Inicio A 2 años de conflicto, huelga sin solución en Maquila Cartagena

A 2 años de conflicto, huelga sin solución en Maquila Cartagena

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Las trabajadoras de la Maquila Cartagena, en esta capital, que hace dos años estallaron una huelga en demanda de su liquidación ante la quiebra de la empresa, siguen a la espera de que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA) resuelva su caso. 
 
Desde junio de 2013 al menos 25 trabajadoras iniciaron un plantón afuera de la Maquila Cartagena S.A. de C.V. –dedicada a la producción de ropa– con una pequeña lona en un espacio de apenas cuatro metros cuadrados. A dos años de distancia, ahora el plantón consta de una carpa de 30 metros de largo en la que hay una cama individual, una estufa eléctrica y hasta una mesa.
 
Hasta ahora las mujeres siguen sin respuesta favorable por los juicios (uno colectivo y varios individuales) que interpusieron ante la JLCyA en contra de su patrón, Ernesto Kuri Serur.
 
El empresario enfrenta demandas por no firmar un contrato de trabajo colectivo con las trabajadoras, por adeudar el pago de la última semana que se trabajó, y por negar una liquidación justa para todo el personal.
 
Además, Ernesto Kuri está acusado de no reportar la contribución de las empleadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a pesar de retener la cuota, y por no pagar el crédito del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) de al menos tres empleadas.
 
LA VIDA EN UN PLANTÓN
 
En el plantón (que se ubica en el número 1425 de Calzada de la Viga, sobre calle Relojeros, colonia El Retoño, al oriente de la Ciudad de México), las trabajadoras relataron cómo han sorteado los días para no dejar sin resguardo la maquinaria que queda al interior de la empresa, y que sobrevivió a un embargo del IMSS en agosto de 2013.
 
La mayoría de las mujeres que hacen guardia durante el día rebasan medio siglo de vida, padecen enfermedades relacionadas con la edad y por su actividad laboral, y no perciben otros ingresos.
 
En la noche se quedan las más jóvenes que trabajan durante el día y son madres solteras. Dos compañeros varones, sus parejas y hasta sus hijos se unieron a las guardias de cuatro turnos, durante las que unos pandilleros amenazaron con quemar la lona.
 
Incluso un desconocido explotó intencionalmente una “paloma” cerca de su tanque de gas, y unos vecinos se orinan a la orilla del plantón y se justifican con el argumento de que “la calle es de todos”.
 
Aunque les cueste la salud y la tranquilidad, las mujeres dijeron que “por mera justicia” no levantarán la huelga, ya que luego de casi dos años en resistencia esperan al menos que la autoridad laboral obligue a Kuri a pagar sus liquidaciones completas (algunas de hasta 250 mil pesos), y tengan que recibir los 25 mil pesos que él les ofrece para concluir los juicios laborales.
 
Las trabajadoras también denunciaron que sus sueldos semanales no eran superiores a los 600 pesos, y que en la “etapa final” de la maquiladora recibían como abono la mitad de su paga, se les cobraban los minutos que llegaban tarde, y ellas ponían el agua, el papel y hasta algunos botones y telas que requería el negocio. (http://www.cimacnoticias.com.mx/node/67254).
 
BUROCRACIA LABORAL
 
En entrevista, el abogado de las trabajadoras, Eduardo Díaz Reguera, explicó que el camino legal para llegar a la resolución del caso está plagado de obstáculos interpuestos por el propio empresario.
 
Tras una investigación que solicitó el litigante a organizaciones civiles canadienses constató que desde 1976, cuando se instaló la empresa, tuvo cuatro razones sociales diferentes para las cuales se pagó a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) por un contrato colectivo de protección que las trabajadoras desconocían.
 
No obstante, cuando la empresa cambió de razón social a Maquila Cartagena en 2011, Kuri no pudo pagar al sindicato (como se descubrió después) y tampoco el sueldo de sus casi 100 trabajadoras –entre planchadoras, costureras y personal administrativo–, a quienes sólo les dijo: “Se nos hundió el barco”.
 
