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Abuso de sustancias tóxicas

Por Lucero Saldaña

El consumo de sustancias psicoactivas se considera un problema mundial que repercute tanto en los sectores social, económico y político como en el de salud.

En un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 185 países, acerca de las tendencias del abuso de sustancias tóxicas, se registra que 41 por ciento de las naciones carece de políticas de salud mental.

Siguen los datos: 25 por ciento de las naciones carecen de una legislación específica; más de 25 por ciento no disponen de medicamentos psicotrópicos en el cuadro básico de los centros de atención primaria, y el 37 por ciento no cuenta con servicios de atención comunitaria de salud mental.

Las enfermedades mentales son muy comunes. Anualmente, en Estados Unidos de Norteamérica, 25 millones sufren de alguno de los trastornos cerebrales biológicos que interfieren con la química normal del cerebro; más de 7.5 millones de niños y adolescentes sufren de estas enfermedades. En México, de acuerdo con especialistas, 7.5 por ciento de la población padece alguna enfermedad mental; el 50 de quienes sufren algún trastorno de esta índole no ha sido diagnosticado.

Estos padecimientos afectan al menos a un miembro de una de cada cuatro familias. Proyecciones para el período 1990-2020 indican que la mortalidad mundial por trastornos mentales aumentará hasta un 15 por ciento. En el mundo, 70 millones de personas sufren trastornos relacionados con el consumo de alcohol, según datos de la OMS. Victimizadas, discriminadas y con otras violaciones de derechos humanos sobre sí, 450 millones de personas padecen alguna forma de trastorno mental o cerebral.

Si bien no ocurren en un determinado grupo de individuos, pues estas enfermedades puede padecerlas cualquier persona sin importar edad, raza, sexo, orientación sexual, situación económica, religión, o educación, existen estudios que reflejan que, en Estados Unidos, el estrés social significativo y las actitudes más relajadas hacia la bebida pueden ayudar a aumentar las tasas de consumo alcohólico entre mujeres hispanas inmigrantes.

El estudio halló que las mujeres latinas que están altamente adaptadas a la sociedad estadounidense -es decir, las mujeres que tienden a hablar más en inglés que en español-, que están altamente integradas en la sociedad anglosajona y se sienten cómodas con la forma de relacionarse de los anglosajones, tienden a beber más que aquéllas que no han asimilado tanto esa cultura.

En un informe que aparece en la edición de diciembre de Alcoholismo: Investigación Clínica y Experimental, el equipo de una científica llamada Sarah E. Zemore analizó los datos de más de mil quinientas mujeres y hombres hispanos que viven en los Estados Unidos. El estudio refleja que las diferencias entre las normas de bebida en las culturas del hombre latino y las del norteamericano parecen ser más bien sutiles: beber entre los hombres latinos no es socialmente reprobado, como entre en las mujeres.

Las mujeres cambian sus hábitos de bebida en el proceso de aculturación para coincidir con las normas prevalentes en una sociedad lejana a la suya en la que se sienten más reprimidas.

Existe otro estudio del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cali, Colombia, que calcula la prevalencia de sustancias psicoactivas en las muestras biológicas obtenidas durante 1998 y 2002. En el periodo comprendido entre esas fechas se analizaron más de 400 necropsias; del total de muertes, de las que 50 por ciento se presentó entre menores de 30 años, 85 por ciento eran hombres.

La forma más frecuente de muerte fue por homicidio (54 por ciento), seguida por muerte natural (18 por ciento), accidente de tránsito (16 por ciento), muerte accidental (7 por ciento), y suicidio (6 por ciento). La prevalencia de sustancias tóxicas fue de 32 por ciento (alcohol y drogas); alcohol solo, 24 por ciento, y drogas más otras sustancias tóxicas, 29 por ciento.

La cocaína y la marihuana fueron las drogas de abuso más frecuente. Asimismo, en 47 por ciento de los suicidios se encontró evidencias de sustancias psicoactivas, lo que ocurrió en los homicidios en un rango de 35 por ciento.

El estudio concluye que la tercera parte de las muertes violentas ocurridas en Cali se asociaron con el consumo de sustancias psicoactivas, lo que refleja la necesidad de un llamado de atención para implementar medidas preventivas que enfrenten esta realidad social como un problema de salud pública que involucra a todos los sectores.

Además, si el indicador más empleado para medir los niveles de violencia humana es la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes, vemos que en América Latina y el Caribe, en la década de los noventa, la tasa era de 23 por cada cien mil; índice que duplica la cifra promedio mundial, de 11 por cada cien mil. Así, en el año 2000 se calcula que ocurrieron en el mundo cerca de 520 mil homicidios para una tasa de 8.8 homicidios por cada cien mil habitantes.

Cabe hacer un llamado de atención a las autoridades competentes para que atiendan esta situación. El fenómeno del uso indebido de sustancias psicoactivas constituye un asunto complejo y multicausal cuya dinámica es de tal magnitud y relevancia social que obliga a todos los sectores e instituciones a destinar mayores recursos, tanto para las enfermedades físicas como para las mentales, y a abordar, en forma planificada y concertada, esta problemática.

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*Senadora por el Partido Revolucionario Institucional

06/LS/YT

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