Muerte materna en Cuba: problema irresuelto

INTERNACIONAL
Mortalidad Materna
   Todavía hay fallas en la atención a mujeres embarazadas
Muerte materna en Cuba: problema irresuelto
CIMACFoto: Yunuhen Rangel Medina
Por: Dixie Edith
Cimacnoticias/SEMlac | La Habana.- 19/08/2014

La mortalidad materna (MM) muestra una tendencia a la disminución en Cuba, según evidencian las estadísticas, pero especialistas advierten que no es un problema resuelto en el país caribeño y aún requiere de análisis detenidos.
 
La dolorosa experiencia de Alisbeth Romey, una madre de 16 años de la ciudad de Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de la capital cubana, ilustra esa afirmación.
 
Romey tuvo a su bebé en los primeros días de marzo de 2013, una semana después de su cumpleaños número 15, tras un parto muy complicado que terminó en cesárea de urgencia.
 
En entrevista, la mayoría de sus testimonios se remitieron a lo que considera “los momentos más terribles” de su corta vida.
 
“Cuando empecé el embarazo tenía bajo peso y me indicaron reforzar la dieta, pero luego me subió la presión algunas veces, parece que por comer mucho helado y batidos de frutas, que fueron los alimentos que mejor digerí en los primeros meses. Al final, tuve preeclampsia (hipertensión arterial) y todo se complicó”, explicó a SEMlac.
 
La preeclampsia, también llamada toxemia del embarazo, se asocia a la ocurrencia de hipertensión durante la gestación. En el caso de Romey, sus efectos le impidieron un parto natural y la mantuvieron en terapia intensiva hasta una semana después del nacimiento de su hijo.
 
“No me acuerdo mucho de aquellos días, pero sí de los fuertes dolores, las venas hinchadas de tantas agujas y de lo feliz que fui el día que me dijeron que ya no estaba reportada como ‘grave’”, rememoró.
 
CIFRAS
 
Al cierre de 2013 se reportó en la isla una razón de MM por causas directas del embarazo, parto y puerperio de 21.4 decesos por cada 100 mil nacidos vivos, considerada la más baja en la historia del país. En 2012 la razón fue de 21.5.
 
Según datos del Ministerio de Salud Pública (Minsap), las principales causas directas, responsables de las MM, son las hemorragias graves, en su mayoría tras el parto o vinculadas a los embarazos ectópicos (cuando el producto se desarrolla fuera del útero); las infecciones; los abortos espontáneos y, como en el caso de Romey, la hipertensión gestacional (preeclampsia).
 
Sin embargo, según el Anuario Estadístico de Salud 2013, publicado en julio pasado, cuando se suman causas indirectas como las enfermedades del sistema circulatorio o respiratorio, la anemia, infecciones y enfermedades parasitarias, y otros padecimientos menos frecuentes, la MM general asciende.
 
Así, en 2013 se registró una MM total de 38.9 fallecimientos por cada 100 mil nacidos vivos, cifra mayor que en 2012 cuando sumó 33.4.
 
Para la doctora Miriam Gran, especialista en bioestadística y una de las autoras del Anuario de Salud cubano, las ya citadas causas más frecuentes explican el 74 por ciento de la MM directa y el 51 por ciento de la mortalidad materna total.
 
En el otro 49 por ciento se incluyen complicaciones vinculadas con el proceso del embarazo y su planificación previa.
 
“Abundan pacientes que, cuando se les dice que tienen que alimentarse correctamente, entienden que tienen que ‘comer por dos’, en lugar de ‘para dos’”, explicó a SEMlac Elizabeth Gaínza, una médica de la familia (comunitaria), del capitalino municipio del Cerro.
 
“Lo más grave es que no dejan de fumar y consumir alcohol durante el embarazo, o no toman con regularidad los suplementos de vitaminas y minerales que se les indican, lo que sin dudas son conductas de riesgo”, agregó.
 
Pero en el elevado porcentaje también operan causas asociadas con el incumplimiento de protocolos vinculados a la atención de la gestante, tanto en la atención primaria de salud (comunitaria), como a nivel de los servicios hospitalarios especializados.
 
Según estudios de la médica Sonia Águila Setién, del Hospital Ginecobstétrico Docente “Profesor Eusebio Hernández”, en La Habana, una de las razones que complica la atención integral de la MM es “que no existen estadísticas oficiales de morbilidad que faciliten el análisis y perfeccionamiento de los protocolos de conducta”, asevera en su artículo “Una estrategia para la disminución de la mortalidad materna”.
 
Publicado en la Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología, correspondiente a abril-junio de 2012, el texto también enumera problemas “al clasificar y diferenciar la población de pacientes obstétricas graves”, “insuficiente capacitación del personal médico y de enfermería” y “problemas al identificar los factores de riesgo preconcepcional y reproductivo en general”.
 
Igualmente, identifica “problemas en la calidad de la atención prenatal, a pesar de la captación precoz y los numerosos controles” y “diagnóstico tardío del embarazo ectópico”.
 
