Inicio Asumimos la política desde nuestra propia lucha, con nuestro cuerpo femenino

Asumimos la política desde nuestra propia lucha, con nuestro cuerpo femenino

Por Susana Trejo de Jesús

Brigadista del movimiento estudiantil y social de 1968, integrante del Comité Nacional de Huelga (CNH), testiga de la masacre de Tlatelolco y presa política, Ignacia Rodríguez, Nacha, afirma que partir de entonces las mujeres comenzaron a tomar un papel importante en la lucha por sus derechos y por su libertad, sobre todo con su cuerpo. Y comenzaron a organizarse.

— Después del 68 –explica en entrevista con Cimacnoticias– surgieron varios movimientos y Organizaciones No Gubernamentales que no había. Para mí es muy importante la lucha que dieron, porque si bien antes participaron en movimientos como el ferrocarrilero y el de maestros, esa intervención era más bien centrada en el aprovisionamiento de víveres y comida o en la elaboración de material.

“Pero en 1968, las mujeres adquieren el carácter de participación política al igual que los hombres, ellas también fueron a plazas, mercados, fábricas, autobuses y camiones informando, porque la prensa estaba vendida. Nos tocaron golpes, corretizas y sustos lo mismo que a ellos.

“La labor de las brigadas también fue muy importante, sin éstas el movimiento no hubiera tenido la resonancia que tuvo. Sin embargo, tanto algunas mujeres como las brigadas han quedado en el anonimato y por lo tanto no han sido resaltadas en la magnitud que merecieran tener”.

— ¿Por qué cree que sucede esto?

— De diez años para acá algunas compañeras hemos tomado la voz para hablar de nuestra participación, muchas mujeres no se han animado a decir todo. Yo no lo hice antes porque me dediqué a cuidar a mis hijas. Hasta que ellas estuvieron seguras económicamente ingresé al Comité 68. Hay voces que permanecieron calladas porque les mataron a sus hijos, hermanos, padres, la represión fue brutal. Se sabe que a algunas de ellas les dijeron ‘te quedas callada, ya matamos a uno de tus hijos y podemos matar a los demás que te quedan’.

–¿Cómo fue la prisión?

–Nuestro encierro fue difícil. Como eran más los hombres, estaban juntos en las crujías, todos eran presos de conciencia, por sus ideas, nosotras éramos unas cuantas y por eso nos metieron con las comunes, ahí convivimos con “La viuda negra”, o con “La tamalera”, casos muy tremendos.

“Cuando nosotras llegamos a la cárcel, el peor delito en ese momento era ser estudiante, cuando preguntaban por qué estaba ahí les decía ‘soy estudiante’ y ellas contestaban ‘¡uy! vas a tardar mucho tiempo en salir, y yo que maté, en un año ya estoy fuera’ y así fue”.

–¿Cuántas eran?

–Éramos la Tita y Nacha; Adela Salazar de Castillejos, madre de dos estudiantes, ella fue detenida cuando fue a buscarlas en Ciudad Universitaria, no participaba en el movimiento, pero era activista obrera junto con su marido. Cuando Fidel Velásquez, líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), se entera que están ahí los señala y por eso los encarcelan. También estaba Amada Velasco, esposa de un dirigente político, nada más. Y ahí conocimos a presas políticas de otros movimientos armados, había varias por guerrilla, de las que nadie se había enterado, ni nosotras que participamos en el movimiento sabíamos de su existencia. O sea, las mujeres siempre están relegadas.

PERDER GANANDO

— Al revisar las entrevistas, a 40 años de estos hechos, unos dicen que se ganó mucho, otros que se perdió ¿qué?

— Personalmente, a nivel material perdí el departamento que tenía en Coyoacán. Al detenerme lo clausuraron, mi familia no hizo nada por recuperarlo, tenían miedo. A nivel físico, Tita (Avendaño, también del CNH) perdió a su madre cuando estaba dentro de la prisión, eso es un dolor muy grande. Y pues también nos enfermamos porque no puedes vivir ya de una forma normal ante un constante sobresalto en la prisión. Yo tengo dos enfermedades crónicas: diabetes e hipertensión. Están las pérdidas de vida, desaparecidos, sangre derramada, hubo bastantes pérdidas que lamentar y después de salir a nivel laboral también hubo represión porque no nos querían contratar.

