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América Latina: pobreza con rostro infantil

Por la Redacción

Las desigualdades económicas y sociales y la pobreza en los países de América Latina y el Caribe tienen un impacto directo en uno de los grupos más vulnerables de la sociedad: la infancia. Las niñas y niños pertenecientes a minorías poblacionales son los más afectados.

Según el director regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), Nils Kastberg, entre 56 y 59 por ciento de las niñas, niños y adolescentes de América Latina y el Caribe son pobres, informó Raquel Sierra en el Servicio de Noticias de la Mujer

La pobreza toca a muchas puertas y las víctimas poco pueden hacer para salirse del círculo vicioso que genera enfermedades, analfabetismo y muerte. El informe anual Estado Mundial de la Infancia 2005, emitido por UNICEF, revela que 21 por ciento de los menores de 18 años de la región no tiene vivienda adecuada y 16 por ciento no cuenta siquiera con una letrina.

Otros indicadores no andan mejor: 7 por ciento carece de atención de salud, mientras cinco por ciento tiene peso y talla por debajo del promedio para su edad.

La situación es mucho peor entre las minorías: los 40 millones de indígenas y 150 millones de afrodescendientes de la región. Datos de la misma fuente destacan que entre los afrodescendientes el índice de pobreza es del 90 por ciento.

Una inquietante realidad puede comprometer su futuro: 3 por ciento de las niñas y niñas de entre siete y 18 años de América Latina y el Caribe nunca fue a la escuela.

Los especialistas alertan que, además de pobreza, en muchos lugares las poblaciones correspondientes a esas edades sufren violencia armada y la amenaza del virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del Sida).

Reportes de prensa indican que en Brasil hay tres veces más posibilidades de que los niños y las niñas cuyos ingresos familiares por persona son inferiores a la mitad del salario mínimo mueran antes de su quinto cumpleaños. Por otra parte, esos menores tienen 21 veces más probabilidades de ser analfabetas y 30 veces más de vivir en una casa sin suministro adecuado de agua, apunta la agencia de las Naciones Unidas.

De acuerdo con el boletín Desafíos, publicación sobre la infancia y adolescencia, en 12 de 17 países analizados, más del 20 por ciento de los menores de 18 años, además de encontrarse bajo la línea de pobreza relativa, se halla en situación de privación absoluta.

La publicación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la UNICEF advierten que las y los menores están imposibilitados de acceder a los estándares generales de bienestar establecidos en sus sociedades. Además, se hallan en gran medida impedidos de satisfacer sus necesidades básicas, lo que destruye sus capacidades presentes para aprovechar oportunidades futuras.

La situación de la niñez está muy relacionada con el contexto económico social de cada país. Entre 1990 y 2002, el producto interno bruto (PIB) per cápita creció en casi todos los países de América Latina, aunque de manera inestable y en contextos de alta volatilidad, señala Desafíos.

Según la publicación, en la mayoría de los países el aumento de la pobreza infantil se relacionó fundamentalmente con la mayor concentración del ingreso en un contexto de crecimiento inestable.

Cabe señalar, no obstante, que entre 1960 y 2003 se redujo la mortalidad de menores de cinco años de 153 a 32 por mil, y la mortalidad de niñas y niños de un año, de 102 a 27 casos por mil.

A pesar de ello, a la carga habitual que sufren muchos niños y niñas en la región, desde pobreza y violencia hasta trabajo infantil y participación en conflictos armados, se han sumado recientemente los impactos de agresivos fenómenos meteorológicos.

Fuentes de UNICEF indicaron en septiembre que más de un tercio de las víctimas del paso del huracán Stan por Centroamérica son menores. Según dijo el director regional del organismo, “todavía no tenemos datos exactos, pero las estadísticas demográficas de las áreas afectadas sugieren que más de un tercio de las víctimas de esta tragedia son niñas y niños”.

En 2001, el informe de UNICEF señalaba: “el ciclo de la pobreza no se agota en el transcurso de la vida de una sola persona. Una niña que nazca en condiciones de pobreza tendrá más probabilidades de casarse y tener hijos cuando todavía sea adolescente”. Esa realidad se mantiene hoy.

De ese modo, difícil será alcanzar las llamadas Metas del Milenio, fijadas en una sesión especial de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2000.

Entre ellas se incluye garantizar para 2015 la educación universal de niños y niñas, así como reducir a la mitad, respecto de 1990, la proporción de pobres, hambrientos y de personas sin acceso a agua potable.

05/RS/YT

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