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Actitudes misóginas

Por Lucero Saldaña

El concepto de actitud se analiza socialmente desde dos modelos: el tridimensional y el unidimensional. En el primero, la actitud se entiende como una predisposición a responder a alguna clase de estímulo con cierta clase de respuesta, es decir los sentimientos o emociones provocados y que pueden ser positivos o negativos. El prejuicio, en tanto afecto o evaluación negativa.

El modo como se percibe al objeto de actitud y los pensamientos, ideas y creencias sobre él. El estereotipo, como conjunto de creencias sobre los atributos o características de las personas. Y la tendencia o predisposición a actuar de determinada manera. Pero también, la discriminación, como conducta de falta de igualdad, en el trato otorgado a las personas en virtud de su pertenencia al grupo. Es decir, mente, corazón y carácter.

Desde el punto de vista unidimensional, la actitud se entiende como un sentimiento general hacia una persona, objeto, problema, y se proponen las creencias, opiniones, la disposición a comportarse de una determinada forma. Esta introducción sobre lo que es y cómo se entiende las actitudes, nos permite acercarnos al concepto de sexismo, como una actitud hacia una o varias personas en virtud de su sexo biológico.

El sexismo hostil y benévolo tendría su origen en las condiciones biológicas y sociales comunes a todos los grupos humanos, por ejemplo, los hombres poseen control estructural de las instituciones económicas, legales y políticas y las mujeres poder diádico derivado de la reproducción sexual. En ambos casos se trata de sexismo, puesto que descansan sobre la dominación del hombre y tratan de justificarlo entendiendo que las mujeres son más débiles y están mejores desempeñando unos roles que otros.

El concepto de misoginia viene de la raíz griega “miseo”, que significa odiar, y “gyne” cuya traducción sería mujer. Se refiere al odio, rechazo, aversión y desprecio tanto de hombres como de mujeres, hacia las mujeres y en general, hacia todo lo relacionado con lo femenino. Ese odio ha tenido frecuentemente una continuidad en opiniones o creencias negativas sobre las mujeres y en conductas negativas hacia ellas.

A lo largo de la historia, podemos encontrar ejemplos al respecto. “La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades” Aristóteles (384-322 a.c.) Filósofo griego. “Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer” Pitágoras (580500 a.c.) Filósofo griego. “La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido aunque agradable y gracioso”, Erasmo de Rótterdam (1466-1536) Filósofo y Teólogo holandés. “La mujer castra al hombre y lo trasforma en cordero”, Jack Nicholson (1937) Actor estadounidense.

La discriminación se practica en forma de estereotipos, relacionado con lo anterior, las actitudes misóginas podrían ser un factor explicativo importante en los casos de violencia de género. Por encima de partidos políticos, podemos analizar que públicamente ha habido frases de políticos en pleno siglo XXI. “El Viejerío”, “Las mujeres que trabajan se masculinizan”, “las mujeres, en respuesta a la pregunta cuál es el animal preferido” y recientemente en Puebla, el candidato de Acción Nacional al gobierno del Estado, refiriéndose a la crisis en Los Pinos y la pareja presidencial, expresó: “Jalan más dos tetas, que cien carretas”.

No estaría de acuerdo en reproducir tanta bajeza, pero me parece necesario remarcarlo para conseguir el objetivo último de eliminar la violencia de género, además de que sería necesario revisar los curriculum académicos en todos los niveles de enseñanza y se incluyeran contenidos relativos no sólo al papel de hombres y mujeres, sino de educación emocional, de estrategias de resolución de conflictos, de habilidades comunicativas y demás aspectos que contribuyan al desarrollo de relaciones más igualitarias entre hombres y mujeres en las que se destierren las actitudes misóginas.

Se han dicho muchas frases nada célebres de misoginia que se trasmiten de generación en generación y que describen el ambiente que rodea a las relaciones entre hombres y mujeres, famosos o no famosos han resbalado en lapsus linguis con intencionalidad de corte machista. Los estereotipos son virus culturales muy persistentes que condicionan, inconscientemente, el comportamiento de las personas, que con el solo hecho de evidenciarlos podemos desactivar buena parte de los efectos perversos que tienen.

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*Senadora e integrante de la Comisión de Equidad y Género y de la Comisión Especial que dará seguimiento a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez

2004/LS/GV/SM

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