una atención particularizada para la situación de las mujeres”, enfatizó. 
 
De acuerdo con la investigación “Centro de Atención El Buen Pastor: condiciones de vida de las mujeres recluidas”, de la Universidad de Costa Rica, las presas sufren olvido, son ignoradas y discriminadas. 
 
En ese centro, que en 2010 albergó a casi 700 mujeres –y que en 2005 eran apenas 500–, se reciben a sentenciadas, indiciadas, adultas, jóvenes y recién nacidas; lo mismo están en prisión quienes cometieron penas mayores que aquellas mujeres que fueron privadas de su libertad por no pagar pensiones alimentarias.
 
Según la investigación, ese centro está “en condiciones deplorables”: está ubicado sobre un terreno empinado, tiene una estructura espacial deficiente, y es difícil el desplazamiento de las personas que ahí trabajan. 
 
La Comisión de Emergencia (donde habitan en promedio 200 mujeres) “está en riesgo de deslizarse”. Algunas de las presas denunciaron que cuando se bañan, todos pueden verlas y que en los dormitorios tienen que turnarse las camas. 
 
Las organizaciones presentes en la audiencia de hoy, como Defensa de Niños y Niñas Internacional (DNI Costa Rica), Juez de Ejecución de la Pena Roy Murillo y Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, dijeron también que en CR existe un incremento del encarcelamiento de personas, sobre todo jóvenes y adolescentes; por lo que los penales para adolescentes tienen una población que es cinco veces mayor que hace una década.
 
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