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Aumentan depresión y angustia entre trabajadoras

Por Guadalupe Cruz Jaimes

A consecuencia de la crisis económica, las mujeres trabajadoras y las amas de casa padecen con mayor frecuencia depresión y angustia, a comparación de los hombres. Ellas temen un “peligro cercano”: la inseguridad económica.

Así lo refiere Ana María González-Pinto, psiquiatra española, en el número 77 de la revista Emakunde, publicación del Instituto Vasco de la Mujer, quien explicó que uno de los principales factores por los que han aumentado estas enfermedades es por el temor de perder su propio empleo o el de sus parejas.

González-Pinto indica que así como la crisis económica afecta de manera diferente a mujeres y hombres, las consecuencias que ésta tiene en la salud mental tampoco son iguales.

Y es que tanto la depresión como la ansiedad, patologías relacionadas con el estrés que causa la crisis económica, son dos veces más comunes en mujeres que en hombres, debido a factores biológicos y sociales.

Estos padecimientos siguen teniendo mayor prevalencia en las mujeres, a pesar de que ellas “pueden ser más capaces de afrontar retos”.

En tiempos de crisis, las mujeres no vulnerables, es decir quienes previo a la crisis no tenían ninguna enfermedad mental, reaccionan mejor que los hombres no vulnerables, asegura la psiquiatra.

A decir de la especialista, la depresión y la angustia no sólo se deben a la pérdida del trabajo propio o él de sus parejas, también deriva de la incertidumbre del impacto de la crisis en su puesto de trabajo o en su situación económica.

Ellas perciben un “peligro cercano” que pone en riesgo su seguridad económica. Además de este temor, otro factor que puede provocarles depresión y angustia, es la sobrecarga de responsabilidad, ésta es una consecuencia casi exclusiva de las mujeres.

González Pinto ejemplifica: “puede darse en una familia convencional que una mujer, tras la pérdida del empleo de su cónyuge, asume toda la responsabilidad de su casa. Además del trabajo doméstico, tiene que hacer frente a que toda la familia dependa de ella”.

La psiquiatra menciona que el bienestar psíquico “está amenazado por el cuadro de estrés asociado a la pobreza, al que hay que sumar el desempleo y la exclusión social”.

“Cuando tienes un problema, puedes poner en marcha una serie de mecanismos para resolverlo, pero la incertidumbre mantenida durante mucho tiempo genera una gran ansiedad”, refiere el artículo.

Según Ana María González-Pinto la influencia de la crisis en la salud mental dependerá de si la población afectada tiene antecedentes de enfermedades mentales o no. Para el primer grupo las consecuencias pueden ser más “agudas”.

Otro factor que determina la incidencia de la crisis en la salud mental de las personas es la edad.

Pues, mientras las personas mayores enfrentan una “tremenda inseguridad” por perder su empleo o sus recursos económicos porque “no ven la capacidad de recuperarse, las y los jóvenes “aún pueden ver el futuro con mayor horizonte”.

10/GCJ/LR/LGL

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