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Bloqueos anal y sexual en la zona de la pelvis

Por Carolina Velásquez

Conocer los bloqueos anal y sexual en la región pélvica (pelvis) nos ayudará a observar y comprender quiénes somos desde esta zona del cuerpo y evitar problemas crónicos que terminen en deformaciones, molestias y enfermedades.

En su libro Cuerpo-mente, publicado en 1983, Ken Dychtwald considera que la posición de la pelvis es importante para que la energía sexual fluya libremente.

Según este autor, cuando la pelvis está inclinada hacia arriba existe la posibilidad de que la región lumbar (vértebras lumbares) se oprima y la energía y el punto de actividad sexual se reduzcan, posición que suele asociarse a una inhibición en los sentimientos sexuales.

No es cosa rara descubrir, dice Dychtwald, que cuando esto sucede la pelvis se encuentre subdesarrollada y compacta y las piernas rígidas.

En cambio, cuando la pelvis está demasiado inclinada hacia abajo, causando una curvatura extremada en la parte inferior de la espina dorsal (vértebras lumbares) tiende a haber una intensificación de la energía sexual y el punto focal del sexo. La persona podrá ser muy sensual y orientada hacia los sentimientos e, inclusive, podrá llegar a sentirse obsesionada por el contacto sexual.

Esta obra literaria clasifica a los bloqueos de tipo anal en tres patrones. El primero se refiere a los glúteos contraídos hacia el centro del cuerpo en forma crónica, como respuesta a un excesivo control de todas las expresiones, sentimientos y creaciones de la persona, produciendo con el tiempo problemas en la circulación (hemorroides y dolores de nalgas).

El segundo tipo se encuentra en los músculos contraídos del diafragma pélvico y la parte posterior de las piernas, bloqueo que según Dychtwald tiene que ver con la posición en la vida, como un intento de crear un ámbito seguro y confortable pero restringiendo el funcionamiento sexual, privando a la persona de sus sentimientos e interacciones espontáneas.

Y el tercer bloqueo lo asocia con el vientre, hay una contracción en los músculos abdominales y parte baja de la espalda y el psoas (músculo que a traviesa la pelvis desde la columna vertebral), provocando dolores en las vértebras lumbares, un bloqueo en los sentimientos, trastornos digestivos, mal funcionamiento sexual y nalgas subdesarrolladas y opacas.

Para conocer quién eres desde esta parte del cuerpo, colócate sin ropa frente a un espejo de cuerpo entero y mira detenidamente cómo es tu pelvis. ¿Es ancha o estrecha?, ¿parece inclinada hacia atrás o hacia adelante?

Da una vuelta, muévela y ve si es flexible o no. Trata de sentir los músculos que conectan la pelvis con piernas, espina dorsal y espalda. ¿Son fuertes, tensos, flexibles, débiles, rígidos? ¿Te agrada o no tu pelvis? Anota las observaciones en tu Diario del Cuerpo.

*Periodista mexicana.

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04/CV/GBG

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