Inicio A pesar del avance de las mujeres, persisten las desigualdades

A pesar del avance de las mujeres, persisten las desigualdades

Por la Redacción

Doña María es salvadoreña, tiene 37 años y trabaja de sol a sombra para darle de comer a sus cinco hijos. Su situación económica es precaria y su futuro, mucho más sombrío. De su esposo, no se sabe nada hace mucho tiempo. La historia de Doña María no es muy diferente a la que viven otras mujeres en América Latina y el Caribe.

Como si fuera poco la carga de su pobreza, su condición de mujer la pone en desventaja. Tiene que llevar las riendas del hogar en un mundo donde las mujeres ganan menos que los hombres y en una sociedad donde el respeto es difícil de lograr.

“Aquí es difícil cuando hay niños que alimentar y no hay un hombre en la casa. Es difícil ganar dinero y se hace difícil la vida”, dice está salvadoreña a la periodista Mariana Martínez, de la BBC, mismo que se difundió a través del portal Mujereshoy.

Las vivencias varían según el estrato económico al que pertenezcan, pero el denominador común es que sus ingresos son menores aunque luchen igual o más que cualquier hombre para sacar a sus hijos y sus vidas adelante.

¿CUÁNTAS Y EN QUÉ CONDICIONES?

Según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las mujeres de la región suman ya 278 millones, frente a unos 273 millones de hombres. En 2050 serán muchas más, 403 millones frente a 390 millones de hombres.

Las diferencias que perjudican a las mujeres ocurren pese a que en la mayoría de los países de la región, las mujeres presentan más años de escolaridad que los varones. CEPAL afirma que en 2002 los ingresos que percibían las mujeres en el mercado laboral equivalían al 68 por ciento de los ingresos masculinos.

Es decir, si un hombre ganaba 100 dólares mensuales, las mujeres sólo recibían 68. El ingreso promedio por hora trabajada de las mujeres es aproximadamente el 80 por ciento del mismo ingreso masculino.

TODOS LOS ESTRATOS

Pero esto no sucede simplemente con las mujeres que pertenecen a los estratos económicos más bajos de la sociedad latinoamericana. Las diferencias se producen en todos los sectores económicos.

Por el contrario, para las mujeres educadas (y suponiendo que las que se pueden educar son las que tienen mayores ingresos) la brecha es mayor: con 13 o más años de estudio, las mujeres ganan el equivalente al 72 por ciento del ingreso de los varones.

En promedio, el ingreso per capita de los hogares con mujeres jefes de familia equivalía en 2002 al 94 por ciento del ingreso de los hogares urbanos con jefatura masculina.

Esto quiere decir que en los hogares con mujeres jefes de familia se hace mucho más difícil cubrir las necesidades básicas (alimento y vivienda) y escapar de la pobreza.

A esto se suma que el 90 por ciento de los hogares con jefatura femenina no tenía cónyuge, mientras que la incidencia es de apenas 13 por ciento en los hogares con jefatura masculina.

En los hogares donde la jefatura del hogar es liderada por el hombre, el 45 por ciento de las cónyuges tenía como principal actividad los quehaceres del hogar.

A LA HORA DE BUSCAR TRABAJO

Cuando de buscar trabajo se trata, las mujeres enfrentan más dificultades que los hombres para ingresar al mercado laboral.

La tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral era de 49,7 por ciento en 2002, frente a un 81 por ciento de los hombres. La tasa de desocupación urbana femenina era de 12,6 por ciento, cerca de tres puntos porcentuales más que la masculina.

Y la brecha se ha venido incrementando en los últimos años. Lo que quiere decir que cada día se le hace más difícil a las mujeres conseguir un puesto de trabajo.

Casi el 50 por ciento de las mujeres mayores de 15 años no tienen ingresos propios, mientras que la cifra para los hombres asciende a sólo el 20 por ciento.

El porcentaje de mujeres en hogares pobres que no tenían ingresos variaba del 45 por ciento en Perú al 78 por ciento en Costa Rica, mientras que en los hogares no pobres oscilaba entre 32 por ciento en Uruguay y el 54 por ciento en México.

Las cifras de CEPAL muestran que todavía queda mucho camino por recorrer en materia de igualdad de los sexos en América Latina y El Caribe.

2005/MH/SJ

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