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Atacar las causas de la expulsión, propuesta a gobiernos

Por Hypatia Velasco Ramírez

Cuando la migración no es un movimiento progresivo, sino resultado de una catástrofe social, se pueden atenuar los dolores, pero el remedio de fondo está en otra parte, en atacar las causas de la expulsión, y no en sus efectos, explicó el investigador Armando Bartra en la publicación Las mujeres en la migración: testimonios, realidades y denuncia.

Las deportaciones de las mujeres migrantes han aumentado visiblemente en los últimos años, las cifras de deportaciones en la frontera norte exponen que las mujeres representan una quinta parte de las repatriaciones generales, añade.

La encuesta sobre mujeres migrantes adultas hecha en Mexicali, BC e integrada en el texto, advierte que a diferencia de otros años cuando las mujeres migraban para alcanzar a su compañero, actualmente también emigran aquellas que “tienen que mantener a sus hijos o parientes, tengan o no pareja”.

De acuerdo con la encuesta, la razón principal por la que la población femenina del norte cruza hacia Estados Unidos se debe a la necesidad de buscar un mejor trabajo con mayor remuneración.

Sólo una pequeña parte de estas mujeres decide cruzar la frontera para reunirse con sus familiares, algunas buscan una mejor educación escolar, y otras se van a causa de problemas familiares

Esta última razón debe ser motivo de mayor profundización, considera la publicación, “no podemos dejar de lado que muchas mujeres de cualquier edad viven cotidianamente la violencia en sus diferentes manifestaciones”.

Las mujeres que cruzan las frontera enfrentan múltiples riesgos, “mientras permanecen en las ciudades fronterizas, cuatro de cada 10 duerme en hoteles, sin embargo, el 18 por ciento de ellas lo hace en casas de coyotes. Este dato sugiere que los polleros al tenerlas en su casa, ejercen fuerte control sobre ellas, abusos y retención de su libertad”.

El libro, editado por Albergue del Desierto, explica que ciertos riesgos son factibles de ser mediados a través de redes familiares o de amigos que las reciben en las ciudades fronterizas ya que brindan mayor facilidad a la población femenina de llegar a un determinado sitio en Estados Unidos.

“Muchas de las mujeres están dispuestas a irse al norte, a cruzar la frontera a pesar de los riesgos. Están dispuestas a cruzar no una vez, sino las que sean necesarias hasta conseguirlo”.

RIESGOS: CLIMA, DEPORTACIONES, SALUD

La realidad de la frontera, según el texto, es de zonas áridas y climas muy extremosos. Mexicali y Calexico, ciudades fronterizas de Baja California y California, y los estados de Sonora y Arizona son zonas de desierto y de clima muy extremoso.

Estas regiones se caracterizan por tener temperaturas elevadas de hasta 50 grados. Mexicali, Calexico y Yuma, en Sonora y Arizona, están en el desierto. Por ello, las mujeres cruzan estas fronteras por carreteras, cerros y canales en medio de intensas temperaturas.

Según la publicación, otro de los riesgos que enfrentan las migrantes son las deportaciones por las patrullas fronterizas. El 15 por ciento fue repatriada a altas horas de la noche o en la madrugada, aumentando así su vulnerabilidad.

La mayoría de las mujeres deportadas manifestó recibir un buen trato por parte de los agentes de migración de EU, mientras que el 12.5 por ciento denunció haber recibido trato discriminatorio, despotismo, ofensas verbales, abuso de autoridad, empujones y/o jaloneos.

En general la población femenina deportada padece enfermedades como alta y baja presión, diabetes, problemas de corazón, problemas nerviosos, así como fracturas, extremo agotamiento, deshidratación, ampollas en los pies, infecciones respiratorias y estomacales, además de stress, explica el texto

Por otro lado, al menos un 40 por ciento de las mujeres migrantes manifiesta sentir tristeza, desánimo o desesperación y miedos. “Una de las mujeres en la encuesta sobre mujeres migrantes adultas pasaba por un gran dolor, porque su esposo se había ahogado en el canal”.

“Las autoridades mexicanas firman acuerdos de entendimiento, pero no cuestionan con energía y protesta las estrategias inhumanas de control fronterizo ni la política migratoria que violenta los derechos humanos y produce contingencias de muerte. Hoy hay escepticismo por los acuerdos binacionales” concluye la publicación.

06/HVR/LR/CV

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