En el entorno hospitalario, en tanto, cita incumplimientos de protocolos diversos de atención, entre ellos los vinculados al “manejo de la hemorragia posparto”, complicación identificada entre las primeras causas de MM en la isla.
 
Pero también el “pobre funcionamiento del Comité de Cesáreas” e “incumplimiento del protocolo de la preeclampsia, eclampsia, sobre todo en relación con los criterios de agravamiento de la paciente y momento ideal para la interrupción del embarazo”, entre otros desafíos a enfrentar.
 
Similar preocupación había expresado en 2009 el doctor Evelio Cabezas en su editorial “Mortalidad materna, un problema por resolver”, también publicado en la Revista de Obstetricia y Ginecología.
 
“Si bien es cierto que en hospitales que hacen partos pueden existir dificultades con algún equipamiento necesario para la resolución inmediata de casos obstétricos complicados, nuestra principal problemática está relacionada con el incumplimiento de los protocolos establecidos para la atención del embarazo, parto y puerperio”, alertaba.
 
Para este profesor y experto investigador en temas de obstetricia y ginecología, aunque la cifra de muertes maternas está entre las menores de América Latina (AL), aún está muy lejos de las de países desarrollados, algo que califica de desafío.
 
RETOS
 
Mejorar la MM es el quinto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos por la Organización de las Naciones Unidas en el año 2000 y que serán revisados en 2015.
 
Si bien la tasa de MM en Cuba está entre las más bajas de AL y el Caribe, “su tendencia no permite afirmar que se está en la senda de cumplir la meta 5A de este objetivo”, asevera un resumen del Tercer Informe Nacional del estado del cumplimiento de los ODM en Cuba, publicado en el sitio web de la ONU en la isla.
 
Entre las razones, se enumeran el envejecimiento de las gestantes, el relativo mayor peso del embarazo en adolescentes, las frecuentes deficiencias nutricionales y las limitaciones de recursos financieros que imposibilitan mejorar la calidad anticonceptiva, y actualizar las tecnologías para la mejor atención del riesgo antes del parto.
 
El informe pronostica como “probable” el cumplimiento del país del objetivo en su conjunto, al incluir la meta 5B, referida a los servicios de salud sexual y reproductiva, que muestran “resultados favorables”.
 
En busca de avances en este camino, el programa de reducción de morbilidad y mortalidad materna del Minsap recibió un “reimpulso” hace dos años, explicó a SEMlac el doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Programa de Atención Materno-Infantil (PAMI) del Ministerio de Salud Pública.
 
Muchos de los desafíos identificados, como la capacitación del personal de salud y la exigencia en la observancia de los protocolos de atención frente a contingencias diversas, son contemplados en esta estrategia.
 
“La cobertura de atención prenatal en el país incluye 10 controles como mínimo, de ellos cuatro realizados por el especialista de Ginecología y Obstetricia”, detalló Álvarez Fumero a SEMlac.
 
El funcionario insistió en el valor de fortalecer el programa desde la etapa preconcepcional, asegurando la educación en materia de salud sexual y reproductiva en todas las etapas de la vida, pero con énfasis en la adolescencia.
 
“Estamos también realizando una fuerte labor educativa para ganar en la responsabilidad individual ante el cuidado de la salud sexual y reproductiva”, precisó Álvarez Fumero.
 
Con el objetivo de reducir los indicadores de MM, se prioriza además la investigación sobre las principales causas de morbilidad y mortalidad materna, y se actualizan todos los protocolos de actuación de obstetricia y perinatología.
 
“Cada vez que logremos que una mujer no muera en relación con el proceso reproductivo, tendremos el sincero agradecimiento de muchos otros seres humanos”, defiende, por su parte, el doctor Cabezas. Una esencia, sin duda, que resulta impostergable tomar en cuenta.
 
PANORAMA GLOBAL
 
La MM en el mundo se ha reducido 45 por ciento desde 1990, según datos de un informe conjunto del UNFPA, OMS, UNICEF, la División de Población de Naciones Unidas y el Banco Mundial.
 
Se calcula que en 2013 fallecieron cerca de 290 mil mujeres debido a complicaciones del embarazo y el parto, comparado con más de medio millón en 1990, asevera el texto divulgado en mayo pasado.
 
Titulado “Tendencias de la mortalidad materna: 1990-2013”, el texto valora que en AL y el Caribe varios países han progresado. En concreto, el reporte indica una reducción de 40 por ciento desde 1990, cuando se reportaron 17 mil muertes.
 
En 2013 la cifra descendió a 9 mil 300 muertes en la región.
Países como Uruguay, Chile y Perú presentan un progreso considerable, mientras que en otros –como Bolivia, Honduras y Haití– mejoraron los índices de disminución de MM, pero los desafíos persisten. Cuba presenta un escenario de bajas tasas, estabilizadas en los últimos años.
 
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