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Asesinato de mujeres, forma más extrema del terrorismo sexista

Por Redaccion

A lo largo del año 2007 se registraron 99 casos de feminicidio en la Argentina y en los primeros nueve meses de 2008, según reveló Artemisa Comunicación, los casos llegaron a 74.

Así lo señala la organización Prensa de Frente es su Boletín quincenal Nº 96 El asesinato de mujeres es la forma más extrema del terrorismo sexista (www.prensadefrente.org).

La violencia hacia las mujeres comienza a dejar de ser vista como un hecho que responde al ámbito de lo privado, dice el texto. El sentimiento de culpa en las mujeres, producto de una cultura patriarcal, está siendo cuestionado, pero aún los medios y la sociedad siguen siendo funcionales a terrenos de violencia.

El imaginario cultural machista naturalizado en la sociedad incide en el grado de violencia ejercido. Hoy se incrementa con una saturación de imágenes producidas en distintos soportes de difusión, que transmiten a la mujer como un objeto de belleza. Ya poco queda para las insinuaciones.

Sin embargo, esto que aparenta ser un divertimento, influye en la simbología que se construye de la mujer en estos tiempos. Ahora ya no son necesarias las revistas pornográficas guardadas en algún lugar clandestino de la casa del varón, el mundo escupe pedazos de cuerpos a mansalva.

Pero, ¿cuáles son los disparadores ocultos de esas imágenes de famosas y que se trasladan en la cotidianeidad violenta de la vida de la mujer?: la dominación, el control, la imposición, la conformación de una personalidad débil, tierna, sensible y por ende, altamente manipulable. La complaciente exhibición femenina es también la hija preferida de la cultura patriarcal, afirma el texto.

INEQUIDAD Y VIOLENCIA MACHISTA

Las relaciones sociales de género desiguales son parte de la violencia machista. En la mayoría de las denuncias realizadas al Programa de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia (911), dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, los hechos preceden a una permanente violencia verbal y emocional.

Esto determina un ámbito de opresión hacia el interior de la casa, que mediante diversos mecanismos de dominación, como amenazas y golpizas, llevan a la mujer a un estado de parálisis, miedo y culpa, que incide en el tiempo que se tarda en realizar la denuncia.

La humillación, la degradación, la subestimación, el acceso limitado al dinero, la indiferencia y la omisión constante hacia la mujer, son las características de la violencia psíquica, y deja severas secuelas en su vida. Trastornos de la personalidad, reacciones psicosomáticas, mayor vulnerabilidad frente a las enfermedades, y un profundo silencio que se desgarra y se revuelve en las entrañas lastimadas.

LA PRENSA ANTE EL FEMINICIDIO

Después de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing en 1995, se definió cambiar el enfoque mediático con una intención integradora, recuerda el artículo. Sin embargo, a pesar de que el 52 por ciento de la población mundial está constituida por mujeres, sólo un 21 por ciento aparecen en las noticias, sin entrar en detalles acerca del tratamiento mediático correspondiente.

Actualmente, en algunos medios nacionales argentinos ya comienza a aparecer la palabra feminicidio como categoría para denominar a los crímenes contra las mujeres. Cuando el mero hecho de ser mujer parece convertirse en un riesgo, la importancia de la utilización de la palabra feminicidio radica en ser una herramienta política para denunciar y visualizar la violencia.

A pesar de esto, aún no existe una profundización desde la prensa al respecto. En la mayoría de los casos, estas notas aparecen en la sección policiales, con un enfoque periodístico que transforma al feminicidio en un crimen pasional; donde la mujer muere por el fruto desproporcionado del amor que su pareja tenía hacia ella.

A su vez, la víctima es disminuida a una chica, una mujer, una joven, una más. Ella, no tiene nombre. Su identidad parece estar determinada sólo por la existencia de su pareja masculina, hasta el día en que lo decidió dejar.

En esta construcción de la noticia, el móvil del crimen es pasional, se desconocen las condiciones sociales de la violencia y se expresa, entre líneas, la existencia de cierto grado de culpabilidad de la mujer en ocasionar su propia muerte. Lo más común son los relatos amorosos, donde la existencia de un tercero, de inmediato construye la identidad de la mujer como una “atorranta” (“fácil”), drogadicta o una puta.