–Ganancias muchas, porque al 68 se le debe a que hoy en día, bien o mal, se tenga un gobierno de “izquierda” en el Distrito Federal y en otros estados. No ha sido gratuito. Se crearon diversas instituciones democráticas. Al interior de la Universidad Nacional Autónoma de México, los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH).

EFEMÉRIDE SIN MUJERES

— ¿Como participante del movimiento qué opina de los actos conmemorativos?

— Estamos aquí como iconos, a mí no me interesa, no estoy muy de acuerdo porque hay personajes que no deben estar y no están personas que deberían. Por ejemplo, yo propuse para el Memorial de 1968 (en el centro cultural de Tlatelolco) que la participación de la mujer fuera debidamente acreditada. Tita aparece en unas fotos, quien la conoce la ubica, pero no hay un pie de foto con su nombre y no aparecen las lideresas políticas.

“No me siento satisfecha de salir en una pantalla, tampoco se trata de quedarse como piedras de museo, sino que se necesita un memorial activo. Estoy sorprendida porque hoy todo mundo quiere participar con documentales y entrevistas, quieren enterarse de qué pasó y lo que hay es bueno para que las personas tengan un acercamiento general”.

¿VUELVE EL 68?

— Este movimiento no fue sólo de estudiantes, había un descontento social, ¿habría alguna comparación con lo que se vive actualmente, derivado de la inseguridad?

— La represión continúa, sigue siendo sistemática, sobre todo hay un abuso marcado hacia las mujeres para amedrentar, Tú te metes y te vamos a violar, a matar”.

— Hoy el Comité de 1968 sigue luchando para que se castigue a los culpables ¿Cómo se ha desarrollado este proceso?

— Cuando se cumplieron 30 años de la matanza, las autoridades quisieron cerrar el caso, decían que el delito ya había preescrito, por eso interpusimos la demanda legalen contra de los responsables, el genocidio es un delito de lesa humanidad y nunca prescribe.

“Echeverría está arraigado en su casa, pero el pueblo continúa pagando su nómina, tiene guardaespaldas, ese dinero se podría canalizar a gente que lo necesita. No lo metimos a prisión porque hay una ley en México la cual estipula que no se encarcelarán a los mayores de 70 años, pero esto desde el punto de vista del poder, porque si yo tuviera 70 y cometiera un crimen me meterían a la cárcel, como lo hicieron con Ignacio del Valle, preso político de Atenco y condenado a más de 100 años de cárcel.

“A 40 años todo mundo sabe que nosotros no fuimos culpables, que fuimos víctimas y a 40 años la impunidad continúa. Hay que seguir luchando para que se castigue a los culpables. A mí no me interesa una Comisión de la verdad, lo que queremos es un castigo a los militares aún libres”.

A sus 64, Nacha habla de lo que le ha tocado vivir después de 1968, y a ocho años de la ausencia de su amiga Tita, en el 68 delegada de la Facultad de Derecho ante el Consejo Nacional de Huelga:

— Yo no sé si para el 50 aniversario esté aquí, me da pena que la Tita se nos hubiera ido, sería bueno que viviera lo que yo estoy viviendo. Los últimos años su vida fueron difíciles, se tuvo que ir a Colima, el clima ya no le favorecía, vino a las últimas manifestaciones en silla de ruedas.

“Es una gran satisfacción ver que la Cárcel de Mujeres donde estuvimos se convirtió en una preparatoria, fue muy emotivo ver que donde yo estuve presa hay un cubículo de un profesor. La comunidad de Iztapalapa se encargó de exigir una preparatoria y rechazar una cárcel. Es grato ver que donde padecieron tantas mujeres ahora haya gente joven y se preparen profesionistas.

“Con mi estancia ahí supe que las cárceles del país son un submundo, todo se compra y se vende, hay una corrupción tremenda, en esos lugares no se rehabilita nadie, es una escuela de la delincuencia.

–¿Al ver hacia atrás, qué piensas del 2 de octubre?

— Si realmente querían acabar con el movimiento, porque pensaban que el gobierno de Díaz Ordaz iba a caer, hubieran ordenado la detención de los líderes, llevarlos a prisión y hacerles un juicio. ¿Por qué dar la orden de tirara matar?, no tuvieron consideración de niñas y niños, mujeres, de personas de la tercera edad. Somos seres privilegiados de estar a cuarenta años de esto…

08/STJ/GG

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