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Arafat y la lucha de un pueblo

Por Fabiola Calvo

La vida del ya mítico líder de la causa del pueblo palestino, Yasser Arafat, simboliza la lucha de un pueblo por su territorio por su libertad, un pueblo que entierra a sus hijos ante la placidez de Israel y Estados Unidos.

El hombre de la permanente kefia -pañuelo de cuadros blanco y negro-, que desde 1946 hasta el 2004 dedicó su vida a luchar por el derecho de su pueblo a existir como Estado Palestino.

El 15 de noviembre de 1988, el Consejo Nacional Palestino, proclama en Argelia, el Estado Palestino y admite las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad las Naciones Unidas, con lo cual admite la existencia del Estado de Israel.

Para llegar a ese momento el dirigente palestino había luchado contra la creación del estado de Israel en 1948 y fundado organizaciones que posibilitaran su objetivo político, su reivindicación ante el mundo árabe y el resto del planeta.

Nacieron el Movimiento para la Liberación de Palestina Al Fatal en 1959 y en 1965 la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). En 1987 estalla la primera Intifada, enfrentamiento de cientos de jóvenes con piedras frente a tanques.

Yasser Arafat dijo en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas: “Traigo en una mano la rama verde de olivo y en la otra un fusil, no permitáis que deje caer el olivo”, en adelante dedicó año tras año a buscar por la vía negociada, con su olivo, el derecho de su pueblo a existir. Y logró que en 1975 la ONU, reconociera a la OLP.

Fue expulsado de Jordania, Siria, Líbano; su cuartel en Túnez fue atacado por Israel y sometido por Ariel Sharon a arresto domiciliario y aún con toda esa suma de obstáculos no cejó en su empeño de negociar en El Cairo, en Davo, en Camp David en Washington.

El Premio Nóbel de la Paz que le fue concedido junto con Isaac Rabin y Simón Pérez en 1994 fue un premio a una vida y un reconocimiento a una larga lucha de un hombre y un pueblo.

Yasser (afortunado) seudónimo de Mohamed Abed Ar´ Ouf Arafat, murió como vivió, convencido de cuanto hacía por su pueblo y quizá ello borre la información que circula sobre el desastre de su vida personal y familiar, al hombre de carácter autoritario que no tuvo ni un día normal en su vida.

La lucha del pueblo palestino seguirá con el recuerdo de su líder porque como decía Arafat “Al pueblo palestino se le ha negado el derecho a la libertad demasiado tiempo, y es el único pueblo en el mundo que aún vive bajo ocupación de una fuerza extranjera. ¿Cómo es posible que el mundo entero tolere tal opresión, discriminación y humillación?”.

Y permítanme que reproduzca un apartado de la carta de Claudia Clavijo, investigadora colombiana residente en Madrid.

“Algunos, siempre tuvimos la esperanza que los Palestinos podrían vivir en paz y por la paz, los internacionalistas le hemos apostado a todo…, ¡Creamos comités de solidaridad con Palestina! Escuchábamos, bailábamos y vendíamos su música, degustábamos y disfrutamos su comida, sus dulces; mediante conferencias y eventos grandes, medianos y pequeños, difundíamos la situación sociopolítica en las diferentes organizaciones sociales, políticas, culturales; trabajábamos días enteros para sacar los mejores afiches, en fin…, Hoy, desde el exilio, al escuchar la noticia sobre la muerte de Yaser Arafat, se me han atravesado cantidades de pensamientos…

¿Seguirán los bombardeos? ¿Qué pasará con tantos niños huérfanos y mujeres viudas? ¿Será que la intolerancia de los Israelíes les llevará a una mediana sensatez para dejar un pueblo que siempre ha luchado por su independencia, puedan vivir como bien se merecen?.

¿Será que los sucesores de Arafat actuarán con la misma capacidad para buscar los caminos de la concordia por la que siempre perseveró Arafat? ¿Será que el mundo en general pueda hacer un alto ante la irracionalidad de los fundamentalismos religiosos? O, ¿Será, que más bien los niños de Palestina, África, Irak, América Latina, entre otros, no podrán sentir, ver, vivir…, un futuro donde la filosofía política, sea por fin la ética un principio real?”.

*Periodista colombiana residente en Madrid, premio 2003 La Mujer en la Unión Europea.

2004/FC/LR

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