Definir la nota en una sección de policiales, simplifica el tema, descontextualiza las causas, y se relata a través de un enfoque sensacionalista que frivoliza los motivos y se lo convierte en una justificación. De esta manera, los crímenes se invisibilizan y se mantiene, así, la autoridad del hombre y la subordinación de la mujer.

VIOLENCIA SIN CONTEXTO

A pesar de que cada día aparece un caso de violencia en las páginas de policiales, los hechos se reflejan como noticias separadas y abstractas. La noticia reconstruye el crimen desde el ámbito privado de la vida, sin vincularlos, logrando ocultar la problematización social de la violencia y la responsabilidad que compete a las políticas del Estado. Un cambio a la sección política sería considerable para girar los sentidos y enfoques entorno a la violencia de género.

Un ejemplo, que fue conmoción en la opinión pública, y trascendió en los medios nacionales, fue el caso de la niña de 14 años que parió su bebé clandestinamente en un baldío en la zona de Abasto, y una perra lo rescató después de haber sido abandonado por su madre.

En esta ocasión la noticia fue El instinto maternal de la perra fue más fuerte que el de su madre, dejando entrelíneas que el animal era la pequeña, y la perra dejó una lección de amor, y que actuó siendo una excelente madre, como rescató Telam.

Los medios hasta llegaron a hablar desde un supuesto enfoque científico para investigar los supuestos comportamientos humanos del animal. Una vez más, se busca lo exótico, la novedad, lo inesperado, el show, por sobre las verdaderas razones socio-culturales, que llevaron a la pequeña a ocultar su embarazo.

Todo el mundo conoció a la famosa China, la perra, pocos indagaron en la prensa si detrás del excéntrico escenario del hecho, había existido un abuso. En el historial judicial, la causa ya comenzó su camino con la carátula de abandono de persona.

Estos mecanismos mediáticos contribuyen a la perpetuación de la violencia. Transformar el lenguaje sexista por uno integrador, permitiría en parte, dejar de excluir la representación de las mujeres, incluso hasta en los ámbitos donde ellas son las protagonistas.

Ese terror fortuito que hace presa a una mujer una noche cualquiera en la calle; el sufrimiento a diario que se acumula día a día, año a año, en el hogar, está empezando a quebrar el cascarón de la legitimación. La importancia del escrache (manifestación de repudio frente a la casa del agresor) y la denuncia pública colectiva, es fundamental para romper con esa falsa aceptación implícita de poder, con la que se mueve y convive esta sociedad machista.

“JUSTICIA” PATRIARCAL

Sumado a esto, no es menor que la justicia sea patriarcal y los procedimientos judiciales ante los casos de violencia de género sean lentos, dolorosos e injustos.

Históricamente ha sido investigada más la víctima que el propio victimario. Hasta el Ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, reconoció que el 80 por ciento de las violaciones no llega a juicio, porque sus autores son desconocidos o porque la investigación fracasa.

Según los legisladores, en la provincia se reciben ocho denuncias diarias de abuso. Frente a esto, a partir de la aprobación de un proyecto en el Senado de la provincia, está la iniciativa de crear un registro de datos de violadores y un banco de información genética.

Esto último es fundamental para que los tiempos legales se despojen de telas de arañas, y permita la unificación de causas y que la investigación judicial pueda, con mayor recurrencia, resolver los casos en base a patrones comunes.

Para comenzar a cambiar la situación es importante que las políticas públicas apunten a una contención seria de la mujer en situaciones de abuso y se comprenda que la violencia íntima tiene una raíz socio-cultural. De este modo, se debe apuntar a la conformación de políticas que trabajen en la promulgación de la igualdad de oportunidades, garantizando los derechos humanos y las libertades fundamentales en mujeres y niñas.

Además de los aspectos de la justicia y las obligaciones del Estado, sigue siendo necesario e indispensable irrumpir el espacio público y que la violencia doméstica, sexual, económica y psicológica, se evidencie masivamente en las calles.

08/VG/GG

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