A fin de estallar una huelga sólo por no contar con contrato colectivo, las trabajadoras se afiliaron al Sindicato de Costureras 19 de Septiembre, organizaron un plantón afuera de la empresa y solicitaron a la JLCyA que resolviera el caso.
 
No obstante los obstáculos son tales que tras 23 meses de vivir afuera de la empresa, las trabajadoras siguen esperando a que la Junta Local declare legal su huelga para que el empresario se siente de inmediato a negociar con ellas, les dé una liquidación justa, les pague los salarios caídos, y las dé de alta nuevamente ante el IMSS, ya que les faltaba sólo un año para pensionarse.
 
Luego de ser denunciado ante la Junta Local, Ernesto Kuri se negó a firmar un contrato colectivo y a fin de que no estallara la huelga presuntamente pagó a algunas empleadas y les prometió empleos para que se opusieran a que sus compañeras ejercieran este derecho.
 
Al final, el empresario presentó dos escritos con las firmas de trabajadoras contrarias a la huelga, por lo que la Junta llamó a las personas que aparecían en la lista (en la que no estaba todo el personal) e hizo el recuento de votos.
 
Con sólo 20 votos a favor de la huelga y 80 en contra, el defensor legal de las trabajadoras interpuso un amparo para alegar que el padrón de empleados que estaba usando la Junta no era un documento confiable, ya que lo elaboró el propio empresario.
 
Ese mismo día (24 de septiembre de 2013), el amparo permitió que las y los trabajadores declararan formalmente la huelga; sin embargo, un mes después, la JLCyA suspendió este efecto porque el empresario firmó un contrato colectivo con el Sindicato Nacional Unidad Obrera de Trabajadores y Empleados de la Industria Textil en General de la República Mexicana, también de protección.
 
El abogado objetó nuevamente la resolución, ya que el contrato colectivo debía estar firmado antes de que estallara la huelga y no después, lo que concedió hasta febrero de este año a las trabajadoras la oportunidad de hacer  un nuevo recuento en el que otra vez resultaron vencidas, pero por una oposición menor.
 
Con otro amparo, el abogado Eduardo Díaz demostró que la Junta sigue usando el mismo padrón que presentó el empresario, ya que los informes del IMSS revelan que dio de baja al personal desde marzo de 2012 y no puede aportar un padrón confiable.
 
Aunque la Junta concedió nuevamente el amparo no ha publicado para qué efecto; es decir si se hará un nuevo recuento o si debe iniciar de nuevo el proceso para declarar legal la huelga.
 
A decir del litigante, estas trabas benefician principalmente a Kuri, quien gana tiempo para convencer a las trabajadoras que rechacen la huelga y, en el caso de las denuncias individuales, acepten los 25 mil pesos que ofrece a cambio de darles en el futuro un empleo.
 
Prueba de ello es que hace 15 días el empresario llegó al plantón para pedir “perdón” a las trabajadoras, y que le permitan sacar su maquinaria y “empezar en otro lugar”.
 
Con argumentos paternalistas, como que son una familia y todas necesitan apoyarlo, el empresario pretende convencer a las mujeres para que desistan de su lucha, aseguró Díaz.
 
Lo más difícil –contó el abogado– ha sido hacer ver a las empleadas que su patrón no les está dando lo que laboralmente merecen, ya que muchas de ellas (quienes llevaban hasta 40 años trabajando en la empresa) sienten un gran aprecio por la familia de Kuri y por el mismo empresario a quien “ven solo y en bancarrota”.
 
Sin embargo, de acuerdo con indagatorias del abogado, Kuri y su familia son dueños de toda una cuadra sobre Calzada de la Viga; además, el empresario tiene un taller de óptica a un lado del plantón, que está junto a una preparatoria particular donde presuntamente da clases por la mañana, y es probable que hasta tenga otro taller de costura.
 
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